EL BUEN PASTOR Nro. 28
(6 de septiembre de 1991)


INDICE



OS ADVERTÍ DE LA SERIEDAD
DE LA COMUNIÓN EN LA MANO



16 de agosto de 1991.
Mi paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Oíd con atención: no permitáis que en vuestras vidas el Enemigo de las almas siembre la semilla de la discordia; no dejéis acrecentar vuestro orgullo ni permitáis que vuestra conciencia sea silenciada; no creáis que siempre obráis acorde a mis designios, cuando en realidad vuestra voluntad dirige sus pasos hacia vuestras propias metas y objetivos. Si no os entregáis sinceramente a mí, si no abrís vuestro corazón, nada lograréis, ni ahora ni después; si no colocáis vuestras almas en actitud humilde frente a mí, sin reclamar nada por derecho propio, sino haciendo una solicitud humilde y simple, nada lograréis ni alcanzaréis y no es por mi empecinamiento sino por el vuestro, y no es por mi falta de intervención sino por no haber dado vosotros lugar para la misma. No perdáis oportunidad tras oportunidad de volver a mí, porque una de ésas puede ser la última.
Os advertí sobre la seriedad de la comunión en la mano y ya sabéis que en muchas partes se practica ahora como algo normal; nadie parece ver, nadie parece oír, nadie parece interesarse sobre este sacrilegio que se comete día a día con total normalidad. Vosotros, debéis reparar, con vuestras comuniones de rodillas, en todas partes, frente a toda persona, en cualquier lugar. Vosotros sóis los que debéis gritar con vuestro ejemplo: ¡Dios está aquí! ¡Dios os espera!, y así humillados ante Dios y ante los hombres, seréis grandes en santidad. No olvidéis que el primer humillado he sido Yo, siendo vuestro Dios.
Tened paz, vivid buscando la verdad, vivid defendiendo la verdad, vivid practicando lo que la Verdad os exige y alcanzaréis la verdadera felicidad. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
La paz habite en los corazones humildes.

San Mateo, Cap. 7, Vers. 15 al 20.



ORAD MUCHO POR AQUEL
QUE TIENE EN SUS MANOS
EL TIMÓN DE LA BARCA
QUE ES MI IGLESIA


28 de junio de 1991.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Orad mucho por aquel que tiene en sus manos el timón de la barca que es mi Iglesia, pues su autoridad ya no es respetada como en otros tiempos, ni su palabra, ni su ejemplo son seguidos con la debida diligencia y respeto. Por eso os confío a vosotros, Apóstoles de los Últimos Tiempos, la protección de mi Vicario en la Tierra, a través de vuestras oraciones y sacrificios realizados por amor a mí y para fortalecer su trabajo.
Permaneced junto a mí, sin dudar de mi asistencia, y así hallaréis la paz; no busquéis la finalidad de vuestra vida en otros sitios, no abandonéis el buen camino y no dejéis en el aire la llamada de vuestro Señor, recogedla, aceptadla y seguidla, pues es por vuestro bien que os llamo y para vuestra salvación que os invito a formar parte de mi Obra.
La próxima reunión estarán también conmigo mis tres Arcángeles para signar la frente de cada uno de vosotros, renovando la consagración realizada en vuestro Bautismo y fortaleciéndoos con esta bendición para los combates venideros. Nada os será fácil, mas en todo momento contad con mi asistencia. Para mis fieles seguidores os baste mi gracia.
Yo os bendigo, recibid la bendición y la fortaleza en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Quien da misericordia a sus hermanos, misericordia obtendrá; recordadlo para actuar así entre vosotros. Paz.
Jueces, Cap. 19, Vers. 30.



REUNIÓN DE REENCUENTRO
CON EL SEÑOR

17 de agosto de 1991.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Os habéis convocado aquí en mi Santuario, para celebrar el día del Reencuentro con vuestro Señor. ¿Sabéis lo que significa reencontrarse con vuestro Dios? Muchos, tal vez, a través de este tiempo, habéis perdido el camino, o os habéis dejado guiar por vuestras propias iniciativas.
Es día de reencuentro con mis pedidos y advertencias y con mi Obra, tal cual Yo mismo la he propuesto. Día de reencuentro, con vuestras almas en paz, regresaréis a vuestra vida diaria, si estáis dispuestos al sacrificio y la humillación por servirme. Reencuentro con vuestro Señor, pensad bien, pues, si soy Yo el Señor de vuestras vidas o sois vosotros mismos. Os doy la bienvenida a este lugar, que es la puerta abierta hacia mi Corazón, donde están todas las gracias que necesitáis: por el camino de la oración, por el camino de los Sacramentos, el ayuno y las obras de misericordia, por el camino de la lectura y meditación de mis Palabras, por el camino de la obediencia a las inspiraciones del Espíritu Santo, por ese camino os encontraréis nuevamente Conmigo. He aquí que en este camino, os he dado un guía, al cual Yo mantengo, mientras se mantenga fiel a mí; al cual Yo guardo y cuido, siempre que él guarde y cuide lo que Yo le he concedido en mi Nombre; cuya vida Yo administro, si él administra como conviene los dones y gracias que continuamente le son otorgados y el más grande de todos: poder anunciar a vosotros, las Palabras que la Voz de la Misericordia aún pronuncie, esperando, aguardando.
Pues sea hoy, ovejas mías, día de conversión, no volváis a los antiguos vicios, ni volváis a retrasar vuestros avances espirituales. Luchad con las armas que os he dado, fortificaos unos a otros y mostrad al mundo que es posible ser un auténtico seguidor del Señor.
Es verdad que nada podréis por vuestras débiles fuerzas, mas en esta Obra está comprometida la actuación de vuestro Señor y Dios.
Por eso os bendigo, recibid bendición y fuerza, sabed que Yo soy Jesús, Rey de Misericordia, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”). Que la paz anide en los corazones y mi Palabra sea puesta por obra. Recordadlo.

I San Pedro, Cap. 4, Vers. 7 al 11.



LA HUMANIDAD NECESITA CRISTIANOS
QUE ENTREGUEN UN TESTIMONIO CLARO
Y TRANSPARENTE, LIBRE DE ERRORES,
HUMILDE Y SIMPLE


5 de julio de 1991 (Primer Viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Os he convocado hoy especialmente para que recibáis en vuestras coronas de Rosario, mi bendición, mas sabed que ningún poder tendréis contra el Enemigo de las almas, si vuestra vida no coincide con mis pedidos, pues la fuerza para vencer a tan poderoso Enemigo proviene de mi gracia y de vuestra voluntad libremente adherida a mí.
En el transcurso de la bendición mis Arcángeles renovarán en vosotros la señal de la cruz en vuestras frentes que os declara consagrados a mí, que os declara soldados para la lucha; mas en vosotros está dar el paso al frente en esta circunstancia especial en que la humanidad necesita cristianos que entreguen un testimonio claro y transparente, libre de errores, humilde y simple, pero poderoso, pues cuenta con el respaldo de mi Amor Misericordioso.
Muchos de vosotros entendéis mis Palabras, mas otros aun están indecisos. ¿Acaso pensáis que no veo en vuestros corazones? Si realmente creéis, practicad, y si no creéis, seguid vuestro camino siendo fieles a vuestra idea, mas no intentéis engañarme, pues nadie engaña a Dios.
Tomad vuestras coronas de Rosario en vuestra mano derecha
(los presentes así lo hacen): Descienda sobre estas coronas, la bendición especial destinada a la protección contra los poderes del Infierno, sanación de los enfermos, libración de tentaciones y toda práctica que acerque a las almas a mí, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Comprended, entonces, que esta atención que hago con vosotros es simplemente una forma más de llamaros. ¡Entended y pronto! pues el tiempo se acerca en que las pruebas serán día tras día más duras para quienes deseen mantenerse firmes en su Fe.
Tened paz, amados míos, y vivid seguros bajo la atenta mirada de vuestro Dios.
Todos vuestros dolores nada son en comparación al gozo que recibiréis por vuestra lealtad a mis Palabras.
Cumplid vuestra misión fielmente, cada uno en vuestro puesto de combate y allí estaré Yo, cuando me necesitéis, tendiéndoos la mano.
Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá de par en par las puertas de mi Corazón.
Que mi paz quede con vosotros y habite en los corazones bien predispuestos.
¡Arcángeles, a lo vuestro!

Jeremías, Cap. 33, Vers. 14 al 26.



SABED QUE PRONTO LLEGARÁ
EL MOMENTO QUE MIS PALABRAS
NO SERÁN TAN COMUNES
ENTRE VOSOTROS


12 de julio de 1991.
La paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Sabéis que cuando el Dueño de Casa necesita de alguien, recurre siempre a su servidor más fiel, y vuelca en él sus pedidos que exigen alguien de confianza; pues bien, Yo volcaré en vosotros, como en servidores fieles, mis pedidos, y en vosotros está lo que hagáis con ellos.
Vosotros que ayunáis, agregad a vuestro ayuno, un cuidado especial en las palabras y obras en ese día dedicado a mí; ayunad en intenciones, ayunad en miradas, ayunad en palabras, mejorad así ese día a Mí dedicado.
Vosotros que oráis, combatid el acostumbramiento en la oración, poniendo todo vuestro corazón y toda vuestra voluntad en meditar cada una de las palabras que conforman la misma. Vosotros que recibís puntualmente los Sacramentos, recibídlos como algo vivo, recibídlos como quien recibe a vuestro Señor y no un mero compromiso humano, pues la vida de la gracia se mueve a través de los Sacramentos. Vosotros que leéis Mi Palabra, no hagáis de Mi Palabra letra muerta, pues Mis Palabras tienen muchos predicadores, pero pocos que se deciden a cumplirla. Vosotros que miráis a los demás y puntualmente observáis sus deficiencias, ved también y en primer lugar las vuestras, para que éstas fomenten vuestra humildad.
Sabed que pronto llegará el momento que mis Palabras no serán tan comunes entre vosotros, pues las indicaciones para el combate deben ser más precisas, y aún secretas para asegurar el éxito, pues el Enemigo, atento a vuestros movimientos, intentará cerraros el camino hacia el éxito, hacia el Reino, hacia mí.
Y si las puertas de la Misericordia aún están abiertas para toda la humanidad, no esperéis para mostrar el camino a otros, pues cada minuto es indispensable. Muchas almas aún se hallan cerca del abismo de la condenación eterna. Id, pues, sed la luz que ilumina, sed el fuego que calienta, sed la paz de vuestro Dios que todo lo inunda.
Yo os bendigo, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Poned empeño, y el Espíritu Santo os asistirá en esta tarea.
La próxima reunión, mi Madre va a acompañarme, Ella también tiene algo que deciros, recordadla... Ella estará aquí.
Paz a vosotros.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 15, Vers. 7 al 12.



COMPRENDED, PUES, QUE MI FERVIENTE
DESEO ES QUE VOLVÁIS A MÍ,
SALVANDO VUESTRAS ALMAS
DE LA CONDENACIÓN
 

26 de julio de 1991.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
En numerosas oportunidades os preguntáis: ¿qué quiere el Señor de mí? Muchas veces, deseáis saber cual es mi Voluntad sobre vuestras vidas; ¡comprended, pues, que mi ferviente deseo es que volváis a mí, salvando vuestras almas de la condenación!, y viviendo en este mundo, acorde con mis enseñanzas, dando ejemplo a vuestros hermanos.
Un verdadero Apóstol de los Últimos Tiempos, no retrocede ante las humillaciones, antes bien, sabe agradecer ese momento de dolor que le hace compartir mi Cruz; un verdadero Apóstol de los Últimos Tiempos, no escapa a la oración y el recogimiento, sino que los busca como oasis en el desierto, para refrescar su alma allí y volcar en estas oraciones sus preocupaciones de todos los días; un verdadero Apóstol de los Últimos Tiempos, es obediente a los pedidos de su Señor y los defiende en todo lugar y en todo momento sin dejar por ello de ejercitar la caridad con el resto de sus hermanos; un verdadero Apóstol de los Últimos Tiempos, no vive para sí mismo sino para los demás, luchando continuamente contra los espíritus de las tinieblas que todo lo inundan; un verdadero Apóstol de los Últimos Tiempos, es un nuevo Cristo en la tierra que trabaja denodadamente por abrir una brecha en esta humanidad pecadora, por la cual se filtre la Luz de mi Corazón Misericordioso. Yo os he llamado a compartir mi Cruz y a luchar por mis ideales, si sois míos... entenderéis.
Yo os bendigo, para que tengáis la fuerza de renunciar a aquello que os ata, y practicar aquello que os enaltece. Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Mi intervención se hará sentir en cada momento que sea necesaria, mas también vosotros debéis aportar lo vuestro, adhiriéndoos con firmeza a cuanto os he enseñado.
Que la paz llegue a los corazones abiertos para recibirla.


Deuteronomio, Cap. 32, Vers. 1 al 6.



EMPEÑAD TODAS VUESTRAS FUERZAS
EN SEGUIR EL CAMINO QUE OS MARCO.
SI ASÍ LO HACÉIS
NO OS FALTARÁ UNA AYUDA OPORTUNA

23 de agosto de 1991.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Ahora observa ésto
(le habla a Miguel Ángel), sin decir ni pronunciar palabra sobre el tema. Lo que voy a mostrarte es un futuro cercano que no puede aún revelarse.
...(Visión)...Sólo lo dirás cuando Yo te diga.
En estos últimos tiempos la naturaleza misma se rebela contra el accionar del hombre, pues éste quiere forjar su vida basado en sus propias ideas y conocimientos, sin oír la Voz de Dios. Una Voz que es clamor y es advertencia, una Voz que es llamado y Misericordia, una Voz que será Voz de Justicia en su debido momento, pues cuando la sentencia esté dada, no habrá lugar a apelación posible. Por eso, vosotros, que os llamáis Mis Apóstoles de los Últimos Tiempos, debéis formar una enorme fuerza de reparación, debéis forjar una espiritualidad inconmovible para llevar a otros la paz, para llevar a otros el ejemplo de vida, para iluminar a otros con vuestra luz que soy Yo mismo, viviendo en vosotros.
Empeñad todas vuestras fuerzas en seguir el camino que os marco... si así lo hacéis, no os faltará una ayuda oportuna.
En esta próxima semana, orad cada día por vuestras familias, enteras, todas ellas, a través de los cinco días de las próxima semana en la oración de las tres de la tarde, pedid por vuestras familias: Yo oiré puntualmente vuestros pedidos y los sumergiré en el abismo de mi misericordia. Creed que es así, tened paz, y dejad el tiempo librado a mis manos. Vosotros, ocupaos en pedir y en hacerlo bien.
Y sabed que de nada sois merecedores por vuestros propios méritos, sólo de mi Misericordia... sólo de mi Amor... por vuestras falencias.
Feliz el corazón abierto de par en par para recibir al Espíritu de Dios.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Recordad esta oración por vuestras familias, confiadas a mí, no se perderán. Paz.

Isaías, Cap. 46, Vers. 8 al 13.



SI NO OÍS EL DULCE LLAMADO DEL CIELO,
SI NO ACEPTÁIS LA FIRMEZA
DE LOS PEDIDOS DE MI HIJO JESÚS,
TENDRÉIS CONSECUENCIAS DOLOROSAS
PARA VOSOTROS
Y PARA VUESTROS HIJOS


19 de julio de 1991.
HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Por vuestra propia voluntad, os habéis consagrados esclavos de esta Madre, que os ha recibido bajo su manto, que hoy me acompaña y desea hablaros. Oíd con atención y entended, pues esta suave voz dice la verdad, luego os bendeciré.

HABLA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Tened paz, hijos Míos.
Mi amantísimo Hijo ha permitido hoy que me dirija a vosotros con plena libertad. Sabed que en muchas partes del mundo, mi voz ha sido acallada, y esto es debido a la falta de perseverancia de aquellos a quienes yo misma he llamado al apostolado. Yo soy, pues, la protectora de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, y la primera en acompañar sus obras, mas no cejéis vosotros en vuestro esfuerzo, pues se acerca para la humanidad una hora dolorosa y oscura. No es mi deseo infundiros temor, sino alentaros a seguir a través de las dificultades.
Amados hijos: si no oís el dulce llamado del Cielo, si no aceptáis la firmeza de los pedidos de mi Hijo Jesús, tendréis consecuencias dolorosas para vosotros y vuestros hijos, pues nada puede hacerse contra la Justicia Divina, cuando el límite está excedido. ¡Aun tenéis tiempo, usadlo bien!
Inclinad vuestras cabezas, pues la bendición que recibiréis de parte de mi Hijo, es por un pedido especial mío, sumamente efectiva, El hará según mi pedido, en atención a mí, mas vosotros: ¡No nos defraudéis, seguid adelante! Vuestra Madre que os ama, siempre está a vuestro lado.

HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
En el transcurso de esta semana, recordad en vuestra oración de la tres de la tarde, la Hora de mi Misericordia, al Santo Padre Juan Pablo II, pues la hora de su cuestionamiento se aproxima, y necesitará de todas las fuerzas para pasar esta prueba que se acerca. Recordadlo, pues, y brindadle vuestra ayuda.
Yo los bendigo, según el pedido de mi Madre Santísima, recibid la fortaleza necesaria, inclinad vuestras cabezas hacia el suelo como señal de humildad y que este signo prevalezca en vuestra vida, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Que la paz habite aquellos corazones dispuestos al sacrificio total.
Continuad vuestra oración, esta vez como agradecimiento a Ella, Reina y Señora, que se aproxima a vosotros y os alienta como Yo.
Mientras oráis, descenderá sobre vosotros mi paz.

San Mateo, Cap. 26, Vers. 69 al 75.



ES MI DESEO QUE MEDITÉIS
CON ATENCIÓN TODAS MIS ENSEÑANZAS
Y VOLVÁIS A SU PRÁCTICA CONTINUA

2 de agosto de 1991 (Primer viernes de mes).
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Nuevamente la Voz de la Verdad se hace oír para que aquellos fieles servidores de la Verdad se alegren, y los constructores del mal y de la mentira, tiemblen en sus escondites, pues el ojo de Dios hasta allí llega y descubre sus maldades ocultas y no por eso dejarán de lado sus esfuerzos, oponiéndose con todas sus fuerzas a esta Obra.
Ahora debes ver lo que te voy a mostrar
(le dice a Miguel Ángel) sin decir ni hablar sobre ello a nadie.
...(Visión)... Ahora dirás si estás dispuesto... si (responde Miguel Ángel). Ahora recibirás la bendición para afrontar todo eso y más... según mi Voluntad; responde nuevamente si estás dispuesto... si (responde Miguel Ángel).
Ningún sufrimiento os será ahorrado, mas ninguno será vivido en vano, podéis elegir: sufrir por sufrir, o sufrir por Mí, responde: ¿estás dispuesto?... si... si, Señor. Recibe entonces la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Vosotros sois testigos hoy y en el futuro de lo que sucederá, mas no os quedéis como espectadores, participad poniendo todo de vosotros para que la Misericordia llegue a cada uno de vuestros hermanos.
No endurezcáis vuestros corazones o os hundiréis como piedras en el mar; no miréis con recelo a vuestros hermanos o seréis apartados de mi vista para siempre; no habléis con burlas de vuestro prójimo o seréis precipitado a un lugar del cual no se retorna y donde no hay felicidad posible pues el Infierno existe: ¡creédlo sin verlo, ni sentirlo, y así lo evitaréis!
Es mi deseo que meditéis con atención todas mis enseñanzas y volváis a su práctica continua, esperanzada y firme para acrecentar vuestra espiritualidad frente a las inminentes pruebas que se aproximan.
Yo bendigo a todos vosotros en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
La bendición que he dado a este instrumento hoy, hace que la imposición de sus manos, aleje toda influencia del Demonio, de la persona que lo recibe con verdadera fe y ha acrecentado además su poder de liberar a los poseídos por este Enemigo cruel. En estos casos recordad que debéis proceder como él os lo indique.
Tened paz, no os maravilléis de las bondades de vuestro Dios, maravillaos mas bien, y acongojáos por la incredulidad de este mundo que con pruebas tan visibles aún niega esta expresión de mi Amor.
Paz a los corazones reconciliados Conmigo.

Ezequiel, Cap. 47, Vers. 1 al 9.




SÓLO JUNTO A MÍ Y JUNTO A NADIE MÁS
LOGRARÉIS EL COMIENZO
DE UNA VIDA NUEVA

9 de agosto de 1991.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sólo junto a mí, hallaréis el refugio seguro que os proteja y os guarde en momentos de necesidad; sólo junto a mí, encontraréis la fortaleza necesaria para afrontar las pruebas de cada día; sólo junto a mí, aprenderéis a sentir la felicidad, aún en momentos de rechazo y dolor, la felicidad de saber que os amo y os espero, que cuido de vosotros, y todo lo dispongo para vuestra salvación: sólo junto a mí y junto a nadie más lograréis el comienzo de una vida nueva.
Nada importa, si os habéis arrepentido, nada importa, en verdad, todo ha caído al horno de mi Misericordia; sólo interesa de hoy en más, lo que deseáis hacer de vuestra vida: Elegid, entonces acertadamente y seréis sabios.
Que mi paz descienda a vuestros corazones, en este instante, penetre en ellos y os limpie de todo mal.
Mi paz os dejo, mi paz os doy, para que la transmitáis a vuestros hermanos, con vuestros gestos, con vuestra vida, como mis primeros discípulos.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
En cada momento el soplo del Espíritu Santo os guiará, a través de éste, mi instrumento; no temáis seguir sus indicaciones.
Mi paz a los corazones abiertos para recibirla.

II Corintios, Cap. 13, Vers. 1 al 11.




NO ESTÁ PROHIBIDO
COMULGAR DE RODILLAS
(ni podrá prohibirse nunca)



• La Instrucción “Eucharisticum Mysterium” (25-5-67) de la Sagrada Congregación de Ritos dice: “Según la costumbre de la Iglesia, los fieles pueden comulgar de rodillas o de pie” (34, a). “Cuando los fieles comulgan de rodillas, no se exige de ellos otro signo de reverencia para con el Santísimo Sacramento, porque la misma genuflexión expresa adoración. Pero cuando se comulga de pie, se recomienda encarecidamente, hagan una reverencia debida antes de la recepción del Sacramento...” (34, b).
La instrucción “Inaestimabile Donum” de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, aprobada por el Santo Padre Juan Pablo II el 17 de abril de 1980 revalida la disposición anterior en su Introducción (A, 11).

• APRENDAMOS, pues, de los Patriarcas, de los Profetas, de los Apóstoles, de los Santos, del leproso, del ciego, y cumplamos al orar, al pedir perdón y, sobre todo al comulgar, con el mandato divino: “Ante mí, toda rodilla se doble” (Is. 45, 23; Rom. 14, 11).

• DENUNCIAMOS a aquellos pastores que, llevados de cierto liberalismo litúrgico y abusando de su autoridad, han contristado al Espíritu Santo (Texto de Ef. 4, 30 citado por Su Santidad Juan Pablo II en “Dominicae Cenae”), y a nuestros hermanos, al negar a éstos el derecho a recibir de rodillas a su Dios.
“Nadie, aunque sea sacerdote, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia” (Concilio Vaticano II, SC, c. 1, 22).

• ROGAMOS a las Autoridades Eclesiásticas que intervengan con decisión para que se cumpla toda Liturgia. Recordemos algunas normas que se incumplen con frecuencia:
- “Ante el Santísimo Sacramento, guardado en el Sagrario o expuesto públicamente, manténgase la práctica venerable de la genuflexión en señal de adoración... con profunda reverencia, la genuflexión no sea apresurada ni distraída” (Inaestimabile Donum, 8, 26). “Todas las veces que se pasa ante el Sacramento” (Ord. Gral. n. 233).
- “Es un gravísimo abuso modificar las Plegarias Eucarísticas aprobadas por la Iglesia, o adoptar otras compuestas privadamente” (Inaestimabile Donum, 4-5).

- Ha de utilizarse la patena para la comunión de los fieles (bandeja) (Normas 80, c; 117, 246-b; 247-b; 251) y el purificador si se comulga del Cáliz (n. 244-d) (Ver t. Ritual de la Comunión, C. 1.°, V-19).

- Los fieles deben hacer un acto de adoración antes de comulgar (Eucharisticum Mysterium 34, b; Inaestimabile Donum, A-11; Ord. Gral.: n. 244-c; 246-b; 247-b).
Y la mejor forma de Adoración es la que Dios se escoge y emplean los Santos y enseñan los Concilios y pregonan los Papas. Como San Pío X, que rigió la Iglesia de Dios a comienzos de este siglo. En su Catecismo Mayor dispone: “En el acto de recibir la Sagrada Comunión hemos de estar arrodillados”.
- Están prohibidos los experimentos litúrgicos, ya desde setiembre de 1970. La Sagrada Congregación para el Culto Divino manifestó entonces: “Las normas y la forma para la Celebración Eucarística son las dadas por la Institutio Generalis y por el Ordo Misae” (Instr. 3a, 12).

- Canon 898: “Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía, tomando parte activa en la celebración del Sacrificio augustísimo, recibiendo este Sacramento frecuentemente y con mucha devoción, y dándole culto con suma adoración; los pastores de almas, al exponer la doctrina sobre este Sacramento, inculquen diligentemente a los fieles esta obligación.” NUEVO CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO, Ed. 1986.

QUIEN NIEGUE LA COMUNIÓN DE RODILLAS
DESOBEDECE LAS NORMAS VIGENTES
EMANADAS DE LA SANTA SEDE




EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos