EL BUEN PASTOR Nro. 22
(6 de julio de 1990)


INDICE



Esta es la prueba que han estado esperando
aquellos que dicen dirigir mi Iglesia
.


29 de junio de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Mantened la calma, tened paz, pues hoy os hablaré pausadamente para que oigáis y entendáis y para que entendiendo sepáis la verdad y el camino a elegir.
Sé bien que luego de las palabras que voy a transmitiros hoy, muchas voces, aún dentro de ustedes mismos se alzarán en contra de estos mensajes y de esta Obra, mas no temáis, Yo daré las suficientes garantías para que aquellos que han asistido con buena fe no se vean desviados, antes bien, se fortalezca día a día su adhesión a mí.
Durante muchos años he hablado a través de este instrumento, trayendo en mi palabra enseñanzas para vosotros y para todos, las cuales han sido aprovechadas sólo en menor medida.
Hasta hoy jamás habéis oído hablar de lo que voy a mencionaros a través de este instrumento y sabed que si os hablo de esto es para que sepáis ver bien donde os encontráis y lo que debéis hacer. No es una profecía acerca de lo que sucederá sino un mostrar lo que está sucediendo ocultamente a vuestros ojos, dentro de vuestra Iglesia, mi Iglesia.
Y he aquí que no podréis decir que el Señor habla mal de su Iglesia, pues como ya os he dicho en otras oportunidades, puede haber enormes fallas en las estructuras humanas pero la Iglesia, vuestra Iglesia, mi Iglesia, amada Esposa, es inmaculada a los ojos de Dios por la acción del Espíritu Santo que actúa a través de ella.
Poned atención, lo que voy a deciros es perfectamente comprobable para cada uno de vosotros y se refiere solo a un sector de la estructura jerárquica de la Iglesia de vuestro país, Argentina. Ya veo y veo muy bien que acusarán de satánico este mensaje pero Yo tomaré las precauciones necesarias. Decid a este sacerdote que siempre os acompaña que se acerque colocando sus manos sobre la cabeza de este hombre
(el sacerdote pone sus manos sobre la cabeza de Miguel Ángel, manteniéndolas así durante todo el mensaje). Oíd, pues, ovejas de mi grey, ¿qué demonio puede hablar con este peso sobre sus espaldas?, si creéis en la autenticidad de la Iglesia, creed en la autenticidad de estas palabras.
La Iglesia de vuestro país, Argentina, está siendo entregada en manos de mi enemigo. Esa acción ha sido iniciada por un sector de la Jerarquía Eclesiástica que se ocupa de uno de los aspectos pastorales: el ecumenismo. Basado en el falso ecumenismo se está cortando la figura que la Iglesia presenta renunciando cada vez más a las verdades de la fe cristiana. Esa primera penetración está haciendo que los fieles se sientan confundidos y extraviados y que lleguen a creer que una iglesia es igual a la otra, todas valen igual, todas son lo mismo. Decid, entonces, ¿cuál es mi Iglesia?
Reclamo, pues, entonces contra aquellos obispos que dirigen la acción ecuménica en este país, han errado el camino y deben corregir pronto.
Además sé bien que se han reunido en secreto, cuándo y dónde, y sé bien también que lo hacen periódicamente para planificar la destrucción de esta Obra. Yo os digo: no presentaré delante de todos estos planes, porque no merecen atención, pero daos cuenta bien que todo lo que hacéis en secreto es para mí tan familiar como para un padre la voz de su hijo, ¿o acaso creéis engañarme? Vosotros manejáis la Iglesia como si fuese vuestra, no os olvidéis que es mía.
Además sabed que la Conferencia Episcopal Argentina está dividida en tres partes: una primera parte, pequeña, que intenta defender la Tradición y la autoridad del Santo Padre, una segunda parte, que intenta renovar todo con un espíritu que es destructivo, sabedlo bien, destructivo. Y una tercera parte, inoperante e inútil, ésta es pues la que más me disgusta, porque por permisión están dejando obrar al enemigo dentro de mi Iglesia. No daré los nombres de quienes pertenecen a cada uno de esos grupos, pero ya los veréis y muy bien. Recordad el mensaje de los dos pastores
(del 14–4–89, publicado en El Buen Pastor Nro. 11, y también en esta edición). Pues bien, ¿porqué digo ésto? porque esta Obra jamás ha atentado contra la unidad de la Iglesia y sin embargo muchos la acusan de “secta”. Esta Obra jamás ha atentado contra la autoridad de los obispos y sin embargo se la sigue acusando de desobediente, por consiguiente, y como Maestro y Pastor vuestro, debo descubrir quienes son los verdaderos desobedientes y quienes están realmente atentando contra mi Iglesia.
Por último, sabed que en la Festividad de Corpus Christi, esta Iglesia local
(Arquidiócesis de Buenos Aires) sólo ha aumentado el número de agravios a mi Presencia en la Eucaristía. Muy poco número de asistentes sabía en realidad de mi Presencia, los demás, cumplían las indicaciones del demonio y han tomado el atrevimiento de realizar sus rituales y bailes satánicos delante de mi Presencia y en público dando testimonio de su entrega en manos del enemigo y aplaudidos por los complacientes y tibios.
Dejad que todo llegará a su tiempo mas Yo digo: Todos aquellos obispos y sacerdotes que con mala fe y sin investigar debidamente buscando la verdad, luchan contra esta Obra, recibirán cada uno de ellos su aviso, algunos ya lo han recibido, y sabéis vosotros de varios miembros de la Jerarquía, muy altos miembros de la Jerarquía local, que han sido atacados por enfermedad gravísima, he ahí el pago por sus iniquidades y el llamado de la misericordia: Dejo hoy en estas manos
(las de Miguel Ángel) la facultad de sanarles bajo la condición de que se acerquen a pedir humildemente la intercesión de este instrumento, si lo hacen, sanarán, si no lo hacen, no hay medicina en el mundo capaz de revertir esa situación, porque su enfermedad nace en su corazón, dividido entre el mundo y las cosas de Dios.
En la próxima reunión traed vuestras imágenes que representen la presencia de mi Santísima Madre para ser bendecidas especialmente y allí os hablaré de lo que sucede en el interior de la diócesis bajo cuya jurisdicción se encuentra este instrumento
(Diócesis de Quilmes).
Vosotros tened paz, una dura lucha os aguarda, mas Yo estaré siempre en medio vuestro. Necesito vuestra confianza y vuestras oraciones para actuar en vosotros y en vuestros hermanos.
Amados Míos, Yo os bendigo, recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sabed que ésto no es una crítica vana, esta es la prueba que han estado esperando aquellos que dicen dirigir mi Iglesia, pues bien, aquí os he demostrado que conozco todo, todo lo sé y todo lo veo y cuando sea necesario será dicho y os baste saber también que hay muchos que han avanzado más allá en el camino del mal, mezclándose con las drogas, prostitución, armamentos, juego clandestino y sé bien quiénes son y dónde están y llegado el caso, si no cesan de hostigar mi Obra, me veré obligado a descubrirlos.
Si tenéis una joya recubierta de barro para que ella reluzca debéis limpiarla. Mi Iglesia es una joya preciosa pero el barro la recubre ahora por estos malos pastores que no son todos, pero sí muchos.
Que la paz alcance vuestros corazones.

Pide, pide Nuestro Señor que les advierta que no participen en ninguna celebración denominada ecuménica, sobre todo cuando se realizan en templos no consagrados, sea quien fuere que los cite. El verdadero ecumenismo es la supremacía de la Santa Iglesia, como Madre y Maestra.
Si, Señor. Dice el Señor que esto va a doler mucho, esto va a doler mucho.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 12, Vers. 1 al 25.



Los dos pastores

14 de abril de 1989 (María Auxiliadora).
La paz sea con vosotros, ovejas de mi grey.
Despojad vuestros corazones de inquietud y descansad en mí. ¿No recordáis acaso el episodio de la barca en medio de la tormenta? ¿No recordáis con qué temor mis discípulos, aquellos que más me conocían me despertaron mientras Yo dormía temerosos de morir? ¿Y recordáis cómo les contesté en esa oportunidad? ¿Porqué teméis, si Yo estoy con vosotros? Pues bien, ha pasado un tiempo en el cual he permitido que la tormenta sople entre vosotros y muchos, desesperadamente, habéis buscado llamarme. No os he negado mi intervención por maldad sino para que recuperéis madurez en vuestra fe y sepáis confiar en mí aún cuando no oigáis la Voz del Señor a través de un instrumento
(Miguel Angel). Así creeréis en la verdad que es mi presencia a través de la Iglesia y en el Santísimo Sacramento del Altar donde me recibís: ¿no os he dicho que permaneceré en vosotros y vosotros en mí?
Vuelvo a deciros, paz a vosotros, no se turben vuestros corazones, todo remedio a vuestros males está en mí. Yo soy el Buen Pastor y vosotros mi rebaño.
Oíd, ¿qué os parece?: Un gran hacendado debe retirarse por un tiempo de sus propiedades y confía su ganado a dos pastores. Uno de éstos, altamente experimentado al cual confía el mayor número de sus ovejas. Otro, humilde, principiante, bajo cuyo cuidado deja un menor número de las mismas para que rindan cuenta a su regreso. El primero, lleno de soberbia y orgullo, comienza a tratar a todos, no como administrador sino como dueño, dejando las ovejas encerradas en su corral y sin preocuparse por su pastoreo se dedica a reuniones con sus amigos, a fiestas y a malgastar sus bienes. El otro, más humilde, se levanta por la madrugada con su pequeño rebaño y lo guía hasta verdes pastos, rodeados por un pequeño arroyo de aguas frescas, y así protegidas sus ovejas, poco a poco, van creciendo en fortaleza, a pesar de que esto importa su sacrificio personal, pues este lugar de verdes pastos, obliga a que este pequeño pastor llegue hasta allí llevando sólo un poco de agua y pan y pasar todo el día expuesto al rigor del tiempo, mas todo lo hace por sus pequeñas ovejas.
Mientras tanto, el soberbio continúa con su vida de placeres, a la vez que su rebaño disminuye por muertes. Las ovejas sin un pastor conveniente comen pastos envenenados y perecen por no ser alimentadas como corresponde o mueren de sed por no beber convenientemente o enfermas mueren por no tener los cuidados necesarios. Este pastor no tiene más rebaño que su propio estómago y se apacienta a sí mismo creyendo que su patrón no regresará aún.
Cierta mañana, el carruaje del hacendado regresa por el camino y el pastor humilde y sencillo que duerme a la intemperie entre sus ovejas lo divisa. Como primer impulso corre a la casa y llama a la puerta a advertir al pastor soberbio que el dueño regresa a pedir cuentas que al menos salga a recibirlo y pida perdón por sus faltas de cuidado, mas éste, completamente borracho y lleno de orgullo, lo manda a apalear y tirar fuera. A su llegada, el señor observa a este pequeño y humilde pastor ensangrentado y apaleado, lo levanta y pregunta: «¿Qué te ha sucedido?» Éste no hace más que contar la verdad. Inmediatamente, el dueño de la hacienda entra y encuentra a este pastor soberbio en una situación denigrante. Le pide cuentas: «¿Y el rebaño?» Ha sido diezmado por los lobos, las enfermedades, los pastos amargos, la falta de agua, mientras que el pequeño rebaño del pastor humilde debido a sus cuidados se ha acrecentado y fortalecido.
«¿Así tratáis a tu hermano –recrimina el señor– que se ha dignado corregirte a tiempo? Si te hubierais arrepentido en ese momento, aún alcanzaríais el perdón pero habéis rechazado al humilde que de mi parte os ha traído la noticia de mi regreso, y por eso, y sobre todo por eso, seréis encarcelado para siempre en el calabozo de sufrimientos terribles. Y tú, pequeño y humilde pastor, ya no te harás más cargo de pocas ovejas sino más bien habitarás en mi casa, conmigo, y compartirás todos mis bienes, pues tu preocupación amorosa por mis intereses me ha obligado hacia ti y por tu humildad te tendré siempre cerca de mí».
¿Sabéis que representan los pastos frescos?: Son mi Palabra que llega limpia a las ovejas de mi grey a través de los buenos pastores. ¿Sabéis lo que representa el agua de los manantiales?: Son los Sacramentos, que bien administrados por dignos pastores refrescan las almas de los alejados y los unen a mí por amor. ¿Sabéis lo que significa los ayunos y las incomodidades sufridas por el pastor humilde? Ellos representan la mortificación y la oración agradable a Dios que aún en desmedro del cuerpo material, da gloria a Dios, procediendo así por amor. ¿Sabéis qué han sido los pastos amargos que envenenaron a tantas ovejas?: Las falsas doctrinas que circulan en el mundo y que las hacen hundirse en pensamientos peligrosos hasta hacerlas morir en la fe.
Vosotros tenéis vuestros pastores y Yo os digo: por el cuidado con que ellos tratan a sus ovejas los conoceréis.
Vendrá un día en que el dueño pedirá cuentas y allí no habrá lugar más que para la Justicia. Otro no podría decirlo mas Yo soy la Verdad y la Verdad puede juzgar rectamente siempre. Guardaos de aquellos pastores que se apacientan a sí mismos en su egoísmo y que henchidos de orgullo solo hablan y no practican. Y acrecentad vosotros el rebaño del Señor trabajando como pastores humildes, buscando el interés de las pequeñas ovejas perdidas y atrayéndolas de nuevo al corral de la Santa Iglesia en el cual alcanzarán la salvación.
Leed con atención, pensad, meditad y sacad provecho de estas palabras que son dichas para vosotros.
La Verdad ha hablado, la Verdad está aquí, venid a mí los que deseáis la Vida Eterna y la obtendréis si perseveráis en el bien.
Tened paz, amados míos, mi Corazón os pertenece siempre, mi madre os ama con una ternura infinita y no os abandonará jamás, basta con que os consagréis a su Corazón Inmaculado y a mi Sagrado Corazón.
Os bendigo como lo he hecho siempre, hoy con especial amor, recibid la salud en cuerpo y alma, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén). A pesar de los días de separación no habéis olvidado mi enseñanza y así siempre debe ser.
Marchad con pie firme, Yo voy con vosotros.
Tened paz.

San Juan, Cap. 12, Vers. 37 al 43.



El mundo ha reemplazado ya
a Dios por muchos ídolos falsos
y entre ellos el más fuerte de todos:
el hombre mismo

22 de junio de 1990.
Mi paz a vosotros ovejas de mi grey.
No guardéis en vuestras almas recuerdos o apegos a las cosas de este mundo ni extrañéis los consuelos que la vida, lejos de Dios, os proporcionaba para entreteneros lejos del camino de la salvación, pues si os habéis librado de las cosas del mundo pero permanecéis ligados a ellas en vuestro recuerdo, nada habéis hecho entonces aún, pues donde está vuestro corazón está vuestro tesoro. Si no os agrada la forma de vida que os propongo, no os acerquéis a mí mas no digáis que es por mi culpa. Exigente soy y es verdad pero primero lo he sido conmigo mismo dando todo por todos para que ninguno quedase excluido.
Pensad bien cómo viviréis los años de vida que os restan, bien podéis decirme: «soy un joven, soy un niño, tengo salud, ¿porqué pensar en eso?» porque si en eso pensáis, hijos míos, vuestro corazón se moverá al pensamiento de acercamiento a Dios. He ahí la finalidad por la cual todos debéis vivir pensando y actuando de manera tal que nada os ate a este mundo pues en la hora de la muerte nada llevaréis, sólo el amor que hayáis distribuido a los demás en mi Nombre.
Amados míos, el mundo ha reemplazado ya a Dios por muchos ídolos falsos y entre ellos el más fuerte de todos: el hombre mismo.
El mundo entero adora al hombre y a sus obras y exclama admirado ante los avances: ¿Quién cómo el hombre?, mas no se pone en situación de pensar de qué manos ese hombre ha salido. No seáis vosotros así, admirad pues los progresos en el bien mas sabed que sobre todo eso no existe progreso alguno sin la gracia divina.
Vosotros habéis encontrado un tesoro que solo vuestros ojos ven pues solo es visible a los ojos de la fe. Vosotros habéis hallado al Maestro y tenéis oportunidad de seguirlo en libertad, pensad seriamente qué haréis con vuestra vida y obrad siempre como administradores, no como dueños, pues de vosotros nada depende, ¿podéis acaso, agregar un minuto más a vuestros días?
Confiad en mí, criaturas mías, pues mi Corazón ha sido abierto por la lanza y por esa herida que ha provocado el amor por mis hijos. Podéis entrar en él, podéis abrigaros en él, podéis morar por siempre en él y así lo deseo. No soy un Dios egoísta pues he compartido con vosotros hasta mi propio Corazón.
Los llamados a toda la humanidad comenzarán a sentirse con mayor fuerza pues la perversión avanza y la naturaleza misma está clamando el avance de la justicia. Vosotros que sabéis leer en estos signos, preparaos y preparados bien, sed hombres y mujeres nuevos, nuevos en el Señor, nacidos de la mano misericordiosa que os ha levantado del pecado y de la vida anterior adormecida y os ha traído a la luz.
Yo os bendigo para que seáis árboles que producen fruto abundante y que vuestras buenas obras sean tesoros que envidien los mismos ángeles del Cielo.
Yo os bendigo, amados míos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
En la próxima reunión sabed que los mensajes comenzarán a ser más serios y debéis estar presentes como testigos de algo que voy a revelar en particular a través de este instrumento para vosotros y para todos los que habitan este país.
Id en paz, Yo estoy en medio vuestro.

San Juan, Cap. 15, Vers. 9 al 17.



La juventud

9 de mayo de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz de vuestro Maestro vuelve a hacerse oír pues es necesario que vosotros y todos los hombres de buena voluntad vuelvan a recordar la sana Doctrina que he dejado como santo legado a través de mi Iglesia, que con el tiempo, debido a las intromisiones del príncipe de este mundo se ha ido deformando, perdiendo, olvidando, ocultando, para que las almas, día a día, encuentren más difícil el camino. Mas no permitiré que todas perezcan sino que vendré Yo mismo como estoy viniendo y me presentaré como lo estoy haciendo ahora con la luz de mis enseñanzas para iluminar el sendero de aquellos que con corazón arrepentido desean volver a mí y con buena voluntad desean servir al Dios viviente.
Sabed que uno de los grandes problemas que enfrenta la humanidad en este siglo es la rebelión de la juventud que se ha transformado en todas partes en un monstruo indomable, sin ideales concretos, sin base firme, sin aportes, una juventud vacía, temporalista, sensual, a tal punto que la misma Iglesia intentando captar a estos jóvenes, ha desfigurado la imagen de lo sagrado dejando que ésta sea salpicada por el barro del mundanismo y es así que muchos jóvenes se acercan a la Iglesia porque ya no es Iglesia, para que siga no siendo Iglesia destruyendo lo poco de sagrado que en los templos quedase. Aún hoy ultrajan mi Presencia en el Santísimo Sacramento del Altar con sus modas escandalosas y con sus comuniones sacrílegas. Buscad bien y no hallaréis un joven, en muchas comunidades, que sepa acercarse dignamente al Sacramento de la Penitencia, buscad bien y veréis cuán difícil es hallar un joven que conozca la sana doctrina y esto es porque todo se les ha permitido con tal de que ocupen los lugares vacíos y se cree que un templo estando lleno, es una Iglesia floreciente, mas no es así, pues llenad un cementerio de cadáveres y jamás allí habrá vida. ¡No traigáis pues vosotros, pastores de almas, más dolor a Mi Corazón! ¡Refrenad los sacrilegios! ¡Cortad esa libertad desenfrenada que habéis dado buscando amistad con el mundo! Sabed detectar a aquellos jóvenes que con auténtica vocación se han acercado a los templos y han terminado siendo motivo de burla o siendo uno más bajando los brazos. ¿No habéis aprendido aún, no habéis leído lo que pedía al joven rico? Para entrar en mi Corazón se debe dejar todo: los pecados, las malas compañías, las modas, los vicios, las malas costumbres, la frecuencia en los lugares que pueden ser ocasión de pecado o escándalo. Ahora bien: ¿qué hacer? Cuántos de nuestros jóvenes, amados, bautizados en mi Nombre caen en manos de sectas que practican rituales satánicos, cuántos de estos amados jóvenes ingresan en los movimientos parroquiales esperando encontrar en ellos algo que los haga realmente útiles al Señor y allí terminan, simplemente en un anhelo, sólo encuentran lo mismo que en cualquier organización mundana, un club de esparcimiento o un lugar de reunión. Ni siquiera las buenas compañías están garantizadas entre los jóvenes que concurren a las parroquias, es necesario que os diga que así es. ¿Necesitáis acaso que os muestre ejemplos o no veis vosotros lo que vuestros jóvenes hacen? Ante esta situación se deben encarar tres caminos. En el primero: los padres de familia, tratar de llegar a un verdadero acercamiento con los jóvenes, planteándoles el porqué y para qué de su vida y el valor de su alma, en segundo lugar: los educadores, en los colegios y universidades enseñad limpiamente el valor justo de la ciencia humana que no reemplaza al valor de la presencia de Dios sino que realza aun más toda la Creación como un fruto de la misericordia divina y que el conocimiento ennoblece en la medida en que es utilizado en beneficio del prójimo, en tercer lugar: sacerdotes, religiosas, catequistas, movimientos de espiritualidad nuevos y antiguos, Debéis revisar cómo os relacionáis con los jóvenes, ellos no buscan que vosotros seáis iguales a ellos, entendédlo, sino que los guiéis y les deis el ejemplo. No es necesario el mimetismo, ellos necesitan altos ideales para poder imitar y no que sus maestros terminen imitándolos. ¿Qué valor tiene la verdad si se cambia a cada momento ante la opinión de la mayoría? ¿Ésa es la auténtica verdad? Mostrad firmeza en las convicciones, enseñad el camino recto, poned los límites justos y sobre todo: Enseñádles el verdadero valor de la palabra Amor. Vuestros jóvenes, mis jóvenes, creen que el amor es una expresión física y lo relacionan únicamente al amor de pareja. Cambiad pronto esa falsa versión del amor de Dios y enseñádlo en su justa medida. Recordad mis mandamientos que no han cambiado: Amarás al Señor tu Dios y luego por extensión a tu prójimo, deseando para él lo máximo que es su salvación.
Pues bien, allí los tenéis y hay mucho por hacer, cada uno en su medida, trabajad. Si la juventud se ha pervertido no hay futuro para vuestra humanidad, si esta juventud de hoy no quiere saber nada de Dios, Dios se retirará definitivamente, porque pronto esa juventud será la totalidad de los habitantes de este planeta. Dejad huellas en ellos para que sepan elegir y no les marquéis valores que no son tales: el dinero, el poder, el placer, a nada llevan.
Sigo llamando a todos aquellos que quieren unirse en esta lucha por la salvación, mas sabedlo bien: no admitiré oposición por empecinamiento o por comodidad, lo que está mal debe cambiarse, lo que está bien debe fortalecerse y no aceptéis opinión alguna, oíd bien, no aceptéis opinión alguna de aquel que no practica lo que Yo he enseñado a través de mi Palabra y a través de mi Vicario en la Tierra
(S.S. Juan Pablo II). Obedeced entonces a aquellos que hablan y actúan consecuentemente con mis deseos. Sólo si son hombres espirituales darán verdadera luz desde cualquier puesto que ocupen y no temáis a nadie pues Yo estaré con vosotros siempre si os mantenéis fieles.
Tened paz, orad y pedid por todas vuestras necesidades y enseñad a otros a acercarse a mí con confianza.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si vuestro ejemplo es suficientemente fuerte, las palabras estarán de más.
Mi paz.

Lamentaciones, Cap. 4, Vers. 16 al 18.



No desfallezcáis, pues el triunfo de mi Corazón
está decretado y vosotros participaréis si seguís
fieles las indicaciones de mi amado Hijo


11 de mayo de 1990.
HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
En las proximidades de la Fiesta que conmemora una manifestación del amor del Cielo como ha sido el permitirle a mi Madre aparecerse a aquellos tres pequeños pastores
(Aparición de la Santísima Virgen en Fátima), debo hoy también permitir que esta Madre amorosa dirija a vosotros por este medio algunas palabras. No siempre la humanidad se ha dispuesto bien a oírle y mucho menos a cumplir lo que Ella ha pedido de mi parte, no seáis vosotros así. Oíd, oíd la voz del Amor, es por vuestro bien.

HABLA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.
Amados hijos míos, vuelvo a hacer a través vuestro un llamado a todos aquellos que en su corazón sienten viva aún la llama del amor por Dios y por su Madre.
Es verdad que me agradan vuestras oraciones mas deseo que digáis a todos los que rezan habitualmente el Santo Rosario que esta Madre pide que aprendan a meditar sobre los misterios que en ellos contemplan y que se esfuercen en esa oración en la cual está concentrado la mayoría de los misterios de la salvación de la humanidad y que os traerá los más grandes beneficios que podáis alcanzar por vuestros propios medios. Yo estaré con vosotros, oraré con vosotros y haré descender abundantes bendiciones, No desfallezcáis, pues el triunfo de mi Corazón está decretado y vosotros participaréis si seguís fieles las indicaciones de mi amado Hijo. Que la paz que viene de lo alto esté en vuestros corazones, amados míos.

HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Habéis visto, ovejas de mi grey, que vuestra Madre no se despreocupa y en ningún momento de vuestra vida os abandonará, os lo aseguro, más aun si estáis consagrados como sus esclavos (esclavos marianos) y servidores fieles. Pensad bien, meditad las palabras que vuestra Madre os ha dado y cumplidlas diligentemente. No podréis sacar de ellas otra cosa que ganancias espirituales abundantes.
Se acerca también la Festividad de Pentecostés, en la cual dentro de mi Iglesia se recuerda la Venida del Paráclito
(el Espíritu Santo) a esta tierra sobre los hombres que Yo mismo había elegido. Vosotros debéis esperar también con fe auténtica esta venida y a imitación de mis Apóstoles reunidos en oración con mi Santa Madre en medio de ellos, así se espera la venida del Espíritu Santo, pues la oración abre vuestros corazones para que en ellos penetre el fuego, fuego inextinguible si sabéis conservarlo y que acrecentará en vosotros el deseo de dar a conocer a las almas la llamada de la misericordia de Dios. Leed durante esta semana algunas lecturas referentes al Espíritu Santo, mas poned atención, pues muchos han caído en serias desviaciones en Nombre de este Santo Espíritu y hay muchas reuniones en las cuales se dice invocarlo mas con su proceder sólo se lo espanta. ¡Tened cuidado!, para que el Espíritu Santo llegue, su Esposa debe estar presente, donde María esté su Esposo estará. Si oráis recitando el Rosario, tened garantía que esta Madre amorosa os alcanzará los dones del Espíritu Santo que a Ella han colmado.
¿Entendéis lo que os digo, verdad? Mucho se habla acerca de mi Santo Espíritu, mucho se habla del Espíritu que todo lo renueva, pero si no dejáis que este Espíritu renueve vuestro corazón, nada cambiará, sólo el aspecto exterior, que hoy es y mañana se pudre bajo tierra. Iniciad también, a partir del próximo viernes una novena al Espíritu Santo, podéis utilizar cualquiera de las fórmulas más conocidas de oraciones agregando a ellas los misterios correspondientes del Santo Rosario. Pedid con fe, ¿pensáis que vuestro Padre os puede negar el Espíritu si lo pedís? y os aseguro que Él vendrá, os aseguro que siempre la llamada de un corazón puro atrae la venida del Espíritu de Dios y entenderéis muchas cosas y obtendréis fuerza. Recordad el comienzo de la novena en el próximo viernes. No os desaniméis si el camino es largo, pues nada de lo que conocéis es comparable a lo aguarda al alma que todo lo sufre por amor a su Dios.
La paz a vosotros, ovejas mías, vuestro Pastor está delante vuestro y siempre os guiará. Dejad de lado los temores, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Todo consuelo os vendrá si ofrecéis vuestros sufrimientos a mí, pues mi Corazón lleno de amor no deja de conmoverse por ninguno.
Esperad Al Que Viene, pues lo que trae es lo que necesitáis.
Mi paz a los corazones limpios.

San Lucas, Cap. 8, Vers. 4 al 8.



Dios o el mundo, esa es la posibilidad
 

25 de abril de 1990.
Paz a vosotros, ovejas de mi grey.
No os hace nada bien, nunca os lo hará hablar con ligereza de las cosas del mundo o extenderos demasiado en las palabras que pronunciáis.
¿Habéis olvidado acaso que se rendirá cuenta aún por cada palabra pronunciada? ¿Y no sabéis también que lo que sale de la boca del hombre es lo que abunda en su corazón? Examinaos interiormente y aprended, aprended a veros como Yo os veo para poder corregiros.
Vuestros prójimos más cercanos deben ver siempre en vosotros la imagen viva de vuestro Señor al cual decís servir. Aquel que comparte la vida con vosotros, vuestra casa, vuestra mesa, vuestro lecho, no debe en la intimidad tener ninguna queja que presentar frente al Señor sobre vuestro comportamiento. Sólo así podréis luego avanzar en la conquista de las almas que habitan todo el mundo, mas si vuestro apostolado parece fervoroso pero en la intimidad continuáis siendo servidores del pecado, ¿para qué os sirve tanto fervor que corre el riesgo de ser un orgullo mal encausado? ¿No sabéis acaso que también existe el orgullo por los bienes espirituales y que es tan dañino como la soberbia por los bienes materiales? Guardaos de esta sutil trampa. Si os lo hubiese dicho desde un principio, tal vez no lo hubieseis visto, mas ahora que habéis avanzado en el tiempo, en las pruebas, en el camino de la cruz, en el seguimiento de vuestro Maestro, os digo: revisad bien vuestra conducta íntima, pues de ella daréis estrecha cuenta al Señor, a Quien os habla, a la Verdad.
Seguid dando el buen combate de aquellos que defienden la fe que han recibido en el día de su Bautismo, seguid comportándoos como verdaderos cristianos, seguid dando ejemplo de vida, trabajad en la obras de misericordia según vuestras posibilidades, orad individualmente y en conjunto.
Ved que aprecio más a los caídos en el combate que aquellos que han abandonado la lucha por cobardía o desinterés que en definitiva es frialdad o indecisión.
Dios o el mundo, esa es la posibilidad, Dios o el mundo. ¿Os creéis capaces de romper las cadenas que os atan al mundo, al pecado, a la carne, al demonio? Yo os he abierto las puertas del Cielo, os doy mi misericordia para que obtengáis mis gracias, os llamo, os busco, os bendigo, realizo para vosotros signos evidentes de mi presencia, os enseño y os acompaño ¿qué tenéis que reprochar ahora?
Poco a poco comienzan a verse claro las posiciones diferentes dentro de aquellos que deben comandar mi Iglesia. Vosotros, por vuestra seguridad, debéis mantener siempre una continua fidelidad incondicional a los consejos de mi vicario en la tierra
(S.S. Juan Pablo II). Amadlo, pues él sufre por vosotros, ayudadlo, pues él ora por vosotros.
Tened paz.
Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
No os dejéis deslumbrar por nada que no venga de lo alto, del Espíritu, de la Verdad.
Mi paz a vosotros.

San Mateo, Cap. 7, Vers. 1 al 11.



Aquel que tiene su corazón endurecido por el mal,
jamás entenderá la presencia de Dios
a través de estos instrumentos

27 de abril de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Recibid en abundancia la paz que el Señor tiene reservada a aquellos discípulos que le siguen y obedecen por amor.
Todos vosotros desde el principio de vuestra existencia, habéis sido puestos en el mundo con una misión específica. Tenéis, pues, vosotros hijos Míos, bautizados, miembros de la Santa Iglesia, la misión de santificar el mundo con vuestra presencia, con vuestros actos, en los cuales lleváis mi doctrina viva entre vuestros hermanos que aún no me conocen. Vosotros debéis ser como Yo lo he sido, luz en las tinieblas que se ciernen sobre toda la humanidad. Vosotros debéis ser consuelo para aquellos afligidos para aquellos que se encuentran desesperados y que han perdido el timón de su vida. Vosotros debéis ser la misericordia viva y actuante. Sólo así vuestros hermanos entenderán que aún hay tiempo de retornar al camino de la salvación. No os desaniméis, poned empeño en las prácticas de piedad que os he dado.
Esta humanidad pide pruebas a Dios continuamente y Yo os digo que las pruebas y signos serán hechos para consuelo de aquellos que sufren por seguirme, pues aquel que tiene su corazón endurecido por el mal, jamás entenderá la presencia de Dios a través de estos instrumentos inútiles y desposeídos de todo bien a no ser por mi intervención.
Yo os doy un signo a vosotros y a toda la humanidad, ese signo es que a pesar del mal reinante, mi Justicia aún aguarda. Es el signo del Amor que espera, es el signo de la oportunidad para el retorno, el signo de la misericordia.
Amados míos, no viváis tristes, aquel que ha encontrado al Señor lleva la alegría en su corazón y en sus ojos resplandece la luz que se transmite aún sin palabras. ¿Sabéis pues lo que dice la mirada de aquellos que me han encontrado?: «El Señor está aquí y te llama».
Se acercan momentos duros para la humanidad en general y todo esto es permitido para que cese en su rebelión contra las leyes de Dios. No os extrañe que estos males recaigan sobre todos pues son para evitar un mal mayor como lo es la condenación eterna. Estos llamados de dolor seguirán como prueba de misericordia.
Tened paz, ovejas de mi grey, estáis seguros con estos pastores
(sacerdotes presentes) que Yo mismo he elegido para vosotros.
Yo os bendigo, recibid en abundancia, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sed fieles en lo poco pues mucho más se os confiará.
Yo voy con vosotros, no temáis.
Paz.

Filipenses, Cap. 4, Vers. 4 al 9.



Estáis viviendo el tiempo
del Segundo Advenimiento de vuestro Señor,
no sigáis vosotros tal como si nada
estuviese ocurriendo


2 de mayo de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
No temáis ni estéis perturbados por las traiciones que os rodean. No os sintáis derrotados por los momentos difíciles que os toca vivir pues todo ello está dentro de mis planes. Yo os digo: caed hoy en la cuenta, os repito, caed en la cuenta de que estáis trabajando dentro de una Obra en la cual la mano del Señor guía y dirige. Estáis en una Obra tan magnífica y poderosa que si os mostrara los logros alcanzados en toda su plenitud, no podríais evitar envaneceros y hacer fracasar todo.
Así os quiero, listos para obedecer a mis inspiraciones, listos para dar todo por la salvación de las almas, como Yo lo dí, listos para ser nuevos Cristos. Así os quiero, sed servidores fieles y ajustad en vuestras vidas todo lo que os falte para corresponder a mi llamado de amor. No viváis como habéis vivido hasta ahora, inconscientes del tiempo que se acerca: estáis viviendo el tiempo del Segundo Advenimiento de vuestro Señor, no sigáis vosotros tal como si nada estuviese ocurriendo. Estáis viendo los signos y no os lo digo para que os alarméis sino para que seáis conscientes de que todo lo que se os pide tiene su motivación en este tiempo tan especial. Pues sé bien que muchos no entienden acerca de ésto, como no entendieron acerca de mi Primera Venida. Sé bien que muchos entienden mas no quieren saber porque están comprometidos con los poderes del mundo. Pues bien, es momento de definiciones, definíos también vosotros: Con el Señor o en su contra.
Terribles batallas os esperan, enormes castigos se avecinan, ¿y creéis que Yo me gozo anunciándoos esto? Lo hago, mas bien, para que revirtáis vuestra conducta a tiempo y hagáis que otros la reviertan. Leed cada Mensaje y cada palabra con la importancia que esa palabra tiene por provenir del Espíritu de Dios y retened las enseñanzas que en ellas halláis pues para vosotros son joyas de vida eterna. No dejéis pasar el tiempo ociosos, seguid en todo momento vuestra vocación de Apóstoles de los Últimos Tiempos y haced a cada instante aún en los momentos de mayor intimidad, actos de sacrificio por mí, renunciando a pequeñas cosas, así se construye el camino a la Patria Celestial. Entrenad vuestra voluntad en las renuncias y llegaréis a grandes logros. Ceded de vuestras opiniones humanas frente a la opinión de vuestro Señor acerca de las cosas del mundo y lo pernicioso que éstas son en esta época.
Tened paz, amados míos, habéis encontrado un camino, no lo abandonéis. No os importe opinión alguna, no abandonéis el Camino, la Verdad y la Vida.
Yo os bendigo para que deis fruto en abundancia, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén). El que cumple, cumpla mejor, el que no ha cumplido aún que se esfuerce por cumplir más.
Llevad la misericordia a todo el mundo, llevadla en vosotros, donde estéis Yo estaré, lo demás dejadlo en mis manos.
Paz.

San Lucas, Cap. 17, Vers. 20 al 37.



Participad dignamente del Santo Sacrificio
y no olvidéis que quien aquí habla es el mismo
que en cada Misa se ofrece
y el mismo que recibís,
el mismo que os juzgará según vuestros actos

4 de mayo de 1990.
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz que habla a los oídos de las almas se eleva nuevamente en medio vuestro para vuestro bien.
Os he enseñado por diversos medios que el Santo Sacrificio de la Misa es la parte más importante en la vida de todo verdadero seguidor del Señor pues allí es donde lo encuentra vivo y presente. Allí es donde estoy plenamente esperando a cada uno de vosotros por eso os pido que no asistáis a la Santa Misa sin una mínima preparación previa, unos minutos antes meditad, pensad, en qué sacrificio vais a participar, recordad el camino de la cruz, recordad mi muerte, recordad mi triunfante Resurrección y Ascención a los cielos, recordad cómo hablaba y bendecía a mis Apóstoles, todo eso lo tenéis al alcance de la mano en cada Misa que se celebra con verdadero espíritu de piedad. Alimentad entonces en vosotros un verdadero deseo de unión en el sacrificio conmigo, para que en el momento de la triunfante Resurrección, de la misma forma permanezcáis unidos a mí. Luchad contra las distracciones y vanidades. Todo se os recompensará en gracia abundante y progresos espirituales.
El enemigo de las almas pretende destruir definitivamente este Santo Sacrificio, anularlo, evitar que se realice y lo haría rápidamente si le fuese permitido, mas aún no es el tiempo, se contenta con que aquellos que asisten a la Santa Misa permanezcan ensimismados en sus pensamientos y sólo estén presentes físicamente mientras su espíritu vuela hacia diversas cosas que nada tienen que ver con la proximidad de Dios que desciende al altar frente a ellos. Vosotros tenéis ahora una obligación, me conocéis y os conozco, participad dignamente del Santo Sacrificio y no olvidéis que Quien aquí habla es el mismo que en cada Misa se ofrece y el mismo que recibís, el mismo que os juzgará según vuestros actos.
Amados míos, de la misma forma que os preparáis previamente para la Santa Misa no os retiréis con prisa del templo sin haber agradecido durante unos minutos a vuestro Señor, la misericordia de haber descendido, de haberos alimentado. Dad gracias y obtendréis abundantes progresos, os lo garantizo.
Recibid la bendición, que esta bendición os dé fortaleza en las prácticas y auténtico amor por la verdad, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sólo en mí encontraréis paz, sólo en mí, sabedlo bien.
Esperad con ansia y preparaos para la llegada del Espíritu Santo, Yo os lo enviaré con fuerza para que obtengáis sus dones en abundancia y podáis aprovechar al máximo todo lo que Él os da, pues mucho se habla de Él mas poco se conoce realmente. Si sois fieles, Yo os lo haré conocer, saborearéis el auténtico Espíritu de Dios, el Santo Espíritu, el Paráclito.
Que mi paz descienda a los corazones que están abiertos a la verdad.
Mi amor quede con vosotros.

Ezequiel, Cap. 39, Vers. 21 al 24.



Ciertamente, la voz de los profetas
no agrada a muchos,
pero no han sido llamados para agradar

16 de mayo de 1990.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Recibid la paz del dueño de la paz y que mucho más tiene para daros, sólo espera a que os acerquéis a pedirme. Venid a mí y os colmaré de gracias, vivid en mí, vivid para mí y todo lo haré por vosotros.
Si hubierais tenido que elegir un lugar para nacer, ¿habríais elegido un establo maloliente?, si hubieseis tenido que elegir un pueblo para nacer, ¿hubieseis elegido el más pequeño, humilde, bajo, y que luego os rechazaría?, si hubieseis tenido que elegir una forma de vivir, ¿habríais elegido vivir de lo que os daban, cuando os daban y descansar donde os recibiesen y si no os recibiesen a campo raso?, si hubieseis tenido que elegir un juicio para vuestras personas, ¿elegiríais acaso un juicio justo, con un juez imparcial o en lo posible favorable a vuestros deseos?, y de ser condenados injustamente, ¿no os hubieseis defendido con fervor para no caer en manos de aquellos que os calumniaban?, y si hubieseis tenido que elegir una muerte, una forma de morir, ¿habríais elegido la tortura de la cruz?, aún mereciéndola, ¿la habríais elegido? Todo eso y más aún he pasado por vosotros, humanidad, que aun vive ajena a las cosas de Dios. Yo os digo: ¡Despertad y despertad pronto! porque el tiempo avanza y la Justicia con él. No os pido ciertamente que de un día a otro améis las humillaciones, mas os pido que las soportéis con valor, sin esquivarlas por Mí, pues las humillaciones públicas y privadas a que sois sometidos todos los días, son los galardones que os coronarán en el Cielo si las ofrecéis a mayor gloria de vuestro Dios que os hace oír su Voz a través de su profeta y elegido. Ciertamente, la voz de los profetas no agrada a muchos, pero no han sido llamados para agradar, sino para decir y hablar, para remover las conciencias, para sacudir los corazones, para hacer despertar a aquellos que aún pueden salir de su situación. He aquí mi profeta que ha aceptado por vosotros y por todos el sufrir calladamente. Su aceptación ha sido libre, como la de todos vosotros, lo cual le da mayor valor y es un sacrificio de amor al cual debéis corresponder. Guardad bien pues un alma elegida no se encuentra siempre y sus luchas son mayores a las vuestras, prestadle asistencia, acompañadlo, oídlo, obedecedle.
Hijos míos, nada que no sea perfecto entrará en el Reino, luchad pues por ser perfectos en esta tierra, luchad a pesar de la unanimidad de los poderes malignos en vuestra contra y mirad primero por los intereses del Reino, lo demás es sólo pasajero e innecesario.
Tened paz, confiad en mí. La densa oscuridad que envuelve a la humanidad no llegará a vosotros si os mantenéis cerca de la luz que parte de mi Corazón lleno de misericordia y de amor.
Marchad pues a reconquistar el mundo para Dios, con vuestra buena intención y mi asistencia, mucho lograréis, os lo aseguro.
Yo os bendigo para que os preparéis dignamente a recibir el Espíritu Santo que os dará sus dones en abundancia, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Id pues y dad en abundancia lo que Yo os he dado.
Si os condenan o persiguen que sea sólo por envidia de vuestras buenas obras.
Id en paz.

San Mateo, Cap. 27, Vers. 45 al 49.



Clamo y sigo clamando por servidores fieles,
pido y sigo pidiendo por apóstoles firmes,
busco y sigo buscando a aquellos que quieran
sacrificarse por mí

1 de junio de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Oíd la Voz que habla a los corazones, oídla cuando aún es tiempo, oídla cuando aún hay misericordia, oídla y oiréis la Voz de vuestra salvación
Clamo y sigo clamando por servidores fieles, pido y sigo pidiendo por Apóstoles firmes, busco y sigo buscando a aquellos que quieran sacrificarse por mí. ¿Sois vosotros de aquellos que me miráis indiferentes o estáis dispuestos a vivir vuestro compromiso contraído el día de vuestro Bautismo?
Os he prometido enviar la fuerza del Espíritu Santo y así lo haré y llegará a cada uno de vosotros, acorde a la preparación y al cuidado que habéis puesto en la misma a través de estos días. No veréis lenguas de fuego, tal vez, no oiréis ruido de fuerte viento, mas sentiréis el fuego de mi amor en vuestro corazón y mi Espíritu os empujará como viento a las prácticas agradables al Padre del Cielo. Sigo buscando, llamando, pidiendo, responded y llevad mi llamado a otros que todos respondan cuando aún hay tiempo.

Dice el Señor que puedo decirlo, que está San Miguel Arcángel, Gabriel y Rafael con nosotros para marcar las frentes. Sí puedo decirlo, sí, y que la Santísima Virgen ha venido a recibir las consagraciones de esas personas que recibieron hoy el Escapulario (del Carmen). (Visión) se ve la Virgen con el Escapulario, es Nuestra Señora del Carmen.
San Miguel Arcángel dice: Si supieran lo mucho que la Virgen los ama, que nos ama, sí, y el gran favor que les hace dándoles la posibilidad de usar el Escapulario. Que les repita: que no saben lo mucho que la Virgen los ama, que deben hacer mucho más por Ella.

Marchad, pues, Arcángeles míos a vuestra tarea y bendecid estas frentes renovando en ellas la señal que Yo mismo ahora haré. Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Desde hace algún tiempo os he dado una enseñanza acerca de la Ofrenda del Silencio (Mensaje del 21–5–88) y la habéis dejado. Volved a esa práctica porque esa Ofrenda del Silencio os ayudará a oír lo que mi Voz desea deciros y a entender a través del soplo del Santo Espíritu.
Buscad abrigo en mi Corazón y os sentiréis seguros, confiad en mis Palabras y seréis libres, vivid por mí y tendréis vida verdadera.
Luego os indicaré la forma de preparar convenientemente la fiesta que recuerda mi Cuerpo y mi Sangre en las Sagradas Especies, algo especial sucederá para ese día, mas os lo anunciaré más adelante.
Id en paz, que mi Espíritu reine en vosotros y permanezca siempre.

San Juan, Cap. 14, Vers. 1 al 11.



Sabed que la santidad y el sufrimiento
van unidos como la cruz conmigo.
Mas nuevamente os llamo: ¡sed santos!

25 de mayo de 1990.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Una vez más se hace sentir en medio vuestro mi presencia y mi Voz, una vez más porque es necesario, una vez más, porque aun tengo misericordia de este mundo.
Se acerca el momento en que se recuerda y se renueva la llegada del Espíritu Santo y con ella el nacimiento de mi Iglesia. Os he dicho en otras oportunidades que debíais prepararos dignamente, ¿estáis realizando la Novena
(al Espíritu Santo) que os propuse? Una vez terminado el último día de esta Novena, al día siguiente, comenzad durante siete días pidiendo al Señor cada día un don del Espíritu Santo en especial. Rezaréis, pues, de esta forma pidiendo sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo, fortaleza, piedad, santo temor, acompañando vuestra oración del Santo Rosario luego de cada uno de los misterios, diréis: «Envía, Señor, tu Espíritu y concédeme el don de Sabiduría», para el primer día y los demás dones en cada uno de sus siete días. No iniciéis pues esta oración como lo hacéis habitualmente. Todos los que participáis de la oración en conjunto, iniciaréis con cinco minutos de examen profundo de conciencia en el cual os haréis las preguntas que se refieren a vuestro comportamiento en primer lugar con respecto al primer mandamiento que os he dado, el amor a Dios, en segundo lugar con vuestro comportamiento hacia vuestro prójimo comenzando por los más cercanos. Y observad bien que no os digo que analicéis el comportamiento con aquellos que más os simpatizan o que más amáis sino he dicho más cercanos, con quienes compartís vuestra vida habitualmente. Durante este tiempo previo a la Venida del Santo Espíritu sobre vosotros, veréis como pasado los días este examen de conciencia produce en vosotros un efecto sorprendente, allí os reconoceréis, y al reconoceros pecadores habréis ganado en humildad. En el séptimo día haréis una confesión pidiendo la asistencia del Espíritu Santo. Durante la Sagrada Comunión de ese día, Yo os garantizo, Palabra del Señor, recibiréis la parte que os corresponde de cada uno de los siete dones con toda abundancia.
Es el momento de los testigos y vosotros sois mis testigos ahora pues estáis compartiendo estos momentos conmigo y estáis recibiendo las enseñanzas que Yo os doy como vuestro Maestro y guía, como vuestro Supremo Pastor. Atestiguad, vosotros, con vuestra vida y en todas partes que sois hijos de la Luz. Ved que la Iglesia está herida en su corazón, vosotros debéis sanar esa herida, haciendo retornar la piedad a los templos, el amor a mi presencia en las comunidades y el respeto por la Santa Madre Iglesia a través de la cual el Espíritu Santo sigue rigiendo los destinos de esta Iglesia, Esposa mía, luz para toda la humanidad.
Es verdad que no todos los integrantes de su estructura humana están viviendo acorde con lo que el Espíritu indica, mas no os detengáis a juzgar, mas bien suplantad vosotros con vuestro esfuerzo lo que falte para que sea una Iglesia agradable a los ojos de Dios.
Tened paz, hijos de la luz, sabed que grande es la empresa que habéis emprendido al oír esta Voz, al dejar entrar al Señor en vuestro corazón, al proponeros que Él sea vuestro Maestro, mas no os dejaré desamparados pues no sois vosotros quienes me habéis elegido sino que he sido Yo quien os llamé y no os he llamado para luego abandonaros.
Sed fieles y no os apartéis de esta oración de los días viernes, oíd bien, no deseo que cambiéis este lugar de oración por ningún otro hasta que Yo mismo os lo diga a través de este instrumento, ¿habéis comprendido?, no deseo que os mováis de este lugar hasta que Yo mismo os lo diga y os lo haga saber.
Paz a vosotros.
Feliz aquel que elije el camino angosto pues hallará la puerta que lleva al Reino de los Cielos. Yo os bendigo, recibid en abundancia en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sabed que la santidad y el sufrimiento van unidos como la cruz conmigo, mas nuevamente os llamo: ¡sed santos!
Paz a los corazones limpios.

San Lucas, Cap. 8, Vers. 16 al 18.



El culto eucarístico es el centro principal
alrededor del cual gira toda la vida de mi Iglesia
y de los auténticos cristianos

8 de junio de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Una vez más desciende aquí mi Santo Espíritu por cuya operación oís vosotros lo que Dios desea de vuestra vida y por cuya operación recibiréis también la fuerza necesaria para cumplir con dichos pedidos.
El culto eucarístico es el centro principal alrededor del cual gira toda la vida de mi Iglesia y de los auténticos cristianos. Mi Cuerpo y mi Sangre entregados a vosotros en cada Misa son el máximo Don que os he dejado, son el tesoro más preciado que muchos cristianos de hoy aún no valoran. No permitáis vosotros que se olvide la presencia real y verdadera de Dios entre vosotros a través del milagro
(Conversión del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús en la Santa Misa) que se opera por las manos del sacerdote al pronunciar las palabras que Yo mismo encomendé (Fórmula de Consagración).
Os prepararéis a la Fiesta de mi Cuerpo y mi Sangre (Fiesta de Corpus Christi) con una Novena: Durante nueve día seguidos debéis asistir a la Santa Misa y comulgar, de no poder hacerlo así, al menos comulgar pidiendo la comunión en cualquier parroquia. Durante esa Novena, rezaréis a lo largo del día el Santo Rosario y luego de cada uno de los misterios diréis la siguiente oración: «Señor, haz que valore convenientemente para mi salvación el enorme don de tu Cuerpo y tu Sangre en la Eucaristía». Luego de cada misterio repetiréis esta oración durante los nueve días comulgando en ellos. Esto hará que vuestros corazones se acerquen cada vez más al mío y reparen tantas injurias y comuniones sacrílegas que se reciben todos los días.
Os he prometido un hecho importante para el último día y atended a estas palabras: Descenderá el Ángel de los Cielos portando la Sagrada Comunión y será dada en forma secreta a aquel que he puesto por instrumento delante vuestro. Aún no podrá realizarse ésto a la vista de todos sino que permanece todavía en secreto pues cuando su cruz se haga más pesada, estas comuniones místicas lo fortalecerán, pero os lo participo para que os alegréis y para que oréis por él.
El enemigo de las almas acecha en todas partes, mas si vosotros os sumergís en la gracia, no podrá jamás dañaros. Yo os acompaño, amados míos, Yo os guío, os bendigo y os fortalezco a cada momento. Todo esto depende del contacto que vosotros toméis conmigo y sabed, una vez más os lo digo, que en la Eucaristía me hallaréis vivo y presente, como antes, como ahora, como siempre y hasta el fin de los tiempos según mi promesa no os abandonaré.
Recordad que servís al Dios vivo, recordad que vuestro Dios os oye con amor y complacencia cuando os esforzáis por seguir sus mandatos aún a costa de sufrimientos. Vuestro Dios que como Padre os ha dado la vida, como Hijo se ha ofrecido por vosotros y como Espíritu Santo os transmite sus dones día a día reuniéndolos en el seno de la Santa Iglesia. Recordad, pues, a las tres divinas Personas que os hablan del enorme misterio que no podéis comprender pero en el cual estaréis sumergidos cuando seáis llevados al Reino. Yo os bendigo, amados míos, obtened lo necesario de mi Corazón en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Nada, nada de lo que deis, será dado en vano, nada de lo que entreguéis a este Corazón será entregado sin dar su fruto, nada a lo que renunciéis no traerá aparejado algún bien para vosotros y para aquellos que más lo necesitan. Sed generosos en vuestra entrega a mí.
Tened paz en Nombre de la Santa Trinidad.

I San Pedro, Cap. 4, Vers. 12 al 19.



Traed a mí la humanidad toda,
pues a toda la humanidad deseo salvar

15 de junio de 1990.
La paz sea con vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que siempre los planes de vuestro Dios sobre la humanidad serán tan diferentes como el cielo de la tierra, de vuestras ideas y de vuestros conceptos.
Los grandes de la tierra, los que la dominan, hacen sentir su poder a sus vasallos y les exigen obediencia para satisfacer su deseo de poder. Vuestro Señor, en cambio, os llama a obedecer para que saquéis provecho vosotros mismos de esta obediencia y para que consigáis el tesoro mayor que es vivir por siempre en Dios.
Nada agregáis vosotros a Dios con vuestro servicio, sabedlo bien, que si os estoy guiando es por vuestro bien, y que si os dirijo con firmeza es para que aprendáis pronto, y si permito que recibáis sufrimientos es para consolaros luego con bienes mayores de un valor incalculable, pues son bienes espirituales de aquellos que se atesoran en el Cielo.
Decid de entre vosotros, ¿quién no ha recibido algo de mí?, buscad en vuestras vidas cuántas veces mi mano se ha extendido hacia vuestras necesidades, pues bien, ha llegado el momento de dar amor al Amor, haced pues vosotros que otros me conozcan y así estaréis pagando el tributo que este Corazón necesita, traed a mí a los pecadores y Yo los convertiré con vuestras oraciones y sacrificios, traed a mí a los necesitados de consuelo, traed a mí a los puros e inocentes, traed a mí a aquellos para los cuales este mundo ya no tiene nada de hermoso, traed a mí a la humanidad toda, pues a toda la humanidad deseo salvar.
Sabed que la puerta está abierta pero para atravesar el umbral es necesaria la voluntad individual. Vosotros sois mis mensajeros, anunciad pues la misericordia de vuestro Dios, anunciadla antes que llegue el fin de su tiempo, pues sé bien que aquellos que practican el auténtico cristianismo, el auténtico seguimiento del Señor, sufren por esta causa, pues entonces un Padre no puede estar con sus ojos cerrados ante el sufrimiento de sus hijos queridos. La Justicia deberá actuar para unos y otros poniendo las cosas en su sitio, mientras tanto aprovechad este tiempo, pues espero mucho fruto de esta Obra y este fruto depende esencialmente de vuestro trabajo.
Amados míos, en pocas partes de este mundo se presentan manifestaciones tan limpias y claras como ésta, no estéis todavía pensando que camino tomar, ¿debo deciros nuevamente conmigo o contra mí, con mi Iglesia o fuera de ella?
Si venís a Mí con vuestras necesidades, oíd ahora Mis pedidos: Honrad como verdaderos amantes, Mi presencia en la Sagrada Eucaristía, mostrad como el Señor a través de estos años os ha enseñado, día a día, a respetarle y amarle en la Santa Comunión. Tenéis oportunidad de dar testimonio, hacedlo, pues para eso os he llamado. Todo buen cristiano es luz para el mundo, todo buen cristiano debe mostrarse como luz a los demás.
Yo os bendigo para que la fortaleza no os abandone en los momentos de prueba, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Id en paz pues el Dios de paz está entre vosotros.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 17, Vers. 16 al 34.



EL BUEN PASTOR

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Asociación de laicos católicos