EL BUEN PASTOR Nro. 16
(5 de enero de 1990)


INDICE



¡Oíd vosotras, mujeres!


20 de diciembre de 1989.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Bendito sea aquel que sufre por seguir la Voluntad de su Dios pues no será en vano su sufrimiento, antes bien, le será tenido en cuenta como prenda de salvación.
Os he anticipado que esta hora es sumamente importante que este momento es de lucha decisiva y oíd bien, oíd bien lo que os diré. No voy pues a referirme a todos en general, hoy deseo hacer oír mi Voz a todas las mujeres: ¡Oíd vosotras, mujeres! Cercano está el tiempo de la conmemoración de mi Nacimiento, luego de haber pasado nueve meses escondido en el seno de una mujer, elegida por Dios desde el principio de los tiempos, pero mujer al fin. Y si por una mujer, el enemigo del alma, logró hacer entrar el pecado en el mundo, aprended de esta Mujer que con su obediencia y humildad revirtió la situación de tal forma que el mismísimo demonio le teme, no por sus fuerzas, sino por su humildad, no por sus valores sino por su sumisión a mi Voluntad, no por sus palabras sino por las de su Dios hechas vida en su vida. ¡Oíd vosotras, mujeres! No dejéis que se pierda en el mundo vuestro auténtico valor, no dejéis que sea destruida vuestra integridad, no dejéis que la delicada flor que es cada mujer creada por mí, sea deshojada y manoseada, sólo por el hecho de creérsela inferior o por hacerse de ella un uso materialista. No dejéis ni permitáis, mujeres, que vosotras, engendradoras de vida, madres físicas y espirituales de la humanidad, portadoras de un gran don de Dios como es la maternidad, seáis ultrajadas públicamente por otros y por ideas que hacen que aparezcáis frente al mundo como un artículo más de los diversos que existen para acceder al pecado. Debéis combatir duramente mas esta es vuestra hora. Una mujer va al frente del combate pues es mi Madre Santísima y detrás de Ella siguiendo sus huellas alinead vuestras filas, estrechad vuestros esfuerzos, haced uso de la libertad para el bien. ¿Qué es, hijas mías, el desenfreno existente en el mundo si vosotras no colaboráis? ¿Existirían acaso tantos medios de perdición si vosotras resistierais a pie firme las insidias del demonio? ¿Habría una juventud tan pervertida si vosotras en vuestro oficio de educadoras cumplierais según mis planes? Atended bien y no equivoquéis vuestra forma de pensar, no es esto un reproche hacia quienes están aquí sino un llamado a la vocación universal de la santidad de las mujeres, y esta es vuestra hora, os repito, mujeres.
Yo he instituido al varón para que lleve con firmeza la dirección en todas las cosas, mas como ángeles guardianes, vosotras, a su lado o alrededor, relacionadas o no con ellos, podéis hacer que estas decisiones vayan cambiando acorde a la limpieza y castidad que el Señor pide a este mundo. Vosotras sabéis como hacerlo, en vuestras familias, en la calle, en los templos, en cada lugar, presentad firmes vuestras convicciones cristianas, no os dejéis utilizar por las modas, no os dejéis utilizar por los pensamientos frívolos, no os dejéis ganar por el materialismo.
Sabed bien, amadas mías, que lo que vosotras cedéis de vuestra dignidad, hiere a todo el mundo y lo que defendáis por mí es defendido. Más mujeres al servicio de Dios, más santos en la tierra, sabedlo bien.
En mi infinita Bondad y Misericordia he venido a este mundo dependiendo en mis años de una Mujer. Hoy nuevamente presento mis planes a vosotras, mujeres, para que deis vuestro sí y hagáis de mi Voluntad la vuestra y de mis propuestas vuestra vida.
Tened paz, mantened alto el espíritu y dirigid vuestras miradas con fe hacia mi Corazón que os ama y bendice en toda circunstancia y todo lo provee para vuestro bien, aún los dolores y las cargas pesadas serán bien para vosotros si dais vuestro sí a mi Voluntad.
Vosotras, mujeres, no dejéis pasar el tiempo en vano, poned manos a la obra, en vosotras está.
Yo os bendigo y desde aquí, a todos aquellos que tomen iniciativa para poner en práctica mis palabras. Recordadlo bien: firmeza, castidad, humildad, oración.
No se puede ser fiel a dos señores, olvidad al mundo y entregaos a mí. Si de mis manos habéis salido ¿dónde buscáis ir pues?
Mi bendición os acompañe en Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Dad siempre gracias a vuestro Dios que extiende su misericordia sobre todas las criaturas.
Tened paz.

Sabiduría, Cap. 15, Vers. 15 al 17.



No temáis a aquellos que con la injusticia
pretenden disfrazar vuestra situación


22 de diciembre de 1989.
(Bendición de las imágenes del Niño Jesús para el pesebre).
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Desde mi prisión de amor
(Sagrario) donde habito por vosotros vuelvo a hacer oír mi Voz, la Voz que habla a las almas.
Amados míos, se acerca una vez más la festividad de mi Nacimiento y sabed que este mundo, día tras día, navidad tras navidad, deja más de lado el sentido sagrado de esta Fiesta e intenta paganizarla, haciendo de ella una burla, pues muchos son los que dicen festejar pero muy pocos los que realmente saben qué festejan y muchos menos los que festejan con verdadera dignidad cristiana.
Mi Mesa, la Mesa del Altar, es la primera a la cual debéis acudir, allí obtendréis todas las gracias y favores que vuestras almas necesitan. Y no dejéis jamás de agradecer este enorme don que mi Corazón os hace. He nacido entre vosotros para vuestro bien y sólo para vuestro bien, no para recriminaros sino para rescataros mas si vosotros hacéis vano mi esfuerzo, otra será vuestra suerte por vuestra propia responsabilidad. Celebrad en paz mi Nacimiento, ante todo en la Mesa del Altar, recibiendo la Sagrada Comunión sentiréis mi presencia en vuestros corazones y de regreso a vuestros hogares, orad, al menos brevemente frente al pesebre que representa la conocida escena del Dios Todopoderoso, infinitamente humillado hasta hacerse hombre del Dios, Rey de Cielo y Tierra que por Amor se esclaviza, del Dios que de nada ni de nadie necesita, que se entrega pagando precio con su Sangre por vuestras culpas.
Y allí estarán presentes estas pequeñas imágenes que representan mi verdadera presencia. De regreso a vuestros hogares en vuestros corazones habitaré y estos Niños serán la imagen que os recuerde mi Voz que os dice hoy: Vivid la Navidad, vividla en serio, haced nacer a vuestro Dios en este mundo, en cada hogar, en cada lugar de oración, allí debe estar mi presencia, a través vuestro, fieles seguidores.
No temáis persecuciones, no temáis a aquellos que con la injusticia pretenden disfrazar vuestra situación y colocaros lejos de mí cuando en realidad estáis sumergidos totalmente en mí. Y seguid firmes en las prácticas, dando vuestro ejemplo todo lo lograréis. Mi Mano está de vuestra parte.
Yo bendigo estos Niños para que tomen su gracia y a partir de ella irradien mi amor y misericordia a todos los hombres de buena voluntad, pedid también frente a ellos, pedid con fe, pedid como en Belén y mucho se os concederá en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Ninguna palabra que sale del Espíritu de Dios ha sido dicha en vano, sacad provecho de cada una de ellas y utilizadlas, pues son palabras de Vida Eterna.
La paz llegue a vuestros corazones y permanezca en ellos.

San Juan Cap. 19, Vers. 13 al 16.



A llegado la hora del testimonio público,
el mundo debe ver vuestras prácticas
y juzgando por sí mismo
verá que nada malo hay en ello

27 de diciembre de 1989.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
No os desaniméis con facilidad frente a la prueba, no os dejéis amedrentar por los distintos problemas que parecen presentarse frente a vosotros como un callejón sin salida. Sé que a vosotros os es común el valor y la perseverancia mas quiero con mi Palabra apoyar esos valores y bendecirlos cuando se dirigen hacia las obras de bien que os he enseñado y hacia las formas y prácticas que elevan vuestro espíritu. Sabed entonces que contáis con mi bendición si estáis luchando contra el mal a fuerza de construir en el bien, sobre base segura que es mi Palabra que llega a vosotros a través del Magisterio de la Santa Iglesia, a través de la Sagrada Escritura, a través de la enseñanza de los Padres, a través de la Sana Doctrina, a través de la voz de mi Vicario en la Tierra y así como la mía en este caso sigue siendo contradecida y desobedecida continuamente. Así sea en público o en privado, así sea con indiferencia o con combate frontal, la desobediencia es la línea a seguir por los discípulos satánicos en este día, día de tinieblas para toda la humanidad, hora de oscuridad para la Santa Iglesia.
Mas Yo he venido y no otro, ni he enviado a ángel alguno, Yo he venido con mi Voz a resucitar a estos muertos para que me sirvan de instrumento de salvación. Y nadie que se oponga a los caminos de Dios está seguro de alcanzar un final glorioso, vosotros lo sabéis.
A llegado la hora del testimonio público, el mundo debe ver vuestras prácticas y juzgando por sí mismo verá que nada malo hay en ello y que ninguna voluntad extraña está manejando esta Obra sino que es fruto de la misericordia.
Yo os enviaré prontamente la ayuda de mi gracia y la inspiración necesaria a través de este instrumento para las decisiones finales en todo sentido, sabed que de este trance sólo se sale manteniendo una unidad inconmovible, una perseverancia en cada una de las prácticas enseñadas y una humildad que os lleve a agradecer el dolor y la prueba como si se tratase de una gran bendición pues así lo es.
Para mayor efectividad, he aquí que aumentaré el poderío de estas manos con una fuerza especial a tal punto que ya veréis que nada se resiste a las gracias que por ellas descenderán –si las almas se encuentran en paz conmigo– y huirán ante la presencia de esta bendición los espíritus infernales, sean del tamaño que sean, desde el primero al último. No he podido dar antes esto, pues debió pasar por la prueba de la humildad y el rechazo, ahora sí, no hay riesgos en que entregue un mayor tesoro a su cuidado y recordad que sois vosotros los guardianes fieles de la transmisión de mis palabras. No deseo que estas se pierdan, ni se tergiversen, pues por sí sola llevan a las almas al camino de la verdad.
Y seguid respetando los grados que deben pasar las almas para llegar hasta mí, las conversiones graduales avanzan luego con mayor firmeza en el camino de la santidad. Respetad esa graduación y acompañad amorosamente a estas almas en esta subida hacia mí.
Tened paz.
Si el Infierno eleva sus llamas, Yo no permitiré que seáis tocados, si las nubes descargan su granizo, no dejaré que ninguna de esas piedras roce vuestra piel, si el mar se eleva encrespado, Yo os encerraré en lugar seguro y pondré un ángel frente a vosotros como vigía y signo de mi alianza, nada hay que Dios no pueda hacer mas guardaos bien, os lo repito, guardaos bien de las obras de los malos hombres que siguen al enemigo de las almas, consciente o inconscientemente guardaos con las armas que os dí y así permitiréis que cumpla todas y cada una de mis promesas hechas a mis fieles.
No esperéis nada de quienes nada son, esperadlo todo de mí, pues Yo soy el Todo, la Vida, el Ser.
Este cielo y esta tierra pasarán mas mis palabras jamás pasarán, pues son como tesoro que guardais en vuestro corazón.
¡Adelante! ¡Adelante! Yo estoy con vosotros.
Recibid la bendición y la fuerza en Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Consultad todo y a todo responderé puntualmente.
Paz a vosotros.

San Mateo, Cap. 13, Vers. 24 al 30.



Aquel que intente engañar las conciencias
con falsas doctrinas o verdades engañosas:
¡No se interponga en mi camino!


29 de diciembre de 1989.
Mi paz a vosotros ovejas de mi grey.
Desde mi prisión de amor
(Sagrario) donde he querido quedarme en medio vuestro os dirijo nuevamente mi Voz a los oídos de vuestras almas. Abrid, pues, vuestros corazones para recibir mis enseñanzas y seréis cada día mejores y más firmes Apóstoles de los Últimos Tiempos.
No es momento para discusiones dogmáticas ni para grandes discursos es momento para recurrir a la práctica piadosa y al ejemplo de vida.
No es momento para detenerse a pensar y a analizar con excesiva prudencia todas las manifestaciones sino que es momento de cumplir todo lo bueno que en cada una de ellas existe.
No es momento de estancarse pensando: «Somos Iglesia, estamos bautizados, estamos salvados», pues Yo os aseguro que la marca del Bautismo para aquellos que mueran en pecado mortal será un dolor inconmensurable y no exactamente un pasaporte gratuito al Reino de los Cielos, pues aquel que diga: «¡Señor, Señor!» y no practique mis mandamientos lejos esta de mí aunque por fuera se blanquee.
Aquel que predique algo distinto al dolor y a la cruz, a la oración y a la penitencia, a la lucha contra los espíritus infernales, a la renovación de las estructuras sociales a través de cada hombre que practica y persevera en el bien, aquel que intente engañar las conciencias con falsas doctrinas o con verdades engañosas: ¡No se interponga en mi camino!, pues cuando el tiempo se acorta, la intervención de Dios no se hará esperar, pues no daré tiempo para que opinen: «¿Dónde están las palabras que el Señor ha dicho? ¿Y dónde se ha cumplido aquello que por boca de este instrumento fue dicho?». No daré tiempo, pues mi intervención vendrá rápida como el rayo y luminosa para aquellos que estén en paz conmigo.
Nada temáis, ovejas mías, ¿acaso no veis que he abandonado mi Casa para venir hasta vosotros en Cuerpo y Espíritu y aún con mi Voz?, ¿qué más deseáis para saber que estoy en medio vuestro?
Sabed que la Reina de las reinas tiene mucha esperanza puesta en vuestras oraciones y sacrificios y con complacencia os mira y os acompaña.
Que sea el Sacramento de la Confesión para vosotros como el agua fresca en la garganta de un sediento, que sea la Sagrada Comunión para vosotros como el pan recién horneado en la boca del hambriento, que sea la oración para vosotros como ropa abrigada en invierno para el mendigo harapiento.
Yo deseo estar siempre con vosotros: Aceptadme y a vosotros vendré.
Mas no digáis que me amáis si solo deseáis usar mi poder en vuestro beneficio.
Tened paz. Desalojad el rencor y la tristeza de vuestros corazones y poned en su lugar la alegría que os dan estas palabras.
Yo, el Señor, os amo y lucharé por vosotros.
Tened paz.
Como a través de todos los profetas, como a través del precursor Juan, aún así hoy a través de estos instrumentos voy anunciando a la humanidad los caminos que he trazado para su destino.
Y una vez más el rechazo se hace visible en todas sus formas mas el éxito de esta misión está en poner voluntad. Los frutos surgirán porque de mí depende la gracia que los alimenta.
Sed fieles. Tened paz.
Orad en el comienzo del próximo año pues recrudecerá la gran oleada de ateísmo y el hombre basado en la ciencia intentará desprenderse con todas sus fuerzas de la idea de Dios. Y la Iglesia continuará, en este próximo año, cubierta por las tinieblas que ya están cegando sus ojos, mas en medio de éstas, Yo, el Señor, y los fieles seguidores de mi Presencia Eucarística seremos la luz.
Tened paz. Volved a vuestros hogares con mi amor en vuestros corazones pues Yo os bendigo hoy como siempre en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Bendito aquel que aprovecha su libertad para adherirse de corazón a la Obra del Señor. Tened paz.

Romanos, Cap. 16, Vers. 25 al 27.



EL BUEN PASTOR

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Asociación de laicos católicos