EL BUEN PASTOR Nro. 18
(8 de marzo de 1990)


INDICE



¡Sólo necesito que os decidáis,
pedidme esas fuerzas, Yo mismo os la daré!
y estaremos en esta lucha,
brazo con brazo, hombro con hombro,
corazón a corazón.


23 de febrero de 1990.
Que mi paz descienda a vosotros, ovejas de mi grey.
Estáis viendo paso a paso cumplirse los anuncios que he realizado. Véis como la humanidad en una enloquecida carrera se aleja masivamente de la idea de Dios y de todo aquello que pueda guiarla hacia la salvación enceguecidos por el enemigo de las almas que está en estos días haciendo su mayor y mejor cosecha, aún entre aquellos hijos que se han consagrado especialmente a mi servicio, pues por su negligencia y por falta de apoyo muchos han desviado el camino y se torna muy difícil su regreso.
Véis entonces a mi Iglesia obnubilada y oscurecida por las fuerzas demoníacas que por todas partes la asedian mas la luz de la esperanza nunca se apaga y el sol del triunfo resplandece, la luz que se eleva proclamando un triunfo total es mi Madre, vuestra Madre, la que os alcanza día a día la multitud de mis gracias que nacen del tesoro de mi Corazón misericordioso y ese sol naciente y esplendoroso soy Yo, vuestro Señor, que a través vuestro con vuestra adhesión voluntaria con vuestra firmeza en las prácticas, con vuestros sufrimientos ofrecidos irradia calor y luz a todas partes del mundo: ¡Sólo necesito que os decidáis, pedidme esas fuerzas, Yo mismo os las daré! y estaremos en esta lucha, brazo con brazo, hombro con hombro, corazón a corazón, ya sabéis bien vosotros, hijos de la luz de qué lado está el triunfo, ¿a qué demorar más en la elección del bando al cual deseáis pertenecer?
Hijos míos, sabed que si no tomáis en serio estas advertencias una gran carga pesará sobre todos aquellos que oyen mis Palabras y dejan que estas resuenen en sus corazones huecos sin dar lugar a que florezcan y crezcan en él dando frutos de fe, esperanza y verdadero amor cristiano. Pues es verdad que os he enviado a amar a vuestro prójimo mas sabed que quien ama desea lo mejor para el ser amado y nada mejor podéis desear que la salvación eterna de todos vuestros hermanos, más importante aún que el alimento, más importante aún que el vestido, más importante aún que la vivienda, más importante aún que la educación. Poned en orden estos valores, pero siempre orientadlos hacia el valor mayor. Todo sirve, si os lleva hacia la salvación de vuestras almas de otra forma es solo una beneficencia materialista inútil.
Mi paz a vosotros, si el gran mandamiento del amor fuese cumplido, otro sería el destino de esta humanidad mas los falsos amores del mundo llenan todos los espacios y parece no dejar lugar a la Verdad, mas ésta se introduce en el mundo a través de estos instrumentos, inútiles a los ojos de los hombres, para gritar que Dios aún espera un cambio en los hombres, para elevar la voz diciendo que Dios no está conforme con un mundo así y que engañan aquellos que dicen que el Señor mira con bondad y celebra el desarrollo de toda la historia humana, pues, ¿quién puede quedarse tan tranquilo viendo cómo se abren las fauces del Infierno bajo los pies de sus hijos? Vosotros no lo véis, ¡Yo sí!
Guardaos bien de las inspiraciones del demonio y practicad todas las armas que os he enseñado, pues esto son: armas.
Nuevamente paz a vosotros, abrid vuestros corazones, recibid en abundancia en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Y no os preocupéis tanto en resaltar los defectos de aquellos que os rodean pues pueda ser que en el Reino os precedan.
Que descienda mi amor en los corazones bien dispuestos y en ellos anide como inmaculada paloma.
Paz.

I Corintios Cap. 5, Vers. 9 al 13.



No hay porqué combatir una manifestación
que sólo ha traído hasta el momento
frutos buenos

18 de febrero de 1990.
Cenáculo María Reina y Señora de todo lo creado.
Que la paz descienda sobre vosotros, ovejas de mi grey.
No juzguéis como indignidad los momentos en que mi Palabra no se dirige en determinados sitios, mas bien mirad que Yo sé la oportunidad y el momento.
Apartad de vosotros el pensamiento de indignidad de tal o cual sitio, pues en cualquier parte donde un corazón esté bien dispuesto, allí la Voz del Señor se hace oír de una u otra forma.
Durante siglos y desde su nacimiento, la Santa Iglesia ha tratado de mostrar al mundo entero a un Dios vivo y presente, en todo y en todos, mas ahora en cuanto este Dios ha hecho realidad esta presencia mostrándose más cercano aún de lo que se puede imaginar con optimismo y con una manifestación tan sorprendente, como son mis Palabras, claras y verdaderas que llegan entre vosotros, ahora parecerían no comprender, que si mi Voz se alza hacia las almas, es para reforzar esa idea, de mi presencia total en todo y en todos y más aún en aquellos que con corazón humilde me buscan sin cesar y conmigo se comprometen día a día en el cumplimiento de mis mandamientos. No hay porqué asombrarse pues de que esta Iglesia por mí fundada cuente ahora con este nuevo aliciente. No hay porqué asombrarse, más aún, no hay porqué combatir una manifestación que sólo ha traído hasta el momento frutos buenos, pero no olvidéis que siempre, el oro se purifica en el fuego y he aquí que los combates que debéis librar son para eso, para vuestra santificación y purificación. No temáis, la Iglesia, la verdadera Iglesia, mi Iglesia, la que responde al Espíritu Santo mucho tiene que decir aún y mucho dirá.
Y os recuerdo: no os preocupe opinión de hombre alguno, sea cual fuere su investidura pues sujeto está a sus propias fallas y pecados, preocupaos por seguir el camino que os marca mi Doctrina de Espíritu y Verdad y así serviréis al auténtico Dios y a su Iglesia.
Yo os bendigo para que os mantengáis vivos con El Que Vive, santos con El Santo, fuertes con El Fuerte. Recibid en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Nada más fuerte que el Amor de Dios por sus criaturas, nada podrá separar a quienes correspondan a ese Amor de mi lado.
¡Arded como hogueras de Amor y llevad el calor de mis gracias a otros!
Paz a vuestros corazones.

Eclesiástico Cap. 1, Vers 11 al 21



Recuperad la lozanía espiritual
bebiendo de la fuente
inagotable de mi misericordia

28 de febrero de 1990.
Cenáculo María. Madre y Maestra
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Os invito a que recordéis los momentos en que por primera vez os acercasteis a mí y fuisteis llamados a seguirme. Recordad, pues, aquella buena disposición de los primeros momentos, recordad aquella felicidad del primer encuentro, recordad aquel compromiso asumido, recordad pues la pureza de vuestras intenciones, haced memoria cómo vuestra alma se ha enamorado del Señor que se os presentaba allí, vivo y presente.
Ahora miraos cómo estáis ya, ¿acaso os habéis acostumbrado a la presencia y a la Voz de vuestro amado de tal forma que os da igual que la presencia y la voz de cualquier hombre?, y sus pedidos: ¿pasan primero por vuestros pensamientos y forma de ser o van, como iban, directos a vuestro corazón y a la práctica? Recuperad pues la lozanía espiritual bebiendo de la fuente inagotable de mi Misericordia que se vierte para toda la humanidad en el Santo Sacrificio de la Misa renovando día a día mi Pasión, Muerte y Resurrección. En la oración, que avivará el fuego de la fe en vuestros corazones en charlas íntimas con vuestro Dios. El ayuno y la penitencia, en esta época especial, sabéis bien que todo es para vuestro progreso. La lectura de mi Palabra para meditar y poner en práctica y en esta época especial, las obras de misericordia, ellas son el medio que ofrezco al mundo entero. Demostrad que la doctrina que el Señor ha puesto en su Iglesia no es adormecedora sino activa y está movida por la fuerza del Espíritu Santo.
Mirad que los lobos están atentos a vuestros movimientos y de no ser por el cuidado de vuestro Pastor otro hubiese sido ya vuestro destino. Mientras os mantengáis en este rebaño, Yo os guardaré, mientras no abandonéis el corral, Yo os protegeré. Tened cuidado y guardaos bien pues la tentación de seguir camino por cuenta propia está al alcance de la mano, guardaos bien os lo repito. Yo estoy aquí para advertiros y estaré siempre para guiaros, haced todo sin temer a hombre alguno por poderoso que sea, dad lugar a la paz en vuestro corazón.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Recordad que a los ojos de Dios, mucho valen vuestras almas, no las arriesguéis por caprichos pasajeros.
Paz a vosotros si sois dignos de ella.

Malaquías Cap. 2, Vers. 13 al 17 y Cap. 3, Vers. 1 al 3.



Guardaos, pues, de todo lo que esté
relacionado con esta adoración
del falso y sensual dios del carnaval

16 de febrero de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Como un padre advierte a sus hijos, como un amigo advierte a su mejor amigo, como una madre advierte a su criatura, así vuestro Dios os advierte cada vez que se acerca a vosotros un peligro para que estéis prevenidos y no caigáis.
Se acerca en estos días una festividad pagana sumamente destructiva, esta fiesta de carnaval, no trae nada bueno a las almas que desean estar cerca de Dios y son una constante ocasión para caer y muchas veces para caer mortalmente. Guardaos, pues, de todo lo que esté relacionado con esta adoración del falso y sensual dios del carnaval. Esa fiesta impura y materialista en nada debe atraeros, os lo repito, no participéis y guardad a vuestros hijos de participar, solo así estaréis a salvo. Ya veréis como trae muerte y desolación al cuerpo y al alma de aquellos que intentarán olvidarse de su situación desatando una desenfrenada pasión de goce que a nada llevará y en muchos casos con un desenlace fatal para su vida y para su alma. Vosotros quedaos seguros y guardaos limpios lejos de ese mal que el demonio acerca cada año al aproximarse las Santas Fiestas de mi Pasión para ensuciar las conciencias con su perniciosa doctrina de superficialidad.
No oigáis su voz, oíd la Voz.
Desde el comienzo de la Creación y a través de todas mis obras a través de la naturaleza, de los pájaros, de los árboles, a través de vuestra conciencia, a través de las enseñanzas auténticas de mi Iglesia y hoy a través de este nuevo medio esa Voz sigue dirigiéndose a vosotros para que oigáis: ¡Hombres, volved vuestra vista a Dios o perderéis el camino definitivamente! ¡Oh, humanidad, no os humilléis más arrastrándoos bajo yugos que no son los de vuestro Señor! ¡Oh, seres humanos ingratos, no os encadenéis a vosotros mismos sobre las cosas materiales que nada os dan! Mirad que el tiempo es corto, mirad que el camino es difícil, mas Yo estoy aquí y siempre estaré esperándoos hasta el último día de vuestra vida. No desperdiciéis la oportunidad que la misericordia os tiende.
Y oíd esa Voz que resuena en todo lo que existe y os dice: Convertíos y amad a Dios, pues es para vuestro bien, es lo que necesitáis.
Tened paz, ovejas de Mi grey, tened paz en estos momentos difíciles, sabed que nunca os abandonará mi bendición si mantenéis vuestro estado de gracia y confiáis en mí.
Recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
En la reunión del primer viernes de mes convocad a todos aquellos que desean ser Apóstoles de los Últimos Tiempos para recibir una bendición especial.
Id en paz, vivid en paz, construid la paz.
Mi Espíritu quede en vosotros.

Jeremías Cap. 8, Vers. 1 al 7.



Veo que más de temer por vuestro destino,
muchos de vosotros teméis a las exigencias
que esta Obra trae aparejadas


21 de febrero de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Veo que más que temer por vuestro destino muchos de vosotros teméis a las exigencias que esta Obra trae aparejadas como si de ellas pudiera surgir un corte en vuestra vida, como si el Señor estuviera cercenando vuestros derechos ilegítimamente, como si mis pedidos, en lugar de acercaros a la felicidad os hundiesen en la desdicha.
No reaccionéis así frente a mí. Es verdad que soy exigente, mas mi amor y misericordia no se apartan de aquellos que se esfuerzan por seguirme y no abandonéis esta Obra pensando: «es mucho para mí», pensando: «no es mi vocación seguir en esto», pensando: «mejor y más tranquilo estaré manteniéndome alejado», porque nada lograréis fuera de mí y en este tiempo tan importante cada soldado me interesa. El entrenamiento ha sido largo y arduo mas la batalla en sí es siempre más fragorosa que el entrenamiento y en ella se ve verdaderamente si los soldados son aptos para la pelea. Y sabed que no hablo de lucha física ni de armas humanas. Os he dado el ayuno, la oración, os he pedido que recibáis los Sacramentos dignamente, que leáis mi Palabra y que llevéis la misericordia en obras, esa es la lucha, la lucha por perseverar en el bien, no hay otra. Os lo he dicho y os lo repito: no es una lucha de discusiones, no es una lucha en los tribunales de la tierra, no es una lucha violenta tal cual vosotros la conocéis pero os aseguro que lo que está en juego es mucho más grande que lo que se ha puesto en juego en cualquier guerra de las que han existido y de las que vendrán juntas. Porque estáis luchando por el destino de muchas almas.
De nada valdrá al mundo conquistar galardones humanos, vosotros no penséis así, pensad, vivid y actuad acorde a mis enseñanzas y obtendréis la felicidad anticipada en esta tierra y el gozo eterno en el Reino de los Cielos.
Tened paz y animáos, todos sois necesarios, todos debéis participar, venid a mí todos y bebed del manantial de agua pura que brota de Mi Corazón.
Yo os bendigo para que fructifiquéis en abundancia, dad siempre honor al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
(Amén).
Todo lo hallaréis en mí, todo lo perderéis sin mí.
Paz a vuestras almas.

II Samuel Cap. 15, Vers. 14 al 15.



Se acercan horas de temor para toda la humanidad
mas con mi gracia no temeréis
 

2 de marzo de 1990, (Primer viernes de mes, el Señor convocó a los consagrados como Apóstoles de los Últimos Tiempos).
Cenáculo Nuestra Señora de todas las gracias.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Hoy os he congregado con motivo especial y con ese mismo especial motivo os bendeciré pues se acercan horas de temor para toda la humanidad, mas con mi gracia no temeréis, se acercan momentos de dolor para todo el mundo, mas con mi bendición superaréis esos trances, se acercan momentos de impiedad y apostasía, mas con mi compañía y amor os mantendréis firmes en la fe y ayudaréis a otros a mantener ese camino verdadero que conduce al Reino.
Tened en cuenta que sois vosotros los Apóstoles de los Últimos Tiempos, la esperanza de esta humanidad perdida. Cada día, luego de comulgar, renovad vuestra consagración a mí, con la sencilla oración: “Jesús, ven a mí... te amo”, y recordad vuestro compromiso. En el silencio y la meditación entraré en vosotros y haré en vosotros la morada de mi Santo Espíritu si os entregáis en plenitud.
Y en las demostraciones públicas de fe debéis ser vosotros, los Apóstoles de los Últimos Tiempos, los que llevéis la vanguardia para que otros según vuestro ejemplo os imiten o al menos admiren vuestro valor y arrojo en el cumplimiento de vuestro deber. Si os consagráis ya no sois cualquier persona, ¡sois míos! y como míos debéis vivir cada instante de vuestra vida, pensadlo bien, no sea que os suceda como aquel que por tres veces negó conocerme y debió llorar amargamente.
¿Estáis dispuestos a comprometeros como Apóstoles de los Últimos Tiempos recibiendo mi bendición y la de mi Santa Madre? si es así responded: «estamos dispuestos, Señor»,
(los que se comprometen responden: “estamos dispuestos, Señor”) esa misma disposición hallaréis a través de la oración, de los sacramentos, del ayuno, de mi Palabra, de las obras de misericordia, reforzada en cada uno de estos actos.
Yo os bendigo para que cumpláis con fe y fervor la misión de ser luz del mundo y sal de la tierra, recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sabed que donde uno de vosotros esté, allí está mi Obra, donde un corazón me busque decididamente, allí está vuestro trabajo, id pues y dad fruto en abundancia, así los espero.
Paz a vosotros.

Santiago Cap. 5, Vers. 7 al 11.



EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos