EL BUEN PASTOR Nro. 24
(2 de noviembre de 1990)


INDICE



Las canciones jamás reemplazarán la oración
pues la oración es el tesoro más grande
luego de la Eucaristía.

26 de octubre de 1990.
(Visión) Hoy, hoy se puede ver, se puede ver al Señor y a la Virgen Santísima, se puede ver hoy, han venido juntos para fortalecer y bendecir a todos porque se acercan horas de mucho temor, de mucho temor y el cumplimiento de las profecías está muy, muy cerca. La Virgencita dice: «Pobrecitos, hijos, ¡cuánto van a sufrir por hacer el bien!». Y el Señor dice: diles que Yo estaré con los que sean fieles a mi Palabra y los protegeré de los peligros, aún de los más grandes.

Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Oíd con los oídos del alma las enseñanzas que el Maestro de los maestros trae hoy a vosotros para que las aprovechéis y déis a otros a beber el agua fresca de la Sabiduría de Dios.
Hoy deseo hablaros de un tema que pocas veces ha sido tocado pero que no deja de ser importante y se refiere a las canciones que acompañan la liturgia de las misas. Desde hace tiempo ya, las canciones que el Pueblo canta acompañando la liturgia no son aquellas que antiguamente se realizaban y llamaban a la piedad y al encuentro con Dios, por el contrario, la intromisión de canciones profanas, por su letra o por su música, llevan a un clima de agitación y aturdimiento que no deja al alma reposar en la paz de Dios. Se cree que por aplaudir o tocar muchos instrumentos las misas atraerán más personas y no es así, y aunque así fuere, quien se acerque a mis templos a buscar diversión está siguiendo el camino equivocado y su presencia profana mi Casa.
Vigilad bien, pues, cómo se canta y qué se canta en mis templos. La música es a veces indebidamente prolongada, más os diré, aquellos responsables de preparar y ejecutar las canciones en la Sagrada Liturgia deben ser un ejemplo para la comunidad por su forma de vivir el Evangelio de manera tal que ese lugar público que ocupan no sea motivo de escándalo para el resto y sobre todo tener una noción clara y profunda de mi presencia bajo las especies de pan y vino.
No es necesaria una vocación artística para dirigir las canciones que acompañan el sacrificio de la misa. Sabedlo bien, tened cuidado, pues ya se han introducido a través de estas canciones muchas letras y músicas que profanan mis templos, es el comienzo de una tarea de destrucción, de mundanización, que no deseo sea así dentro de mi Iglesia, pues ésta debe iluminar el mundo y no contagiarse de él. Aquellos que más responsabilidad tenéis en la participación de la Liturgia, velad con cautela, prudencia y cuidado y con auténtico celo sobre las canciones que se cantan, su música, su letra y sus intenciones explícitas u ocultas. La música dentro de la Celebración debe dar el marco ideal para que el alma vibrando se acerque a Dios motivada por un sentimiento de piedad y amor, si no se logra ese objetivo, el clima de la Santa Celebración está roto y difícilmente pueda sacarse gran provecho de la misma sin recurrir a un esfuerzo casi sobrehumano.
Tened paz, hijos míos, no es mi deseo solamente criticar sino pedir que intentéis en la medida de vuestras posibilidades cambiar aquello que está mal y reparar lo que otros destruyen.
Si a cada profanación respondéis con la correspondiente reparación, seguiré dando tiempo de misericordia para el acercamiento de las almas. Y sabed esto: las canciones jamás reemplazarán la oración pues la oración es el tesoro más grande luego de la Eucaristía con que vosotros podéis comunicaros conmigo. Podrán guiar o enmarcar debidamente una oración pero nunca reemplazarla y menos anularla. Tened en cuenta ésto y vivid según mis indicaciones.
Paz a mis hijos, paz a los auténticos seguidores de la palabra de verdad, bendición a vosotros, hijos míos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Recordad en el primer viernes de mes vuestras cruces para bendecir, ellas son signos de la que cada uno porta invisiblemente acompañándome en el camino de la dolorosa pasión por esta humanidad alejada de mi amor.
Mi Corazón esté entre vosotros y que el Espíritu Santo anide en las almas limpias y de buena voluntad.
Paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 13, Vers. 29 al 41.



A vosotros llamo para que seáis
el futuro de la humanidad

2 de octubre de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Necesito el trabajo de muchas almas realmente enamoradas de mí, con amor sincero y puro, con amor constante e incondicional, con amor irrenunciable.
Necesito que vengáis a mí movidos por el verdadero amor, el amor de Dios, para que seáis ramillete de flores perfumadas que ofrezco a esta humanidad cuya fe se ha marchitado, para que seáis la suave brisa que refresca a las almas ardientes en su carrera de buscar una felicidad inexistente en este mundo, para que seáis los rápidos mensajeros de mi palabra como los pájaros del cielo que llevan sus trinos aquí y allá, a todos por igual.
A vosotros llamo para que seáis el futuro de la humanidad, si fracasáis es por vuestra propia culpa, pues todos los medios os han sido dados y aún más, sobreabunda la gracia para que venzáis las dificultades.
Entregáos y no temáis: encontraréis aridez, indiferencia, temor, mas todo lo superaréis con la fuerza del Espíritu Santo.
Y no os creáis superiores al resto, es sólo que por ver y oír más, más debéis hacer y cuanto más entendáis más os exigiré ahora y en el futuro.
Son también para vosotros mis palabras de aliento y bendición, mas Yo os acompaño en el dolor de las pruebas como en la alegría del triunfo.
Obtened la fuerza verdadera, la que desciende del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Todo lo que déis dadlo con amor sin esperar recompensa alguna, sólo así obtendréis la recompensa perfecta.
Mi paz a vosotros.

Zacarías, Cap. 5, Vers. 1 al 11.



Orad en todo momento por aquellos que están
en el duro trance de la muerte

5 de octubre de 1990 (Primer Viernes de mes).
La paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Haced carne en vuestras vidas mis enseñanzas que brotan como fruto de amor de mi Corazón traspasado. Todo lo he dado por vosotros, hasta la última gota de Mi Sangre, respondedme entonces como corresponde a verdaderos hijos, y aún más, como corresponde a verdaderas criaturas que aman a su Creador.
Hay un momento de vuestra vida del cual muchos, por no decir todos, escapáis o no deseáis hablar, aún vosotros, que os decís cristianos no queréis oír hablar del momento de la muerte, mas Yo os digo: preparáos a ese paso por que mucho depende de cómo estéis preparados en el momento en que la muerte llegue a vosotros. No deseo entristeceros, todo lo contrario, pues para el que me ama la muerte es el último obstáculo, luego de eludido, llega la unión plena con el Ser amado. Amados míos, tomad ese momento como el momento en el cual la puerta de lo celestial se abre en vuestra vida. Llevad un equipaje cargado de oraciones y buenas obras, llevad vuestras manos llenas de buenos frutos, de buenos consejos dados a vuestros hijos, de buenas prácticas piadosas y firmes, de un buen trato con vuestro prójimo, llevad un bagaje de obras de misericordia: es lo único que os acompañará. Si pensáis a menudo en que váis a morir, viviréis mejor. Sólo así lograréis un verdadero desapego de lo de este mundo: los bienes materiales, los deseos carnales pasajeros, las pasiones dominantes, los pecados capitales, todo eso os parecerá basura en comparación con el riesgo de perder vuestra alma. Y sabed que en la hora de la muerte es sumamente necesaria la asistencia del sacerdote a aquél que agoniza; el Enemigo de las almas bien sabe que contra el Sacramento que Yo mismo he instituido a través de mi Iglesia para proteger ese paso de una vida a la otra, nada puede, y por eso trata una y mil veces de impedir que el moribundo retorne a la gracia de Dios aún en el último momento. No sabéis cuántas almas en ese último escalón de su vida han alcanzado el perdón. No dejéis pasar oportunidad, cada moribundo os agradecerá. Orad en todo momento por aquellos que están en el duro trance de la muerte, orad para que haya asistencia y consuelo, orad para que haya sacerdotes valerosos que sin poner ninguna traba de por medio asistan a todos mis hijos.
La hora de la muerte: sabéis vosotros en mi existencia terrena cómo ha sido mi muerte y aún así contando con la asistencia del Padre del Cielo la he aceptado y a ella he ido con gusto y por amor. Tratad vosotros de tomar enseñanza, si pasáis por el mismo camino, llegaréis al mismo Reino.
Y sabed que en esa hora el único consuelo os puede venir de la fe, nada os consolará entonces sino vuestra fe y vuestra adhesión a mi Corazón y al de mi Madre.
Cada día puede ser el último, sea ese vuestro pensamiento aunándolo a la seguridad de mi Amor por vosotros: «Cada día puedo encontrarme cara a cara con mi Señor, ¿qué mostraré?».
Orad siempre así antes de retiraros a descansar: “Señor y Dios mío, que no llegue a mí la muerte sin estar debidamente preparado para presentarme ante ti”, y luego recitad un Padrenuestro.
Ahora sois almas prisioneras en vasos de barro y luego seréis luminosos espíritus que según el grado de vuestra gracia volaréis raudamente hacia mí. Trabajad pues para que esa luz sea lo mayor posible y aún ya en esta vida se transmita a vuestros hermanos.
Tened paz y esperad, esperad mi ayuda en todo momento aún en el doloroso trance de la muerte.
Yo os bendigo para que obtengáis la fortaleza de permanecer en el buen camino, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Yo he ido al Reino a prepararos una morada, no hagáis que ésta quede sin ocupar. Luchad pues por vuestra salvación, todo lo que por ella hagáis no lo lamentaréis jamás.
Que mi Espíritu llegue a los corazones puros.

San Lucas, Cap. 6, Vers. 20 al 23.



La Santa Biblia

12 de octubre de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Recibid con el corazón plenamente abierto mis palabras, sed vosotros los ejecutores de mis pedidos, sed vosotros los que respondéis favorablemente en este mundo que ha dado vuelta su rostro, que ha dado la espalda a Dios e intenta vivir sin Él.
En cada momento de vuestra vida, mantened vuestra relación conmigo a través de la lectura de mi Palabra. Sabéis vosotros que la Santa Biblia es llamada Palabra de Dios mas no siempre como Palabra de Dios se la respeta y muchas veces se la utiliza para manipular las conciencias en favor de tal o cual idea. Los cristianos, los auténticos seguidores míos, saben leer e interpretar la Palabra de Dios siguiendo la interpretación que da la Iglesia. No existe pues entre los cristianos una interpretación libre e individual de la Santa Palabra sino que se acepta como verdadero y auténtico lo que el Espíritu Santo da e interpreta a través de la autoridad de la Santa Iglesia por mí instituida. Por lo tanto, podéis leer, podéis meditar, podéis interpretar hasta donde vuestras fuerzas os dan, mas si esta interpretación va contra lo que el Magisterio de la Iglesia enseña comúnmente, entonces debéis dejar de lado vuestra idea. Sabedlo bien, pues ésto es lo que me agrada. Muchos os equivocáis e interpretáis como os apetece las Escrituras para lograr vuestros propósitos o justificar vuestras fallas, no debe ser así, mas no olvidéis, cada pasaje de las Sagradas Escrituras debe ser tenido en cuenta de acuerdo con el momento en que fue escrito, con el ambiente en que lo rodeaba, con la gente a quien iba dirigido, lo cual no significa que haya pasado ya de tiempo, sino que todo eso debéis adaptar a vuestra época actual. No sería Palabra de Dios si el tiempo pudiera herirla, la Palabra escrita jamás se moverá en ningún sentido, lo escrito, escrito está, y no pasará el tiempo sin que se cumpla hasta lo último de su escritura. Leed pues con amor la Palabra de Dios, sentid en vuestros corazones mi presencia, dejad que el Espíritu Santo os guíe a través de la interpretación de la Iglesia y guardad mucho cuidado pues circulan muchas versiones falseadas de la Santa Palabra de Dios que responden a misteriosos designios de destrucción.
Tened paz, amados míos, no sois del mundo estáis contra el mundo porque estáis a mi lado y si él me aborrece primero luego os aborrece a vosotros para que estéis sinceramente hermanados a mí.
Seguid las huellas de vuestro Maestro, no temáis.
Yo os bendigo, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Haced conocer la auténtica Palabra de Dios, haced conocer mi Palabra poniéndola en práctica y haciendo posible a los ojos del mundo todas sus enseñanzas. No importa que leáis mucho o poco, basta lo que aprendáis en cada lectura.
Tened paz, que vuestro Angel Protector os acompañe.

Jonás, Cap. 3, Vers. 5 al 10.



Ciertamente no os abandonaré

19 de octubre de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Ciertamente no os abandonaré pues ya habéis emprendido el camino de retorno a la Patria Celestial, ciertamente no os dejaré huérfanos estaré entre vosotros, ciertamente no os dejaré en la ignorancia por eso mi palabra llega a vosotros cada vez con nuevas enseñanzas, nuevas en su forma de proponerlas pero antiguas por su nacimiento.
Todo buen maestro sabe mostrar de diversas formas su sabiduría para que sus discípulos entiendan lo que de ellos se espera. No me contentaré, vuelvo a deciros, no me contentaré con el simple hecho de que oigáis mis palabras y no las pongáis en práctica pues es peor ésto que si no hubiéreis oído jamás hablar de estos mensajes. No podéis entonces argüir ignorancia, ni podéis argüir incredulidad, pues si estáis aquí es por que creéis que soy Yo y si no lo creéis, ¿qué otra verdad buscáis que estas palabras?: Yo soy el Camino, la Verdad, la Vida, vuestras almas lejos de mí, no sobrevivirán, mas protegidas con mi gracia llegarán a buen destino.
Vosotros vivís en un mundo plagado de distracciones que bajo la máscara de diversión os dispersan y destruyen vuestra espiritualidad. Quiero que pongáis atención a ésto, guardáos bien cómo elegís vuestros esparcimientos para vosotros y para vuestra familia, pues muchos de ellos ya han sido contaminados por un espíritu pornográfico, por un espíritu sacrílego, por un espíritu ateo, sensual, materialista, destructor del amor de Dios. Debéis entenderlo, la crudeza de mis palabras debe haceros ver que el peligro es grande, guardáos bien cómo y con qué buscáis entreteneros. Hay, ya sé, una diversión permitida, un lugar para el esparcimiento, un momento de distracción, pero tomad en cuenta antes de realizarlo, no perder el control de la situación y sobre todo ser prudentes y mesurados en la duración. No es que os desee siempre mortificados y nunca alegres, pero debéis tender a la perfección y todo lo que sea lícito también es posible ofrecerlo ¿comprendéis cómo quiero que seáis ahora?, tomad espacio y ofreced aún lo lícito, aún lo bueno, aún lo que os es permitido totalmente, para que sepáis ofrecer de lo que os cuesta, así iréis escalando en santidad y devolviendo según vuestra medida, con amor, el amor que prodigo en vosotros.
Recordad como os he pedido insistentemente la formación de cenáculos de oración, trabajad sobre éso, trabajad con constancia, es necesario que estas pequeñas comunidades orantes hagan un lugar para la gracia de Dios, Yo estoy detrás de esa empresa.

Dice Nuestro Señor que se va a repetir la bendición de las cruces en el primer viernes de mes, que todos traigan... cada uno traiga su cruz para uso individual, no la del Rosario, sino solamente una cruz para bendecir especialmente.

Todos vosotros comprometidos como Apóstoles de los Últimos Tiempos estáis obligados por amor a cumplir y hacer cumplir mis pedidos, quien reniega de ellos o de ellos se aparta, no es de los míos, quien reniega de ellos o de ellos se aparta, está trabando el accionar de Dios con su porfía y orgullo. Nada bueno lograréis con esa actitud pues Yo os necesito humildes, obedientes y voluntariosos en la práctica del bien, sólo así formaréis esta familia auténtica de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, esta Orden Seglar que ya anida en el corazón de muchos, que ya existe y vive trabajando para mí.
Yo os bendigo, amados míos, recibid la bendición de vuestro Señor, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Dad a otros oportunidad de conocer mis palabras mostrando en vuestras vidas que es posible cumplir mis pedidos.
La paz llegue a los corazones mansos y humildes.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 16, Vers. 16 al 40.



Conversión, si supierais en verdad
lo que encierra
el significado de este pedido
 

7 de septiembre de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Guardad siempre en vuestros corazones mi enseñanza, guardad siempre la fidelidad a las palabras que vuestro Señor os está dando pues de la práctica de éstas obtendréis la luz del Espíritu Santo que alumbrará vuestro camino hacia el Reino de los Cielos.
Deseo hablaros hoy sobre la conversión. Mucho se menciona la palabra conversión dentro de mi Iglesia, pero muy pocos cristianos saben qué significa realmente. Conversión, si supiereis en verdad lo que encierra el significado de este pedido, cada vez que un profeta eleva su voz, clama por conversión. Conversión es aquel cambio profundo y sincero de vuestros actos y de vuestra forma de ver la vida, haciéndolos coincidir con la Divina Voluntad y expresada a través de su Iglesia. Es, pues, entonces la conversión, el camino de retorno a la Casa del Padre. Día tras día lucharéis por vuestra conversión, día tras día, pues el pecado que tanto abunda limita y destruye la conversión de las almas a mí haciéndolas retroceder, por eso la lucha es continua entre conversión y pecado. Muchos creéis que por que estáis realizando varios gestos exteriores ya estáis convertidos y no es así, pues la conversión nace en el corazón del hombre y luego como copa desbordante se muestra hacia afuera en actos y gestos que son fruto, buen fruto, de lo que abunda en el corazón.
Existen tres tipos de conversión: en primer lugar la conversión exterior, es aquella que os he enumerado anteriormente, sólo cambian los gestos, las palabras, las formas, pero nada más que éso. Esta conversión lejos de ser auténtica es uno de los más grandes peligros que asecha a los cristianos, pues deja solamente la caparazón de piedad bajo la cual ya no existe la llama de la fe.
La segunda es la conversión superficial, aquella que momentáneamente ocupa vuestra vida y con la cual creemos haber encontrado la plenitud en el Señor mas luego de practicar durante un tiempo esta conversión se vuelve una carga pesada y si no la alimentáis con verdadera fe, retrocede y desaparece. Muchos de vosotros os veis así, fervorosos al principio, mas luego con el devenir de las pruebas vais abandonando vuestra conversión y solo os queda la conversión exterior.
Y el tercer caso es la conversión auténtica y profunda. Ése es el sello del verdadero cristiano y se logra luego de mucho sacrificio, luego de mucha oración, luego de mucho rogar y pedirle al Señor para que éste os ayude persistiendo siempre en el esfuerzo para ser mejores, por que no basta convertiros un día y pensar que siempre estaréis así, cada día, reiniciad el camino, cada vez con nueva fuerza; lo lograréis si usáis en vuestro favor las armas que os dí, lo lograréis seguramente pues mi Madre y Yo os ayudaremos si ponéis vuestra voluntad en ello. Contad con la bendición del Cielo si deseáis convertiros y llevar esta carga liviana que el Señor os propone. Liberados del pecado sois agradables a mis ojos por eso os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Los Ángeles han hecho lo suyo y ellos también os ayudarán, no olvidéis invocarlos.
Ha llegado la hora de dar testimonio de vuestra conversión, mostrad vuestra vida, mostradme en vuestras vidas.
Mi paz.

San Juan, Cap. 12, Vers. 37 al 43.



No existe conversión auténtica
en una comunidad si sus individuos
personalmente no están convertidos a mí


14 de septiembre de 1990.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Recibid y aceptad las enseñanzas de vuestro Maestro para enriquecer el tesoro que no se corrompe, para enriquecer las arcas de vuestra espiritualidad. Os he hablado anteriormente sobre la conversión individual: hoy os hablaré sobre la conversión en las comunidades.
Unos de los errores más propagados acerca de la conversión o no de una comunidad es creer que cada uno de los individuos que pertenecen a una comunidad cristiana están convertidos por el sólo hecho de pertenecer a ella o de participar en algún que otro movimiento o tal vez realizar algunos actos de piedad en conjunto: Yo os digo que no es así. No existe conversión auténtica en una comunidad si sus individuos personalmente no están convertidos a mí y acorde a la graduación de su conversión individual será la graduación de la santidad que alcancen comunitariamente.
Y veréis ese grado de conversión en la apertura que demuestren para con todos, aún con aquellos que no participan de sus mismas ideas o que se acercan a estas comunidades buscando un consuelo. ¿No habéis visto acaso cómo muchas veces en las misas dominicales o semanales los grupos de cada comunidad se cierran sobre sí mismos y aquellos que no participan de ninguno de éstos quedan alejados?
Hay una especie de barrera invisible que no permite a las comunidades ser auténticamente misioneras y os diré lo que sucede: Estas comunidades han perdido la noción del valor que tiene un alma, han olvidado al pecador que debe convertirse por formar una estructura entre las noventa y nueve que restan.
Prestad atención y trabajad, sed mis enviados para buscar las ovejas perdidas, llegad a tiempo antes que otros las tomen para sí y las pierdan en la confusión.
Convertíos entonces individualmente y luego trabajad por la conversión de vuestras comunidades día a día, siguiendo el ejemplo de mis primeros Apóstoles, ellos compartían todo y sus bienes estaban en común, lo cual significa también que pondréis al servicio de la comunidad todo bien que Dios os ha dado, todo don espiritual, sea de la palabra, sea la inteligencia, sea el descubrir vocaciones, sea la oración, esos bienes debéis poner en común, pues bienes materiales hallaréis en todas las asociaciones, pero bienes auténticamente cristianos sólo en una comunidad fiel a mí. Así se forma la Iglesia, así deseo que se forme y no que se deforme su imagen por falsos conceptos de conversión. Ya lo sabéis, responded ahora con los hechos.
Yo os bendigo para que obtengáis la fuerza de cumplir lo dicho en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si sois de la luz, salid a la luz y llevad la luz a los que viven en tinieblas.
Id en paz.

I San Juan, Cap. 1, Vers. 5 al 10.



Dos cosas han hecho que el pecado
sea una forma de vida constante:
El descuido sobre las ocasiones de pecado
y la pérdida del sentido del escándalo


21 de septiembre de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No hagáis inútiles los esfuerzos de vuestro Maestro por ayudaros a cambiar de vida, no hagáis que estas enseñanzas caigan en saco roto, aprovechad pues esta oportunidad que el Cielo os sigue dando a través de este medio extraordinario y como muestra de misericordia.
Si bien todos vosotros sabéis que el pecado reina en el mundo, no todos sabéis porqué se ha propagado tanto en este último tiempo, Yo os lo diré para que lo entendáis y sepáis contrarrestarlo. Dos cosas han hecho que el pecado sea una forma de vida constante: en primer lugar, el descuido sobre las ocasiones de pecado, en segundo lugar, la pérdida del sentido del escándalo. El descuido de las ocasiones: la ocasión de pecado es el primer escalón en el cual la conciencia advierte de la inminente caída, si no sabemos detectar esa ocasión de pecado y rechazarla caeremos indefectiblemente. Han aumentado en forma considerable las ocasiones de pecado de todo tipo y que excitan especialmente a la juventud para que a cada paso se encuentre una puerta abierta al Infierno, así el ser humano rodeado por estas verdaderas trampas, sin recurrir al auxilio de la gracia no podrá sobrevivir mucho tiempo. Muy difícil os será mantener vuestras almas limpias si no os guardáis celosamente de las ocasiones. Y también vosotros mismos, pensadlo, podéis ser ocasión de pecado para otros con vuestros gestos, con vuestras palabras, con vuestra forma de vestir, con vuestra forma de proceder, con vuestra forma de defender vuestros ideales, con vuestra condescendencia, podéis crear vosotros el ambiente propicio para que otros caigan, podéis ser vosotros los que sin querer por vuestra negligencia arrastréis a otros a un pecado, leve o grave, pecado al fin. Guardaos bien, estad atentos, permaneced en estado de gracia, evitad las ocasiones y evitad ser ocasión de pecado para otros. Proceded siempre santamente y poned en vigencia aquellas palabras que han sido abandonadas, pureza, castidad, santidad, humildad, decoro, decencia, moral.
La pérdida del sentido del escándalo: parecería que en estos tiempos que corren el escándalo no existe, sólo hay cosas más o menos novedosas y por llamar la atención, se puede caer en ofensas gravísimas al Señor pues proceder de forma escandalosa acarrea un pecado grave a quien lo hace por sí mismo y por la ocasión de pecado que coloca al alcance de todos. Vosotros sabéis, entre vosotros han estado muchas veces aquellas personas que hacen del escándalo su vida, en especial ciertas mujeres que en estos últimos tiempos siguen oyendo la voz del demonio e intentando convencer a otras que sigan su mismo camino
(alusión a la visita al país de una conocida actriz pornográfica). Aún dentro mismo de los templos la idea de lo que es escandaloso se ha ido diluyendo y esto es por falta de firmeza en las prédicas, en los consejos y en la enseñanza doctrinal. Que sepan pues los cristianos que lo que antes era malo aunque se disfrace hoy de una novedad sigue siendo malo a los ojos de Dios y que el demonio aún vestido de ángel de luz, demonio es.
Tened pues en cuenta estos consejos, no caigáis fácilmente en una ocasión y deis ocasión a otros de caer. Evitad el escándalo y evitad hablar de lo que es escandaloso.
Orad y meditad en vuestro corazón mis palabras para entender su verdadero sentido.
Tened paz y recibid la fuerza para cumplir lo que os propongo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Ninguna cruz será para vosotros tan pesada que no podáis llevarla pues Yo estaré a vuestro lado.
Si venís a mí nada debéis temer.
Paz a las almas limpias.

I San Pedro, Cap. 4, Vers. 12 al 19.



La devoción a los Santos Ángeles es necesaria,
sumamente necesaria

28 de septiembre de 1990.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Ved que siempre os llamo con un mismo nombre: ovejas de mi grey, pues eso deseo que seáis viviendo en la unidad y la armonía, respetando y haciendo respetar entre vosotros la Voz del Pastor, el Único Pastor, el Buen Pastor que sólo desea vuestro bien. Pues Yo no soy un ladrón de almas sino soy su Dueño y por eso entro a vosotros en el lugar en que me invoquéis y hablo en medio vuestro y os llamo por vuestro nombre y os espero y os muestro mis gracias para que no desfallezcáis.
Tenéis en vuestra vida terrestre una ayuda inapreciable que por no ser mencionada ni ser predicada en este último tiempo está siendo dejada de lado a pesar de ser una realidad: la presencia de los Santos Ángeles a vuestro lado. Ellos están para ayudaros, están para guiaros por el buen camino, están para ser los mensajeros entre el Cielo y la Tierra y su única misión es procurar vuestra salvación. ¿Cómo no habéis caído hoy en la cuenta de que tal perfección ha sido puesta a vuestro servicio a pesar de que vosotros no me servís convenientemente? Y Yo os he dado así un auxilio que os eleva y os mantiene firmes en las tempestades y tentaciones: Ellos son vuestros Ángeles Custodios. Enseñad vosotros a otros a creer y a acudir a su ayuda. Si ante el menor peligro rápidamente buscáis el apoyo de vuestros amigos, aquellos a quien más amáis, ¿cómo os olvidáis de estos auténticos hermanos vuestros que desde vuestro nacimiento os acompañan y guían y que os cuidarán mejor aún que vosotros mismos os cuidáis? Sólo necesitan que les deis lugar para trabajar en vuestras vidas y os aseguro que el fruto de sus trabajos como buenos jardineros celestiales son flores perfumadas de fe, esperanza y caridad.
Aprended de ellos su obediencia, imitad su mansedumbre, proclamad su amor hacia los hombres, devolvedles la satisfacción de un buen intento cada vez. No hagáis vanos los continuos esfuerzos que éstos hacen por mostraros la luz. No importa en qué estado estéis ahora, dónde recibáis mi palabra directamente o escrita, haced el intento de acercaros a mí y si no os sentís dignos, enviadme a este embajador, auténtico representante vuestro a pedir las gracias necesarias para vuestra conversión. Si vuestros Ángeles vienen a mí a pedir por vosotros, no serán despedidos sin alcanzar la gracia necesaria. Solo basta vuestra buena voluntad.
Recordad pues entonces como ya os he dicho y hoy os repito: la devoción a los Santos Ángeles es necesaria, sumamente necesaria en estos tiempos en los cuales las fuerzas del Infierno se han reunido en número sin igual para llevar a la humanidad entera a la perdición.
Recurrid siempre a mi Madre, Reina de los Ángeles, a cuyo servicio están.
Donde quiera que vayáis a realizar tareas en mi Nombre, enviad a vuestros Ángeles delante vuestro para preparar debidamente el terreno, veréis qué bien lo hacen.
Tened paz.
Meditad lo recibido hasta hoy y aprovechad de todo lo bueno.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Nada que emprendáis por amor a mí quedará inconcluso pues Yo mismo lo completaré con mi misericordia y mi amor por vosotros.
Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad a las puertas de mi Corazón y os lo abriré de par en par.
Paz a las almas de buena voluntad.

I Corintios, Cap. 6, Vers. 11 al 20.




EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos