EL BUEN PASTOR Nro. 17
(16 de febrero de 1990)


INDICE



¡Cuán distinto se vería todo
si muchos de vosotros prestasen oídos atentos
a mi llamado de amor!


Formosa, 20 de enero de 1990.
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz que habla a los oídos de las almas se dirige hoy a vosotros para repetiros un llamado: ¡venid y seguidme!
¡Cúan distinta sería la realidad si muchas voces sonaran en el mundo repitiendo mis palabras de misericordia y amor!, ¡cuán distinto sería el mundo si muchas almas practicasen lo que Yo he practicado y predicado con mi ejemplo!, ¡cuán distinto se vería todo si muchos como vosotros prestasen oídos atentos a mi llamado de amor! Mas no os preocupéis: trabajad y confiad en mí, pues Yo estoy en medio vuestro y todo lo que hagáis en mi Nombre está avalado por mi intervención.
Bendito aquel que recibe a este enviado mío por presentarse en mi Nombre pues todo sacrificio y oración le será tenido en cuenta puntualmente y recibirá premio grande en esta y en la otra vida, pues si bendito es quien va en Nombre del Señor, bendito es también quien en Nombre del Señor lo recibe.
Nuevamente tened paz, amados míos, nada puede apartaros de mí, sólo el pecado.
Yo os bendigo para que recibáis la fortaleza de vencer las tentaciones: recibid de Quien os ama la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Paz a quienes tienen su corazón abierto a mis gracias.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 26, Vers. 12 al 19.



Yo os envío hoy como semilla buena
en el surco de la vida:
Dad fruto abundante, dad fruto bueno

Clorinda, Provincia de Formosa, 21 de enero de 1990.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que Yo os envío hoy como emisarios míos a este mundo que necesita de mi Gracia y misericordia para que en vosotros las encuentre y que viendo vuestro camino se entusiasme en él por hallarme y hallándome obtenga la paz. Yo os envío hoy como semilla buena en el surco de la vida: dad fruto abundante, dad fruto bueno. No faltará la lluvia de las gracias y el abono de los dones espirituales para que crezcáis como árboles fuertes y sanos. Mucho espero de cada uno de vosotros y mucho os daré, más de lo que podáis pensar, si os entregáis a mí. No es el temor la motivación del cristiano sino el amor, nada hagáis por miedo a nadie. Fortaleced vuestro espíritu, orad y sacrificaos, pues la carga es pesada y pocos los que desean llevarla. Sed vosotros, en todas partes, mis miembros vivos en medio de este mundo desolado: ¡Id pues cristianos, llevad a Cristo!
Os bendigo con predilección para que obtengáis la fuerza necesaria de cumplir con mis pedidos. Recibid la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sabed que nada hay que escape a mi poder y nadie está fuera de mi misericordia si no se lo propone.
Id en paz, construid en paz, mostrad el camino hacia la paz.

San Marcos Cap. 6, Vers. 1 al 6.



Cada vez que os reunáis en mi Nombre,
allí estaré para oíros,
porque amo vuestra disposición

Salta, 22 de enero de 1990.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz que habla a los oídos de las almas llega a ustedes, hijos míos amados para que sepáis que vuestro Dios actúa en medio de vosotros cuando confiáis en su presencia. Ya no importa el lugar sino la voluntad de unirse y juntos entrar en mi Corazón misericordioso para tomar los tesoros de gracias que en Él tengo reservado para quienes me aman. Todo lo que sufráis, todo lo que debáis abandonar, todo lo que os pese por hacer el bien es un tesoro acumulado en el Reino. Haced con gusto mis obras y Yo recibiré vuestros pedidos puntualmente y enviaré a mis ángeles a alcanzaros las gracias.
No temáis, confiad en mí y veréis como la Verdad siempre triunfa, la Verdad soy Yo, dadme vuestros corazones y en ellos construiré mi morada.
Recibid la paz, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Cada vez que os reunáis en mi Nombre allí estaré para oíros porque amo vuestra disposición.
Sed fieles hasta el fin.

Hechos de los Apóstoles Cap. 28, Vers. 7 al 17.



Feliz aquel que oyendo la Voz de su Dios
sigue sus mandatos con docilidad y amor

Metán, Provincia de Salta, 24 de enero de 1990.
Que mi paz llegue a vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz que habla a las almas llega hoy hasta aquí desde mi prisión de amor
(se halla expuesto el Santísimo Sacramento), para bendecir vuestras buenas intenciones, para llamaros a continuar en el camino del bien y a descubrir mi presencia en medio vuestro.
Participad con unción en el Santo Sacrificio de la Misa donde os bendeciré con gracias especiales a través de mi Presencia Eucarística. Sed fieles en lo poco y mucho más se os concederá.
Guardad el tesoro de mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Feliz aquel que oyendo la Voz de su Dios sigue sus mandatos con docilidad y amor porque un lugar en el Reino se reserva para él.
Mi paz quede en vuestros corazones.



Mantened alto vuestro espíritu y oíd siempre
con atención la Voz de vuestro Maestro,
pues sólo deseo vuestro bien.


Tucumán, 25 de enero de 1990.

II Corintios Cap. 10, Vers. 7 al 11.

Tened paz, ovejas de mi grey.
No hay obstáculo entre este Pastor y sus ovejas, no hay barreras que detengan mi amor y misericordia que se derrama sobre vosotros en abundancia y lo seguirá haciendo mientras mantengáis vuestra fidelidad a mis pedidos amorosos. Mantened alto vuestro espíritu y oíd siempre con atención la Voz de vuestro Maestro pues sólo deseo vuestro bien.
Mi paz a vosotros.
Recibid la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sed fieles en lo poco y cada día más os confiaré.
A vosotros mi paz.



No os detengáis, vuestra tarea es el crecimiento
bajo mi atenta vigilancia y dirección
 

Mendoza, 1 de febrero de 1990.
Mi paz llegue a vosotros, ovejas de mi grey.
Durante largo tiempo os he preparado con mis inspiraciones para este momento de encuentro definitivo con vosotros y mientras crecíais, vuestros ángeles os ayudaban en la tarea de llevar mi misericordia y amor a las almas. Ahora, pues, ha llegado el tiempo de aunar esfuerzos en la tarea que vuestro Dios mismo ha emprendido encabezada por vuestra Santa Madre, mi Madre, María Santísima.
Debéis vosotros llevar al mundo entero mi Palabra y mis pedidos en obras, mi Evangelio en vuestras vidas, para ello contáis siempre con mi bendición. Sed, pues, amados míos, fieles y firmes Apóstoles de los Últimos Tiempos, pues en verdad habiendo iniciado ya mi regreso a través de estos medios extraordinarios, por vuestro intermedio, preparo el triunfo definitivo de los fieles y seguros en mi Corazón. El auxilio de la gracia no os faltará y todo lo que haga por vosotros os enseñará lo grande de mi amor misericordioso. No os detengáis, vuestra tarea es el crecimiento bajo mi atenta vigilancia y dirección. Sed fieles en lo poco, cada vez más os confiaré.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Haced buen uso de vuestra libertad poniendo cadenas de amor a vuestro corazón aferrado al mío.
Mi paz quede entre vosotros.

Apocalipsis, Cap. 2, Vers. 8 al 11.



Dios os da todo, dad vosotros de lo vuestro
para participar de la herencia celestial

Córdoba, 27 de enero de 1990.

La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz que habla a los oídos de las almas se acerca hoy a vosotros, una vez más para llamaros al cumplimiento de mis pedidos sin demora, pues, por la forma en que procedáis os conocerán y por lo que déis os juzgarán y por la forma en que tratéis a otros os distinguirán del resto, pues la mediocridad se ha apoderado de la humanidad en general y un achatamiento de la fe se ha producido día tras día llevando a un enfriamiento glacial de las almas. Vosotros portáis fuego, es el fuego de mi amor y este fuego hará arder en otros la llama de la misericordia para bien del mundo y salvación de todos aquellos que desean acercarse sinceramente a mí. Mucho falta por hacer, mas Yo estoy con vosotros.
Tened paz y seguid firmes en el camino que habéis elegido, pues si una vez os he llamado, no os negaré ahora la posibilidad de seguirme a tiempo y sobre todo plan humano, la mano de Dios se mueve providencialmente.
Yo os bendigo, que mi Amor habite en vosotros en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Dios os da todo, dad vosotros de lo vuestro para participar de la herencia Celestial.
Mi paz llegue a vuestros corazones.

Hechos de los Apóstoles Cap. 17, Vers. 29 al 31.



Romped la barreras del respeto humano,
pues más poderoso es el hombre
cuanto más unido está a su Dios


Córdoba, 28 de enero de 1990.
La paz llegue a vosotros, ovejas de mi grey.
Entre ustedes y por ustedes mis palabras llegan hoy a través de mi Santo Espíritu utilizando este instrumento que por su inutilidad es ideal a mis fines.
Debéis entablar en estos días una lucha en la cual debéis empeñar gran parte de vuestra fuerza. Una gran valla se opone delante de todo aquel que desea servirme como Yo lo he pedido, ese gran obstáculo es el respeto humano. Sabed que ninguna otra palabra debe interesaros tanto como la opinión de vuestro Dios y si debéis sufrir por cumplir mis mandatos, sufrid pues como Yo he sufrido, pues no es el discípulo diferente al Maestro. Cumplid, pues, con lo que os he mandado recibiendo mi Cuerpo con las rodillas dobladas, vistiendo con vuestras cabezas cubiertas, orando continuamente en intercesión por los pecadores y adorando con toda vuestra fuerza mi presencia en el Santísimo Sacramento. Romped las barreras del respeto humano pues más poderoso es el hombre cuanto más unido está a su Dios. No temáis a nada ni a nadie porque nada os dañará tanto que olvidar mi misericordia y amor.
La humildad acerca mis gracias y el orgullo y la soberbia las alejan. Pues si un Rey ha confiado a dos siervos suyos la administración de mitad de vuestros bienes y uno de ellos utiliza estos bienes para su propio provecho, mientras el otro se preocupa por los intereses de su Rey: ¿cuál de ellos creéis temerá el regreso del Soberano? Vosotros no teméis porque vuestras almas están en paz conmigo, solo los malos administradores intentan convenceros de que el Señor jamás volverá, mas no es así, pues ya he emprendido el camino del regreso definitivo, por el momento, a través de vosotros y más adelante, como lo he prometido con Gloria y Poder y a la vista de todos.
Tened paz, abrid vuestros corazones para que en ellos pueda penetrar mi bendición y recordad que siempre os espero junto al Altar.
Yo os bendigo para que obtengáis todo bien en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Todo lo que comienza con los hombres, en los hombres termina.
Todo lo que se inicia con Dios, en Dios perdura.
Paz a los corazones bien dispuestos.

Hechos de los Apóstoles Cap. 15, Vers. 16 al 19.


*
Nota: El pedido es reiteración de los anteriores. El Señor desea que comulguemos de rodillas y que las mujeres usen mantillas, en el Templo y cuando se reza.


PISOTEAR EL RESPETO HUMANO

La atención "al qué dirán" es una de las actitudes más viles e indignas de un cristiano y una de las más injuriosas contra Dios. Para no «disgustar» a cuatro gusanillos indecentes que viven en pecado mortal, se desprecia la ley de Dios y se siente rubor de mostrarse discípulo de Jesucristo. El divino Maestro nos advierte claramente en el Evangelio que negará delante de su Padre celestial a todo aquel que le hubiera negado delante de los hombres (Mt 10,33). Es preciso tomar una actitud franca y decidida ante Él: «el que no está conmigo, está contra mí» (Mt 12,30). Y San Pablo afirma de sí mismo que no sería discípulo de Jesucristo si buscase agradar a los hombres (Gál 1,10). El cristiano que quiera santificarse ha de prescindir en absoluto de lo que el mundo pueda decir o pensar. Aunque le chille el mundo entero y le llene de burlas y menosprecios, ha de seguir adelante con inquebrantable energía y decisión. Es mejor adoptar desde el primer momento una actitud del todo clara e inequívoca para que a nadie le quepa la menor duda sobre nuestros verdaderos propósitos e intenciones. El mundo nos odiará y perseguirá - nos lo advirtió el divino Maestro (Jn 15,18-20)-, pero, si encuentra en nosotros una actitud decidida e inquebrantable, acabará dejándonos en paz, dando por perdida la partida. Sólo contra los cobardes que vacilan vuelve una y otra vez a la carga para arrastrarlos nuevamente a sus filas.
El mejor medio de vencer al mundo es no ceder un solo paso, afirmando con fuerza nuestra personalidad en una actitud decidida, clara e inquebrantable de renunciar para siempre a sus máximas y vanidades.


(P. Antonio Royo Marín O.P., Doctor en Teología y Profesor de la Pontificia Facultad del Convento de San Esteban, Salamanca, en su obra, Teología de la Perfección Cristiana, pág 300).



Si el camino se hace pesado,
Yo compartiré vuestra carga y aún más,
en momentos difíciles la llevaré por vosotros


Ascochinga, Provincia de Córdoba,
30 de enero de 1990.
Cenáculo María del Milagro.


No teme a enemigo alguno, no teme a poder alguno, no teme a mal ninguno aquel que confía en mi intervención y que bajo los rayos de mi amor se cobija como niño en brazos de su padre.
Todo lo que emprendáis con deseo de santidad y de perfeccionamiento en el conocimiento de mi obra de amor será bendecido copiosamente como bendeciré hoy, desde aquí, a todos los que desean seguirme.
Nada hay de malo, nada hay de perverso, nada en lo que vuestro Dios desea para vosotros y si debéis sufrir es por alcanzar un bien mayor, entendedlo así y estaréis acordes a mis enseñanzas.
Mi presencia responde al llamado de vuestros ángeles y por su oración especial he acudido pues unida a la vuestra hace que no demore en traeros mis enseñanzas. Pero sabed bien que a los ojos de vuestro Dios no hay mayor predilección por unos u otros y ésto debéis vosotros mismos transmitirlo llevando la doctrina de mi misericordia y amor que a todos llama a una nueva vida lejos del pecado y cerca de mí.
Os bendigo como prueba de amor y quede en vosotros mi Santo Espíritu. Recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si el camino se hace pesado, Yo compartiré vuestra carga y aún más en momentos difíciles la llevaré por vosotros.
Tened paz.



En esta hora de decisiones,
en esta hora de batalla,
en esta hora de fuertes pruebas,
vuestro Dios os acompaña


Capital Federal, 5 de enero de 1990. (Primer Viernes de mes).
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Una vez más entre vosotros la Voz del Maestro que habla a las almas para su provecho y salvación.
Felices vosotros pues no ha sido la carne y la sangre que os ha llamado a mi lado sino el Santo Espíritu de Dios que convoca a sus hijos a trabajar en su Obra de redención del mundo. Felices vosotros porque habéis oído la Voz y oyéndola obedecéis sus mandatos y obedeciéndola halláis gracia a los ojos del Padre y hallando gracia a sus ojos compartiréis su Reino como auténticos herederos.
En esta hora de decisiones en esta hora de batalla, en esta hora de fuertes pruebas, vuestro Dios os acompaña, amados, pues la oración del justo no quedará en vano mientras que la del necio e impío será dejada de lado y la vida del justo será siempre bendecida por mi mano mientras que la del impío será sólo pasto para las llamas del Infierno. Y la descendencia del justo será como agradables flores a los ojos del Padre mientras que la pervertida descendencia del impenitente será como futuros carbones que arderán sin consumirse en la lejanía de su Dios. Yo pongo una vez más en la historia de la humanidad mi mano misericordiosa al servicio de cuantos quieran venir a mí con corazón arrepentido y con deseos de santidad. Aprovechad esta oportunidad, vosotros, que habitáis este mundo, pues ahora es vuestra hora de salvación, ahora es el momento del retorno a mí, más adelante no os aseguro un tiempo con esta gracia. Y si el mundo me ofende, alabadme vosotros, y si el mundo se olvida de Mí recordadme vosotros, si este mundo paga mal por mi misericordia aprovechadla vosotros para vuestra santificación pues llega el día y no está lejano en que cada uno recibirá según su cosecha y lo que ha sembrado tendrá en sus manos, si impiedad, Fuego Eterno, si verdad, el Reino incorruptible.
Tened paz.
Mis ángeles se alinean frente a vosotros y mis arcángeles marcarán vuestra frente con esta señal que Yo mismo he puesto como escándalo para aquellos inteligentes y sabios de este mundo, pero como salvación para los puros de corazón. ¡Marcad, ángeles míos, con la señal de mi pertenencia a estos, mis hijos!
Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Recordad siempre que hay más alegría en el Cielo por un pecador que vuelve a mí que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión.
Id pues y vivid mis palabras para que otros encuentren vida en mí.
Tened paz.

San Mateo Cap. 27, Vers. 3 al 10.



He venido a reclamar el cumplimiento
de vuestras promesas bautismales


La Plata, 12 de enero de 1990.
Cenáculo Nuestra Señora de todas las gracias.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Habéis pedido por mí y aquí estoy, en medio vuestro, me habéis llamado y a vuestro llamado acudo, habéis deseado mi presencia y vuestro deseo se ve ahora colmado con ella.
¿Por qué he venido aquí os preguntáis hijos míos? y os lo diré: he venido a reclamar el cumplimiento de vuestras promesas bautismales en las cuales habéis renegado del demonio, del mundo, la carne y habéis aceptado la doctrina propuesta por la Santa Iglesia y luego con el paso del tiempo estáis viviendo ahora en continua violación de esa promesa por eso he vuelto a pedir que cumpláis con lo que habéis prometido frente a mí y de lo cual el Espíritu Santo es testigo y por lo cual lleváis una marca indeleble.
¿Qué pide pues el Señor os podráis preguntar?: pido una vida acorde a mis mandamientos, pido un retorno a la piedad en los templos, más oración frente a mi presencia eucarística. Vuestros cuerpos están rozagantes mas vuestras almas languidecen por falta del divino alimento que solo Yo y nadie más que Yo sabré proporcionaros.
Haced oración en las plazas y paseos públicos dando testimonio de vuestra fe que el Santo Rosario gane la calle y se muestre abiertamente pues lo que hacéis aquí podéis hacerlo en todas partes, y donde lo hagáis con intención de cumplir con mi pedido, el éxito os acompañará, el éxito en las almas, entended bien. Y desarrollad con toda fuerza los cenáculos de oración, estos son como ojos de agua distribuidos a través del desierto de esta vida donde aquellos que caminan sin sentido bajo el sol abrasador encuentran remanso y paz, encuentran la frescura de mi Palabra y la asistencia de, mi bendición en estos momentos tan difíciles que atravesáis.
No es mi deseo venir a vosotros con palabras duras, mas vuestra conducta así lo merece y si os llamo y corrijo es porque os amo y lo que os doy es lo que necesitáis.
Guardaos bien de aquellos pastores que aman más a sus comunidades que al mismo Dios y que acomodan mi doctrina según el capricho de su rebaño dejándome como una simple excusa para reunirse a hablar de sus temas pues no permitiré mientras haya verdaderos seguidores míos que esto progrese y si los pastores insisten en alejarme de mi grey, pagarán las consecuencias en esta y en la otra vida por su desobediencia y negligencia. Vosotros no podéis ni debéis presentar amenazas mas Yo soy el Señor, lo he probado y lo seguiré probando, y exijo de quienes tienen y ostentan el poder que Yo he dejado en mi Iglesia, una auténtica búsqueda de la Verdad, la Verdad que soy Yo.
Sed pacientes, hijos míos, sed humildes, buscad siempre estar cerca mío y Yo no me apartaré de vuestro camino.
Que la paz inunde vuestros corazones. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Quien oye y cree que practique, sólo así puede mostrar su fidelidad a mí.
Paz a los corazones limpios.

Jeremías Cap. 44, Vers. 1 al 6.



Sembrad valientemente toda la tierra,
donde la tierra sea buena, el fruto será bueno


Capital Federal, 2 de febrero de 1990
(Primer viernes de mes, Fiesta de la Purificación de María Santísima).
Mi paz a vosotros ovejas de mi grey.
He aquí que invocáis mi Nombre y entre vosotros estoy y me manifiesto.
Cada vez que con recta intención os dirijáis a mí de mí obtendréis respuesta pues Yo soy el que es siempre fiel.
En otro tiempo cuando vuestra vida transcurría lejos de mis planes jamás os abandoné antes bien os fuí guiando hasta introduciros cada vez más en ésta, mi Obra. Ahora, entonces, cuando mis planes han sido expuestos a vosotros abiertamente y os he propuesto esta alianza de entrega y amor, ahora, no abandonéis el camino, porque si antes os busqué y acompañé, cuánto más ahora os bendeciré y seguiré marchando a vuestro lado.
No detengáis vuestra marcha hacia el Reino de los Cielos, no os quedéis sentados sobre las piedras del camino, quitadlas, pues son obstáculo para vosotros y para aquellos que detrás vuestro han decidido seguir la senda estrecha y difícil que lleva al Reino.
¿Por qué creéis acaso que estoy entregando nuevamente como hoy mis Ángeles Custodios para vuestros cenáculos? Pensad, no es sólo para que suplan vuestra falta de oración sino para que oigáis sus inspiraciones y siguiéndolas aprendáis la obediencia perfecta de estas criaturas que día a día tienen por única misión obedecer, amar y servir a su Dios que es el vuestro.
Sembrad valientemente toda la tierra pues los surcos serán abiertos por estos Ángeles y que la semilla caiga en todas partes; donde la tierra sea buena, el fruto será bueno.
Las tinieblas y la confusión se ciernen sobre este mundo, mas en medio de todas estas calamidades brilla una luz de esperanza para la humanidad, es la luz de Mi Misericordia, de la cual es signo estos cirios bendecidos.
Permitidme que dé también Yo mi bendición para que su luz sea señal de la luz que parte de mi Corazón hacia todas las almas y transmita el fuego y el calor del Espíritu Santo. Es éste el elemento fundamental que os mantiene unidos en la diversidad de vuestras opiniones. El Espíritu Santo une a todas las ovejas de mi grey bajo la única mano que puede y sabe guiarlas.
Yo os bendigo a vosotros y a estos cirios para que sigan siendo señal de la presencia de vuestro Dios en aquel lugar en el que brillen en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Recordad, de nada valen los sacramentales si no están acompañados por una auténtica vida de compromiso conmigo.
Felices vosotros que escucháis las palabras que pueden daros las llaves del Reino, oídlas y practicadlas y hallaréis la verdadera paz.
Mi Espíritu habite en vosotros.

Eclesiastés, Cap. 8, Vers. 1 al 8.



¿Acaso creéis que sería tan sencillo
a un hombre engañar a tal multitud?

9 de febrero de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
He aquí la manifestación pura y limpia, he aquí una manifestación clara y transparente, he aquí una manifestación pública de la Misericordia Divina, un Dios que desciende a sus criaturas y dentro de su incapacidad trabaja haciendo con ellas una Obra de gran mérito y muy estimada por todos los que verdaderamente tienen activa su espiritualidad y conocen las inspiraciones verdaderas del Espíritu Santo.
¿Acaso creéis que sería tan sencillo a un hombre engañar a tal multitud? ¿Acaso pensáis vosotros que sería tan fácil para la mente humana crear de su propia imaginación tantos caminos que acerquen a Dios?
Yo sé bien cómo os juzgan: un puñado de tontos que reúnen imágenes, se arrodillan frente a ellas, y repiten sin cesar oraciones prefabricadas. Así os juzgan, mas sabed que más os teme el mismísimo príncipe de los infiernos a cada uno de vosotros por estar adheridos a mí a través de esta Obra que a muchos que desde el púlpito predican santidad y en su vida privada escandalizan impunemente.
Y no os preocupéis si os atacan intentando minar vuestras fuerzas, pues como la fuerza para seguir adheridos a esto no es vuestra, no hay peligro de destrucción, pues vuestra fuerza soy Yo.
Proponéos voluntariamente no abandonar el buen camino, proponéos poner por obra todo lo que os he mandado, proponéos ser fieles a la Verdad aún a costa de la vida, porque vendrán momentos y no están lejanos en que así deberá ser el testimonio fuerte y firme como el de los primeros cristianos, mas nunca temáis, en la unidad y en la oración encontraréis consuelo y así os llenaré con mi bendición para que caminéis seguros por el sendero de los que viven en verdad.
Tened paz. Yo os bendigo y fortalezco en esta hora en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si otros tratan de convenceros de que esto no sirve para nada y de que los resultados son nocivos, no oigáis esas palabras.
Sabed que mucho habéis ganado y mucho ganaréis dejándome actuar en vosotros y a través vuestro en otros.
La opinión que más vale es la de vuestro Maestro.
Tened paz, dejad que otros acumulen maestros según su gusto y capricho, vosotros, vosotros seguid al Veraz, al Fiel, al verdadero Camino y no os equivocaréis jamás aunque sufráis por ello.
El Espíritu Santo descienda en aquellos corazones que desean recibirlo.

II Corintios Cap. 12, Vers. 1 al 10.



EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos