EL BUEN PASTOR Nro. 27
(28 de junio de 1991)


INDICE



¿Os dáis verdadera cuenta
de quién os habla y para qué?

14 de junio de 1991.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Pensad y meditad con atención mis palabras para que podáis sacar de ellas luz en estos momentos de oscuridad general.
¿Acaso la continuidad de mis palabras en forma de mensaje os ha hecho olvidar que estas manifestaciones son un fruto excepcional de la Misericordia Divina, en un tiempo en que son sumamente necesarias, y se realizan como último auxilio para esta humanidad? ¿Acaso os habéis acostumbrado a oír mi Voz al punto tal de creer que es una simple voz de hombre y que como hombre presenta simplemente una idea más entre tantas? ¿Acaso por reiterar mis pedidos en una forma insistente los practicáis como una simple ley exterior olvidando el espíritu de amor, el espíritu de sacrificio con que cada práctica debe realizarse y que es lo que en realidad me interesa? ¿Acaso por ocuparos de juzgar a los demás habéis olvidado poneros vosotros mismos bajo juicio y con la misma severidad con que criticáis pública o privadamente a otros, realizar vuestra propia crítica?
¿Acaso porque tardan las profecías en caer sobre esta humanidad, en forma irrevocable, vuestro fervor se ha ido perdiendo sin daros cuenta que esta demora es sólo obra de la Misericordia?
¿Tal vez, vosotros también desearéis dejarme? Pensad y meditad; cuando la Voz de la Verdad se hace oír, los corazones tiemblan, los rostros palidecen, los ángeles se conmueven. Vosotros: ¿Os dáis verdadera cuenta de Quién os habla y para qué? No es mi deseo perturbaros sino poneros en verdadera relación Conmigo. Yo soy vuestro Dios y vosotros mis hijos, si me amáis, cumplid mis pedidos.
Yo os bendigo, recibid la paz y fortaleza en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sabed que el mundo no desea veros porque vuestro ejemplo arrastra cuando es dado con verdadero amor; el mundo no desea oíros porque vuestra voz, cuando os entregáis a mí, no es la vuestra sino la mía.
Todo se ha enfriado, la fe, la esperanza, el amor y sólo el calor, el fuego inagotable de mi Corazón podrá derretir ese hielo; acercáos todos a mí y lo sentiréis también arder dentro vuestro.
La paz a los corazones bien dispuestos.

San Marcos, Cap. 11, Vers. 12 al 14.



Ante las dificultades y persecuciones
me han abandonado y yacen ahora como
despojos tomados por el enemigo


10 de mayo de 1991.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Observad a vuestro alrededor y tomad ejemplo para no caer vosotros en el mismo error.
Aquellos que durante mucho tiempo decían seguirme; aquellos que ostentaban su adhesión a mí cuando todo aparecía favorable y cuando las contrariedades no habían avanzado, cuando la devoción era fácil y cómoda, cuando la recepción en todas partes era cálida y entusiasta, pues bien, allí se enrolaban como seguidores y discípulos, mas hoy, ante las dificultades y persecusiones me han abandonado y yacen ahora como despojos, tomados por el Enemigo, azotados, apaleados, sacudidos, confundidos, ya no tienen firmeza ni valor, ya no tienen el verdadero sentido del compromiso con Dios, han caído, pues, y muy bajo, por su propia voluntad, por alejarse de la Luz, viven ahora en tinieblas. Que os sirva como ejemplo, os repito, para no caer en lo mismo, pues nadie está seguro ni firme; todos debéis luchar por manteneros a mi lado, pues mil y un artilugio será utilizado para alejaros de mí. En vosotros, en vuestra perseverancia y unidad está el éxito.
Muchas moradas hay en la Casa de mi Padre destinadas a vosotros, a las cuales podéis acceder, pues Yo os he abierto la puerta, pero para esto es necesario el fiel cumplimiento de mis mandatos.
Nada nuevo pues os digo, mas sí os pido que renovéis vuestro fervor y vuestro deseo de servir al auténtico Señor, pues los demás dioses de este mundo tienen ya destinado el Fuego del Infierno y donde esté vuestro dios estará vuestro destino.
Yo os bendigo para que obtengáis la gracia de la perseverancia en el bien, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Ninguna prueba o tentación será superior a vuestras fuerzas, si así fuese, no sería Yo vuestro Dios, y mi Justicia sería sólo una palabra sin sentido.
Tened paz, buscad la paz, y llevadla en vuestro corazón, a través de la gracia.

Habacuc, Cap. 1, Vers. 1 al 5.



Que los sufrimientos os alienten
pensando en los míos
por vosotros en la cruz

12 de abril de 1991.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Incansablemente y siempre con la misma dedicación, mi Voz se hace oír en medio vuestro reclamando vuestra atención, y pidiéndoos respuesta a cada uno de mis pedidos. Necesito vuestra entrega para acercar a otros al seno de la Santa Iglesia; necesito vuestra dedicación para paliar las necesidades de vuestros hermanos; necesito vuestra confianza para otorgaros las gracias que llevarán a otros al camino de la fe; necesito servidores fieles y firmes, fuertes y perseverantes, unidos y obedientes, humildes y llenos de amor. ¿Seréis pues, vosotros?, ¿serán otros?, vosotros tenéis pues la última palabra; mas si estáis decididos a emprender el camino, no miréis atrás, poned vuestros ojos en mí; confiad, confiad plenamente en mis palabras, pues ningún temor pueden ellas engendrar en las almas que desean mayor perfección. Ya sé que el mundo está ciego para no ver vuestros esfuerzos y sordo para no oír vuestras advertencias y mudo para no elevar su voz a Dios; cree poder bastarse a sí mismo y así terminará. Cuando este mundo crea poder bastarse a sí mismo para todo, aún para proporcionarase un cielo nuevo y una tierra nueva, entonces verá tristemente que nada se es si no se es para Dios.
Tened paz, avanzad sin temor, que los sufrimientos os alienten, pensando en los míos por vosotros en la Cruz.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
La paz habite en vosotros.

Jeremías, Cap. 33, Vers. 10 al 13.



No perdáis de vista ninguno de mis pedidos
para no quedar relegados
en el camino del progreso espiritual


5 de abril de 1991, (Primer viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No perdáis de vista ninguno de mis pedidos para no quedar relegados en el camino del progreso espiritual.
Un auténtico apóstol de los Últimos Tiempos, nunca olvida la oración ni deja pasar oportunidad de realizarla, solo o en conjunto, tratando cada vez de mejorar ese contacto íntimo Conmigo; un auténtico apóstol, no deja de cuidar celosamente el recinto que ha sido consagrado como Santuario de mi Misericordia; un verdadero apóstol de los Últimos Tiempos, no sacia jamás su sed de almas, buscando continuamente la forma de acercarlas cada vez más al Fuego de mi Corazón; un auténtico y verdadero apóstol de los Últimos Tiempos, no deja todo ante la primer contrariedad, sino que toma fuerzas y continúa, alimentándose en la Sagrada Eucaristía que es mi Cuerpo y mi Sangre, transformándose entonces, en profeta, con sus labios y con su vida.
Es verdad que el Enemigo de las almas muestra sus garras, es verdad que la Serpiente Antigua, intenta ahogar vuestros sinceros esfuerzos, mas no temáis. Si la Serpiente venenosa os ataca, es porque estáis poniendo pie en sus dominios. Yo haré que su mordedura, aunque dolorosa, no os perjudique, y aún más, volveré su veneno contra ella misma.
Tened paz, y recordad en este día el llamado hecho a cada uno de vosotros y vuestra libre aceptación de la misión que juntos habéis emprendido: la salvación del mayor número posible de almas.
En el día, en el día de mi Misericordia, volcaré los rayos de mi Divino Corazón sobre vosotros, agotando la fuente de mis gracias, para vosotros y para el mundo entero.
Pedid con fe, rogad insistentemente, esperadlo todo de mí y lo obtendréis, os lo aseguro.
Tened paz, os bendigo a vosotros y a vuestras intenciones, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Y no toméis con liviandad mis palabras, ni las coloquéis junto a las palabras de otros tantos hombres de este mundo, dadles el lugar dentro de vuestro corazón, donde sólo Yo, vuestro Dios, puede acceder.
Que mi Espíritu habite en los corazones dignamente purificados.
Paz.
I Corintios, Cap. 13, Vers. 8 al 13.



Sabed que mienten aquellos
que dicen estar cerca mío
y rechazan mis pedidos buscando excusas
en su propia debilidad


19 de abril de 1991.
Mi paz a vosotros ovejas de mi grey.
Sabed que mienten aquellos que dicen que Dios está lejos de los hombres, pues nunca como en este tiempo, Yo vuestro Dios, estoy entre vosotros esperando vuestras respuestas, oyendo vuestros pedidos. Mienten aquellos que dicen que Dios no interviene en la vida del hombre, sólo en casos excepcionales, pues aún en las pequeñas cosas de todos los días, la mano de vuestro Dios está allí y cada una de las cosas que vivís, si las vivís en mi Nombre os recordarán mi Presencia. Sabed que mienten aquellos que dicen estar cerca mío, y rechazan mis pedidos, buscando excusas en su propia debilidad; víctimas son pues de sus propios pensamientos, creyendo complacer a Dios, sólo complacen a su enemigo, abandonándose en la comodidad. Sabed que mienten también aquellos que dicen que ya Dios ha intervenido una vez directamente en la historia y no es necesario más, pues cada vez que sea necesario a través de mis instrumentos haré oír mi Voz de advertencia en forma continua y misericordiosa para que aquellos que oigan y con sinceridad cambien de vida se salven.
Así como no sale el sol y se queda fijo en el cielo sino que recorre el camino que Dios le ha marcado, así ninguna Obra, como ésta, no comienza y se levanta para quedar luego estática, sino que continúa avanzando de un punto a otro para que en todo el mundo se observe su esplendor y así será, esta Obra, la Obra de mi Misericordia, la Obra destinada a los tiempos cercanos a mi Segunda Venida; vosotros debéis ser los preparadores de este mundo para mi Segundo Advenimiento, recordad esta admonición: Cuando el Hijo del hombre vuelva a la tierra, ¿hallará fe en ella?
Tened paz, todo lo que emprendáis para mayor gloria de vuestro Dios será bendecido oportunamente.
Recibid la bendición de Quien os ama en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Muchos enfermos han recuperado su salud a través de estas manos, bendecidas por mí, y muchos lo harán porque el poder de interceder por los enfermos no se ha separado de ellas, mas sólo actúa en las almas que desean convertirse con sinceridad.
Porque os amo, aún lo dejo entre vosotros.
Paz.

Romanos, Cap. 9, Vers. 14 al 20.



¿Y qué destino pensáis que dará
este noble señor a su esposa infiel?
 

31 de mayo de 1991.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Oíd con atención y entenderéis, prestad vuestros oídos y aprenderéis, oíd lo que la Voz de vuestro Señor enseña a aquellos a quienes ama.
Un Rey poderoso y fuerte decide partir en viaje de negocios, dejando todo sus tesoros en manos de su esposa, la cual, lejos de administrarlos como corresponde, toma alianza con los enemigos del Rey y traman en conjunto la forma de destruir su reinado matándolo para apoderarse así de todo. Varios seguidores fieles del Rey, le advierten sobre su conducta, mas ésta, lejos de cambiar, envía también a matar a aquellos que con su voz molestaban su conciencia.
Antes de retornar, este poderoso Rey, vestido como uno de sus súbditos, se mezcla entre la gente del pueblo para oír sus opiniones y allí escucha con toda atención las quejas que este pueblo tiene en contra de la perversa reina. Advertido entonces del destino de muerte de sus servidores fieles y sin dudar un minuto más, interrumpe su viaje y vuelve, descubriendo por completo toda la trama que intentaba llevarlo a la ruina. ¿Y qué destino pensáis que dará este noble Señor a su esposa infiel? ¿No dará acaso el mismo trato, y con justicia, que ésta ha dado a aquellos servidores que le prevenían de su error?
Entended, entonces, pues el Rey soy Yo, la esposa infiel es aquella parte de mi Iglesia que permanece vendida a mi enemigo, pues bajo apariencias de obediencia, están tramando por destruir. Y estos servidores fieles que darán su vida por defender la autoridad, podéis ser vosotros si permanecéis fieles a mí. No os prometo un destino de felicidad en este mundo, mas sí os garantizo que la verdad y la justicia no se apartarán de vuestro camino, y que al final de vuestros días allí estaré, para que vuestro sacrificio no sea inútil.
¡En cuanto a ti, esposa infiel, aún te advierto, romped los lazos que te unen a mi enemigo, para que pueda verte limpia y pura como al principio!
Estad atentos pues, porque esa parte pervertida de mi Iglesia, hará su manifestación más amplia, cada vez que en el seno de mi Iglesia se celebren fiestas especiales, como la del día de mañana
(Fiesta de Corpus Christi) y que lo que suceda en torno a la Fiesta de mi Cuerpo y mi Sangre os sirva de ejemplo para poder colocar en su sitio a cada uno de los que veáis, según su forma de proceder, de su forma de pensar y sentir. Como lo he dicho, lo repito: por sus frutos, los conoceréis.
Un Dios de amor, no recibe amor sino indiferencia, que puede hacer entonces mas que esperar dando nueva oportunidad cada día. Es la Misericordia quien llama ahora a las puertas de los corazones, sino oís este llamado, éste será el último.
Tened paz, realizad vuestra tarea con humildad y sencillez, pues la estáis haciendo para mí, para vuestro Señor, por eso os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Nada escapa a mi mirada ni a mis designios, todo va acorde a mis planes, no os inquietéis.
Paz a los corazones limpios.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 2, Vers. 37 al 47.



No os atemorice ningún obstáculo
que se presente en vuestro camino
por grande que sea

3 de mayo de 1991 (Primer Viernes de mes).
Que mi paz descienda sobre vosotros, ovejas de mi grey.
No os atemorice ningún obstáculo que se presente en vuestro camino por grande que sea, ni tembléis aunque veáis que alrededor vuestro las tinieblas todo lo cubren, ni gimáis desesperados cuando os veáis oprimidos por la angustia y la impotencia: confiad en mí, todo obstáculo venceréis, toda tiniebla desaparecerá, toda angustia será plenamente consolada.
¡Señor, tú sabes lo que necesito! (Exclama en voz alta una persona). Y tú sabes lo que Yo pido de cada alma: Ve, pues, y actúa según mis pedidos. Pues por sus obras seréis conocidos; sed vosotros el ejemplo para vuestros hermanos y seréis iguales a mí. No dejéis caer en vano cada palabra, meditadla en profundidad, y llevadla a la práctica. Yo os aseguro que no os abandonaré, pues otros quisieron oír lo que vosotros oís y no lo han oído; otros han querido ver las maravillas y manifestaciones de mi Amor y no las han visto, por que Yo os he elegido a vosotros para manifestarme y a través vuestro, a todos, al mundo entero. Haced realidad, pues, la obra de Misericordia de Dios en las almas, hacedlo con presteza, poned empeño, sembrad amor.
Yo os bendigo, recibid la Fortaleza, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Nadie os comprende como Yo y nadie os conoce como Yo, no juzguéis en vuestro interior las actitudes de vuestros hermanos, antes bien juzgáos severamente vosotros mismos para poder ver hasta que punto vuestro compromiso es verdadero.
La paz descienda a los corazones bien predispuestos.
I Pedro, Cap. 4, Vers. 7 al 11.



Mostrad con serenidad la verdad que habita
en vosotros sin perturbaros por las calumnias


26 de abril de 1991.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Es mi ferviente deseo que vosotros, que os decís mis seguidores y Apóstoles, revaloricéis mi Presencia en la Sagrada Eucaristía, a través del Santo Sacrificio de la Misa. Cada vez que en este Sacrificio estéis presente durante la transubstanciación ofrecéos vosotros mismos al Padre uniendo vuestros sacrificios y dolores de cada día a los míos, y así, íntimamente ligados a mí, ofrecédlos, pues para eso os he llamado, para ser víctimas de amor por la salvación del mundo.
Mañana al concurrir a Misa en el momento de la Consagración, decid: Señor mío, Jesús, os ofrezco todos mis trabajos y dolores, todas mis alegrías y logros, todo lo que he tenido y dejo de tener por la salvación del mundo, unido a Tu Pasión Santísima. Yo os llenaré de consuelo y felicidad en el momento de la Comunión y fortaleceré vuestras almas para la lucha que cada día es mayor y más difícil, pero para la cual no os faltará la asistencia de vuestros Ángeles y del Cielo entero.
Tened paz, mostrad con serenidad la verdad que habita en vosotros sin perturbaros por las calumnias, pues Yo conozco la verdad de cada cosa. Que eso os baste.
Mi bendición a vosotros, recibidla en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Sed vosotros los mensajeros del Cielo, con vuestras obras, con vuestra vida, con vuestra fidelidad a mí.
Si el sarmiento no permanece unido a la vid, se seca y muere. Lejos de mí no hallaréis vida alguna que os deje conformes; junto a mí, la vida más dura os parecerá dulce.
La paz penetre en los corazones bien dispuestos.

Jeremías, Cap. 32, Vers. 37 al 44.



¿Quién prestará su vida para que
el Santo Espíritu de Dios
haga de ella según su Voluntad?


17 de mayo de 1991.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Nada debéis temer si Yo estoy en medio vuestro.
Un espíritu de insatisfacción llena al mundo entero hoy para llevarlo a la búsqueda continua de placeres y diversiones, a veces lícitas, a veces, no; un espíritu que busca dominar a otros en un afán de poder y de tener; un espíritu que busca utilizar a los demás en provecho propio, sin importar el daño que ésto les acarrea; un espíritu de frialdad frente a las auténticas cosas de Dios, así las llaman.
¡Señor sáname, para ti nada es imposible! (exclama en alta voz una persona).
La boca y el corazón deben coincidir para que mi Espíritu pueda actuar, que se haga en ti según crees.
Un espíritu de vanidad y de lujuria embriaga a todos los hombres y en este estado llega a vosotros, al mundo entero, el Espíritu Santo de Dios; ¿en que pecho podrá anidar?, ¿en que hogar encontrará un sitio?, ¿en qué corazones podrá arder su llama?, ¿quién prestará su vida para que el Santo Espíritu de Dios haga de ella según su Voluntad?
Habéis orado y pedido y Yo os he dicho que el Padre de los Cielos no negará su Santo Espíritu a quien se lo pida. Yo os aseguro que así será y recibiréis cada uno vuestras gracias oportunamente pues el Espíritu de Dios habita en los corazones que están en amistad con Él y no mira investiduras exteriores sino la morada interior ese lugar donde sólo Dios puede acceder.
No os turbéis sino habéis sentido en ese día algo exterior a vosotros que os haga pensar en la recepción del Espíritu Santo, ved que su fuerza se demostrará al vencer aquellos vicios y tentaciones habituales, aquellas cargas pesadas del tiempo en el cual no conocíais a vuestro Señor. Obtendréis de Él sus dones para ponerlos a la vez a su servicio, pues así actua, Él os iluminará en cada instante, recurrid a su ayuda con frecuencia, pues en la oscuridad reinante sólo la luz del Espíritu Santo sirve, pues las luces creadas por los hombres por su propia inteligencia de nada le valdrán para obtener la salvación de su alma. Si Dios no habita en vosotros estáis muertos.
Tened paz, amados, os bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Haced florecer prontamente la semilla del Amor que Yo mismo he plantado en el surco de vuestra alma al llamaros a esta misión.
Todo lo predicho se cumplirá puntualmente, lo bueno y lo malo, lo triste y lo alegre, para que vea el mundo entero que aquí estoy Yo, vuestro Señor.
Mi paz a los corazones bien predispuestos.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 16, Vers. 16 al 34.




No os quedaréis al margen
si no os margináis vosotros
mismos encerrándoos en vuestro egoísmo


24 de mayo de 1991.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Mucho se habla en todo el mundo y mucho se trata de hacer en nombre de la libertad, mas fijáos bien quienes son aquellos que pregonan libertad y veréis que en realidad son los auténticos esclavos, esclavos del pecado, bajo cuyo dominio están, y a quien no pueden dejar. Aquellos que proclaman libertad para seguir sus propios caminos y vivir su vida disipada, no aceptan pues la libertad de aquellos que deciden vivir junto a Dios y desprecian al mundo, al Demonio y a la carne. Aquellos que pregonan libertad dentro de la Iglesia y sin embargo no aceptan la libertad de conciencia de aquellos que viendo mi Presencia ultrajada, deciden reparar inmolando sus vidas a mi servicio: ¿qué libertad pues entonces predican?
Oiréis a aquellos que hablan de liberación, liberación de todo aquello que pueda significarles un camino a seguir, pues sólo prefieren su propio camino, a eso llaman liberación, y no ven que de esa forma, son esclavos de sus propios errores, pues son incapaces de cambiar su vida, y esa libertad que solicitan no pueden ejercerla pues están bajo el dominio de Satanás.
La auténtica libertad de los hijos de Dios, mantiene la mirada serena, la paz en el corazón, la fortaleza en las pruebas, la caridad constante; la auténtica libertad hace que el alma esté de continuo atenta a las insinuaciones del Espíritu Santo, sin basar su accionar en opiniones humanas carentes de esa luz especial; la auténtica libertad os hará capaces de los mayores sacrificios; la auténtica libertad los llevará a la Patria Celestial. No os dejéis oprimir por aquellos que en nombre mismo de esa libertad, buscan encasillaros entre los múltiples modelos ya existentes, pues cada uno de vosotros, sois irrepetibles, y como tales tenéis derecho de rendir culto a vuestro Dios en su Casa como vuestra conciencia os lo dicte sin que nadie pueda por ello condenaros.
No os preocupéis de aquellos que piensan y traman continuamente la destrucción de esta Obra, pues si ocuparan ese tiempo por la salvación de las almas, mucho de bueno habrían hecho, y esa libertad habría sido usada acorde a mi Santa Voluntad. Vosotros, amados, sois especialmente llamados a trabajar en estos momentos difíciles y a ofreceros de continuo por aquellos que aún no me conocen.
Yo os bendigo, recibid la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
No quedaréis al margen, si no os margináis vosotros mismos encerrándoos en vuestro egoísmo.
Paz a los corazones bien dispuestos.

San Juan, Cap. 14, Vers. 27 al 31




Las batallas que se aproximan son decisivas
para la salvación de las almas

7 de junio de 1991 (Primer Viernes de mes).
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Desde aquel día en que habéis oído mi llamado por primera vez, hasta el día de hoy, habéis vivido intentando cumplir cada uno de mis pedidos, preparándoos como valientes soldados para el combate contra el mal. Hoy os pido que reviséis vuestro equipo de combate como lo hace un buen soldado, pues las batallas que se aproximan son decisivas para la salvación de las almas. Fijáos si lleváis suficiente agua y alimentos; mirad si recibis frecuentemente la Sagrada Comunión; mirad también si tenéis a mano las órdenes de vuestro jefe; revisad vuestro comportamiento frente a mis pedidos; mirad también si tenéis el correcto plano de la situación para poder alcanzar los objetivos; revisad como estáis en vuestra conversión interior y cual es la meta que os habéis propuesto al decidir seguirme. Pensad y planead como sortearéis los obstáculos que el enemigo os propone, practicando la oración profunda y sincera y la lectura de mi Palabra y marchad confiados pues Yo voy con vosotros, Yo voy delante vuestro, apartando los peligros y obstáculos y mostrándoos el camino a seguir.
Si hasta hoy habéis dudado en continuar o deteneros en la marcha, sabed que el premio es sólo para aquel que arriba a la meta. Vosotros habéis sido llamados, si respondéis, responded hasta el fin, pues en vuestra perseverancia está el secreto del éxito.
Muchos desearíais que mis palabras fuesen más claras con respecto a situaciones individuales, mas Yo os digo: en cada situación individual debéis observar con atención como habéis procedido con respecto a todo lo que he pedido en generalidad. No daré públicamente consejos individuales ni amonestaciones personales a no ser que sea totalmente necesario.
Si queréis saber si estoy conforme con vuestra tarea, os digo que puede mejorarse y mucho, mas no por eso desvalorizo el esfuerzo realizado. Os he dicho y os repito: Sabed que todo lo hacéis por mí y para mí y eso os reconforte.
Os bendigo para que seáis los defensores de la verdad en un mundo plagado de mentiras, y para que sepáis mostrar el camino a vuestros hermanos extraviados en las encrucijadas del Demonio.
Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
No hay mejor vocación para un alma salida de mis manos que ansiar volver a ellas.
Paz a vosotros.

Proverbios, Cap. 16, Vers. 23 al 33.



¡Este es el Santuario de mi misericordia!
y lo que pidáis aquí en mis manos está

21 de junio de 1991.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Día tras día, mi Voz se hace oír entre vosotros para llamaros a una auténtica conversión, a una verdadera vida de fe. No es mi deseo que os quedéis estancados; deseo que caminéis junto a mí por el sendero de vuestra salvación.
¡Jesús, puedo acercarme! (dice la misma persona que habló en mensajes anteriores). Todo está bien donde está.
Este santo lugar bendecido por mi Presencia y Misericordia ha obrado y obrará muchos prodigios y maravillas que sólo serán inteligibles para aquellos corazones que verdaderamente desean la Verdad y el Amor de Dios. No hay lugar, pues, en este recinto para quienes busquen su propia gloria o busquen ser alabados por sus propios méritos, todo aquí será sacrificio y oración, todo aquí será humildad y silencio, la tarea desinteresada pero activa hará crecer mi Obra prontamente y mi bendición no faltará en cada momento. Un sitio como éste, no puede ser dejado de lado, ni abandonado al olvido ni colocado entre los demás lugares comunes de devoción. He dicho y lo repito: Este es el Santuario de mi Misericordia y lo que aquí pidáis, en mis manos está.
He puesto entre vosotros, a mi enviado, para que mis palabras lleguen sin tardanza, mas del cumplimiento interior de ellas, cada uno rendirá estrecha cuenta, pues de vuestra voluntad y libertad dependen. Si el amor os mueve, nada temáis, pues Yo soy el Amor Vivo.
Recibid la bendición, sea para vosotros liberación en cuerpo y alma, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
En la reunión del primer viernes de mes, reiteraré la bendición de las coronas de Rosario como en una oportunidad, una por persona, cada uno de los asistentes.
Quien más recibe, más cuenta deberá rendir.
La paz llegue a los corazones abiertos.

Eclesiastés, Cap. 7, Vers. 19 al 23.



EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos