EL BUEN PASTOR Nro. 15
(22 de diciembre de 1989)


INDICE



Con el Rosario en alto triunfaréis


8 de diciembre de 1989.
(HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO)
Mi paz a vosotros ovejas de mi grey.
La ansiada presencia ya está aquí de aquella Madre que es vuestra Madre, la Reina de las Reinas está aquí, oíd con atención lo que desea deciros, aceptad sus consejos, pueda ser que a pesar de oír mi Voz y no obedecer con su intervención vuestro destino se acerque más al que Yo he marcado para todos aquellos que desean seguirme. El consejo de una buena madre siempre es necesario, cuanto más el de la Madre más perfecta, el de la Creatura más grande, el de la Reina del Universo. Recibidla, recibidla con las rodillas en tierra pues lo que no hagáis por amor a Ella, por nadie podréis hacerlo y de una forma u otra en algún momento el Cielo, la tierra y el abismo estarán a una sola vez de rodillas frente a esta Madre, unos por amor, otros por justicia, Palabra del Verdadero, el Veraz, Aquél que sólo tiene verdad en su boca.
Madre, he aquí a tus hijos.

(HABLA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA)
Tened paz, pequeños, tened paz.
Aquí estoy en medio vuestro para ayudaros en esta circunstancia tan difícil, no temáis pues el Cielo entero se preocupa por vuestra suerte y busca formas de ayudaros continuamente.
Yo soy patrona de esta región y haciendo valer ese derecho que me ha sido dado vengo hoy aquí a reclamar nuevamente en nombre de mi Divino Hijo se realice la consagración de aquella ciudad
(Berazategui, Provincia de Buenos Aires, Argentina) que Él mismo ha elegido como asiento de su misericordia. Que los sacerdotes que están hoy aquí (tres sacerdotes presentes), hijos míos predilectos, como testigos calificados de este evento lleven al pastor responsable mi pedido. Soy la patrona de este lugar y no va en desmedro de mi autoridad la consagración al Divino Corazón de mi Hijo, por el contrario, también yo deseo que así sea pues lo que Él quiere, yo quiero, lo que Él ama, yo amo, lo que Él propone, yo propongo y lo que Él dispone en el Cielo y en la tierra, yo también dispongo, propongo, amo y obedezco.
Hoy habéis venido a mí con estas flores que engalanan la Casa de mi Hijo
(toda la Parroquia está adornada con muchas flores para la Madre), tomaremos, por ejemplo, estas flores, meditad conmigo, habéis traído muchos buenos propósitos, habéis venido a mí con el corazón abierto, os habéis presentado aquí hoy con gran deseo de complacerme. Mirad pues estas hermosas flores, ¡Oh, es cierto que me agradan, miradlas bien!, ¿mas cuánto durarán?, ¿será así también con vuestras promesas a mí?, ¿tendréis la misma firmeza que estas pequeñas y hermosas flores o por el contrario mi imagen estará arraigada siempre en vuestro corazón? Amados hijos, de vosotros depende. El Rey del Universo ha hecho todo lo posible, haced vosotros otro tanto.
Sé que ansiáis verme, deseáis verme ¿verdad? pues bien, cumplid con lo que mi Hijo os ha pedido y me veréis al llegar a la Patria Celestial. Yo misma os guiaré si ponéis de vuestra parte lo mejor.
Levantad vuestros Rosarios. Este gesto exterior debe ser el signo que represente ante el mundo vuestro gesto interior. Con el Rosario en alto triunfaréis, esta es la Llave que abre las puertas del Cielo.
Recibid, amados míos, la bendición de vuestra madre que os desea los mejores frutos espirituales y los mejores logros para la salvación de las almas aunque debáis sufrir, sabedlo bien. Os bendigo en el Nombre del Señor que es Padre, que es Hijo, y que es Espíritu Santo
(Amén).
Esta bendición va más allá de un buen deseo pues llevará la fuerza para que podáis emprender con valor el camino de los Apóstoles de los Últimos Tiempos de los cuales yo soy la directora principal. En esta lucha me está reservado el primer puesto de vanguardia, ¿queréis pues luchar conmigo? ¡Venid entonces a mí!
Os dejo todo mi amor y aquí está mi Hijo, haced todo cuánto Él os diga.

(HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO)
¿Habéis oído, ovejas de mi grey, el pedido que mi Madre os ha hecho? Ha querido Ella misma reforzar mi intención pues prontos están momentos muy difíciles, la crisis se agudiza en todo el mundo, y la gracia sobrenatural deberá actuar con mayor fuerza, por eso es necesaria la consagración individual y general comenzando por aquella ciudad (Berazategui, Provincia de Buenos Aires, Argentina) que Yo mismo como señal de misericordia he elegido. Si lo hacéis, mi intervención será tan grande que el mundo entero se admirará, mas si no lo hacéis, si no lo hacéis os dejaré seguir el camino de vuestra propia voluntad. Librados a esa suerte, nada lograréis.
Tened paz, Yo también os bendigo y recordad que siempre reprendo y corrijo a quienes amo. No penséis que mi forma de actuar no es digna de la misericordia pero la firmeza es lo único que sobrevive en este mundo.
No hagáis pactos con el enemigo de las almas ni le dejéis lugar, pues uno de sus discípulos más grandes compartió su mesa conmigo y corrió la suerte que le correspondía por su voluntad endurecida en el mal. Vosotros que compartís hoy esta mesa conmigo podéis elegir, ¿cuál de los discípulos deseáis imitar? Meditadlo, os dejo mi paz.
Recibid salud física y espiritual en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Vuestros corazones abiertos serán el receptáculo de mis mayores gracias.
Defended la fe con toda la energía que el Espíritu Santo os da y manteneos unidos.
La paz a todos.

San Juan, Cap 5, Vers. 45 al 47.



Sabed que nunca como ahora es necesaria
una total adhesión a mis pedidos


6 de diciembre de 1989.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que nunca como ahora es necesaria una total adhesión a mis pedidos para mantenerse firmes en un momento en el cual la corrupción ha avanzado sobre toda la humanidad.
Vosotros sois responsables de un gran número de almas y esta responsabilidad es compartida por todos aquellos que han aceptado su compromiso con mi palabra, con seriedad, y que están dispuestos a dar todo por el servicio a su Señor. Grande es la empresa y grande es el premio que aguarda a aquel que persevera hasta el fin.
Os he pedido caridad pero no es caridad permitir que vuestros hermanos continúen en el pecado, hundiéndose cada vez más, sin hacer algo por ellos al menos en la oración. Se os ha pedido humildad, pero no es humildad callar frente a la mentira sino todo lo contrario. Se os ha pedido mansedumbre de corazón, mas no es manso aquel que cierra su boca frente a la injusticia solo porque se encierra en sí mismo y baja la vista. La verdadera humildad, la verdadera mansedumbre, la verdadera caridad están en aquel que lucha con todas sus fuerzas por conseguir el objetivo final que es la salvación de la almas, aquel que no calla frente a la injusticia y aquel que busca mil y un caminos para llegar a este mundo pobre y desamparado. No busquéis recetas milagrosas, practicad bien lo que os he enseñado y con eso os será suficiente, os baste mi gracia, sed dignos de ella.
Yo os bendigo para que obtengáis las gracias necesarias de mi Corazón inflamado en amor por vosotros en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Con la unidad en la oración y la obediencia a mis indicaciones lograréis avanzar cada día más.
Sólo fructifica aquella rama que está unida al tronco, tenedlo en cuenta. Mi paz a vuestros corazones.

San Mateo, Cap. 6, Vers. 1 al 4.



¡Id, pues, y dad testimonio!

15 de diciembre de 1989.
Mi paz con vosotros ovejas de mi grey.
Una vez más la Voz que habla a las almas hace oír su llamada de amor y misericordia a quien tenga su corazón dispuesto a oírla.
Así como camina el hombre al borde de un abismo en la oscuridad sin presentir el peligro que le espera si llegase a caer en él, así la humanidad de hoy camina por el borde del abismo de la condenación llevado por sus propios pensamientos y obras. Aún más, las manifestaciones que su Dios trae a este tiempo, lejos de producirle agrado o de llamar su conciencia, producen una reacción propia de enemigos de las almas, pues sólo el demonio se escandaliza de las buenas prácticas y no sólo por cuestión de carácter veréis reacciones fuertes pues mi enemigo y el vuestro tiene buenos servidores en aquellos que han abandonado la oración, en aquellos que no gustan de las prácticas de piedad, en aquellos que interpretan la Palabra de Dios según su agrado y sus intereses, en aquellos que gritando a los cuatro vientos que desean construir una Iglesia nueva, están destruyendo la única, nueva, vieja, la única, mi Iglesia. Por eso Yo os envío como ovejas entre lobos, ¡id pues y dad testimonio! Haced oración en las plazas donde el pecado es público, llevad las imágenes sagradas y orad en grupo para que la gracia de Dios salve al menos a algunos de aquellos indiferentes. Haced penitencia, refrenad vuestro carácter, transmitid paz y sed firmes como la roca, pues lo que se aproxima arrasará con todo aquello que no esté construido sobre la roca y la roca soy Yo
En vuestro seguimiento a mí no os dejéis engañar creyendo que ya cumplís todo y que habéis alcanzado las metas prefijadas. Quien no progresa día a día ofreciendo cada vez más retrocede a un lugar peor aún del que estaba cuando no conoció la intervención de su Dios, por eso seguir al Señor es progresar y avanzar día a día, vuelvo a repetiros, día a día. ¿Por qué creéis acaso que también día a día mi Palabra llega a vosotros? Porque sé de vuestras buenas intenciones pero también sé de vuestras caídas, por eso estoy aquí para auxiliaros. Id pues en el mundo sin ser de él, llevando mi luz, única luz que dará al mundo la salvación.
Sed santos y no os llevéis por los soplos del enemigo.
Quien se avergonzare de mí delante de los hombres será motivo de vergüenza para mí delante de los Ángeles de Dios.
Ya os he dicho que nada vale más que un alma. No perdáis la oportunidad de cuidar este enorme tesoro.
En la próxima reunión traed vuestras pequeñas imágenes que representan mi infancia para ser bendecidas por mí y colocadas en los pesebres, auténtico lugar donde se aprende la Verdad de Dios. Traed vuestros niños de yeso y madera, Yo os los devolveré llenos de gracias y favores.
Y no vengáis a mí como los reyes de este mundo. Si deseáis mi compañía, venid a mí como los humildes pastores y Yo no dudaré en poneros una estrella que os guíe siempre en el buen camino. Esa Estrella es vuestra Madre, Mi Madre, siempre Virgen Inmaculada, María.
Tened paz, amados míos, enfrentad con valentía las condiciones desfavorables para el apostolado y la santidad pues este es vuestro tiempo, el tiempo de los fieles, el tiempo de los seguidores de la Verdad.
El que esté firme que se cuide de no caer, el que se sienta débil que venga a mí y mi Gracia lo auxiliará.
Yo os bendigo, hijos míos, tened paz en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Que vuestro “Amén” sea permanente en cada acto de vuestra vida.
Los ojos de Dios todo lo ven, actuad consecuentemente.
Mi paz a vosotros.

Romanos Cap. 5, Vers. 1 al 11.



El camino es duro pero seguro

1 de diciembre de 1989 (Primer Viernes de mes).
La paz descienda sobre vosotros, ovejas de mi grey.
Congregados estáis aquí hoy en mi Casa para oír mi Voz que una vez más se extiende sobre vosotros desde mi prisión de amor
(Sagrario) para realizar un llamado a vuestros corazones.
He traído hoy conmigo como siempre lo hago a aquellos ángeles que servirán en los distintos cenáculos y han venido aquí para partir con vosotros a su destino para comenzar orando con vosotros en este lugar. ¿Quién puede decir a Dios que esto no le está permitido realizarlo? Han venido hoy conmigo además mis tres Arcángeles ejecutores de mis designios sobre la humanidad para marcar las frentes de todos aquellos que estén hoy aquí como signo de renovación de las promesas bautismales, como señal de renuncia al mal y de aceptación del bien total. ¿Y quién podrá decir: Señor, no te es lícito hacer ésto?
Y aquí estoy, pues, oyendo vuestros pedidos mas sabed bien que la misma atención que vosotros pongáis en mis palabras pondré Yo a las vuestras y la misma dedicación que pongáis sobre mis pedidos pondré Yo a los vuestros, que esta relación esté siempre unida por el amor y la misericordia, vosotros, confiando en mí y Yo confiando en vuestra buena voluntad. Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá, porque este mundo ha olvidado pedir o pide mal y por eso no consigue, ha olvidado llamar o llama a quien no corresponde y por eso no es escuchado, ha golpeado las puertas equivocadas y por eso no logra abrir la puerta de acceso al Reino, la puerta estrecha que Yo les he enseñado y que os he llevado a practicar día a día. No la abandonéis, el camino es duro pero es seguro.
En el próximo cenáculo del día viernes estará aquí la Reina de la reinas, en persona, a recibir y aceptar las consagraciones de vuestros corazones al suyo y a tomar posesión de sus nuevos esclavos de amor. Y para que sepáis que Ella está aquí, Ella hablará y bendecirá en mi Nombre, traed pues vuestros Rosarios para ser bendecidos el próximo día viernes por esta Madre que mucho logra por vosotros y por cuya intervención se demora la hora del justo castigo. Y no olvidéis, a una Madre siempre le agrada el obsequio de sus hijos, obsequiadle especialmente y adornad especialmente mi Casa para recibirla, las flores naturales son muy de su agrado y las flores espirituales mucho más, ya tenéis el secreto, usadlo como corresponde para aliviar tanto mal que el mundo le da.
Ya oiréis hablar cada vez con mayor fuerza de una terrible y poderosa herejía que está tomando forma dentro de las filas de la Iglesia, intentan, con muy mal pensamiento y con peor finalidad, oponer mi misericordia a mi justicia, y sabed que una y otra coexisten en mí en su plenitud y no se oponen sino que se complementan, pues pensad, si existen fieles que desean cumplir mis pedidos y Yo deseo dirigirme a ellos, no sólo es misericordia sino también justicia, pues es justo que los hijos se alimenten en la mesa del padre. Y no usaré misericordia con aquel que no está decidido a cambiar de vida, sabedlo bien. Más adelante os hablaré más sobre este tema para que estéis debidamente prevenidos, mantened la calma y apaciguad vuestros espíritus en mí.
Cuando todos os vuelvan el rostro, mi mirada estará siempre pendiente de la vuestra, cuando no tengáis en quien confiar, haced realidad estas palabras y decid, Jesús en Vos confío, será para vosotros el mayor alivio que podáis lograr.
Tened paz, no olvidéis, vuestra Madre vendrá a vosotros, preparaos bien, ¿Quién puede decir a Dios que no haga realidad esto?
Os dejo la paz, os doy mi paz, llegue a vosotros en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Salid al mundo llevando la luz para que se iluminen los caminos de los hombres y encuentren la verdad en mí. La Verdad ha hablado, la Verdad habita en los corazones sinceros, la Verdad soy Yo.
Tened paz.

Hebreos, Cap. 2, Vers. 1 al 4.



¡Quien muera por mí, vivirá
Quien vive sin mí, está muerto aunque respire!


13 de diciembre de 1989.
Mi paz a vosotros ovejas de mi grey.
Tened paz y descansad en mí pues pronta está la hora en que sólo hallaréis paz estando unidos a mí, de tal forma el mundo se pondrá en vuestra contra que no os dejará ni de día ni de noche descansar en vuestros pensamientos, mas Yo estaré a vuestro lado y cuanto más se empeñe el enemigo en atacaros más se empeñarán mis Ángeles en defenderos y os aseguro que su número es superior, su fuerza mayor, descansad tranquilos.
Estáis viviendo las experiencias únicas de un apostolado en tiempo especial de una batalla como no ha habido en la historia de la humanidad, una batalla de enemigos poderosos, de voluntades encontradas, “por la salvación” o “por la perdición” dicen sus banderas y allí estáis vosotros, no detrás de todo buscando pasar desapercibidos sino en primera línea mostrando que sois dignos de este favor que el Cielo os hace.
Si os quedáis en una habitación completamente oscura y comienza a filtrarse un pequeño rayo de luz toda esa oscuridad unida no puede evitar ni apagar la intensidad de ese pequeño rayo, si nuevos rayos se filtran la luz es mayor y la oscuridad nada puede, si esos rayos son del sol cada rayo posee la luminosidad propia de ese astro mayor y terminan por cambiar todo lo que dentro de esa habitación en la oscuridad no se veía, dandole otra forma, dandole otro color, dandole otra dimensión diferente a la que en las tinieblas tenía, esa chatura e incertidumbre, con la luz, por pequeña que sea se trastoca y permite apreciar cada cosa, así pues, los rayos de mi misericordia partiendo de mi Corazón, penetran en la oscuridad del mundo a través de pequeñas filtraciones que son los Ángeles Custodios de los Cenáculos, por eso mi intención es que abarquéis más con más cenáculos. Cuantos más pequeños rayos de luz se filtren, más será vencida la oscuridad y todo se verá tal cual es. Y no es luz común, es la Luz de Dios cuya fuente y foco es mi Corazón inflamado en amor y fuego por las almas.
Si Yo mismo he enviado el Espíritu a contarles mis cosas y a enseñaros, ¿cómo puedo ahora desear a través de mi Iglesia acallar su Voz?, pensad bien, no con pensamientos de hombre sino según los designios de vuestro Dios.
Para ser perfectos seguidores míos, debéis aprender a desprenderos de la opinión del mundo, aún de vuestros propios familiares, toda opinión que no esté ligada conmigo no es válida, pues sólo los hombres espirituales pueden juzgar todo y nadie puede hacer juicio sobre su proceder, pues el Espíritu que habita en ellos, habla por ellos y obra por ellos dirigiendo sus pasos a la única meta: el Cielo. Por eso, hijos míos, si deseáis estar cerca de mí, desprendeos definitivamente de la importancia de las opiniones ajenas, sólo os importe lo que Dios ve, hacedlo todo para mí y para las almas, así aunque estéis solos, sois dueños de un gran tesoro en la tierra y en los Cielos. Decidíos, no os quedéis, seguid las huellas que Yo os he marcado, por algo he venido a este lugar a buscar a mis seguidores, por algo he elegido este tiempo para mis manifestaciones, por algo la contradicción es tan grande.
La señal de la cruz se extiende ya en lo alto, la cruz que espera a mis seguidores que comienza con su base en tierra y termina con un abrazo final en el Reino Celestial.
¡Quien muera por mí, vivirá, quien vive sin mí, está muerto aunque respire!
Yo os bendigo para que progreséis en el bien y evitéis el mal, para que luchando con la verdad destruyáis las fuerzas de la mentira, para que con la luz hagáis retroceder las tinieblas, para que con mi gracia todo lo podáis en mí que os daré fuerzas, si no falláis a mis planes y designios por vuestra culpa.
Yo os bendigo, tened paz, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Recordad que no se enciende una luz para guardarla bajo la mesa, sino para ponerla en el candelero y que a todos ilumine.
Luz o tinieblas, cada uno tome su puesto.
Paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 16, Vers. 16 al 19.

I San Pedro, Cap. 3, Vers. 13 al 22.



EL BUEN PASTOR

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Asociación de laicos católicos