EL BUEN PASTOR Nro. 23
(7 de septiembre de 1990)


INDICE



Hoy haré un último reclamo y sabed que esto es
para mis amadas esposas:
las religiosas consagradas a mí.

3 de agosto de 1990 (Primer viernes de mes).
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
No temáis ser seguidores fieles de vuestro Señor a pesar de las dificultades pues éstas irán en aumento pero también mi gracia os asistirá en una forma extraordinaria para que no perdáis la buena senda.
Durante algún tiempo os preparé en estas reuniones de oración y os encargué ciertos trabajos, algunas tareas para realizar en conjunto que vosotros recordáis, pues bien, ahora ya no lo hago, pues mi deseo es que estas obras se concreten todas a través de ese organismo que estáis vosotros formando por mi Voluntad y es la Fundación Misericordia Divina. Ella será el brazo actuante de la misericordia de Dios en todo este país. A través de ella se verá lo que Dios puede hacer cuando encuentra corazones bien dispuestos.
Hoy cerraremos el ciclo de esos mensajes más comprometedores que os había mencionado. A partir de hoy comenzaré con vosotros una profundización de las verdades de la fe para que seáis apóstoles debidamente preparados y recibáis las enseñanzas de quién es el Maestro auténtico y verdadero, no como los maestros de este mundo que enseñan lo que otros han escrito sino como Aquel que es la fuente de todo saber. De ahora en más, ovejas mías, os adoctrinaré convenientemente.
Hoy haré un último reclamo y sabed que esto es para mis amadas esposas: las religiosas consagradas a mí.
Mi Corazón sangra por vuestras infidelidades y traéis más dolor a mi Pasión con vuestra desobediencia al llamado del Espíritu Santo.
Las Ordenes religiosas ya no son tales, muchas de ellas han perdido de vista los valores de sus fundadores y aún hoy tratan de predicar en contra de esos fundadores, poniéndolos como un fundador histórico y no como el canal abierto a través del cual el Espíritu Santo mismo ha puesto en pie esa Obra. Sé que quedan pocos lugares en los cuales las religiosas pueden consagrar su vida completamente a mí. Os pido que oréis mucho para que siempre existan lugares, conventos de clausura, por que de allí se alimentan todas las grandes Obras de la Iglesia, en esas almas consagradas que dan sólo a Dios su vida y su tiempo.
Sí, amadas mías, tengo contra vosotras vuestra infidelidad, porque habéis instalado comodidades en vuestras celdas como nunca antes, porque habéis perdido de vista el Evangelio por la televisión, porque habéis dejado las oraciones por los entretenimientos o paseos, porque habéis relajado las reglas, porque habéis abandonado vuestros hábitos por vestidos comunes, porque no mostráis a los demás mi misericordia sino una condescendencia con cualquier forma de pecado que no es amor de Dios y sólo conduce a un alejamiento mayor. ¡Volved al verdadero camino! ¡Volved a vestir vuestros hábitos! ¡Volved a la oración, a la penitencia, volved a las obras de misericordia hechas por amor! ¡Volved a Dios, vosotras, que al presentaros a mí habéis jurado fidelidad! Y sólo así aplacaréis este enorme dolor que mi Corazón siente.
Pues bien, pequeño rebaño, me agrada enseñaros y ser vuestro Maestro y así lo haré de ahora en más, os sacaré de las tinieblas y os traeré a la luz del conocimiento auténtico de Dios. Y si vuestros pastores no os alimentan, Yo lo haré; si no os dan de beber, Yo lo haré; si no os defienden de los lobos, Yo lo haré, para que se avergüencen en su incompetencia.
He dado estas palabras tan fuertes como ejemplo y para que sepan claramente que Voz es la que se escucha. Mucho más podría revelar y de ser necesario lo haré. No permitiré que mi Obra sea obstaculizada.
Tened paz, hijos míos, confiad en mí, todo lo haré por vosotros.
Yo os bendigo, y mis ángeles marcarán vuestras frentes en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Temed sólo a aquello que puede alejaros de mí.
Que mi Espíritu descanse en los corazones limpios.
Id en paz.



Muy distinta sería la situación actual,
si estas simples enseñanzas,
si esta doctrina pura y límpida hubiese
sido aplicada correctamente en cada momento

13 de julio de 1990.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Desde todas partes os he congregado y desde muchos y diversos lugares os he llamado aquí para que oigáis esta Voz, para que oigáis la Voz de la Verdad.
Yo, el Señor, vuestro Maestro, vuelvo entre vosotros con mis enseñanzas antiguas y siempre vigentes.
Muy distinta sería la situación actual si estas simples enseñanzas, si esta doctrina pura y límpida hubiese sido aplicada correctamente en cada momento, mas hoy el tiempo ha pasado y el mal ha hecho su trabajo. Vosotros que deseáis ser fieles debéis trabajar sin descanso para lograr la salvación de las almas, vosotros sois los obreros que he llamado a trabajar en mi Obra. Debéis llevar en todas partes mi misericordia, a los pecadores, para que aún sumidos en su pecado sepan que hay luz y esperanza para ellos si se arrepienten y retornan a mí; a los afligidos, para que sepan que ningún consuelo en el mundo hallarán como aquel que da el Espíritu Santo habitando en un alma en estado de gracia; a los necesitados, para que sepan que sobre toda necesidad está la mano poderosa de Dios que atiende a cada uno de sus hijos; a los tibios, para que revistiendo la armadura de la fe se decidan a dar un paso adelante en su testimonio y cambiar de vida; a los inteligentes y estudiosos, para que pongan toda su ciencia al servicio de Dios y del hombre como criatura de Dios; a los ignorantes, para que sepan que dedicándose a las cosas de Dios, Yo los compensaré enseñándoles mis secretos más íntimos, sin palabras, sin libros, con la actuación única y exclusiva del Espíritu Santo.
Porque harán falta muchos brazos para levantar esta cosecha y harán falta muchos hombros para sostener la cruz y harán falta muchas piernas para recorrer el mundo llevando mi Palabra y muchas voces para predicarla y muchos corazones fieles para orar y esos debéis ser vosotros.
Tened paz, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
El llamado ha sido hecho, responded generosamente, no os arrepentiréis.
Que mi Amor inunde vuestros corazones.
Paz.

Job, Cap. 38, Vers. 1 al 18.



Mantened fidelidad inconmovible a vuestro Papa,
pues llega el momento en que será cuestionada
públicamente su autoridad

Luján, 11 de agosto de 1990.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
De todas partes os he reunido hoy aquí para daros consuelo y aliento en las pruebas que se avecinan. Mantened alto el espíritu de combate contra las fuerzas del mal, mantenedlo con la oración y con los sacrificios y sobre todo mantened fidelidad inconmovible a vuestro Papa pues llega el momento en que será cuestionada públicamente su autoridad y muchos de los que hoy se dicen sus amigos se volverán contra él.
Amados míos, si os he llamado y os he pedido que os preparéis es porque en este tiempo hace falta una intervención firme para prevenir el accionar del mal y vosotros sois los que siguiendo mis enseñanzas llevaréis el equilibrio a las comunidades, a los movimientos, a la Iglesia, penetrándolos hasta el fondo. Donde vosotros estéis, Yo estaré actuando, hablando a través vuestro, obrando con misericordia. No temáis nada, soy Yo que regreso a través vuestro a trabajar sobre esta humanidad.
Tened paz, mi Madre os recibirá con un abrazo que sólo Ella sabe dar, bien lo conozco como buen Hijo. Id a Ella y presentad todo a sus pies, nada de lo que pidáis por su intercesión se os negará. Hoy es día de festejo para los que tienen el corazón cercano a Dios. Que las lágrimas inunden libremente vuestros ojos, que sean lágrimas de alegría por este reencuentro que vivís. Yo os bendigo, sed fieles, luchad en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Construid con amor lo que el enemigo pisotea con odio, construid con verdad lo que el mal destruye con sus mentiras, mostrad a la luz lo que está oculto y es bueno para todos.
Id pues, sois Luz, alumbrad.
Paz a vosotros.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 21, Vers. 15 al 26.



Os hablo a los catequistas

20 de julio de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
En un mundo destruido por el egoísmo, recibid la paz; en un mundo hundido en el pecado, recibid mi paz; en un mundo olvidado de Dios, descienda sobre vosotros la paz, esa paz interior que sólo se da en las almas que reconocen al Señor y al encontrarlo se adhieren a Él con todas sus fuerzas, llorando sus miserias, pidiendo perdón por sus limitaciones y recurriendo a la misericordia. Yo os aseguro: Nunca faltará misericordia para quienes la pidan a tiempo.
Existe en la actualidad una figura dentro de la estructura de la Iglesia, que se ha ido desdibujando y que en estos momentos tan difíciles debería ser un canal abierto a mi gracia, en cambio, el mal desempeño de este papel por muchos está haciendo que la fe se vaya enfriando hasta desaparecer. Os hablo a los catequistas, aquellos que como mis Apóstoles deben llevar mi Palabra, no transformándola según su capricho sino tal cual es y sin concesiones. Un fenómeno especial ha sucedido pues no hay muchos que se ofrecen para realizar tal tarea y los sacerdotes, lejos de seleccionar, toman a quien venga y he ahí los resultados, cada uno habla de su propio dios, pero no habla de mí. Cada uno enseña el dios que le permite su preparación, su voluntad, su inteligencia o simplemente sus ganas, pero no la totalidad de la doctrina de la cual es depositaria mi Iglesia. Es más, muchos se toman el atrevimiento de no preparar en absoluto lo que se dirá, pensando que el Espíritu Santo va ayudarlos en cada momento y que toda palabra que de su boca salga será inspirada. En nombre de esta inspiración se cometen los más gruesos errores y es así que tenéis catequistas partidarios del divorcio o de la comunión en la mano o anticlericales y aún afines con el socialismo, todo es válido. Yo os llamo hoy, sacerdotes, guardaos bien a quien entregáis el tesoro de transmitir las enseñanzas de la fe, y si no encontráis personas debidamente dispuestas, hacedlo vosotros mismos antes que entregar el rebaño en manos de cualquiera.
Se hace necesaria una revisión general, se hace necesaria una actualización de la fe que ha pasado a ser solamente una palabra dentro de mi Iglesia. Todo es estructura, todo es planificación, todos son roles, funciones, no hay lugar para Dios en esta batalla de organizaciones. El Señor, dueño de la Iglesia, no puede comandarla ya porque sus mandos no responden a la suave Voz del Pastor sino a sus propios caprichos. Yo os digo: guardad bien lo bueno y desechad prontamente lo malo si no deseáis enfermar mortalmente el Cuerpo Místico de vuestro Señor.
Y vosotros, estad atentos, oíd y ved bien qué se enseña y cómo se enseña a vuestros hijos, amigos, parientes, conocidos, qué se les habla en la preparación a los distintos Sacramentos, y en la medida de vuestras posibilidades, completad esa formación vosotros con vuestra palabra de aliento y de confianza hacia la Santa Madre Iglesia. Llenad vosotros el vacío, preparáos bien, para eso sois Apóstoles de los Últimos Tiempos.
Amados, guardaos limpios para mí, vivid santamente por mí, sois los destinatarios de todo mi amor, no hagáis oídos sordos, ¿acaso vosotros también queréis dejarme?
Yo os bendigo, recibid abundantemente y según vuestra fe, en el Padre y del Hijo y el Espíritu Santo
(Amén).
Que vuestros corazones se inunden con la gracia del Espíritu Santo.
Tened paz.

San Juan, Cap. 21, Vers. 15 al 19.



Deseo que aprendáis a predisponeros bien
para recibir mis palabras,
pues de nada os aprovechará
si vuestro corazón está cerrado


10 de agosto de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
He venido a vosotros hoy como vuestro Maestro, tal cual lo prometí y comenzaré así a prepararos para que sepáis bien, con toda claridad, cual es la Voluntad de Dios, cuales sus preceptos y normas y la mejor forma de cumplirlos, para que sepáis en una palabra, dar razón de vuestra fe, cimentándola en mis enseñanzas. Es verdad que nada nuevo puedo daros porque todo está escrito, pero voy a presentároslo de una forma, con un lenguaje, acorde con vuestra forma de ver y entender, para que retengáis todo lo bueno y reteniéndolo podáis practicarlo y practicándolo crezcáis firmemente en la virtud pues de nada sirve al hombre poseer el mundo entero si pierde el tesoro más preciado que es su alma.
Mas antes de comenzar con vuestra formación, deseo que aprendáis a predisponeros bien para recibir mis palabras, pues de nada os aprovechará si vuestro corazón está cerrado, nada entenderéis. Recordad sino las mismas prédicas para los fariseos y para mis discípulos pero no todos entendieron y no todos recibieron el efecto maravilloso de mi amor y esto es por mala predisposición de su parte. Y aún dentro de mis discípulos, hubo y habrá, quienes frente a mi enseñanza endurecerán su corazón, no seáis vosotros, no lo seáis, pues no vengo a condenar sino a ayudaros a encontrar el verdadero camino. Y no vengo aún a juzgar, aunque vendré y pronto, sino a tender el puente de mi misericordia.
Para recibir con fruto las enseñanzas del Señor, debéis tener vuestra alma en estado de gracia, a través de la confesión. Esta primera condición indispensable borra del corazón toda tiniebla de pecado y permite una apertura total hacia mí. La segunda condición es la humildad: recibid con humildad mis palabras, dispuestos a cambiar lo que sea necesario para estar acorde a la situación y cumplir mejor con vuestro deber de cristiano. Y en tercer lugar: la perseverancia, perseverad en lo que os enseño, a pesar de que pareciese que nadie entiende, a pesar de que no es exactamente del agrado de todos: perseverad, perseverad en el bien y obtendréis grandes frutos. No os guiéis por otra opinión que la de vuestro Dios y la de todos aquellos que a Él están adheridos por amor.
Recordad entonces: Estado de gracia, humildad, perseverancia y por último oración: debéis orar con mayor empeño, con mayor entrega, intentando encontrar el camino de llegar hasta mí. Esa oración profunda será como la tierra abonada para recibir la semilla. Debéis mejorar vuestra oración para recibir mis enseñanzas. Pensadlo, pues, meditadlo, predisponéos bien, más adelante agradeceréis todos estos consejos cuando veáis los progresos que os traen.
Tened paz, Yo os bendigo para que halléis la fuerza de cumplir con mis pedidos. Recibid en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Reencuentro con el Señor es reencuentro con la vida y la verdad; reencuentro con el Señor es reencuentro con el camino auténtico, compartid este reencuentro entre vosotros, allí estaré permanentemente acompañándoos, animándoos, bendiciéndoos.
Mi paz a los corazones limpios.

San Mateo, Cap. 24, Vers. 44 al 51.



Ahora explicaré de qué forma voy a dirigirme
a vosotros y como trataré los temas
para que no quede lugar a dudas
acerca de lo que debéis hacer
 

17 de agosto de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Oíd la Voz del Maestro que vuelve, oíd la Voz de vuestro Señor que llama, oíd la Voz de la Verdad que verdad proclama en este tiempo de mentiras.
Os he explicado con anterioridad la forma en que debíais prepararos para recibir mis enseñanzas. Ahora os explicaré de que forma voy a dirigirme a vosotros y como trataré los temas para que no quede lugar a dudas acerca de lo que debéis hacer. En primer lugar sabed que no será el dictado sobre un libro de teología, ni que marcharemos tema por tema, explicando y exponiendo y dando razonamientos, cada una de las verdades que deseo habiten en vuestro corazón. Esto no será así por muchos motivos, entre ellos, porque el tiempo, el tiempo apremia, y las necesidades más urgentes son otras y no que se escriba un nuevo libro para quedar guardado. Mi Palabra vendrá a vosotros como un rayo de luz, un rayo puro de luz que destruye las tinieblas de la ignorancia, disolviendo los puntos oscuros sobre los temas más importantes que necesitáis. Entonces tocaré esas partes oscuras para dejarlas limpias y transparentes. Os diré lo que realmente necesitáis saber, lo indispensable, lo que debe estar más sólido, y sobre todo aquello sobre lo cual se predica erróneamente para que tengáis un concepto claro y sepáis qué responder. Vuelvo a deciros, no será una cátedra teológica sino un auxilio urgente que las almas necesitan en este tiempo, que podréis recibir rápidamente y también rápidamente dar, pues lo haré viendo la realidad que os rodea y viendo los apremios que el mundo os pone. Estad preparados, pues, en la próxima reunión comenzaremos a hablar. Guardad cuidadosamente los puntos que os marqué
(Estado de gracia, humildad, perseverancia y oración) y así recibiréis todo lo que tengo para daros.
Tened paz, sed fuertes y preparáos como ya os lo dije, pues os he llamado a combatir y si aceptáis debéis hacerlo.
Yo os bendigo, recibid la paz en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Recordad siempre que el mayor servicio que se puede hacer a un hermano es ayudarlo en la salvación de su alma, para eso habéis sido creados, para habitar el Cielo.
Que mi Espíritu descienda sobre aquellos que tienen su corazón limpio.

San Marcos, Cap. 3, Vers. 7 al 12.



La Oración

24 de agosto de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Abrid vuestros corazones y presentaos ante mí bien predispuestos. Oíd lo que la Voz que habla a las almas dice, aprended lo que vuestro Maestro os desea enseñar, recibid con amor lo que con amor os doy.
Desde el comienzo de esta Obra una característica ha marcado la vida de todos lo que a ella pertenecen y es la oración. También en otras oportunidades os he hablado acerca de este tema pero hay algunas aclaraciones que merecen ser hechas y en especial en este tiempo.
Estáis en un mundo que ha perdido totalmente la noción de la espiritualidad, en el cual, el materialismo y el goce de los sentidos ha reemplazado en el corazón del hombre el acercamiento a Dios y el estado de gracia. Es por eso que la oración es una de las bases sobre las cuales debe apoyarse la vida del cristiano: No hay auténtico cristiano si no hay auténtica oración. Y para orar debéis estar bien predispuestos. Elegid en primer lugar, como ya os he dicho, un momento del día, en el cual vuestra alma se sienta llamada y mantened siempre este momento dando de vuestro tiempo una parte considerable en la cual entréis en diálogo conmigo. No lo hagáis jamás apresuradamente ni por un simple formulismo, no oréis como quien recita una lección mientras vuestros pensamientos vuelan hacia otros lugares, ni tampoco lo hagáis rápidamente sin enteraros de lo que decís. Pedid ayuda a vuestro Ángel Custodio, que él sea vuestra compañía cuando oráis. Él os enseñará e instruirá, para ésto lo he puesto a vuestro lado.
Sabéis bien que hoy en día se proponen múltiples formas de oración, pero vosotros, sabiendo que la confusión es tal, debéis buscar las formas más seguras: Revisad pues los Santos Evangelios, ved como he enseñado a orar a mis discípulos. Tenéis en vuestras manos la forma en que Yo me dirigí a mi Padre, el Padrenuestro, así lo llamáis, es la oración que compuse para vosotros y que permanecerá siempre y que reúne todas las condiciones de una auténtica oración. Y no olvidéis al orar a la Maestra de oración que es mi Madre, la oración llamada Avemaría es la dedicada a Ella especialmente por el Ángel del Cielo. Tenéis esas dos oraciones de máxima inspiración y seguridad, no las reemplacéis por otras compuestas por vosotros mismos o por otros hombres que bajo apariencia de mayor belleza pueden guardar menor eficacia o más dispersión. Y así unidas estas dos, con la alabanza al Dios verdadero Uno y Trino, las halláis formando la cadena indestructible: El Santo Rosario.
Yo he venido al mundo, os he enseñado a orar, mi Madre ha vuelto y lo mismo ha hecho. Usad estas oraciones que cuentan con el respaldo del Cielo y guardad un espacio en vuestra oración para el silencio y la apertura del corazón dejando que se oiga interiormente la suave inspiración del Espíritu Santo, mas no os confundáis, hoy en día es muy común la búsqueda de una espiritualidad falsa basada en fórmulas de oración que provienen de otras religiones que han infectado mi Iglesia de una manera tal que se ha pervertido aún la forma de rezar el Breviario pues unidas ciertas meditaciones con posturas del cuerpo provenientes de otras religiones producen sensaciones que no son exactamente la influencia de Dios en las almas sino un mero engaño, un espejismo. Aquellos que practican estos tipos de oraciones que traen alivio inmediato a las almas sin importar su estado de acercamiento a mí, están practicando una falsa oración, porque para estar en conversación con vuestro Creador debéis primero estar en paz con Él. Libraos antes de orar de los pecados para que vuestra oración pueda llegar efectivamente Y no hagáis caso a estas nuevas recetas que son los viejos errores disfrazados de buscar la propia satisfacción en la oración y no el diálogo con vuestro Dios. Recordad entonces estas recomendaciones: El rezo correcto del Santo Rosario meditando sus misterios, puede resultaros más tedioso y puede pareceros menos efectivo, mas el Cielo os garantiza el poder de esta plegaria. Y sabed que la oración necesariamente debe estar hecha en estado de gracia para tener mayor fuerza. No os perdáis en todas las demás propuestas que sólo buscan dispersar la fuerza del Espíritu Santo que desea expresarse en oración. Y sabed que no hay trabajo alguno que reemplace a ese diálogo íntimo con vuestro Dios. Todo lo haréis bien si antes me lo dedicáis con una oración, todo llegará a buen fin si antes me lo ofrecéis, todo lo lograréis si perseveráis en la oración.
Tened cuidado, pues, y no os dejéis engañar por la multitud de falsos maestros que hoy en día enseñan que cualquier expresión espiritual es una oración agradable a Dios. Y sobre todo aprended el valor de la oración en unidad con vuestros hermanos, porque allí la fuerza es mayor y allí se siente como en la primeras comunidades, la fuerza del Espíritu Santo. Mi última recomendación es para que oréis frente a los Sagrarios, allí donde mi Presencia ha sido abandonada, allí donde mi Presencia ya no es respetada, allí donde mi Presencia ha sido dejada como un simple recordatorio.
Orad en lo posible silenciosamente pero con perseverancia. Insistid, pues, allí está la fuente de todas las gracias y reparad vosotros las heridas que otros abren en mí.
Pues bien, hijos míos, estas son la primeras consideraciones acerca de la oración. Tomádlas y ponedlas en práctica.
Yo os bendigo para que vuestras buenas intenciones puedan hacerse obra en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sólo practicando la verdad, obtendréis la libertad.
Mi paz a vosotros.

I Corintios, Cap. 4, Vers. 10 al 15.



Deseo completar la información que os dí
acerca de la oración


31 de agosto de 1990.
La paz a vosotros ovejas de mi grey.
Continuando con mis enseñanzas anteriores, deseo completar la información que os di acerca de la oración, refiriéndome a las circunstancias en que la misma es realizada. Es verdad, como ya os he dicho que el Rosario es una oración efectiva pero en determinados momentos de vuestro día no os es posible realizarla, por eso también os he dado otras oraciones simples, cortas, sencillas pero profundas, que acerquen vuestro corazón a mí en cada circunstancia. Jaculatorias, expresiones de cariño, que os he dado para que en cada momento de vuestro día, vuestro corazón se eleve a mí y así deberéis bendecir la mesa donde están vuestros alimentos, bendecir vuestras tareas, bendecir vuestros estudios, bendecir vuestros hijos, esposas, esposos, bendecir los lugares de trabajo, con estas expresiones breves pero cargadas de amor hacia mí. Rogad así también durante vuestro día para que todo lo que hagáis, lo hagáis en mi Nombre. Y una última consideración, no dejéis de enseñar la oración a los niños y a aquellos que sufren. Los niños, por la pureza de sus almas y para que sean protegidos del mal reinante, los que sufren, y éstos especialmente que unan sus oraciones a los méritos de mi Pasión y todo lo lograrán. Enseñádles a preferir sufrir por mí que sufrir sin motivo y ya verán como en ese mismo sufrimiento, tanto físico como espiritual, hallarán la paz que nadie puede dar. Proceded así pues, sed apóstoles de la oración verdadera y estaréis cimentando un futuro mejor para el cristianismo. No es empresa fácil pero el Cielo está empeñado en ayudaros.
Tened paz, Yo os bendigo para que cada una de mis enseñanzas fructifique en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
La formación de cenáculos de oración debe ser constante, recordadlo bien, allí debéis aplicar todo lo aprendido sobre la oración.
Que mi paz llegue a vuestros corazones.

I San Pedro, Cap. 4, Vers. 7 al 11.



Vosotros no seguís a un hombre,
seguís al Señor, que se manifiesta
a través de un hombre de una forma especial
y misericordiosa, pero es el Señor

27 de julio de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Cuando el espíritu de éste
(Miguel Ángel) sube hasta mí, vosotros, aferrados a él, también lo hacéis porque es gran obra de misericordia permitir a una criatura común y corriente interceder por sus hermanos y recibir los grandes dones del Cielo para distribuirlos.
Cuando os pregunten porque procedéis así en vuestra vida de todos los días negando las cosas del mundo y amando las cosas de Dios, responded que primero se debe obedecer al Señor y luego a los hombres. Cuando os pregunten porqué causáis división en vuestras familias, porqué rompéis los lazos de sangre prefiriendo otros lazos de hermandad espiritual, responded que el Señor ha venido a vosotros a traer la perfecta división entre el bien y el mal y vosotros sois los portadores de ese límite. Cuando os pregunten porqué causáis tantos disgustos a la Iglesia, responded que la Iglesia no se disgusta con vosotros sino los malos eclesiásticos, en cambio, el Santo Padre y todos los sacerdotes fieles al Señor os ven con agrado. Cuando os pregunten porqué seguís a un hombre, responded que no hay hombre alguno que pueda daros lo que Yo os doy, que si no es este hombre
(Miguel Ángel), cualquier otro podría serlo. Vosotros no seguís a un hombre, seguís al Señor, que se manifiesta a través de un hombre de una forma especial y misericordiosa, pero es el Señor.
Cuando os pregunten porqué dedicáis tanto tiempo a la oración, responded con sinceridad que lo hacéis por todos aquellos que no dedican ni un minuto en su vida a Dios. Cuando os acusen de falta de humildad, pedid que os aclaren en qué frase evangélica, en qué Palabra de vuestro Dios, en qué Documento de la Iglesia, qué Ángel del Cielo, les ha revelado que humillarse frente a Dios es un pecado y que caer de rodillas en la presencia del Señor es falta de humildad. Orgullosos sois, sí, orgullosos de haber descubierto el Camino, orgullosos de saberos dueños de nada, solo administradores aún del aliento que sopla en vuestras bocas. ¡Hijos míos, si os comprendiesen, me comprenderían!, mas Yo endurecí esos corazones por su falta de fe en mí y por su exceso de confianza en sí mismos, por eso os miran y no os ven como Yo os veo, por eso sois la vergüenza y el escándalo de los malos cristianos, mas Yo os aseguro, creédlo, sois el orgullo del Cielo. Librad la batalla, pues, y buscad, buscad más justos para formar la Legión de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, esta Orden debe existir, como ya existe y debe crecer en los corazones, en el recinto sagrado donde sólo Yo puedo entrar, donde nadie podrá tocar el precioso tesoro de la fidelidad a Dios y el servicio a los hermanos.
No perdáis la esperanza en las conversiones de aquellos que os interesan, Yo os ayudaré si vosotros insistís y perserveráis en el bien. Mas sabed que os quiero firmes, firmes a mi lado, como hoy, siempre.
Tened paz, Yo os bendigo, recibid con esta bendición la fuerza de perseverar en el bien, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Preparad cuidadosamente la Reunión de Reencuentro con el Señor, pues ese día atraeré a todos a mi Corazón con tal fuerza que quedarán por siempre adheridos a mí.
Paz a vosotros.



Yo soy vuestro samaritano

28 de julio de 1990. (Reunión de Enfermos).
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed reconocer la Voz que habla a las almas y os llama a retornar al Camino del bien.
¿Recordáis pues la parábola del buen samaritano? Como aquel hombre asaltado y golpeado por los bandidos fue atendido por aquel caminante peregrino, pues bien, para eso os llamo. Yo soy vuestro samaritano. El demonio y sus cómplices habían hecho presa de vuestra vida y os habían destruido física y espiritualmente dejándoos a un lado del camino como muertos y así os he encontrado, y así he llegado a vosotros, os he acercado mi misericordia, he sanado vuestras heridas con mi bendición. Os repondré acercándoos al Sacramento de la Confesión y os daré a beber el agua fresca de mi presencia en la Eucaristía y os guardaré en lugar seguro, en aquella posada que a todos recibe y por la cual Yo ya he pagado que es mi Iglesia en cuyo seno me esperaréis hasta mi vuelta. No despreciéis esta oportunidad, no volváis a andar caminos oscuros, no os expongáis ya. Habéis encontrado la Luz, quedáos a su lado.
Tengo para vosotros palabras de consuelo y de aliento, consuelo para la situación en la que os encontráis. Sabed que todo está inscripto en mi Voluntad, aliento para sigáis adelante no abandonando las prácticas que os pedí. Llevad a todo el mundo el mensaje del amor de un Dios que se preocupa por cada una sus criaturas y haced que todos a través de vuestra vida me vean. Reconoced la Voz que os llama, reconocedla a tiempo, pues poco tiempo hay ya para esta humanidad y aquel que ha hecho oidos sordos pagará por su propio endurecimiento.
Amados míos, si seguís mis consejos viviréis por siempre en mi Corazón. Todo os he dado, nada vengo a quitaros, no temáis nada de mí.
Mi paz y mi bendición desciendan sobre vosotros en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Solo lo que hagáis por amor reluce ante los ojos de Dios.
Paz.

San Mateo, Cap. 26, Vers. 69 al 75.



EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos