EL BUEN PASTOR Nro. 14
(24 de noviembre de 1989)


INDICE



Ha llegado, pues, la hora de combatir
con todas vuestras fuerzas
para construir mi Reino
y ganar almas para la salvación eterna


27 de octubre de 1989.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Ha llegado pues la hora de combatir con todas vuestras fuerzas para construir mi Reino y ganar almas para la salvación eterna.
Son muchas y muy variadas las formas en que se intenta detener vuestro avance, mas nada temáis porque de por medio está mi intervención, quien está conmigo y bajo mi protección nada tema, aún en la prueba, allí estaré.
Que no disminuya vuestro fervor en las oraciones, que no disminuya vuestra participación activa en cada uno de los actos a que la Iglesia convoca, que no disminuya vuestro deseo de salvaros y salvar a otros. Estad alertas, vivid en estado de atención, pues el Enemigo de las almas utiliza mil y un caminos para intentar alejaros de mí.
Si ponéis vuestra buena voluntad, no permitiré que seáis alejados de mi Corazón pero debéis mantener la humildad, perseverancia y trato fraternal entre vosotros más un elevado espíritu de sacrificio y un deseo de servir a Dios en vuestro prójimo.
Estáis luchando con grandes enemigos como comunidad e individualmente pero Yo os digo, perseverad porque grandes frutos se están logrando y de los mejores, de aquellos que no son visibles a los ojos físicos, de aquellos frutos que perduran por siempre, de aquellos frutos que se atesoran en el Cielo. ¡Seguid adelante, seguidme!
Deseo que trabajéis con más esfuerzo por la formación de cenáculos de oración, esa es la respuesta que debemos ofrecer a las tentaciones y peligros que el enemigo tiende, más lugares donde se honre y alabe a Dios con la oración. Expandid los centros de oración, haced llegar mis gracias a todos pues hasta el último rincón de la tierra debe saber que la misericordia divina aún espera, que la mano de Dios se tiende ahora para bendecir y llamar antes que llegue el momento de juzgar.
El próximo día viernes en vuestra reunión de oración traed con vosotros a vuestros niños para ser bendecidos especialmente pues en los tiempos en que se vive corren innumerables peligros de los cuales sólo la bendición y protección de Dios más el esfuerzo de los padres puede hacer que salgan ilesos. Traed y dejad que vuestro niños vengan a mí.
Tened paz, amados míos, renovad vuestro compromiso de seguir al Señor aún a costa de la vida, eso es lo que este mundo necesita: testigos fieles.
Yo os bendigo a vosotros y a vuestras iniciativas por la salvación de las almas, recibid la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo
(Amén).
No os dejéis turbar, vosotros estáis en la verdad y nada de malo habéis hecho a los ojos de Dios. Dejad que el mal encrespe sus olas que en esta barca estáis seguros.
Paz a vosotros.

Romanos, Cap. 10, Vers. 10 al 13.



Temed seriamente cuando una sociedad,
movida por los intereses del demonio,
ataca o permite que se ataque
lo más santo y puro que podáis encontrar
entre vosotros como lo es el alma de un niño


3 de noviembre de 1989 (Primer Viernes de mes).
Mi paz llegue a vosotros, ovejas de mi grey.
Hoy más que nunca, mi paz a vosotros, pues rodeados de Ángeles y Santos, con mi presencia entre vosotros con mi Santa Madre, rezando por vosotros y entre vosotros en el seno de la Santa Iglesia, ¿qué más podéis pedir?
Ya veis cómo estos pequeños
(la Parroquia está llena de niños por pedido del Señor del 27–10–89) no pueden ser de ninguna forma para vosotros excusa en el no cumplimiento de los deberes con la Iglesia y con Dios, pues ellos con su comportamiento han demostrado que pueden y deben ser llevados a las celebraciones litúrgicas con asiduidad y sabiendo que del ejemplo que reciban de sus padres depende su cumplimiento futuro. Nadie es demasiado pequeño como para ser excluido de la posibilidad de recibir la bendición de Dios.
Muchas veces os he hablado de signos y ved hoy en vuestra sociedad este signo alarmante de degradación, temed seriamente cuando una sociedad, movida por los intereses del Demonio, ataca o permite que se ataque, lo más santo y puro que podáis encontrar entre vosotros, como lo es el alma de un niño. Temed, pues, cuando la Serpiente Antigua dirige sus garras hacia la semilla, porque destruyéndola, intenta destruir todo el árbol o que crezca defectuoso para que sus frutos sólo sean amargos e inservibles. Por eso, vuestros niños, están aquí hoy para recibir la bendición de Aquel por cuya mano ya han recibido la vida, para que sean semilla fértil en este mundo donde todos viven sin pensar si habrá una oportunidad para retornar a mí. Yo os lo digo: por estos pequeños es que aún hay esperanza para este mundo, haced de ellos dignos hijos de Dios y estaréis haciendo mucho por vosotros también.
Y hoy os digo: ¡Pobre de aquel que con su mal ejemplo arrastre a alguno de estos pequeños! ¡Pobre de aquel cuando la Justicia le alcance!
Enseñad y educad cristianamente a estas criaturas para que crezcan rectos hacia el Cielo sin dejarse conmover por idas y venidas, que su fe sea firme, basada en vuestra fe y orad, orad por ellos mucho. Así lograréis más de lo que cualquier escuela puede darles.
Y a vosotros me dirijo, pequeños, en el idioma que vuestros Ángeles y Yo entendemos, almas santas, no hacen faltas palabras, a todos y cada uno os bendigo. Recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Aquí os he traído para que veáis en estos pequeños la señal viva de la Misericordia de Dios que aún espera, mientras haya almas limpias, esperaré.
Tened paz, también para vosotros es mi bendición, el Amor y la Misericordia habite en vosotros, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Que nadie sea privado de la gracia de saber que su Dios lo ama, pues la puertas del Cielo están abiertas para todos aquellos que con humildad quieran iniciar el camino de retorno hacia mí. Por vosotros y por estos pequeños, luchad por un mundo mejor, luchad por mi Reino.
Paz a aquellos corazones que puedan recibirla.

San Juan, Cap. 13, Vers. 31 al 35.



Si Dios habla, toda la Creación tiene derecho a oír

17 de noviembre de 1989.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
En todo tiempo ha sucedido que el mundo se burla de aquellos que con humildad y respeto oyen y acatan las indicaciones e inspiraciones de la Voz de Dios, mientras tanto, caen en las falsas inspiraciones que le producen las voces de seres humanos iguales a ellos y terminan guiando su vida a través de astrología, horóscopos, psiquiatras, gentes que manejan a otras gentes cuando aún no saben manejarse ellos mismos. Y ya os he dicho lo que sucede cuando un ciego guía a otro ciego, dejad, pues, porque aquel que se burla de quienes creen en estas revelaciones tiene pues un pecado y un pecado grave, pensadlo, aunque lo que digo no fuera Yo quien lo estoy diciendo, aquel que se burle de vosotros por oír con atención y cumplir está faltando a la caridad y muchos y grandes dones podéis tener pero si os falta el amor de caridad, todo os falta y miserables sois.
En esta lucha entablada solo se triunfa con una perseverancia inconmovible, con una confianza sin límites, con una respuesta sincera y pacífica, vosotros triunfaréis con el sí de María, triunfaréis al dar el sí a la Voluntad de Dios en vuestras vidas, aunque la sociedad, el mundo y los infiernos, estén en contra vuestro, pues Yo mandaré mis Ángeles a vosotros para ayudaros en esta empresa, mas si os recostáis en ayuda humana nada esperéis de mí, pues Yo no habito en esos corazones privados de gracia que pretenden indicar los destinos del mundo y ni siquiera pueden decir con seguridad si mañana el sol estará en su sitio.
Mucho os falta por recorrer, mucho, en vuestra vida interior pero guiados por esta mano firme, alcanzaréis, día tras día, nuevas mejoras para vosotros y para vuestros hermanos. No desgastaré el tiempo que he tomado en venir a vosotros en contestar a los que acusan, pues quien acusa que justifique su acusación con su presencia, de lo contrario ¿qué vale? dejad correr, siempre habrá en el mundo servidores del Infierno y no por eso debéis dejar de construir el Reino de Dios. Y guardaos, os lo vuelvo a decir, guardaos de los falsos profetas pues lleno está el mundo de ellos, nada quiere decir el número de sus seguidores, nada quiere decir lo bonito de sus discursos, vedlos proceder a la hora del dolor, vedlos proceder en el momento de la cruz y los conoceréis.
Hablad, pues, al mundo como Yo hablo a vosotros y hablad de mí, traedlos a mí, llamadlos, pues para todos estoy hablando. Si Dios habla, toda la creación tiene derecho a oír aunque se empecinen aquellos orgullosos que tienen por dios a su propio ser y pensamiento.
Tened paz, amados míos, y os aseguro que cada una de las prácticas que realicéis con amor por agradarme tiene su valor, no el valor que le dan los hombres según su apariencia sino el valor verdadero, el valor a los ojos de vuestro Dios. Y recordad esto: quien no teme al peligro inminente en él perecerá sin remedio. Las advertencias son exactamente para eso, para prevenir, no para asustar, pues el que está en paz a nada teme. Guardad bien todo lo que os digo pues es tesoro para vuestros corazones y será consuelo en todo momento.
Tened paz, Yo estoy aquí en medio vuestro, en mi prisión de amor
(Sagrario), con un trozo de pan he hecho esta Obra de gran misericordia que es la Eucaristía: ¡qué no haré con un alma bien dispuesta!
Yo os bendigo, hijos míos, alcanzad la fuerza que viene de lo alto, la auténtica fuerza de Dios.
Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén). Así es y así será como he anunciado todo se cumplirá a su tiempo, sed pacientes y no os dejéis confundir pues la confusión está a la orden del día.
El veraz, El que no miente ha hablado, la Verdad nunca pasa.
Paz a los corazones limpios.

San Lucas, Cap. 8, Vers. 16 al 18.



Mi mayor queja es para vosotros, los cristianos

24 de noviembre de 1989
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Momentos importantes en la historia de este mundo se acercan paso a paso hacia vuestro tiempo. Sabed que es la época de grandes sucesos en el cielo y en la tierra, sabed que los signos serán día a día más evidentes, sabed que debéis estar alertas y en oración.
Pronto toda la Iglesia proclamará Cristo Rey, mas para reinar realmente en toda la cristiandad debo comenzar por reinar en el corazón de cada uno de vosotros, hijos míos, miembros de mi Cuerpo. Haced que mi Corazón reine en el vuestro y estaréis construyendo el reinado de vuestro Señor sobre toda la cristiandad y sobre toda la humanidad. Mas en esta época, mucha queja debo presentar, no acerca de los extranjeros sino acerca de los que pertenecen a mi Cuerpo Místico, no sobre los que han abandonado la Casa del Padre sino los que habitan y sirven en ella, no sobre aquellos que ignoran las verdades de la fe sino sobre aquellos que dicen propagarlas y defenderlas. Sabed, pues, ovejas de mi rebaño que mi mayor queja es para vosotros, los cristianos, podéis preguntar en el fondo de vuestros corazones, ¿porqué Señor? y os lo diré: porque habláis de mis mandamientos y no los cumplís, porque os habéis organizado bien pero habéis olvidado el Soplo del Espíritu de vuestro Dios, porque creéis que en vuestra intimidad vuestro Dios no ve, porque habéis perdido el respeto hacia mi Santa Presencia, porque ya no vigiláis sobre los ataques del enemigo y os habéis dormido en los laureles del conformismo y la comodidad, porque ya no sois cristianos pues vuestra vida no es cristocéntrica, porque sólo os queda un hálito de vida que de no ser por mi intervención ya se habría apagado definitivamente.
Al venir al mundo su estado era deplorable, mas en esta época, la humanidad actual ha empeorado de tal forma la situación que los mismos ángeles del Cielo se escandalizan de tanta desvergüenza en el pecado, de tanta organización para el mal y de tanto fraude en las prácticas de piedad auténticas; porque creéis que vistiendo oro y plata en mi templos me honráis y vuestros corazones están lejos de mí, porque creéis que introduciendo canciones alegres según vuestro criterio alegráis la Casa de Dios y contrariamente a eso la estáis profanando con vuestros gritos y alaridos fuera de lugar, porque creéis que hablar al mundo de mi palabra con rostro de autoridad y gesto pausado es predicar el Evangelio y Yo os digo: si predicáis el Evangelio y no lo vivís no será el Cielo vuestro lugar, tenedlo por cierto. Por eso es que como en los primeros tiempos necesité apóstoles, hoy necesito apóstoles y siempre los necesitaré. Yo llamo a mis apóstoles desde el seno de mi Iglesia a llevar la luz a todas partes sin miedo, pues mi presencia los acompaña, sin retroceder y sin dejar lugar a dudas acerca de vuestra posición, si sois mis apóstoles seguiréis mi suerte en la tierra y en el Cielo. Yo ayudaré a esto con mi intervención directa en muchas partes de este mundo y la humanidad sacudida por golpes de dolor tendrá oportunidad de elevar sus ojos a mí y al extender la manos desesperadas encontrarán las manos de mis apóstoles, los apóstoles de los Últimos Tiempos.
No perdáis la paz, hijos míos, no perdáis la paz que os da mi presencia. Sois adultos en la fe y como adultos os he hablado.
Yo os bendigo, recibid en abundancia lo que vuestro Dios tiene reservado para vosotros en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Y sabed que este Rey, no hace alianzas con poder alguno, pues todo el poder es suyo.
Yo soy vuestro Dios y vosotros mis criaturas, solo viniendo a mí hallaréis lo que en ninguna parte habéis encontrado.
Tened paz y sed fieles.

San Juan, Cap. 13, Vers. 15 al 20.



Pronta está la Hora de mi regreso definitivo

10 de noviembre de 1989.
La paz descienda a vosotros, ovejas de mi grey.
Cuando hace un tiempo ya les hablé de las pruebas venideras, os estaba preparando para estos momentos que hoy vivís, pues durante un tiempo y en trato íntimo conmigo os he enseñado las verdades de la fe, os he adiestrado en la práctica de las virtudes para que seais espiritualmente fuertes y trabajéis en esta hora con especial ahínco, porque ha redoblado sus esfuerzos el enemigo de las almas, este demonio que no descansa, trabaja y trabaja sin cesar entre vosotros, contra vosotros, tratando de oprimir vuestros corazones y vuestras mentes, encegueciendo vuestro entendimiento, maniatando vuestra voluntad, minando vuestra perseverancia, destruyendo vuestra oración. Él no desea que vosotros progreséis pues sabe que de vuestro progreso depende el progreso de muchas otras almas a vosotros encadenadas, pues así lo he preparado para que cada uno de vosotros traiga a mí también a otros y de esta forma unidos continuemos en la búsqueda de la unión final, vosotros por siempre conmigo.
Y no me he contentado, amados míos, con mostraros mi plan sino que vengo a vosotros en medio vuestro y os doy formas de alcanzar mayores gracias para que veáis que vuestro Dios no os desampara. Dad valor, pues, a las prácticas que os he enseñado, dad valor de verdad, pues son pedidos de vuestro Dios y si en otra época de vuestra vida tal vez no interesaba tanto, ahora, en este momento, en este preciso momento de vuestra historia hacen falta hombres, mujeres y niños que practiquen la piedad que les enseñé, los sacrificios y obras de misericordia que os aconsejé y prediquen mi palabra con sus obras para llevarme por todo el mundo, pues pronta está la hora de mi regreso definitivo y de la rendición final de cuentas. Preparaos bien, preparad a otros con amor y en paz, sin perder la santa calma que os da saber que estáis en el buen camino. Y no tembléis frente a enemigo alguno, temblad solo ante Aquel que es dueño absoluto de vuestro destino y responded a su llamado con un sí firme y perseverante.
Seguid alumbrando como estrellas en el firmamento la noche oscura que ya inunda a todo el mundo, seguid perfumando como flores en primavera, seguid dando frutos. Mucho hay por hacer y Yo lo haré con vosotros.
Tened paz, el desánimo no pertenece a mis auténticos seguidores, la pesadumbre viene del mal espíritu. Templad vuestras almas pensando en los sufrimientos que la primitiva Iglesia debió soportar para crecer como hasta ahora ha sido y esto es lo que sucede por la intervención del Santo Espíritu de Dios en estos días, un soplo fuerte y decidido para que la Iglesia renazca saliendo de sus meras estructuras para transformarse en un Cuerpo Vivo alimentado de gracia divina y transmisor de salvación. En esta empresa el Cielo entero está junto a vosotros y sabéis que contáis siempre con la bendición de Quien os ama. Yo os bendigo, hijos míos, recibid en abundancia en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
No creáis que siempre estaré junto a vosotros si no practicáis lo que os he pedido, no creáis que siempre os haré oír mi Voz si no ponéis por obra lo que mi Voz os pide, no creáis que siempre estaré junto a vosotros si no os interesáis por mis obras más que por las vuestras. Si a nada renunciáis por mí estáis renunciando al Cielo.
Tened paz, fortaleced vuestros corazones, no dejéis vuestros puestos de combate abandonados ni os desprendáis de la unidad de la Iglesia. Sed míos como Yo soy vuestro en cada comunión.
Mi paz a quienes tengan su corazón limpio.

II Tesalonicenses, Cap. 2, Vers. 13 al 17.



EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos