EL BUEN PASTOR Nro. 19
(30 de marzo de 1990)


INDICE



¡Luchad con valor! pues se intentará obligar
a los cristianos a recibir la comunión en la mano
No aceptéis jamás vosotros la recepción de
la comunión en la mano ¡luchad ahora!


9 de marzo de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Sabed que ni todo el oro del mundo, ni todo el poder que podáis tener sobre los demás, ni todo el placer, el lujo, el goce, ni toda la inteligencia y ciencia juntas podrán reemplazar en vuestras almas el efecto de mi gracia. Guardad el tesoro de vuestra alma de los asaltos del enemigo, rodeadlo con una armadura formada por prácticas piadosas, oraciones y súplicas, penitencias, sacrificios y obras de misericordia, en la medida en que lo protejáis, ese tesoro no será tocado pues no es vuestro sino mío, Yo os lo he dado y Yo dispondré de él a su tiempo, según vuestro comportamiento.
Amados míos, se acerca sobre vuestro país un momento de gran desolación, en el aspecto material lo estáis viviendo y lo viviréis aún más con una profundización de la crisis que afecta a todos por igual, grandes y pequeños, ricos y pobres. Mas otro peligro es aún mucho más difícil de prevenir y de combatir y es ese el peligro: el de la tibieza espiritual. El demonio ha endurecido vuestras voluntades y a través de falsas prédicas tranquilizadoras hace que permanezcáis así en un estado de niñez en la fe que no es bueno, pues vuestra fe ha de ser esa escalera que os lleva paso a paso creciendo directos hacia el Cielo. No dejéis vosotros que se apague la luz del Espíritu, luchad con valor.
Y se aproxima el día en que se hará el último intento para destruir la barrera que existe entre Dios y los hombres, tratando de humanizarlo nuevamente pero en una forma degradada, suplantándolo por ideas que nada tienen de espiritualidad. No se puede, hijos míos, acortar distancias entre Dios y el hombre si Dios no lo quiere. Mas el hombre está empeñado en construir nuevamente la torre de Babel, os digo que con mayor empeño intentan alcanzar a Dios por sus propios medios, no para encontrarse con Él sino para someterlo a su capricho y esto se paga muy caro. Os vuelvo a repetir: LUCHAD CON VALOR PUES SE INTENTARÁ OBLIGAR A LOS CRISTIANOS A RECIBIR LA COMUNIÓN EN LA MANO LO CUAL ES SIGNO DE DEGRADACIÓN DEL MINISTERIO SACERDOTAL QUE YO MISMO HE IMPUESTO A MI IGLESIA. Poco falta para que se presente este bastión de lucha como la forma de acercarse con mayor facilidad a Dios que a todos ama y lograr así que los fieles sin preparación alguna y sin consagración especial manoseen indignamente mi Cuerpo como alguna vez fue manoseado y torturado en la Cruz. NO ACEPTÉIS JAMÁS VOSOTROS LA RECEPCIÓN DE LA COMUNIÓN EN LA MANO. ¡LUCHAD AHORA! sino lucháis por comulgar de rodillas os veréis tristemente derrotados por esta nueva corriente de desacralización, no digáis que no os lo advertí, ¡LUCHAD AHORA! Desgraciadamente, muchos sacerdotes colaborarán en ésto, pensando hacer un favor a la Iglesia mas no se dan cuenta que esto va contra la forma en que Yo mismo he organizado mi Iglesia, y contra mis propias palabras.
No temáis en esta lucha, descansad vuestro corazón.
Ya os dije a principios de este año que el hombre intentaría de desprenderse rápidamente de Dios utilizando todos los medios, aún dentro de mi Iglesia se intentará entonces mantener los gestos exteriores, y vaciar todo sentido sagrado, acortando distancias entre los ministros y celebrantes y el pueblo fiel. NO LO PERMITÁIS EN VOSOTROS Y ALERTAD A OTROS.
Mi paz sea con vosotros, hijos amados.
Recordad que por vuestras obras os reconocerán.
Yo os bendigo para que tengáis la fortaleza necesaria de cumplir con la Palabra Eterna que os llama a la lucha. Defended mi Iglesia que es vuestra.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
No dejéis de pensar en mí, pues en todo momento estoy atento a vuestras necesidades.
Seguid en el buen camino.
Paz.



Muchos os llaman “antiguos”...
se os llama “tristes”...
se os llama “sectarios”... se os llama “cerrados”...

23 de marzo de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Muchos os llaman “antiguos” porque realizáis prácticas que corrientemente han sido abandonadas dentro de la Iglesia, mas Yo os digo: más antiguo es el Señor que existe desde siempre y jamás cambia y todo lo que es de su agrado, lo era y lo será siempre.
Se os llama “tristes”, mas Yo sé bien que vuestro corazón sólo se entristece cuando veis el pecado reinar en el mundo y las almas alejándose de la Verdad.
Se os llama “sectarios”, y Yo sé que no es así, mas tenéis la firmeza propia del que está en el buen camino, de aquél buen cristiano que sabe que bajo ningún concepto debe tranzar con el mundo.
Se os llama “cerrados”, mas vuestro corazón está abierto a todo aquel que entienda el verdadero llamado, la verdadera Voz, la Voz de Dios.
Se critica vuestra “poca inteligencia”, se os llama personas de “poca importancia”, mas Yo sé lo que valen vuestras almas a mis ojos, y más aún, lo que valen cuando os esforzáis por seguirme en medio de la tormenta que cada vez oscurece más a esta humanidad.
Pues bien, ya os lo anticipé, Yo os digo: Felices por todo esto que de vosotros se dice pues la verdadera raíz es que no soportan vuestra presencia porque proponéis al mundo ese modelo que Yo he sido en mi vida terrena y que tal vez a muchos puede parecerles un simple modelo histórico, mas no es así. Yo he vivido como deseo que viváis y he practicado lo que pido que practiquéis: Si Dios lo ha hecho, no estáis errados en seguirle.
La paz con vosotros, hijos míos.
Todo consuelo os vendrá de mi Corazón misericordioso. Acompañadme en estos momentos decisivos, vivid conmigo la Pasión, la gran Pasión de toda la humanidad para poder renacer abandonando el sepulcro del pecado.
Yo os bendigo, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Nunca estáis solos si Yo voy con vosotros.
Tened paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 15, Vers. 13 al 22.



No puede ser motivo de alegría y no debe serlo
que por razones que el Cielo conoce,
la presencia de mi Madre
se haya retirado de distintos lugares

21 de marzo de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No puede ser motivo de alegría, no debe serlo, que se haya cerrado una puerta de comunicación entre el Cielo y la tierra. No puede ser motivo de alegría y no debe serlo que por razones que el Cielo conoce, la presencia de mi Madre se haya retirado de distintos lugares. No puede ser motivo de alegría, ni debe serlo, salvo para aquellos que sirven a Satanás, pues cuando un hijo se ve privado de alimentos, a tal punto que le acarrea peligro para su vida, su padre, su madre y su familia se preocupan en socorrerlo prontamente y no se alegran de su situación desvalida.
Lejos de vosotros está conocer causas y motivos por los cuales el Cielo procede así, mas hoy os digo: guardad con mucho celo el tesoro que os he confiado, recordad que un alma elegida no es algo fácil de conservar pues el Enemigo centra sus ataques con preferencia sobre aquellos que más influyen en sus hermanos y en estos casos, mucho más aún, cuando en las manifestaciones no hay el debido recogimiento y respeto y son tomadas simplemente como una más entre tantas, pues, como así se ha abierto esa puerta, mañana, por designio divino puede cerrarse. Mas hay un peligro mayor todavía, no creáis vosotros ser los únicos hijos de Abrahám, ni os creáis superiores porque realizáis algunas imperfectas prácticas que ha decir verdad dejan mucho que desear. Y no os creáis soldados escogidos cuando en realidad sólo sois principiantes. Aún no habéis iniciado el camino del dolor y ya clamáis al Cielo por un alivio. Y algo peor aún os prevengo: no lleguéis al otro extremo, es bueno que améis a Dios en primer lugar mas no olvidéis a vuestro prójimo, pues, por amar a Dios y por ocuparos en lo que según vosotros son las cosas de Dios despreciáis de palabra y de obra a todo aquel que no conoce el gran camino que vosotros seguís. Mas decidme, pues: ¿Si Yo no os hubiese llamado en qué camino andaríais? Y Yo no os he mandado a juzgar ni a socavar las bases de vuestros hermanos, sino a cimentarlas y hacerlas fuertes para que apoyados firmemente en ellas puedan marchar seguros hacia mí detrás o delante vuestro. No os ocupéis tanto de las falencias de los otros sin haber meditado profundamente en las vuestras ni tengáis una vara tan exigente que vosotros mismos no podáis soportar. Es verdad que os quiero firmes pero también os quiero humildes y no sólo exteriormente. Guardad vuestros juicios para mejor oportunidad, defended la verdad con la verdad, defended a Dios con su Palabra mas no ataquéis sin motivo a ninguno de vuestros hermanos ni los critiquéis en silencio en vuestra conciencia porque no saben lo que hacen. Acaso aquellos a quiénes vosotros llamáis “pobres” puedan algún día adelantaros y vosotros, roca firme y fruto hermoso podréis terminar siendo arena molida. Si no os prevengo corréis muchos riesgos, si os prevengo estáis siempre a tiempo de cambiar.
Recordad pues mis palabras: Sed rectos mas primero con vosotros mismos y ayudad a otros siempre. Para un celoso guardián de las verdades de la fe, le basta con practicarlas.
No claméis al Cielo pidiendo mi Venida pues eso significa que no tenéis piedad con vuestros hermanos, ¿acaso no deseáis su salvación?, ¿cómo desearé Yo la vuestra entonces? No digáis: ¡Señor ya es tu hora, ven y elimínalos! porque entre ellos estaréis si así pensáis. Y no lancéis fuego desde el Cielo sobre aquellos cuyo corazón solo Yo conozco. Nadie está definitivamente fuera o dentro, sólo Yo lo sé.
La paz a vosotros.

San Lucas, Cap. 12, Vers. 22 al 34.



¡Soldados de Cristo, seguid a Cristo!
y no creáis cuando os digan
está allí o en otro lado,
creed cuando lo veáis
dentro de su Iglesia, como ahora


16 de marzo de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Veo con agrado que os preparáis para dar batalla, veo con agrado que aquel a quien he puesto por instrumento y guía cumple fielmente mis indicaciones hacia vosotros, veo con agrado que las amenazas que llegan de distintos lugares no mellan vuestro interés en hacer el bien y seguir a vuestro Señor. Y todo lo que he visto con agrado lo bendeciré y aumentaré. No temáis, os he acompañado hasta esta parte de la lucha y a partir de aquí no sólo os acompañaré sino que marcharé frente a vosotros como en otra época. ¿Acaso mis apóstoles recorrían algún poblado sin que Yo estuviera en medio de ellos y les hablase en secreto también, formándolos, instruyéndolos, consolándolos? Así haré pues con todos aquellos que se decidan a seguirme como Apóstoles de los Últimos Tiempos.
Trabajad, trabajad mucho por la formación de cenáculos de oración, estos benditos lugares santifican a su alrededor y llevan mis gracias en estos momentos de sequedad espiritual pues la llamada del dolor se hará sentir en todo el mundo y estos lugares de refrigerio para las almas deben estar preparados y funcionando, ellas me buscarán y Yo me mostraré a través de mis servidores fieles.
La señal de la cruz ha sido en vuestro Bautismo, la marca indeleble que os llamaba a participar de esta hora, la señal de la cruz ha sido en vuestra Confirmación, esa misma marca que es vuestro estandarte: ¡Soldados de Cristo, seguid al Cristo! y no creáis cuando os digan está allí o en otro lado, creed cuando lo veáis dentro de su Iglesia, como ahora, sólo así estaréis seguros de alcanzar al verdadero Cristo. Es momento de dudas para la humanidad, vosotros tomad firmeza en mí, es momento de desesperanza para los hombres, vosotros fortalecéos en mí, es momento de desconfianza para la humanidad, vosotros confiad en mí, pues si soy fuente de toda la misericordia, no abandonaré a aquel que con gesto humilde retorne a mi lado, antes bien, Yo mismo saldré a buscarlo y le perdonaré porque para eso he venido, a salvar, a sanar, cuerpos y almas, como antes, pues el mismo soy, antes y ahora y en mi Iglesia habito por siempre. ¡Seguid el camino que os he marcado, valientes luchadores de la fe!, ¡sed los guerreros del Señor, los silenciosos y humildes combatientes del amor misericordioso, los celosos guardianes del tesoro de la Verdad!
Tened paz, cuando me necesitéis, venid a mí en la oración, buscadme en la Eucaristía y allí estaré puntualmente.
Yo os bendigo, hijos míos, recibid las fuerzas, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Poned toda vuestra esperanza en mi intervención y no os hallaréis defraudados.
Dejad, pues, que otros sigan su camino equivocado, marchad vosotros a pie firme delante voy Yo.
Paz a aquellos que tienen su corazón limpio.

I Tesalonicenses, Cap. 4, Vers. 13 al 18.



Mucho se habla de la misericordia del Señor
mas estos discursos sólo sirven para tranquilizar
las conciencias frente a las ocaciones de pecado
para minimizar los efectos de los pecados veniales
y poner casi en ridículo los pecados mortales

28 de marzo de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Mucho trabajo tiene por hacer aquel que dice confiar en mi misericordia, mucho trabajo en verdad, y no sólo por practicar las obras de misericordia corporales y espirituales sino también por vivir acorde a la doctrina de la misericordia, en todo momento y en todo lugar, no en algunos hechos aislados sino en todas partes y con todos vuestros hermanos, pues mucho se habla de la misericordia del Señor mas estos discursos solo sirven para tranquilizar las conciencias frente a las ocasiones de pecado, para minimizar los efectos de los pecados veniales y poner casi en ridículo los pecados mortales. Parecería que al hablar de mi misericordia están intentando ensanchar las puertas del Infierno en lugar de abrir más aún las del Cielo, pues no toméis a mi misericordia si no deseáis servirme como un escudo para manteneros quietos y alejados de cualquier compromiso pensando: «el Señor es bueno y Él sabe que yo no puedo hacer tal o cual cosa», esa fórmula os sonará muy conocida, tal vez pronunciada por otros, tal vez, y esto sí es grave: por vosotros mismos.
Misericordia, repito, no es adormecimiento sino actividad y si no mirad con atención, hay catorce obras bien discriminadas de Misericordia divididas en corporales y espirituales ¿y todo por qué?: porque misericordia es acción.
¡Ay de aquellos que usando mi misericordia pretenden acallar la Voz de la Justicia! Ya lo he dicho y lo repito: NO INTENTÉIS OPONER LA MISERICORDIA A LA JUSTICIA O SUFRIRÉIS MUCHO EN MANOS DE ESA JUSTICIA DIVINA.
La humanidad enceguecida camina hacia un abismo que desconoce y a pesar de que le teme no cae en la cuenta de que hacia él va. Vosotros sois la voz de alarma, vosotros debéis como Jonás recorrer la ciudad llevando mi mensaje en vuestras vidas: rezad, orad en las plazas, vestid recatadamente en todas partes, despreciad los ofrecimientos de diversión del mundo, mortificáos en la intimidad, dominad vuestra lengua, manejad con cuidado vuestros términos delante de los demás, no seáis ocasión de provocación al pecado para otros, en especial las mujeres, solo así lograréis que al veros me vean.
No hay –os lo aseguro– ejemplo humano al que seguir más efectivo que el que Yo mismo os he dado: tomad los Evangelios, leed, esa es mi Palabra, allí me entenderéis tal cual soy para poder imitarme realmente.
Guardaos de los pastores que son lobos disfrazados pues ha revivido el antiguo Sanedrín que fulminó su condena a muerte contra mí e intenta revivir también esa condena a muerte contra todo aquel que sea mi auténtico seguidor mas vosotros no temáis pues el resultado será siempre el mismo: el triunfo de aquel que está adherido al Corazón de su Dios. Y este instrumento
(Miguel Ángel) no será tocado mientras se mantenga fiel. Ellos saben que no pueden hacer nada y por eso intentan el desprestigio que es la más baja de las calumnias. No prestéis oídos ni perdáis tiempo en contestar, seguid adelante, Yo os garantizo que a éste (Miguel Ángel) le temen, no por él, sino por lo que lleva. No se le teme a un soldado por sí mismo sino por el arma que porta y Yo os aseguro que he puesto el arma en estas manos de tal fuerza que hasta el último demonio sabe reconocerla mejor que aquellos que dicen tener fe. Esa arma es la verdad de mi Palabra, esa arma son mis mensajes actuales, esa arma es la sana doctrina de la Iglesia que vosotros cumplís rigurosamente, esa arma es la obediencia al Santo Padre que es luz de las naciones, esa arma es el Santo Rosario, los Sacramentos, el ayuno, la lectura de la Palabra de Dios. ¡BUSCAD, PUES, OH GRANDES SEÑORES! ¡BUSCAD!, ¡ENCONTRAD, PUES, EN ESTAS PRÁCTICAS EL MAL!, Y SI LO LOGRÁIS MERECERÉIS QUE YO MISMO OS CORONE COMO SUPERIORES A MÍ!; mas si no halláis nada de malo, guardaos bien porque el enemigo que tenéis frente a vosotros no es hombre alguno sino vuestro Dios que aún por misericordia viene a corregiros. Mas toda paciencia también tiene su límite, guardaos bien de que el límite de vuestros pecados no sobrepase mi misericordia.
En la reunión del primer viernes de mes bendeciré especialmente los Rosarios, uno por persona, para aquellos que estén presentes en la reunión: esos Rosarios serán las armas para esta nueva etapa de lucha, tendrán bendición para exorcismo, para sanación de enfermos y para sanar las almas de los pecadores, esa triple bendición será dada a los que estén presentes: un Rosario por persona, en la reunión del primer viernes próximo.
El Viernes Santo, a la Hora de la Misericordia, a las tres de la tarde en punto os reuniréis para recibir la bendición de las cruces como una vez lo hemos hecho, las cruces, el gran signo del triunfo, el ridículo para los sabios, la locura para los inteligentes, la verdad para vosotros y la escalera al Cielo para los humildes.
El día de la Fiesta de la Divina Misericordia durante la celebración de la Santa Misa en honor a esa Fiesta en el momento de la elevación, recibiréis también la bendición todos los que hasta ese momento os hayáis consagrado Apóstoles de los Últimos Tiempos como nuevo refuerzo al comulgar sentiréis mi presencia en vosotros como nunca antes, predisponéos bien a estos días que son importantes.
Y si la gracia abunda es porque el mal también hará lo suyo.
Tened paz, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Dad todo por Aquel que tiene todo para daros y os lo dará.
Sed mensajeros de esperanza para el mundo.
Paz.

Apocalipsis, Cap. 14, Vers. del 1 al 5.




EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos