EL BUEN PASTOR Nro. 13
(25 de octubre de 1989)


INDICE



No busquéis saber cómo es la justicia
cuando aún la misericordia os tiende
un puente salvador.
Si Yo demoro el tiempo de mi intervención
como justo castigo, sólo lo demoro


13 de octubre de 1989.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
No habéis venido aquí hoy buscando promesas vanas, no habéis llegado a este lugar esperando espectáculos que os sirvan para distraeros o alegrar vuestro corazón con diversiones, no habéis venido hasta aquí a recibir bienes materiales o regalos, sólo os ha traído hasta aquí vuestra fidelidad a mi llamado. Os ruego encarecidamente os mantengáis firmemente adheridos a mí, sólo esa fidelidad y esa unión a mi Corazón Misericordioso os asegurará la salvación de vuestras almas y de muchos de vuestros hermanos.
Sé bien que muchos dicen: ¿dónde están las prometidas amenazas de vuestro Dios?, ¿dónde está lo que el Señor ha prometido como castigo? y Yo os digo: no busquéis saber cómo es la Justicia cuando aún la misericordia os tiende un puente salvador Si Yo demoro el tiempo de mi intervención como justo castigo, solo lo demoro, mientras tanto mis pedidos son oídos y mis fieles seguidores avanzan en santidad mientras haya oportunidad, no castigaré, aunque intenten provocarme con vuestra indiferencia mas sabed también que a mayor oportunidad corresponde mayor responsabilidad y cuanto más tiempo y más intervenciones mías sucedan y más ciegos os volváis, peor será pues el momento en que se os deba tener en cuenta esta sordera voluntaria.
Tened paz, amados de mi Corazón, mi Madre sigue llamando en todas partes del mundo, que ese grito angustiado de Madre hacia sus hijos se repita continuamente en los oídos de vuestras almas: ¡Volved a Dios! os dice vuestra Madre, ¡volved a la Verdad!
Dejad que otros se ocupen de destruir y de luchar unos contra otros por supremacías humanas, vosotros no sois superiores a nadie ni inferiores, sois lo que Yo deseo que seáis. No os interese otra opinión que la de vuestro Dios.
El viernes siguiente traed a mí vuestras Biblias para ser bendecidas especialmente, aquellas que utilizáis en vuestros hogares para leer mis palabras y consejos, traedlas a mí a bendecir especialmente, pues ellas son la fortaleza en vuestros hogares, el consuelo en vuestras necesidades, la paz y el signo de mi presencia continua a vuestro lado. Recordadlo, aquí os espero.
Desde mi prisión de amor
(Sagrario), os bendigo para que seais vosotros también prisioneros de este amor misericordioso que se consume por la salvación de las almas.
Tened paz y fortaleza, perseverad en el bien en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sabéis que todo lo bueno viene de mí, no busquéis nada bueno fuera de mí.
Mi amor a vosotros, hijos míos.

Miqueas, Cap. 3, Vers. 5 al 9.



Obsequiadme vuestro corazón íntegro
y Yo os haré nuevos Cristos

30 de septiembre de 1989.
La paz descienda a vosotros, ovejas de mi grey.
Tened en cuenta cuando obsequiáis a aquel a quien humanamente amáis, buscáis lo mejor que lográis conseguir para agasajarle y nada es suficiente cuando vuestro amor os lleva. ¿Qué obsequiaréis, pues, al dueño del amor?, ¿qué obsequiaréis a vuestro Dios? No deseo de vosotros cosas materiales que el tiempo lleva y la polilla corroe, no deseo de vosotros grandes empresas en las cuales probablemente fracasaréis, sólo deseo que me deis vuestro corazón: obsequiadme vuestro corazón íntegro y Yo os haré nuevos Cristos, dadme todo de vosotros y Yo transformaré lo malo en bueno y lo bueno en superior y os elevaré hasta mí. Esa es la única condición: la entrega total, obsequiadme pues así y no habrá nada que os niegue.
La Voz que habla a las almas, la Voz de vuestro Maestro está entre vosotros a llamaros: ¡Venid a mí! y colmaré todas vuestras necesidades y angustias.
Yo os bendigo si os entregais, recibid según vuestra fe, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
De toda buena semilla, buen fruto saldrá: sed vosotros la buena semilla del Reino de Dios.
Paz a todas las almas dignas de ella.

San Juan, Cap. 12, Vers. 44 al 50.



No Esposa mía, no Iglesia mía,
no estarás nunca sola pues Yo estaré contigo
hasta el fin de los tiempos

29 de septiembre de 1989.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Ningún esposo que se precie de amar a su esposa la abandona en los momentos más difíciles, ni deja de preocuparse por sus necesidades, ni deja de oír sus lamentos y quejas, ni deja de compartir sus alegrías, ni la aleja de su lado por cualquier otra si en realidad la ama, ni falta a su promesa de fidelidad contraída frente a Dios, ni deja de atenderla con regalos a veces útiles en la casa a veces adornos para su belleza, siempre fruto de ese amor que el esposo profesa por su esposa, amor bendecido, pues es imagen de aquel que Yo, vuestro Señor, tengo por mi Esposa, la Iglesia. Y Yo os aseguro que a pesar del paso del tiempo mi amor por ella no decae y seguiré oyendo sus plegarias y seguiré atendiéndola en sus necesidades y continuaré obsequiándola con las gracias necesarias para que cumpla con su misión de salvar a la humanidad. No Esposa Mía, no Iglesia Mía, no estarás nunca sola, pues Yo estaré contigo hasta el fin de los tiempos y aquellos que permanezcáis fieles a su doctrina y a su guía, aquellos que permanezcáis adheridos, aún muchas veces sin comprender, aquellos que sois mi Iglesia, tampoco seréis abandonados de mi mano pues si sois mi Cuerpo, seréis tratados en este mundo como a mí mismo y así también en el otro. Si compartís mis sufrimientos compartiréis mi Gloria.
Entre vosotros se mueven los tres Arcángeles cuya fiesta celebráis hoy y ellos llevarán prontamente vuestras peticiones al Corazón del Padre Celestial para que atienda vuestras súplicas, honradles habitualmente, pues estos valerosos compañeros están íntimamente unidos a vosotros en la lucha común contra el mal. Ya lo he dicho y lo repito, el Cielo y la Tierra unidos contra el Infierno.
No releguéis jamás a segundo plano vuestras obligaciones con Dios, no dejéis de lado vuestras promesas conmigo y Yo os tendré siempre en cuenta. Creed en la fuerza de la oración pues allí está la gran llave que abre el Corazón misericordioso de vuestro Dios. Rogad, pedid, buscad, no ceséis durante este tiempo de misericordia de llamar a las puertas del Cielo implorando gracia y perdón.
Tened paz, amados míos, sed felices en lo íntimo de vuestro corazón conociendo el gran amor de Dios que no os abandona.
Yo os bendigo, obtened fuerza para la batalla, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Feliz aquel que ha encontrado el camino hacia la Patria Celestial y más feliz aún el que ante las dificultades persevera en este camino. Dejad que el mundo se regocije en sus propios intereses, buscad vosotros el Reino de Dios y su Justicia.
Paz a las almas que puedan recibirla.

Romanos, Cap. 15, Vers. 1 al 7.



No temáis al dolor si sabéis utilizarlo,
él será vuestro amigo y vuestro camino seguro.
No temáis sufrir por mí, que todo,
todo lo he sufrido y dado
por cada uno de vosotros

6 de octubre de 1989.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Muchos cristianos en este mundo de hoy dentro de mi Iglesia y fuera de Ella se llaman mis amigos y se jactan públicamente de conocerme, mas llegado el momento de sufrir algo por mí, no encuentran forma de despegarse de ese dolor lo más rápido posible, sin importar si esa es la Voluntad que el Señor ha puesto en su camino. Muchos dicen amarme, mas no desean sufrir nada por mí.
Siempre os veo buscar vuestras cosas del mundo –las necesarias– con dedicación especial: los alimentos, los vestidos, la casa, vuestra ropa, vuestras amistades, vuestras conversaciones, todo de la mejor manera posible para vosotros mismos, buscando que todo sea para vuestra comodidad. No os hablo de los excesos, os hablo de lo de todos los días, aún ahí, si os incomodáis un poco, si elegís aquella parte que no es del todo buena para todos, si sois un poco más sacrificados, si os preocupáis de ofrecer un poco más cada día, habréis entendido los designios de mi Corazón y el valor que el dolor tiene para aquel que lo abraza como he abrazado Yo la cruz por vosotros. No temáis al dolor si sabéis utilizarlo, el será vuestro amigo y vuestro camino seguro. No temáis sufrir por mí, que todo, todo lo he sufrido y dado por cada uno de vosotros.
Mis Santos Ángeles se mueven entre vosotros hoy como cada primer viernes de mes y durante mi bendición signarán vuestra frente con esa señal, la señal de la cruz que habéis recibido en vuestro Bautismo y cuyas promesas se renuevan cada vez que os consagráis a mí. También los nuevos centros de oración llevarán para sí, si lo piden con fervor y creen merecerlo, los Ángeles Custodios.
Pero sabed que no todo el que diga, “Señor, Señor”, traspasará el umbral de los Cielos victorioso sino aquel que haya dado, como dí, hasta la última gota de su sangre por la salvación de las almas, por la defensa de la verdad.
Mi amor está entre vosotros, mi amor sois vosotros, ¡mostrad este amor al mundo con vuestro proceder y así seréis hijos predilectos, dignos de misericordia!
Tened paz, Yo os bendigo y os sano como un Padre a sus hijos, recibid la bendición del que Es, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Mucho os preocupa responder con seguridad delante de los demás, preocupaos bien como respondéis íntimamente delante de mis ojos y así lograréis comprender el misterio de la salvación.
Sed felices descansando vuestras miserias humildemente en mi Corazón misericordioso.
Paz a aquellos que puedan recibirla.

Levítico, Cap. 25, Vers. 17 al 19.



No neguéis la posibilidad de conocimiento
del Segundo Mensaje Universal
a ninguno de vuestros hermanos


25 de agosto de 1989.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Todo aquello que necesitáis en mí encontraréis, todo aquello que vuestra alma anhela en mi Corazón está. Buscad, mas buscad bien, no busquéis felicidad pasajera, no busquéis tesoros terrenales, buscad el tesoro del amor y hacedlo anidar en vuestro corazón para que desde allí irradie la gracia hacia vuestros hermanos.
Cuando os sintáis doloridos, pensad en mí, Yo también lo estuve por vosotros y con vosotros estoy ahora, cuando os sintáis derrotados, Yo lo fui antes que vosotros mas a través de la derrota triunfé por la perfecta obediencia a la Voluntad Divina, cuando os sintáis turbados recogeos en mí pues la turbación de la proximidad de la cruz también atacó mi Corazón, mas con el consuelo divino, con la gracia de lo alto, todo se vence y todo se alcanza.
No neguéis la posibilidad de conocimiento del Segundo Mensaje Universal a ninguno de vuestros hermanos, pues para eso he hablado, para que sea conocido, de lo contrario no es necesario dar palabras que deben ser mantenidas ocultas por siempre y no he dado este mensaje secretamente sino en público, vosotros sois mis testigos. Hablad de lo que oísteis, prevenid acerca de aquello que habéis oído de vuestro Dios, imitad las actitudes de mis apóstoles que ante mi Palabra la atesoraban y la llevaban de boca en boca, enseñándola con la autoridad que mi gracia les otorgaba. Es momento del soplo del Espíritu Santo, es el momento en que el Espíritu Divino está trabajando para refortalecer y renovar mi Iglesia, sed vosotros obreros del Espíritu de Dios siguiendo sus inspiraciones y obedeciendo prontamente.
Reservaos para mí, pues allí donde guardáis vuestra fortuna, allí estará vuestro premio. Si guardáis en este mundo, nada recibiréis en el otro y no os turbéis por los anuncios, pues si vuestra conducta nada tiene que reprocharse frente a mí, nada temáis, aún la misericordia espera por un tiempo. Trabajad, sed vosotros los portadores de mi llamado de amor: ¡volved, volved a mí, antes que sea demasiado tarde!
Tened paz y sabed que todas vuestras intenciones han sido recogidas en mi Corazón y serán cumplidas puntualmente.
Recordad que en la próxima reunión de oración recibiréis Ángeles Custodios para los cenáculos.
Tened paz, hijos míos, recibid la bendición de Quien os ama en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Que mi Espíritu os acompañe y guíe.
Mi Amor por vosotros no decae, creed en mí y veréis.
Paz.

San Lucas, Cap. 6, Vers. 12 al 19.



De nada valen las palabra que no son puestas
en práctica y de nada sirven las oraciones
si se mantiene duro el corazón
 

1 de septiembre de 1989.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sed bienvenidos a esta Casa que es mi Casa y es lugar de oración, sed bienvenidos a este santo templo dedicado al culto a mi presencia eucarística y a mi Santa Madre.
No creáis que he olvidado mis promesas, cada primer viernes de mes, mis Ángeles marcan vuestras frentes como señal de renovación del Bautismo que habéis recibido, ellos marcan en vuestra frente la señal de la cruz que indica que vuestras almas me pertenecen y esta señal es indeleble, no podréis renegar de ella pues ya la habéis recibido en vuestro Bautismo y vuestra presencia aquí ante mí certifica vuestra voluntad de querer renovar esa promesa de servir a vuestro Dios en espíritu y en verdad pues de nada valen las palabras que no son puestas en práctica y de nada sirven las oraciones si se mantiene duro el corazón.
Llevaréis también hoy Ángeles Custodios para los nuevos cenáculos, ellos trabajarán por la salvación de la almas pero vosotros debéis darle lugar con vuestra práctica, sólo en aquellos hogares de práctica cristiana encuentran estos espíritus celestiales terreno apto para su trabajo, pues no podéis decir que confiáis en mis servidores si no me obedecéis, ¿quién puede despreciar al Rey y alabar al vasallo?, antes bien, si Yo os pongo servidores a vuestro lado es para que usando su intercesión os acerquéis más a mí.
Todo lo que necesitéis está en mi Corazón misericordioso, todo lo que os falta en mí abunda. Venid a mí, hijos míos, siempre os espero aquí en mi prisión de amor
(Sagrario), donde las llamas de mi Corazón me abrasan y este fuego de amor es el que quiero encender en vuestros corazones más cerca de mí, mayor calor sentiréis y más tendréis para dar.
Tened paz, la misericordia está sobre vosotros y os reitero un pedido: He solicitado se me consagre una ciudad
(Berazategui, Provincia de Buenos Aires, Argentina) para protegerla especialmente y aún no se ha hecho nada sobre el particular, llevad mi pedido a manos de quien pueda hacerlo realidad.
Como un padre bendice a sus hijos antes de dejarlos partir de su casa, como un hermano abraza a su hermano antes de un largo viaje, como una madre besa a su hijo antes de enviarlo a visitar parientes lejanos, así os bendigo Yo, recibid bendición abundante y gracia en vuestros corazones en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Seguid el camino que os he marcado y recordad estas horas de gozo en los momentos de prueba. Sed fieles con Aquel que es siempre fiel, sois vosotros destinatarios de todo mi Amor.
La paz con vosotros.

I Corintios, Cap. 4, Vers. 6 al 14.



Dejad que vuestra conciencia os acuse,
¿acaso no está esa voz
en vuestro tribunal interior para corregiros?


20 de septiembre de 1989.
La paz a vosotros ovejas de mi grey.
Vengo aquí porque esperáis mi presencia y el que espera en Dios jamás será defraudado.
Debéis ser vosotros y todos más exigentes con vosotros mismos en vuestra crítica por crecer a la sombra de los consejos de mi palabra, y según la doctrina de mi misericordia, esto es, que frente a todos podéis parecer de los mejores seguidores míos, mas en la intimidad, donde sólo Yo estoy con vosotros, allí está la clave de todo. Debéis pensar que os salvaréis por todo aquello que hagáis íntimamente, donde nadie os ve, donde nadie de crédito, solo Dios y vuestros ángeles de vuestras acciones, si pensáis así procederéis bien en la intimidad y públicamente. Atacad con fuerza vuestras imperfecciones, luchad valientemente contra vuestro carácter, suavizad vuestra forma de ser en vuestra familia, con vuestros amigos y enemigos, muy especialmente con aquellos que no os conocen, es la única forma de dar testimonio de mí y en cada gesto, cada acto, cada mirada, cada respuesta, me estáis respondiendo a mí, exactamente allí donde nadie os ve para aplaudiros os veo Yo y donde nadie os oye para dar una alabanza a vuestra forma de ser y hablar os oigo Yo y donde os descuidáis, trabaja el enemigo. No quiero crear en vosotros escrúpulos vanos pero aun sois muy perfeccionables a mi vista y porque despreciaréis entonces oportunidad de crecer.
No os erijáis en maestros pues sólo uno es el Maestro y está aquí. Y no juzguéis a otros según vuestros conceptos, dejad que Yo juzgue en su momento.
Amados míos, si no fuese posible hacer algo más no os lo pediría, pero si os lo estoy pidiendo es porque factible es y es por vuestro bien. La oración será para ustedes áncora segura en esta lucha y mirad bien esto: No importa tanto la abundancia de la oración como la calidad con que la hagáis. No toméis esto como una excusa para rezar menos sino para rezar igual pero mejor. Dejad que vuestra conciencia os acuse, ¿acaso no está esa voz en vuestro tribunal interior para corregiros?, dejadla pues hablar y no habléis vosotros ni le digáis lo que debe deciros y ni os juzguéis permisivamente, dejad correr la voz de esa justicia ahora antes que corra la voz de mi Justicia.
No os tengáis por más con respecto a otros hermanos pues cuanto más alto erijáis vuestro trono, más rápido pasarán todos delante vuestro y os adelantarán en el camino y me encargaré Yo de haceros ver cuán lejos estáis de mí. Sed blandos con los duros, humildes con los soberbios, mansos con los violentos, espirituales con los materialistas, hombres de fe con los no creyentes, buenos con los malos, de otra forma se estanca vuestro crecimiento, hijos míos, dad más a Quién todo os ha dado, recurrid a mi fuerza, no confiéis en vosotros y no busquéis aquellas opiniones que os halagan pues de nada sirven los halagos en el Cielo.
Tened paz, amados míos, haced vuestro examen cuidadoso, rectificad los puntos equivocados y marchad a pie firme pues mucho hay aún por hacer y sólo vosotros podéis hacer lo que os he encomendado pues todos y cada uno tenéis vuestro lugar en esta Obra.
Tened paz, Yo os bendigo, sed sanos en el Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Guardad lo que os he enseñado, meditad acerca de esto, si en vuestros lugares no os desconocen por el cambio producido en vosotros, ni se extrañan de vuestras actitudes por vuestra inclinación hacia el bien, es que aún no habéis hecho caso a mis palabras.
Paz a aquellos corazones bien dispuestos.

Salmo 107, Vers. 1 al 15.



Vosotros que tratáis por todas las formas
de aprovechar esta vida,
si la entregáis en mis manos
la habréis aprovechado al máximo


20 de octubre de 1989.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Día tras día, veo vuestro proceder y de este mismo saco las palabras que necesitáis para corregirlo y mejorarlo según el gusto de vuestro Dios que os ama, haciendo esto, progresaréis en el camino de santidad y acrecentaréis la gracia en vosotros y a vuestro alrededor.
Vosotros, los que deseáis estar seguros en esta vida, buscad la seguridad que da conocer el camino de Dios y seguirlo, vosotros, que buscáis tesoros acumulables, buscad el tesoro de mi gracia habitando en vuestros corazones y eso os bastará, vosotros, amados míos, que buscáis el amor por los caminos de la sensualidad, abandonad todo y acercaos al verdadero amor que es el amor puro y limpio de vuestro Dios, vosotros, que intentáis día tras día mejorar en vuestros negocios, invertid en el negocio de la salvación de vuestras propias almas y os aseguro que si lo hacéis nada de lo que en ello invirtáis se perderá. En fin, hijos míos, vosotros, que tratáis por todas formas de aprovechar esta vida si la entregáis en mis manos la habréis aprovechado al máximo, pues no hay más seguro para el buen fruto que el que marca el designio de Dios sobre cada alma.
Donde está mi Palabra estoy Yo, donde se oyen y practican mis consejos se demuestra amor por mí que será retribuido en esta y en la otra vida. En los hogares donde mi Palabra tiene lugar preponderante, nada faltará. Acostumbraos al contacto con mi Palabra y ella os dará de las grandes riquezas que contiene, pues no es letra muerta, sino Palabra llena de Espíritu, de Espíritu Santo.
Bendeciré en primer lugar estos libros que contienen mis Palabras
(por pedido del Señor –13/10/89–, se han traído las Biblias para bendecir), desciende sobre ellos la bendición en Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Amén). Y recordad que todo aquel que dice amarme debe aplicar en su vida lo que mi Palabra dice a su corazón, de otra forma, su amor por mí no existe.
Tened paz, amados míos, no os turbéis por nada que suceda a vuestro alrededor, manteneos firmes en las prácticas que os enseñé, que así estáis agradando el Corazón de Aquel que desde el Cielo se ha inclinado hasta vosotros.
Bendito sea aquel que me busca con recta intención pues prontamente me hallará, bendito aquel que desea llevarme a sus hermanos en palabra y con obras pues mi mano trabajará detrás de él.
Y recordad que el gran valor que mejor agrada a los ojos de vuestro Dios es la humildad.
Yo os bendigo y os doy la paz en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Mi paz quede en vuestros corazones.

San Lucas, Cap. 6, Vers. 24 al 26.



¡Ángeles y santos, niños, hombres, mujeres,
acudid en esta batalla por la salvación
de las almas a defenderlas del
ensañado ataque del enemigo!

22 de septiembre de 1989.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Llenad vuestros corazones con mi amor, poned voluntad frente a las pruebas, confiad en mí y saldréis siempre airosos aunque los resultados no os parezcan del todo buenos en este mundo, no miréis a estos, mirad a su repercusión en la otra vida. Por lo tanto os he dicho y os vuelvo a decir: ¡Alegraos en las caídas pensando en la nueva oportunidad! ¡Alegraos en las flaquezas pensando en la fuerza que viene de Dios! ¡Recurrid a mí siempre!
Existe un reclamo que he hecho y seguiré haciendo a toda la humanidad y en especial a aquellos que creen en mí: no se confía lo bastante en vuestro Señor, aún no confiáis hijos míos bastante en Dios, aumentad esa confianza en mí y aumentarán las gracias que os concederé. A aquel que a mí se abandona no dejaré caer y aquel que en mí se apoya no le retiraré mi brazo.
No rechacéis como antiguos los medios de salvación que he entregado como tesoro a mi Santa Iglesia pues ellos eran, son y serán siempre los medios válidos de llegar a mí y no están sujetos al tiempo, ni a la moda, ni a los cambios caprichosos del corazón humano, pues los medios de salvación han surgido de mi misericordia para vuestro bien y no de la inventiva de los sabios de este mundo, por tanto, defended esta inmutable fuente de gracia que son los sacramentos. Defendedlos en la práctica, recibiéndolos tal cual corresponde a un perfecto hijo de Dios y muy especialmente mi Cuerpo y mi Sangre, amados míos.
Siempre he pedido y vuelvo a pedir humildad en los triunfos, paciencia y perseverancia en el bien y oración continua, estos secretos son para vosotros que sois pequeños frente al mundo, mas robáis las gracias de mi Corazón cuando practicáis mis mandatos. Sólo alcanzaréis vuestra fidelidad perfecta a Dios en el Cielo mas aquí en la tierra luchad por manteneros lo más cerca posible de ese ideal.
Tened paz, Yo os bendigo, sed sanos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
¡Ángeles y Santos, niños, hombres, mujeres, acudid en esta batalla por la salvación de las almas a defenderlas del ensañado ataque del Enemigo! Es la orden de vuestro Dios, Maestro y Rey, no dejéis pasar la oportunidad, Yo estoy de vuestro lado.
La paz en vuestros corazones, amados de Dios.

Jeremías, Cap. 50, Vers. 33 al 40.

I Corintios, Cap. 4, Vers. 14 al 21.



No abandonéis la buena senda
que habéis emprendido

28 de agosto de 1989.
Cenáculo María, alivio de los enfermos
La paz con vosotros, ovejas de mi rebaño.
Una vez más, aquí, la Voz que habla a las almas junto a vosotros, entre vosotros, para vosotros.
No abandonéis la buena senda que habéis emprendido pues el Señor está aquí para corroborar que vuestro camino es el correcto. No dejéis de lado las prácticas que os enseñé, antes bien, defendedlas, pues para eso habéis sido llamados para que en mi Nombre hagáis las obras que el Espíritu lleva a hacer para mayor gloria del Padre Celestial.
Desde el comienzo de vuestra vida os elegí para que estuvierais cerca mío, os repito, no abandonéis la senda de la luz, seguid a la Verdad y llegaréis al Reino.
Sed humildes, amados míos, mucho hay por hacer aún, pero perseverando todo conseguiréis si Yo estoy de vuestra parte.
Que la paz llegue a vuestros corazones, Yo os bendigo con amor especial, recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Llegue la paz a quien la merece y habite en su corazón.

San Lucas, Cap. 2, Vers. 8 al 20.



Muchos criticáis mi intervención porque decís
que en ella se ve a un Dios cruel
que busca infundiros temor, mas no es así


15 de septiembre de 1989.
Mi paz descienda a vosotros, ovejas de mi grey.
Cuán distinto sería todo si el mundo entero respondiese como vosotros lo hacéis, cuán distinto sería todo si el mundo entero confiara en la intervención de mi misericordia, qué diferente sería la humanidad si viviera de acuerdo a lo que pide su Dios. Muchos criticáis mi intervención porque decís que en ella se ve a un Dios cruel que busca infundiros temor, mas no es así, no deseo Yo que temáis daño alguno que Yo pueda haceros pero temed, sí, la consecuencia de vivir en un estado que no es bueno a los ojos de Dios, temed lo que debéis pagar en justicia por vuestro pecado, si aumentáis esa deuda corre riesgo vuestra salvación, no deseo, pues, que el pecador muera sino que se convierta y viva por siempre a mi lado y eso está en sus propias manos.
Amados míos, seguid hablando al mundo de mi misericordia y de la oportunidad que mi Corazón abierto presenta. Aún hay tiempo para acercarse a mí como algunos de vosotros que hoy os habéis reencontrado con el amor de vuestro Dios. Sed los mensajeros del amor de Dios y del llamado a la conversión auténtica.
Vosotros que habéis recibido de manos de aquel que con potestad de lo Alto puede hacerlo, el Santo Escapulario
(del Carmen), corresponded con vuestra vida a tan noble insignia y cumplid con todo aquello que hace feliz a vuestra Madre del Cielo, sólo así seréis dignos hijos y salvados en la última hora pues lo único que tenéis por cierto, todos vosotros, es que la muerte os aguarda a cada instante desde vuestro nacimiento y prepararse a esa entrada en el Reino de lo eterno es lo mejor que podéis hacer, hijos míos, usad esta vida en beneficio a la Eternidad, preparaos ante la certeza de la muerte, si vivís a mi lado a mi lado moriréis y conmigo reinaréis por siempre.
Tened paz, amados de mi Corazón, Yo estoy entre vosotros, Yo aumento el número de ovejas que oyen mi llamado.
Seguid con simple obediencia las palabras de vuestro Pastor y lograréis grandes éxitos para las almas.
Os bendigo con el amor misericordioso, recibid en abundancia lo que de Él brota, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
(Amén).
Guardaos de aquellos que basados en falsas revelaciones y fraguados mensajes deseen alejarlos del redil de la Santa Iglesia pues en estos días de oscuridad no hay salvación lejos de la Madre de la Luz.
Mi paz quede entre vosotros.

Eclesiástico, Cap. 32, Vers. 18 al 21.



Sed voluntariosos obreros de la salvación

27 de septiembre de 1989.
La paz a vosotros, pequeñas ovejas de mi rebaño.
¿Acaso os habéis preguntado por qué cada vez que vengo aquí a vosotros a vuestras reuniones y hago oír mi Voz comienzo deseándoos paz?, porque sólo si mantenéis vuestro espíritu en paz podréis aprovechar mis palabras pues solo si tenéis paz interior es señal de vuestra buena predisposición y vuestra futura obediencia, porque lo que en paz se recibe en paz se transmite, por eso os deseo paz, no como el mundo la da, solo como mi Corazón misericordioso puede dar.
Guardaos muy bien en estos días de perder vuestra humildad que las pruebas se han encargado de acrecentar en cada uno de vosotros y las constantes contradicciones han entrenado. Manteneos humildes pues muy difícil es en los triunfos no exagerar y querer tomar revancha, guardaos bien de esta trampa os lo advierto. Mantened paz y humildad unidos a vuestra buena voluntad de seguir mis mandatos: eso os asegura el triunfo siempre aunque el mundo no lo vea.
Preparaos convenientemente para la Fiesta que celebra a mi Madre como advocación del Rosario es lo más conveniente dedicarle una Novena de oraciones y sobre todo el Santo Rosario cuya advocación es la que se celebrará. Grandes gracias promete esta Madre del Cielo para aquellos que durante nueve días rezando el Santo Rosario se propongan acompañarla en sus pedidos por la conversión de la humanidad.
En vuestra próxima reunión del día viernes os haré sentir especialmente la presencia de los tres Arcángeles que se celebra para que ellos con su fuerza os den ejemplo de seguimiento de la verdad y os animen a ser fieles hasta el fin. Celebraréis, pues, el día de los Santos Arcángeles junto a ellos mismos, palabra de vuestro Señor.
Las promesas de Dios se cumplen infaliblemente, las promesas del mundo se hunden en argumentos estériles y en excusas vanas, sólo Dios perdura por siempre y lo que a Él esté adherido.
Os bendigo, hijos míos, sed voluntariosos obreros de la salvación, recibid de Quien os ama la bendición en Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Lejos de ser por vuestros méritos, reconoced que mi palabra llega a ustedes por obra de misericordia, como fruto de este amor que me mantiene atento a vosotros con el deseo de Padre de estrecharlos por siempre en mi Corazón. Soy misericordioso mas no puedo dejar de ser justo, tenedlo en cuenta si queréis tener la verdadera medida de Dios.
Paz a quien pueda recibirla en su corazón.

Apocalipsis, Cap.18, Vers. 20 al 24.



Esforzaos por orar bien,
la oración realizada como corresponde
es una flor preciosa que adorna el trono de Dios

8 de septiembre de 1989.
La paz descienda sobre vosotros, ovejas de mi grey.
Si aún os hago oír mis llamados es porque todavía tenéis tiempo de llegar hasta mí, si aún insisto en que os acerquéis a la verdad es porque el camino aún está abierto. Nunca os llamaré en vano, la oportunidad la tenéis, aprovechadla ya pues más adelante queriendo entrar no podréis pues se cerrará la gran puerta, la gran puerta de mi Corazón misericordioso y luego solo habrá lugar para la Justicia, Justicia de Dios.
Mirad bien, amados míos, cuando hagáis oración, no basta solo repetir hasta el cansancio, palabra tras palabra, a veces con mayor velocidad que interés, a veces con el sólo deseo de acabar prontamente, a veces olvidando a Quién dirigís vuestras oraciones: así nada conseguiréis de mí. Esforzaos por orar bien, la oración realizada como corresponde es una flor preciosa que adorna el trono de Dios. ¿Y cómo retribuye vuestro Padre y Rey estas ofrendas que le hacéis?, pues con sus gracias que son abundantes como no podéis imaginarlo. Y no os pongáis a orar si vuestra alma no está en paz con vuestros hermanos, sabed que el Dios que ve los corazones os ve y sabe como estáis en el momento de la oración y podéis tener muy buenas intenciones para conmigo mas si sois inexorables con alguno de vuestros hermanos, si no dais oportunidad de reconciliación y demostráis misericordia, ¿qué venís entonces a buscar de mí que solo doy amor? No os dejéis arrebatar la paz, muchos dolores pueden llegar sobre vosotros, mas no hay peor dolor que perder la amistad de Dios pues ese Amigo fiel es Aquel que os llevará a la alegría y paz definitiva en su Reino.
Honrad, honrad convenientemente a vuestra Madre del Cielo, nada de lo que hagáis es suficiente pues Ella todo lo merece y más.
Sabed que vosotros sois los preferidos del Corazón de vuestra Madre y así también del mío si respondéis con una entrega total al amor misericordioso.
Sabed que nada os pido materialmente, solo que améis, amaos, dad amor, pues esto es lo único que perdura por siempre, aún en el Reino y os aseguro que si trabajáis de esta forma estaréis frente a frente con vuestro Creador y gozaréis de esa felicidad por siempre. Y no importa aquellos que siempre buscan excusas para quedar fuera cuando las palabras que se dicen son demasiado rigurosas, juzgan que no pueden venir de un Dios hecho Amor y cuando las palabras que oyen son demasiado blandas, juzgan que son palabras de hombre que no ve la verdad. Nada cabe en sus planes, solo sus propios planes y no los míos y es por eso que sus pensamientos e ideas los cubren de tinieblas. Yo soy la Luz quien conmigo esté, nada tema.
Tened paz, amados míos, este es mi Hogar
(Parroquia), este es mi templo, venid aquí a buscarme con frecuencia y me hallaréis, pues aquí estoy esperando por vosotros.
Yo os bendigo y conmigo os bendice mi Madre para que seáis fuertes y deis testimonio de vuestra fe. Recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
No os quedéis estancados, avanzad, avanzad hacia mí.
El mundo os perseguirá, el Cielo, el Cielo os ama.
Paz.

II Macabeos, Cap. 6, Vers. 18 al 31.



El desafío es grande,
la empresa será muy contradecida
mas debe formarse la Orden Seglar de los
Apóstoles de los Últimos Tiempos

6 de septiembre 1989.
Paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Recibid paz de Aquel que puede daros todo.
Felices los que crean sin ver porque verán las maravillas que el Señor opera. Felices los que buscan la misericordia y el perdón para sus hermanos pues todo bien obtendrán de mí. Felices vosotros, si afirmáis vuestro corazón en el mío y si ponéis vuestros ojos en los míos, si cargáis vuestras cruces en la mía, si morís a todo para nacer de nuevo en mí, por mí y para mí, porque míos seréis por siempre.
El desafío es grande, la empresa será muy contradecida, mas debe formarse la Orden Seglar Apóstoles de los Últimos Tiempos. Ya os he indicado en otra oportunidad como debe ser la medalla identificatoria de esta Orden y no necesitáis reglas escritas pues ya lo están: Ayuno, Oración, Sacramentos, Palabra de Dios, misericordia en palabras y obras, ¿qué más? ¿qué más puedo pediros?
Aquellos que deseen integrar esta Orden deberán ser esclavos de mi Madre indefectiblemente pues nadie viene a mí, si mi Madre no lo atrae y si sois de su pertenencia no os repudiaré de mi lado. La esclavitud a los pies de esta Madre Santísima es el primer paso, ese mismo día recibiréis la medalla y a partir de allí estos Apóstoles de los Últimos Tiempos se ocuparán de llevar mi presencia en cada lugar con su palabra y su práctica. Nada más será necesario y la perseverancia hasta el fin será su signo pues el triunfo es de aquel que persevera.
Podréis ser de los míos en cualquier parte del mundo siempre que estéis a las órdenes del Santo Padre y dentro de la Santa Iglesia fiel a mis mandatos. No importa la lengua, no importa la raza, no importa el grado cultural, no importa vuestra inteligencia o preparación, importa vuestra voluntad y perseverancia en el bien, eso os hará estandartes vivos. Mas sabed esto: en el momento del sacrificio aquellos que sean Apóstoles de los Últimos Tiempos serán los primeros en toda persecución, en todo dolor, por su Consagración a mi Madre y a mí; como nuevos Cristos deberéis sufrir por eso pensad bien.
Tened paz, amados míos, se llene vuestro corazón con mi gracia pues habéis sidos llamados en un tiempo difícil y hermoso a la vez. Oponed con vuestro bien una barrera impenetrable al enemigo y esforzaos cada vez más en el seguimiento de vuestro Señor que nunca os abandona, aún en las pruebas más difíciles.
Mi paz os alcance, Yo os bendigo, recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Lo he dicho y lo repito, es el momento de los fuertes y es un llamado fuerte, responded con generosidad, seréis benditos si amáis como os amé.
Paz.

San Mateo, Cap. 28, Vers. 16 al 20.



Mucha sal ha perdido ya su sabor,
conservad el resto que aún sirve



13 de septiembre de 1989.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Mi Primera Venida a esta tierra fue el exacto cumplimiento de todas las profecías y anuncios que los hombres inspirados por el Santo Espíritu de Dios habían hecho sobre mí. Y con mis acciones y prédicas di cumplimiento total a cada una de ellas, aún así, aquellos que más cerca estaban de la verdad no la reconocieron y aquellos que mayor preparación tenían para ver la luz, cerraron sus ojos, porque su corazón se había llenado de soberbia y tanto conocer las profecías pretendían que todo fuese según sus planes y no los de Dios y de esta forma su preocupación mayor era adaptar la forma en que Dios actuaba a lo que ellos deseaban y todo lo que no pasaba frente a ellos y se inclinaba no merecía ser mirado. Actué entre ellos, les mostré las obras de Dios, y aún así su corazón permaneció rígido e inflexible.
Cercana a la Segunda Venida, pues vendré, es verdad, vendré y muy pronto a todos, vuelve a suceder con aquellos que más conocen y más trato tienen con mi Palabra que sus corazones se han endurecido en tanta sabiduría y la verdad actúa entre ellos sin ser reconocida por eso es que para esta Obra necesito mentes y corazones dispuestos. No os preocupéis por vuestra formación, Yo os formaré, pues poder tengo para eso y mucho más. La acción del Espíritu Santo puede superar cualquier cátedra humana, de no ser así, vuestro Dios sólo sería una farsa y entre vosotros me moveré con más comodidad, porque bien me siento entre los humildes que solo elevan su mirada al Cielo con esperanza y entre ellos se tratan con amor, amor verdadero de aquel que comparte igual condición frente a los ojos de Dios porque aquellos sin formación o que reciben una formación deformada o restringida para mantenerlos sumergidos, esos son los que responderán: «Señor, aquí estamos», y con ellos que son inmensa mayoría y que no son exactamente los que dirigen sino los que siempre han sido dejados en la última línea, rezagados, pues no presentaban nada de interés a los ojos humanos, pues bien, a ellos y no a los doctores y maestros, a ellos y no a los estudiosos y científicos, a ellos, que sólo saben orar y a veces defectuosamente, y oíd bien: a ellos vengo y a esos llamo, porque si ellos despiertan con esto, salvarán su vida y la de aquellos engreídos que buscan sólo la satisfacción del mundo. ¿Y a qué hay que temer?, si ningún poder humano puede marcar el camino que debe seguir Dios.
Llevad la Verdad a los humildes y sencillos, tened contacto con los de corazón abierto y de buena voluntad, haced continuamente vida la misericordia de vuestro Dios. A ellos vengo y vosotros sois el puente, a los pueblos alejados, a los lugares abandonados humanamente, a esas iglesias donde nunca se oye resonar mi Palabra, a esos pueblos donde el hambre por las cosas de Dios claman a voz en cuello, allí, donde he sido enviado por primera vez os envío en mi Segunda Venida a que preparéis el camino. Id a la tierra fértil donde otros van a engañar, llevad la Luz donde otros dan todo por perdido, ganad para Mí y donde el Enemigo piense estar tranquilo y cómodamente atrincherado entre tantos pecados, removed su frente, pues sabed que vuestros enemigos no son los hombres sino la Serpiente Antigua y sus seguidores.
Si mantenéis la unidad y la guía que he establecido para vosotros, estaréis a salvo, si os desperdigáis o intentáis iniciativas alocadas por vuestra cuenta, no pidáis mi ayuda para ésto que no esté en mis planes. Ningún obrero puede construir por su cuenta, todos deben seguir el plano trazado para la Obra.
Tened paz en esta época tan difícil, tened paz. Orad, esperad, Yo estoy en todo y en todos los que me buscan con sincero corazón. Vuestras obras hablarán por vosotros y cuando la Palabra sea necesaria, la Palabra estará como siempre lo ha estado, para ataque y defensa, para salvación o condenación.
Mucha sal ha perdido ya su sabor, conservad el resto que aún sirve.
La paz a vosotros, hijos amados, Yo os bendigo y a todo aquel que lea estas palabras con fe reciba lo que vuestro Señor le tiene destinado. Esperad, pronto llegará a cada uno oportunidad.
Bendición y paz en el Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Con oración y con paciencia, con humildad y perseverancia, con auténtica caridad y sin dobleces, confiad en mí.
Aquel que persevere obtendrá la corona incorruptible reservada a los santos.
Paz.

II de Crónicas, Cap. 2, Vers. 11 y 12.





Sed rigurosos con vosotros
para que no deba serlo Yo


18 de octubre de 1989
La paz a vosotros ovejas de mi grey.
Recibid fortaleza en las pruebas que sobrevendrán obteniéndola de mi presencia en medio vuestro a través de la oración y los Sacramentos.
He puesto ante el mundo como un desafío, una escalera cuyos peldaños llevan a la Vida Eterna, mas está rodeada por muchos peligros y asechada por muchos enemigos, no es fácil que podáis subir a ella sin esforzaros. Esta escala tiene buen fin pero difícilmente podrán seguir en ella aquellos que dejen debilitar sus fuerzas espirituales. No confiéis en vuestras piernas, confiad en vuestra oración, no confiéis en vuestros brazos, confiad en la frecuencia sacramental, no confiéis en vuestros ojos, confiad en la inspiración que el Señor envía a través de sus Ángeles, no confiéis en vosotros mismos, confiad en mí. El engaño y la seducción del demonio acosan a todos mis seguidores, mas si vosotros os mantenéis cerca de la Luz, nada os afectará, tened seguridad en esto y no temáis vanamente. Yo he puesto a mi Iglesia como Luz en el mundo y a su guía y pastor como mi propio sucesor, por eso, todo lo que hagáis conforme a sus consejos como Iglesia, lo hacéis acorde a mis mandatos. Puede que muchas veces no entendáis mas no hace falta entender todo sólo es necesario amar y obedecer por amor.
Examinaos profundamente, poned vuestras vidas a la Luz, pedid consejo a mi Santo Espíritu, sed rigurosos con vosotros para que no deba serlo Yo.
Y releed continuamente las palabras que vengo dando a través de este instrumento para refuerzo en vuestra formación, para alivio en vuestra desesperanza, leed, leed más lo que mi Corazón quiere acercar al vuestro pues hablo a todos y a cada uno en particular en aquella forma que solo la Voz que habla a las almas sabe hacerlo, solo la Voz del Señor puede conmover las almas de aquellos que saben oírla con buena disposición.
Esforzaos en las pequeñas cosas y más os confiaré.
Paz a vosotros, hijos míos.
Recibid la bendición de Quién os ama en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Dad abundantemente de lo que habéis recibido.
Paz.

II Corintios, Cap. 12, Vers. 11 al 19.

Aprended a acercaros a mí con confianza, aprended a reconocer a vuestro Señor a cada momento y en todas las cosas que os rodean.
Yo he sido siempre fiel, sedme fieles, Yo os he amado hasta el fin, amad así, Yo os sigo perdonando, perdonad, Yo os sigo guiando, sed humildes y aceptad esta guía, Yo deseo que habitéis en el Reino Conmigo, dejaos atraer por esta invitación, Yo no os olvido, no os olvidéis vosotros de vuestro Dios.
Que mi paz habite en vosotros.




EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos