EL BUEN PASTOR Nro. 20
(27 de abril de 1990)


INDICE



Mi Madre y Yo no dejaremos que sean tocados
aquellos que todo lo han puesto
al servicio del Cielo.


11 de abril de 1990, Miércoles Santo.
Cenáculo María, Reina Universal Voz del Cielo
para la salvación de las almas.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
¿A qué teméis si Yo estoy en medio vuestro?, ¿a qué teméis?, decíd, ¿a los poderes mundanos, aquellos a los cuales Yo ya he vencido?; ¿a la muerte, aquella que ha sido rendida bajo mis pies?, ¿al demonio, aquel que ha sido derrotado ya definitivamente?, ¿a los hombres?, todo eso está bajo el dominio de mi poder.
Si Yo mismo, el Rey, he venido a vosotros y casi suplicante me presento ante vuestros ojos dándoos formas de acrecentar la gracia en vuestras almas, ¿por qué las despreciáis así? ¿por qué sois crueles una vez más con las enseñanzas de Dios y las destrozáis haciendo cada una de ellas una pequeña partícula que casi ni merece atención cuando en realidad se trata de mandatos divinos?, ¿podéis ser tan orgullosos y llenos de soberbia, vosotros, humanidad nacida de Mis manos, que queréis modelar a Dios según vuestro antojo?. Sabed que el Castigo está próximo, sabed que ya he arremangado mi túnica para ir a vosotros con la vara firme y el platillo, allí colocaré una a una las pesas de vuestras culpas y lo poco de bien que hasta hoy, humanidad corrompida, habéis hecho. Llegada la hora de la Justicia nada quedará sin pasar por ella, hasta el más mínimo gesto y palabra, todo estará allí, pues desde siempre todo lo conozco y lo conozco en verdad, no según la apariencia sino en realidad.
¡Oh, humanidad!, ¿qué camino habéis emprendido? ¡Hombres! ¿creéis que podéis construir un mundo prescindiendo de vuestro Dios? ¿Qué creación puede haber si falta el creador, y el Creador Perfecto? El que todo ha creado por amor y no por interés como vosotros hacéis. Yo os he creado por amor, os he redimido por amor, os hablo por amor y os advierto por amor, si abusáis de este amor, la Justicia caerá como rayo y hará sentir su rigor a todos aquellos que tratan de aprovecharse de Dios usufructuando sus beneficios mas sin comprometerse.
Y vosotros, hijos míos, que intentáis de todas formas acercaros más a mí, aunque os parezca que el mundo entero en vuestra contra lucha, aunque os parezca inútil una batalla por el número y la calidad de los enemigos que os rodean, Yo os digo: en la constancia y perseverancia de las prácticas y en el amor que pongáis aún en los pequeños sacrificios, allí está vuestro triunfo y el mío en vosotros.
Vedme hecho Pan
(la Santa Eucaristía), un Dios hecho Pan, ¿puede ocurrírsele al hombre locura mayor? Vedme obedeciendo a las palabras de un hombre en el Santo Sacrificio, ¿puede haber locura mayor en un Dios? Sin embargo así es, locura de amor por mis criaturas, por eso me he hecho Pan, por eso respondo al llamado de mis ministros en el momento de consagrar, por eso absuelvo de sus pecados a quienes ellos absuelven con las debidas disposiciones. Todo por vuestro bien, pudiendo prescindir de vosotros, entre vosotros estoy y de vosotros me ocupo, ¿entendéis?
Buscad la verdadera paz, destruid todos los miedos, temed sólo que vuestra alma caiga en el Fuego que no tiene fin. Si a eso teméis, os aseguro que emprenderéis el camino de la salvación y en él perseveraréis día a día con mi ayuda. Mas si os despreocupa el futuro de vuestra alma, no os llaméis entonces cristianos ni seguidores míos, no os llaméis, porque ese título será motivo de mayor condenación si no cumplís con los deberes que acarrea.
¡Estad alertas! ¡Orad! la hora es próxima y el enemigo numeroso. La batalla encarnizada, mas mi Madre y Yo no dejaremos que sean tocados aquellos que todo lo han puesto al servicio del Cielo. Tened paz, amados, y sed humildes.
Analizad en estos días vuestra conciencia con profundidad para rescatar lo bueno y eliminar las imperfecciones e impurezas que os impiden una visión clara de la realidad. No seáis condescendientes con vosotros, sed mas bien riguroso para que Yo no lo sea. Nuevamente paz a vosotros.
Las cruces que serán bendecidas en este Viernes Santo deberán presidir los distintos Cenáculos, esa bendición especial hará que mantengan en los que a sus pies se reúnen, la unidad y perseverancia en la oración y en las prácticas piadosas.
Llamad, pues, a todos para que reciban de estos beneficios.
Mi paz llegue a vosotros.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
El Espíritu está pronto si abrís vuestro corazón en él entrará, el Espíritu de Dios, Fuego y Vida, que os llevará a las mayores obras de amor por Dios y por vuestros hermanos.
¡Dad lugar al Señor! ¡abrid paso dentro vuestro!
Mi paz.

San Mateo, Cap. 6, Vers. 25 al 34.



Guardaos de aquellos que tratan de cortar
la comunicación entre la grey y su pastor,
y os digo que no son pocos quienes ejercitan
este oficio de Judas


18 de abril de 1990.
Que mi paz descienda a vosotros, ovejas de mi grey.
Con el correr del tiempo os veréis en la tentación de pensar que vuestros esfuerzos son inútiles o que estáis luchando contra algo imposible de cambiar, os sentiréis fuertemente tentados en bajar los brazos y añoraréis tal vez el tiempo en que erais uno más entre tantos. Así pues sucedió con mis discípulos primeros hasta que recibieron la fuerza y el auxilio del Espíritu Santo que Yo mismo desde el Cielo les envié. No sois vosotros diferentes a ellos, a mis primeros seguidores, no sois distintos a los primeros cristianos en defectos y en virtudes pero preparaos para recibir el soplo del Espíritu Santo como ellos se prepararon con un corazón abierto, con disposición auténtica, con pensamiento limpio y voluntad firme a pesar de las contrariedades. No os dejéis vencer por esas tentaciones que tratan de apagar el celo apostólico dentro vuestro haciéndoos ver que nada puede hacerse ya.
Vosotros debéis ser los que entendéis el tamaño de mi llamado misericordioso, los que veis la magnitud de esta gran oportunidad que mi Corazón ofrece, con la sola y única condición, y entendedlo bien, con la sola y única condición del arrepentimiento sincero que trae aparejado un cambio de vida, pues si es verdad que siempre hay Misericordia también es verdad que no se dará misericordia a aquel que pretende burlarse de Dios siguiendo su camino de pecado. Hablad de continuo de esta oportunidad, presentad y ofreced continuamente alrededor vuestro los frutos de la misericordia que el Señor ha tenido, en primer lugar llamándoos a vosotros de donde estabais a donde estáis y a través vuestro a muchos otros. Que no termine en cada uno de vosotros la misericordia de Dios sino que se prolongue hacia vuestros hermanos en obras corporales y espirituales, individuales y colectivas. Yo os rodearé de una protección especial y compensaré todo lo que os falte para lograr esta gran empresa, para emprender esta gran batalla, para ser verdaderos portadores del perdón de Dios.
Esta forma de comunicarme con vosotros es de por sí una de las formas más claras de expresar mi Misericordia hacia todas las criaturas.
Sabed que muchos intereses se oponen a la actuación de Dios en el mundo, sabed que mucho mal hay en todas partes y los seguidores del Demonio continúan tejiendo su trama diabólica, mas no temáis, Yo os libraré oportunamente del lazo asesino, Yo os sacaré de toda situación peligrosa física o espiritual y haré que esta situación redunde en beneficio vuestro y así avanzaréis sin miedo entre las asechanzas y los dolores. El estandarte de la misericordia nunca caerá por tierra pues los mismos ángeles se encargarán de que así sea y es el estandarte de la victoria final, el amor de Dios que triunfa finalmente.
Tened paz, llenad vuestros corazones de buenas intenciones y Yo os proporcionaré formas de ejercitarlas como a mí más me agraden, sabed aceptar esa forma que os propongo, que tal vez no sea la vuestra, mas os aseguro que sí es la más efectiva.
Amados míos, no hagáis vanos los esfuerzos de Dios, no neguéis su lugar a Quien ya lo tiene con o sin vuestro consentimiento, porque esa ceguera orgullosa solo lleva a la condenación. Hablo a todos porque todos tenéis derecho, y no he permitido hasta hoy y no permitiré que mi Palabra sea tergiversada o modificada por mano alguna, pues bien sé lo que digo y bien sé cuánto pesa, de no ser así, no haría falta mi intervención directa. Guardaos bien, guardaos bien de aquellos que no viven como predican.
Tened paz. Yo os bendigo, recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Avanzad por el camino del bien, a paso firme, sin desviaros a derecha o izquierda. Seguid los ideales claros que mi vicario en la tierra os presenta, lo que él dice, Yo digo.
Y os repito: Guardaos de aquellos que tratan de cortar la comunicación entre la grey y su pastor y os digo que no son pocos quienes ejercitan este oficio de Judas. De ser necesario sus nombres podrían ser sabidos, mas no es así, pues ellos saben que Yo los conozco y aún así continúan en su maldad, para estos tales no habrá misericordia. No os preocupéis, sé bien a quién hablo y porqué y sé bien quién recibirá lo que Yo envío a través de estas palabras. Os digo: cuidad bien y guardad físicamente a este instrumento, muchas manos se interesan en acallar una voz que dice la verdad, es la vieja historia de todo profeta.
Estad siempre alertas.
Nuevamente mi paz a vosotros, renuevo el saludo que he dado a mis discípulos al volver a ellos resucitado, llevad también este deseo de paz a todos cuantos quieran acercarse a mí.

II Corintios, Cap. 12, Vers. 1 al 10.



¡Ay de aquellos que endurecen día a día
su corazón y no quieren oír para no cambiar!,
ni quieren entender para no acercarse a la verdad
y tener que quitar de su corazón
los apegos del mundo

20 de abril de 1990.
La paz a vosotros, una vez más, la paz a vosotros, ovejas de mi grey.
La humanidad entera busca vivir en libertad mas no comprende que la auténtica libertad es vivir compenetrado y sumergido en la Voluntad de Dios sobre vuestras vidas. La libertad del hombre que sirve a Dios, es la libertad perfecta. La humanidad dice buscar el amor, mas explora caminos alejados de la fe, alejados de su Creador. ¡Oh, humanidad perdida! no encontraréis amor lejos de Dios. La humanidad clama en busca de la paz. Ya lo he dicho y lo repito: El mundo no encontrará paz si no se vuelca definitivamente a mi misericordia como forma de vida individual y colectiva. Sólo así, la humanidad encontrará su plenitud, la plenitud de la libertad, la plenitud del amor, la plenitud de la paz, solo en Dios se halla la plenitud del hombre y para esto fue creado. Si su búsqueda se dirige a otros horizontes, fracasará.
Este es un nuevo aviso que Dios da como prueba de un primer paso de acercamiento. Mas ¡Ay de aquellos que endurecen día a día su corazón y no quieren oír para no cambiar! ni quieren entender para no acercarse a la verdad y tener que quitar de su corazón los apegos del mundo.
Amados, si os habéis decidido a seguir a Dios, mucho sufriréis día tras día pero el consuelo no os faltará y Mis Ángeles vendrán a vosotros prontamente con el auxilio necesario.
Con vuestras vidas debéis proclamar: ¡es tiempo de misericordia y perdón!, ¡arrepentíos y cambiad de vida!
Solos, nada sois; conmigo, todo lo podréis.
Tened paz. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Mantenéos en la firmeza del que ha conocido la Verdad y no se apartará de ella aún a riesgo de su vida. Así pues se defienden las cosas de Dios, no se turbe vuestro corazón. El temor no se apodere de vosotros.
Orad, recibid mi Cuerpo con dignidad, leed mi Palabra, vedme vivo en vuestro prójimo y nada temeréis.
Mi paz a aquellos que tienen su corazón limpio.

Romanos, Cap. 8, Vers. 35 al 39.



Quiero dirigir mis primeras palabras
a vosotros, sacerdotes, religiosas y consagrados
que en secreto conocéis y aceptáis
mis mensajes, mas obligados por la obediencia
estáis imposibilitados de difundirlos
como sería vuestro deseo

30 de marzo de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Esta es la Voz que habla a los oídos de las almas, la Voz que pronuncia las palabras de Vida Eterna, la Voz del Señor.
Quiero dirigir mis primeras palabras hoy a vosotros, sacerdotes, religiosas y consagrados, que en secreto conocéis y aceptáis mis mensajes mas obligados por la obediencia estáis imposibilitados de difundirlos como sería vuestro deseo, mas en vuestro fuero íntimo, por vuestra espiritualidad habéis reconocido que es vuestro Dios quien habla y vibráis con cada palabra que transmito al mundo. Sé bien de vuestro calvario y sufrimiento viendo que vuestro alrededor las prácticas comienzan a hacerse cada día más contrarias a la verdad que habéis aprendido como verdaderos hijos de la Santa Iglesia, mas continuad vosotros aún en pequeño número manteniendo la fidelidad a lo que habéis aprendido, vestid vuestros hábitos que son vuestra identificación, orad, orad mucho y allí encontraréis fuerza y hablad dentro de lo posible con vuestras propias palabras de aquellas iniciativas, mensajes y prácticas que Yo traigo hoy aquí y que son las que siempre he enseñado y defendido a través de la Santa Iglesia. Obrad pues como silenciosos constructores de esa base firme sobre la cual estos seguidores míos, Apóstoles comprometidos, puedan realizar su tarea. Aunque no os conozcáis unos a otros, trabajad unidos en mi Corazón, ofreced las Santas Misas por estos Apóstoles de los Últimos Tiempos que arriesgando cada día más, intentan servirme en espíritu y en verdad, y colaborad aunque no públicamente en esta Obra, practicando y enseñando a practicar las obras de misericordia y difundiendo el culto que ya he pedido a esta devoción
(la Devoción a la Divina Misericordia).
Y vosotros, ovejas mías, no seáis desagradecidos con vuestro Dios, sé muy bien cuántas gracias y favores os he concedido a cada uno de vosotros y a muchos otros que habéis llegado a mis pies, desesperanzados y destruidos, abatidos por el peso de enfermedades físicas y espirituales, problemas de trabajo, problemas económicos, problemas familiares, habéis confiado en mí y Yo he respondido mas luego de haber obtenido las gracias necesarias, poco a poco, os habéis alejado. Yo os pido, no seáis desagradecidos si habéis obtenidos algo de mí. Luchad y trabajad fuertemente para que otros conozcan también ese camino que vosotros habéis seguido y que os ha llevado al éxito. Dejad de ser egoístas, desead el bien a vuestros hermanos y sobre todo ayudadlos a encontrar el camino de reencuentro conmigo. Esa es vuestra misión, sed puentes de misericordia.
Tened paz, recordad la bendición de los Rosarios y las demás indicaciones que os he dado en mi mensaje anterior. Todo esto fructificará mucho si lo aprovecháis bien.
Recibid la bendición, vosotros y vuestras intenciones, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si comenzáis vuestro camino conmigo en mí terminaréis, si comenzáis solos no os aseguro un buen final, elegid pronto.
Paz.

San Mateo, Cap. 27, Vers. 3 al 10.



Si sufrís ahora por hacer el bien,
mucho vale ese sufrimiento
si no renegáis de él


6 de abril de 1990 (Primer viernes de mes, Triple bendición de los Rosarios).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Bendito sea aquel que responde a tiempo al llamado de su Dios, porque sus súplicas y pedidos serán atendidos puntualmente y la mano de Dios no se alejará de él si mantiene su fidelidad.
Recordad en este tiempo el valor del sufrimiento, ese sufrimiento que día tras día, en diversa forma se os da para que os acordéis de mí y de mi cruz y para que ofreciéndolo unido a ella obtengáis gracia y mérito a los ojos del Padre Celestial para vosotros y para vuestros hermanos. Porque es muy distinta la oración que eleva el corazón dolorido, es muy diferente la actitud del hombre aplastado por un problema imposible de solucionar por sus propias fuerzas, el dolor enseña humildad, el dolor os acercará al camino de la fe, el dolor os mostrará lo pasajero de vuestra vida, el dolor os colocará en la exacta posición que debéis tener frente a vuestro Dios. Sólo Él, sólo su ayuda podrá manteneros allí en la prueba del dolor, mas no olvidéis que luego del dolor llega el consuelo de la Resurrección, si sufrís ahora por hacer el bien, mucho vale ese sufrimiento si no renegáis de él y Yo os aseguro que ni una de las lágrimas que ha caído de vuestros ojos por ese motivo ha sido derramada en vano. Sufriendo por mí y por mi causa estáis construyendo el Reino entre vuestros hermanos.
Os he convocado para dar mi bendición sobre esas Coronas Santas, con las cuales vosotros oráis según las enseñanzas de mi Madre y con mi complacencia, por eso, daré a esos Rosarios una fuerza especial que solo servirá para aquel que está hoy aquí con la intención de ser mi seguidor fiel e incondicional, de dar todo por el Reino, de entregarse a la Voluntad Divina. Vuestro Rosario, pues, este Rosario, será parte de vosotros mismos como vuestros ojos y vuestras manos. Con el oraréis por aquellos que se encuentran en las garras del Demonio y perseverando en la oración obtendréis su libertad. Con esa Santa Corona entre vuestras manos pediréis por vuestros enfermos y si os unís, dos o más, por un mismo enfermo y perseveráis en la oración obtendréis su salud. Con el Santo Rosario en vuestra mano, oraréis por la conversión de los corazones de aquellos que están alejados de mi amor y si perseveráis en la oración, lograréis su conversión, todo esto según mi Voluntad y mis planes.
Levantad, pues, esos Rosarios en alto con vuestra mano derecha
(así lo hacen los presentes). Descienda sobre estos Rosarios y sobre sus portadores la bendición que os hará fieles testigos de mi Palabra en el mundo e incansables combatientes contra el enemigo de la almas, para que con ellos obtengáis grandes triunfos espirituales y fortaleza en las derrotas. Yo los bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Amén). No os separéis ya de ellos en los momentos en que realicéis vuestras prácticas piadosas, llevadlos con vosotros, en vuestro cuello, en vuestra mano, él os recordará esta bendición, él os alcanzará la fuerza para cumplir mis pedidos y así no temeréis a hombre alguno porque el Rosario bendecido os dice: no temáis, Yo estoy con vosotros.
Dejad, pues, que sobrevenga la calumnia y la burla de aquellos que nada entienden, siempre hay y habrá servidores del demonio. Contentaos vosotros con agradar al Señor y Él os dará todo lo que necesitéis, tenedlo por seguro, nadie que ha recurrido a mí con fe ha sido defraudado ni lo será.
Tened paz, llevad mi amor en vuestros corazones y dad ejemplo con vuestras vidas.
Paz.

I Tesalonicenses, Cap. 5, Vers. 12 al 28.



El mundo actual vive empeñado en aturdirse,
busca e intenta nuevos modos de no pensar,
nuevos modos de excitar su espíritu
hacia las cosas temporales
que no dan real satisfacción
 

13 de abril de 1990 (Viernes Santo, Bendición de las cruces).
(Durante el rezo del Via Crucis en la 12º Estación: “Jesús muere en la Cruz”).
Paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Toda gracia y bendición llegará a aquellos que se deciden a seguirme por el camino de la cruz. No es en vano ningún sufrimiento si lo unís al mío. Reuníd vuestros dolores y ofrecedlos unidos a mi Pasión en el Santo Sacrificio de la Misa. Cada vez que así lo hiciéreis las gracias descenderán sobre vosotros en abundancia y en la medida que así lo entendáis, habréis descubierto el verdadero sentido que la Santa Misa tiene.
Hoy es día de silencio y de oración. El mundo actual vive empeñado en aturdirse, busca e inventa nuevos modos de no pensar, nuevos modos de excitar su espíritu hacia las cosas temporales que no dan real satisfacción. Hoy es día de silencio, quien tiene su alma en paz con el Creador jamás teme al silencio. Pero que no sea solo silencio de la boca sino silencio interior, silencio de examen de conciencia, silencio de diálogo íntimo con Dios, silencio de agradecimiento profundo. Ni una palabra salga de vuestra boca en estos días que no brote de ese silencio virtuoso como mi Madre al acompañarme en mi Sacrificio con su silencio decía todo y es allí donde se estableció como corredentora de la humanidad.
Hijos amados, con mi muerte os he abierto una puerta, no desaprovechéis esta oportunidad que el Dios Vivo les presenta.
Estas cruces os recordarán, a cada momento, que Yo he vencido y si las portáis con fe también venceréis con un triunfo, no como lo conoce el mundo sino como Yo mismo lo he enseñado. Sean benditas, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Cuando terminéis de recordar el Via Crucis, adorad en profundo silencio la Santa Cruz y volved a vuestros hogares prontamente, participando luego de las ceremonias en vuestras parroquias. Es allí, pues, donde vuestra presencia es importante, de nada sirve la luz si se enciende y se guarda en una habitación bajo la mesa. Vosotros sois luz, id pues y alumbrad.
Que mi paz habite en aquellos que desean acompañarme en el dolor y el sufrimiento.
Pagad siempre con amor y así os pagaré.
Paz.



Despreciad con arrojo las cosas materiales


4 de abril de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Vivid, pues, como verdaderos hijos de la Verdad, como verdaderos seguidores del Señor. Vivid, pues, cada día como el último día, desapegados totalmente de los bienes materiales. Y recordad siempre que vosotros no sois de este mundo y por no serlo, este mundo, os hace la guerra de continuo, a veces a través de desconocidos, a veces a través de muy íntimos, pero todo eso apunta a un solo objetivo, que vosotros decidáis incorrectamente apartaros del Señor para llevaros bien con el resto.
Y sabed que en vuestro ordenamiento de vida siempre debe haber prioridad para las cosas de Dios, de otra manera, nunca seréis verdaderos seguidores míos, auténticos cristianos.
Recordad que ya he dicho y es para vosotros también: vuestro alimento debe ser hacer la Voluntad del Padre Celestial. Y sabed que no sólo de lo material, no sólo del pan vive el hombre, sino de toda enseñanza que el Señor da para su enriquecimiento espiritual. Porque el cuerpo material hoy es y mañana descansará bajo tierra hasta la Resurrección, mas el alma, el alma mantiene su vida aún luego de traspasar el umbral oscuro y frío de la muerte que para aquellos que viven en gracia es sólo el trampolín de lanzamiento hacia la Eternidad.
Despreciad con arrojo las cosas materiales, esos bienes que no pueden daros otra felicidad que el ser usados para el bien de vuestros hermanos, pues Yo os lo he dado en mi misericordia, ¿negaréis vosotros participación a otros?
Recordad siempre que cuanto más pequeños seáis a los ojos de los hombres más grandes seréis a los ojos de vuestro Dios. Y no deseo que ocupéis ni el último lugar ni el primero sino el justo, el que os corresponde, porque en uno pecaríais de falsa humildad, en el otro de soberbia. Buscad prontamente el lugar que os corresponde, dando de todo lo que Yo mismo os he dado, poniendo todo al servicio de Dios, y de los demás. Si os aplicáis con humildad a servir y sólo servir, seréis realmente felices y nada os importará ya. Tendréis la alegría que nunca se borra, la alegría espiritual de los hijos de Dios, la verdadera felicidad.
Tened paz, no os inquieten los vaivenes del mundo, dejad pues, Yo arreglaré mis cuentas con este mundo. Llevad grabadas en vuestras almas mis palabras, sólo así obtendréis el triunfo total y definitivo, sólo así lograréis la corona incorruptible, sólo así alcanzaréis el objetivo por el cual habéis sido creados, la felicidad eterna al lado de vuestro Dios. No es fácil el camino, ¡mas el Cielo entero os acompaña, no os desaniméis!
Mi paz a vosotros, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Id pues y alumbrad, pues vosotros sois la luz del mundo, si lleváis la luz dentro vuestro, Yo soy la luz inextinguible, quien en mí confía no andará en tinieblas.
Paz.

San Juan, Cap. 12, Vers. 23 al 33.



Que os sirva de consuelo saber
que como hombre
he compartido vuestros dolores


21 de abril de 1990.
Reunión de Enfermos.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Entre vosotros estoy por vuestras necesidades físicas y espirituales, pero sobre todo porque quiero alcanzaros la oportunidad de entrar en mi Reino. Más allá de vuestras limitaciones humanas, buscad la ayuda de mi gracia, por eso estoy aquí y en todas partes donde se me invoca con corazón recto. Mi mano se seguirá extendiendo en bendición sobre aquellos que sufren, sobre aquellos que necesitan y que aún así no se olvidan de amar.
Que os sirva de consuelo saber que como hombre he compartido vuestros dolores y esas enfermedades que os aquejan también en mí han recaído y también he sufrido en mi Cuerpo el flagelo del dolor para dignificarlo y para que aprendáis a no renegar de él, sino a unir vuestros esfuerzos, vuestros dolores a mi Pasión y arrancar frutos abundantes de este Corazón misericordioso que vive pendiente de vosotros y en cuyo seno encontraréis todo, todo lo que necesitáis para ser felices según el plan de Dios.
Amados míos, la humanidad entera necesita de vosotros, necesita de vuestro ejemplo, necesita vuestra perseverancia, necesita que seais focos vivos del amor de Dios a pesar de las contradicciones, a pesar del sufrimiento, pues por encima de todas esas cosas, Yo os sostendré pues sois débiles y por eso mismo en vosotros se manifestará el poder de Dios al soportar y ofrecer vuestra cruz de cada día. No os dejaré jamás solos, con vosotros estaré si vivís acorde a mis mandatos, y no os llamaré siervos inútiles sino amigos y hermanos.
Tened paz, tened paz, amados, reposad vuestros dolores en mí, Yo os bendigo, recibid en abundancia en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Seguid el camino que os he marcado y viviréis la auténtica vida de los hijos de Dios.
Que la paz habite en los corazones que lo reciben con fe.
Mi amor queda entre vosotros.

San Lucas, Cap.8, Vers. 16 al 18.



EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos