EL BUEN PASTOR Nro. 26
(5 de abril de 1991)


INDICE



Enviaré sobre esta humanidad incrédula,
un castigo sin precedente,
por perseguir a mis mensajeros


22 de marzo de 1991
Que la paz llegue a vosotros, ovejas de mi grey.
Cercano está el momento, en que conmemoraréis mi Pasión y muerte
(Semana Santa).
Soportad con paciencia los dolores de vuestra vida diaria y haced con ellos una ofrenda agradable al Padre de los Cielos, uniéndola en esos días a mi Pasión redentora. Ofrecéos también, vosotros, como nuevos Cristos, dispuestos a recibir ultrajes, ofensas, dolores, para lograr la salvación de muchas almas que aún no conocen la misericordia de vuestro Señor.
Pues enviaré sobre esta humanidad incrédula, un castigo sin precendente, por perseguir a mis mensajeros, por apagar el Espíritu que sopla a través de sus palabras, por hacer tambalear mis obras en todos los lugares del mundo donde mi Voz y la de mi Madre Santísima se hace oir. Nada de lo que hagan quedará sin recibir su justo pago. Rogad vosotros que entendéis; pedid vosotros que oís con más claridad; buscad vosotros que tenéis la luz del Espíritu Santo. No os quedéis también como los primeros apóstoles, dormidos, mientras Yo elevo mi plegaria.
Es mi deseo que todas mis palabras sean publicadas prontamente como advertencia a la humanidad, deben salir a la luz, deben ser publicadas, insisto, deben ser conocidas, para que aquellos que son fieles no decaigan y aquellos que están extraviados encuentren el camino de regreso.
Vosotros debéis anunciar que Yo estoy aquí y seguiré estando para quien así lo necesite. No olvidéis, deseo que se den a conocer mis palabras que aún permanecen sin salir a la luz.
Tened paz, recibid la bendición y la fortaleza que de ella proviene en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Vivid cada momento entregados en plenitud al trabajo por la salvación de las almas, mas no descuidéis vuestros deberes de estado.
Tened paz, recibid paz, defended la paz que viene de Dios.

Daniel, Cap. 3, Vers. 41 al 50.Daniel, Cap. 3, Vers. 41 al 50.



¿No me negaréis a la primera oportunidad?

21 de diciembre de 1990 (Bendición de las imágenes del Niño Jesús).
Mi paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Habéis venido a este lugar convocados por mí, por una bendición especial, mas Yo os pregunto: ¿Cómo responderéis ante tal don?, ¿no me negaréis a la primera oportunidad?, ¿no esquivaréis el dolor?, ¿no dejaréis de lado vuestro testimonio de ser verdaderos seguidores de vuestro Dios?, ¿sacaréis verdadero provecho de estas imágenes bendecidas?
Oíd con atención: un rey muy poderoso se propuso formar alrededor de su castillo el jardín más hermoso de todo su país, para tal fin, ordenó traer de distintos lugares, algunos de ellos inaccesibles para el hombre casi, gran variedad de flores de variados colores, de hermosos perfumes. Todo ésto puso al cuidado de un vasallo, el cual debía puntualmente vigilar el normal desarrollo de estas maravillas. Este jardinero fue elegido entre muchos y esta elección era tenida como un honor, pues era el hombre de confianza del rey. Mas basado en esa confianza, descuidó su tarea y creyó que la belleza y el perfume de aquellas hermosas flores perduraría por sí mismo, sin necesidad de cuidado alguno. Dedicóse entonces con el alto salario que su rey le daba a comer, a beber, a divertirse, dejando sus obligaciones para otro momento. Llegó así el día en que el mismo rey se presenta a inspeccionar su jardín, ¿y cuál será la sorpresa de ambos, rey y vasallo, al descubrir las hermosísimas flores marchitas, pisoteadas, devoradas por los insectos, secas? ¿Qué creéis que hará el rey con este servidor que olvidando sus obligaciones abusó de su confianza?
Pensad y meditad.
Yo pondré en vuestras manos un tesoro de incalculable valor, más aún que aquellas flores, que hoy están y mañana se marchitan, pues estas imágenes portarán la bendición de vuestro Señor. ¿Seréis entonces buenos administradores?, ¿responderéis fielmente a mis pedidos?, ¿cuidaréis el buen desarrollo de la gracia en vuestros corazones o serán vuestras familias un jardín pisoteado y desierto? En vosotros está, elegid con la sabiduría del Espíritu y del Espíritu de Dios, no el del mundo.
En los lugares donde estos niños estén la bendición se hará sentir a partir de este momento y en especial en la oración de Navidad que haréis toda la familia reunida junto a la pequeña imagen, en silencio o vocalmente, dad todos gracias al Dios del amor que os envía una nueva oportunidad y desde allí, desde ese pesebre os bendeciré en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si deseáis progresar, mantenéos firmes a mi lado; recordad a Pedro caminando sobre las aguas y tomad mi mano.
Tened paz y que mi nacimiento sea una realidad en vuestras familias y en vuestros corazones, y sabed que la verdadera fiesta es la Santa Misa de Nochebuena, allí me hallaréis, allí os espero.
Nuevamente paz a los hombres de buena voluntad.

San Juan, Cap. 16, Vers. 16 al 24.



Dejad las cosas del mundo
y dedicáos plenamente al servicio de Dios

23 de noviembre de 1990
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Durante algún tiempo he dado oportunidad para aquellos que con sus corazones oprimidos por la soberbia han llegado hasta aquí. He dado oportunidad, día a día, de que al comenzar he tendido innumerables puentes de Misericordia a través de las correcciones fraternales y aún a través de mi propia Palabra. Mas ya no demoraré pues no hay tiempo que perder. No seguiré estando a la espera de los rezagados pues se corre el riesgo de perder a aquellos que ya han tomado la delantera y avanzan a paso firme sobre mis pedidos y enseñanzas.
Tened mucha atención en lo que voy a deciros en vuestra Reunión de Enfermos, allí os explicaré el auténtico sentido del Santo Sacrificio de la Misa y la recepción de la Sagrada Eucaristía. Procurad vuestra presencia en esta Reunión que no sólo será un alivio para los cuerpos sino un bálsamo para las almas.
Seguid el rumbo que habéis comenzado, seguid transformando estas reuniones en lugar agradable para vuestro Señor y el Señor seguirá haciéndose presente como hoy y siempre, de vosotros depende.
Recibid la bendición que ésta os dé fuerza y paz, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Os digo y os repito, no fomentéis ninguna actitud que quebrante la unidad entre vosotros. Sacrificaos unos por otros en vistas al gran amor que tengo por vosotros. Mi Madre y Yo os acompañamos si os amáis y vivís acorde con mis pedidos.
Tened paz, vivid este tiempo en plenitud, dejad las cosas del mundo y dedicáos plenamente al servicio de Dios, sólo allí hallaréis auténtica felicidad.
Paz a vosotros.

Job, Cap. 5, Vers. 8 al 16.



La Voz que sólo entienden los corazones limpios
y libres de pecado vuelve a alzarse entre vosotros

28 de diciembre de 1990
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz que sólo entienden los corazones limpios y libres de pecado vuelve a alzarse entre vosotros, la Voz que busca llegar a vuestros corazones y dejar en ellos impreso la figura de la misericordia de Dios.
No creáis que pertenece al pasado la inmolación de los inocentes pues hoy en día en este mundo actual son muchos más los inocentes que mueren sin oportunidad de defenderse, pues es muy común y en muchos paises ya es ley, ese asesinato que denominan aborto y aunque se intente disfrazarlo bajo mil y una caras, es siempre lo mismo: un homicidio horrible a los ojos de Dios y un pecado gravísimo para quien lo comete y para quienes lo consienten. Mas no sólo así se mata a los inocentes en vuestros días, también se mata las almas de los pequeños permitiéndoles que sean formados por ese engendro demoníaco que es el televisor que introduce en sus mentes y en sus corazones puros y limpios, ideas pervertidas que son luego imborrables y que condicionan su conducta a la práctica del mal y a la inclinación hacia las cosas del mundo y de la carne. Ese asesinato debe preocuparos, ese crimen contra la gracia, ese ataque contra el Espíritu de Dios que habita en esos corazones. Dad pues vosotros a vuestros hijos una educación digna y protegedlos, sólo vosotros podéis hacerlo, debéis protegerlos. Orad por ellos, orad con ellos, enseñadles las verdades de la Fe, acompañadlos en su crecimiento, enseñadles a fortalecerse en las virtudes, invitadlos a luchar contra sus defectos. No os importe cuán distintos sean a los hijos del mundo, pues así debe ser, la luz nada tiene que ver con las tinieblas.
Tened paz, amados míos, si habéis llegado hasta aquí, no retrocedáis un solo paso, pues eso significaría para vosotros caer en manos del Enemigo. Firmeza y siempre un paso adelante, corto o largo, siempre hacia adelante. No encontraréis nada fuera de mí, mas a mi lado todo lo tendréis, aunque vuestros sufrimientos se extiendan por toda la vida.
En esta Obra está vuestra vida en esta Obra está la Vida, Yo soy la Vida, lejos de mí no viviréis.
En la Reunión del próximo viernes traed a mí las aguas para bendecir, daré la bendición a toda el agua que traigan para que utilizándola dignamente os sirva de fortalecimiento espiritual y ayude a otros a acercaros a mí.
Tened paz y descansad vuestros problemas y dificultades sobre mi Corazón por vosotros he venido al mundo, por vosotros me he manifestado, por vosotros he dado todo, venid y tomadlo todo de mí.
Yo os bendigo para que vuestros frutos de amor se multipliquen abundantemente bajo la suave y firme efusión del Espíritu Santo, con la mirada complaciente del Padre.
Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Guardad con cuidado el tesoro de vuestra Fe, pues el ladrón está suelto en el mundo y su oficio es saquear los corazones. Vigilad y perseverad siempre.
Paz a quienes puedan recibirla.

San Marcos, Cap. 9, Vers. 41 al 50.



No permitáis que el acostumbramiento
invada vuestras almas


4 de enero de 1991
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
No permitáis que el acostumbramiento invada vuestras almas y haga inútil mis palabras en vuestra vida. No permitáis que las contrariedades de todos los días os lleven a renegar de mí y de mis enseñanzas, porque mucho espero de vosotros y mucho esperan también vuestros hermanos, pues tenéis lo que otros no tienen: al Maestro Divino. Y cada enseñanza recibida debe dar su fruto abundante entre los hombres. Por eso una vez más os mostraré mi misericordia concediéndoos una gracia especial: la triple bendición de estas aguas, que os recordarán las aguas de vuestro Bautismo.
Reciban estas aguas la bendición especial que les permitan ser auxilios eficaces en la lucha contra el pecado y el Demonio, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén). Reciban estas aguas así mismo, bendición especial, para fortaleceros en la lucha contra los enemigos exteriores, llamados el mundo, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Amén). Reciba además la bendición que os permita superar las tentaciones y debilidades, todo aquello que os hace tropezar y caer y que viene de vuestro propio interior y llamáis la carne, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Amén).
Debidamente fortalecidos a través de vuestras oraciones, usad prudentemente de esta agua bendecida, cada vez que oréis en vuestros cenáculos, en las plazas, y sobre todo ésta debe ser la única que se utilice en el Santuario de mi misericordia que habéis erigido en la ciudad por mí elegida. Recordadlo bien, recordadlo siempre, pues estas aguas tienen poder sobre el demonio, el mundo y la carne. Si las usáis en memoria de vuestra consagración y vuestro Bautismo, ellas traen a mí vuestra condición de hijos, adquirida por operación del Espíritu Santo al recibir tal Sacramento y vuestro Padre del Cielo al veros auténticos hijos, no podrá negaros nada, por eso usadlas, usadlas y recordad que son un obsequio de mi misericordia. Deben recibir antes de retirarlas la bendición sacerdotal (sacerdote presente), que es aquella que Yo mismo he instituido y nunca negaré.
Tened paz, amados míos, tened paz en el corazón, para poder sobrellevar lo que vendrá. La misericordia no es amada porque no es debidamente conocida, dadla a conocer actuando con vuestros hermanos como Yo actúo con vosotros.
Paz a los corazones bien dispuestos.
Y la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Cada palabra es una perla preciosa, usadla según su valor para guardar el tesoro en el Reino de los Cielos.
Paz.

San Mateo, Cap. 20, Vers. 1 al 16.



No desesperéis bajo ninguna circunstancia
 

15 de marzo de 1991
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Mi Corazón lleno de amor tiene sed de almas, está ansioso por ejercer con cada uno de vosotros su oficio de Redentor y Salvador. Con suavidad y firmeza edificaré dentro vuestro, una ciudad que colmaré de gracia y bendición y con vuestra ayuda esta ciudad de luz transmitirá esa luz a otros en los cuales también trabajaré; esa es la misión de la misericordia de vuestro Señor, llegar a cada hombre y trabajar en él hasta formarlo en una imagen agradable al Padre de los Cielos.
Confiad en mí y Yo os modelaré, abandonáos en mí y Yo os guiaré, velad por mis intereses, Yo atenderé los vuestros, entregaos al trabajo por mí y Yo os reemplazaré en vuestras tareas y duplicaré vuestras fuerzas y centuplicaré vuestro rendimiento, mas hacedlo todo con alegría y solo por amor a mí y a las almas.
Si vosotros habéis encontrado el tesoro de la fe, ¿no deseáis acaso que otros lleguen también a ese encuentro con el máximo tesoro de su vida?, y no desesperéis bajo ninguna circunstancia por que nada escapa a la intervención divina.
Tened paz, sed fuertes en las pruebas, dignos Apóstoles de los Últimos Tiempos, en humildad y obediencia.
Yo os bendigo, recibid la salud de cuerpo y alma, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Todo lo que necesitéis está en mí, fuera de mí nada hay que os pueda servir.
Paz a vosotros.

San Lucas, Cap. 23, Vers. 47 al 49.



Si queréis cultivar una virtud
que sea de mi agrado,
cultivad especialmente la humildad

8 de febrero de 1991
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Cuantas veces sea necesario, cuantas veces el tiempo así lo exija, haré uso de mi instrumento
(Miguel Ángel) para comunicaros mis palabras de verdad y de vida. Y en todo momento mi asistencia llegará a él para que pueda cumplir hasta el último momento de su vida fielmente con la misión que libremente ha aceptado y que Yo, vuestro Señor, le encomendé: llevar al mundo entero la voz de la misericordia.
Si queréis cultivar una virtud que sea de mi agrado, cultivad especialmente la humildad, aquella humildad que os pone al servicio de todos; si queréis realizar obras que agraden a mis ojos, realizad aquellas que nacen del sentimiento de amor hacia los demás: obras de caridad, hechas con caridad; si queréis elevar una oración que sea agradable a mí, orad como mi Madre os ha enseñado el Santo Rosario y practicad la devoción a la Divina Misericordia, en lo posible, frente a mi Cuerpo y mi Sangre en la Eucaristía.
Buscad dentro vuestro y en todo momento motivos para humillaros para orar y para realizar obras de amor y así avanzaréis a paso firme por el camino de la misericordia.
No dejéis que otros hagan lo que vosotros podríais hacer ni abandonéis prontamente vuestra tarea por otra que os agrade más: Pensad siempre primero en el agrado de vuestro Señor y sabed que Yo os pondré, aún en las pruebas, como muralla firme e infranqueable; Yo os pondré en los combates espirituales como fortaleza impenetrable, como ejército invencible; Yo os pondré en los momentos de zozobra espiritual como arma, verdadera arma, que nunca será vencida ni quitada de mi mano, pues vosotros sois los elegidos de mi Corazón para entablar la batalla.
Ponéos de rodillas para recibir la bendición: Mi misericordia que habita en este Santuario penetre vuestros corazones, os bendiga, os proteja y acompañe siempre y os haga fieles a mí hasta la muerte por más dolorosa que ésta sea. Yo os bendigo hoy en forma especial, recibid la fortaleza en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Por los pecados del mundo, realizad reparaciones y desagravios; por las faltas de vuestros hermanos, sacrificáos vosotros y encontraréis alivio en mi Corazón.
La paz a aquellos que entienden la Voz que habla a las almas.

I San Pedro, Cap. 4, Vers. 7 al 11.



No deseo que los hombres me teman

15 de febrero de 1991
Paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que más os daré si más confiáis en mí, pues el límite de mi misericordia es vuestra confianza en mi intervención. Pedid confiadamente y con perseverancia y alcanzaréis las gracias necesarias para vosotros y para aquellos por quienes deseáis pedir. No importa cuán grande sea vuestro pedido, sólo importa vuestra confianza y vuestra fe en mi intervención; sólo así podré trabajar si me dáis un lugar dentro de vuestro corazón pues Yo soy el Rey de misericordia y es mi deseo extenderla sobre la humanidad entera, desde aquí y hacia todo el mundo otorgando mis gracias día a día a quienes se acerquen a mí.
No deseo que los hombres me teman sino que me devuelvan en algo el enorme Amor que vuelco sobre ellos cada día en cada minuto. Todos vosotros sois los fieles testigos de que mi misericordia realiza obras sin igual en aquellos que de mí todo lo esperan.
En este mundo poblado de angustias y fracasos brilla aún la luz de la esperanza para aquél que se arroja confiadamente en mis brazos.
Tened paz, amados, tened paz y continuad por el camino que habéis emprendido, no os detengáis ni volváis atrás, seguid las huellas de vuestro Señor como hasta ahora y cada vez con mayor compromiso.
Yo os bendigo, ponéos de rodillas como señal de humildad, esta bendición es para vosotros para que fortalezca vuestros corazones y mueva vuestras voluntades hacia el bien, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Poned vosotros vuestro empeño en mis cosas y Yo no dejaré de interesarme por las vuestras en una forma especial. Probad y veréis cuán bueno es vuestro Señor.
La paz a los corazones limpios.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 21, Vers. 23 al 26.



Veréis sobre vosotros grandes calamidades
y persecuciones

8 de marzo de 1991
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
La Voz que habla a las almas una vez más se hace oír entre vosotros, porque es necesario que el profeta eleve su voz, es necesario que el elegido cumpla su misión, es indispensable que mi portavoz lleve mi Mensaje, pues para ésto ha sido llamado. Mucho hay aún por decir y por hacer, y mucho más es lo que falta.
Veréis sobre vosotros grandes calamidades y persecuciones, veréis sobre el mundo entero, abatirse una enorme falta de amor y un olvido total de Dios, veréis la Iglesia atormentada y oscurecida por falsas doctrinas, pero no temáis, porque aún en ese tiempo, mi Voz y mi consuelo estarán entre vosotros, pues por vosotros me he tendido en el madero de la Cruz y he dejado que taladren mis manos por tantas veces que vuestras manos no se tienden en forma de ayuda; he dejado oradar mis pies por tantas veces que vuestros pies no caminan llevando la buena noticia a todo el mundo; he dejado que las espinas lastimen atravesando mi cabeza por tantas veces que vuestros pensamientos vanos no os dejan ver que tan cerca vuestro estoy; he dejado traspasar mi costado para que de él surjan el agua y la Sangre que representan mi misericordia y Amor por todos vosotros.
Este mundo no ama a un crucificado ni quiere hablar de él, trata de encubrirlo todo detrás de un amor que es solo complacencia y permisividad para continuar en el pecado. Ese no es el amor de Dios, os lo digo yo, Jesús, vuestro señor. Mi amor es un amor de entrega y sufrimiento, de perseverancia y de perfeccionamiento constante, de conversión auténtica y nunca de libertinaje.
La voz del profeta seguirá sonando pues es necesario que así sea para que sea escuchado el mensaje de la misericordia cuando aún hay tiempo, cuando aún espero, cuando aún no ha llegado lo que vendrá.
Tened paz, y recibid la bendición de Aquel que os ama al punto de haber dado la vida por vosotros. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Fortalecéos en las pruebas y mantened la unidad y la oración. Unidos a mí venceréis.
Paz a vuestros corazones.

Romanos, Cap. 8, Vers. 28 al 39.




Esforzáos cada vez más por mostrar
a vuestros hermanos
el rostro de la misericordia

1 de febrero de 1991 (Primer viernes de mes, Bendición de los cirios).

Ezequiel, Cap. 3, Vers. 1 al 10.

La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Desde el comienzo de esta Obra, muchas palabras de sabiduría he vertido frente a vosotros, mas las acciones no son acorde a mis enseñanzas aún, pues mucho he hablado y pedido y enseñado y poco es aún lo que se hace.
Esforzáos cada vez más por mostrar a vuestros hermanos el rostro de la misericordia que en el tiempo se presenta a ellos a través vuestro.
Que estos cirios bendecidos sean la señal de la luz que debéis transmitir con vuestras palabras y con vuestras obras en todo momento y en cada lugar.
Tomad vuestros cirios y elevadlos con la mano derecha
(los presentes así lo hacen) sean benditos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Amén).
Cuando las tinieblas cubran la faz de la tierra estas velas bendecidas iluminarán vuestros hogares, guardadlas en lugar seguro pero cercano pues el tiempo de utilizarlas no es tan lejano como creéis.
Tened paz, tened paz en vuestros corazones y transmitidla, transmitidla a los demás enseñándoles a confiar en mí.
Yo soy la misericordia y el Amor que por vosotros extiendo este tiempo.
Nuevamente paz.




EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos