EL BUEN PASTOR Nro. 31
(18 de diciembre de 1992)


INDICE



“... sabed que ha llegado el tiempo de daros a conocer
LAS SIETE ADVERTENCIAS FINALES, luego de las cuales,
sólo restará el TERCER MENSAJE UNIVERSAL...” 13–3–92

PRIMERA ADVERTENCIA FINAL
"Es para todos aquellos que combaten en contra de mi Obra..."

1 de mayo 1992 (Primer Viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
No creáis que fingiendo delante de vuestros hermanos me engañáis, ni penséis que os juzgo por vuestras apariencias exteriores.
Sabed que os veo y conozco profundamente y sé de la disconformidad en vuestros corazones sobre Mis pedidos, y os sigo dando aún tiempo para que caigáis en la cuenta de que es vuestro Dios quien os habla. Sólo os advierto: ¡No intentéis burlaros de Mí!
Sed como debéis ser frente a Mí, sin preocuparos por complacer a quienes os rodean por bien o por mal; y dejad, por vuestro bien, dejad de lado esas disputas interiores que tanto mal os hacen, que tanto os impiden ver una realidad tangible. Esta es Mi Obra, entendédlo, y si os quedáis fuera de ella, es por vuestra responsabilidad, sabédlo bien. No carguéis culpas en nadie, sois vosotros mismos los responsables de aceptar o nó, las exigencias de este momento.
Oíd ahora la Primer Advertencia Final: Es para todos aquellos que combaten en contra de Mi Obra, desde todos los sectores, aún desde dentro de la misma... ¡Tenéis vuestra lucha perdida! Os doy ahora oportunidad de abandonar esa lucha y colocaros bajo Mi protección. Decidid pronto, estéis donde estéis, pues Yo me pongo hoy al frente de Mi ejército para combatir en vuestra contra y lo haré de todas las formas de las cuales soy capaz, presentando batalla en todos los frentes y no descuidando a ninguno. Sabédlo y recordad Mi Primer Advertencia: ¡Vosotros que deseáis ser enemigos de esta Obra, sois Mis enemigos, y Yo estoy contra vosotros en favor de ella. Y sabed que cuándo el Señor entra en combate, lo hace con todas sus fuerzas, con todas sus legiones, con todas sus armas. Vosotros elegid.
Y sabed que frente a Mí, no importan las investiduras, los títulos, estudios, nada es importante frente a un Dios combatiendo en defensa de la Verdad.
¡Insidiad y mentid, tramad y tended trampas! una a una, todas serán destruidas.
Abandonad la necedad, ved la luz, o pereceréis como los egipcios en el mar.
Primer Advertencia Final: No podéis luego decir que no os he dado oportunidad para rendir vuestro orgullo frente a Mí.
Tened paz. Yo os bendigo para que estéis listos para la lucha. Mis Ángeles marcarán vuestra frente. Estas marcas serán signo de triunfo para los fieles y ardor de Infierno para los traidores.
Recibid Mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si vuestro Señor habla en serio, tomádlo en serio por vuestro bien, pues la Misericordia espera hasta un límite por vosotros desconocido, pero límite al fin.
Tened paz, si estáis en paz Conmigo.

San Juan, Cap. 15, Vers. 18 al 27.



MEDITAD ÉSTO, AÚN ESPERO

2 de octubre de 1992.
Paz a vosotros.
Hay aún entre vosotros quienes lejos de examinarse para progresar siguen conformes en su actitud. Estos tales están demorando la acción de la gracia con su indiferencia y descuido. Meditad sobre ésto. Aún espero...

II Corintios, Cap. 2, Vers. 5 al 11.



NO CERRÉIS VUESTRA MENTE,
RECIBID LA INSTRUCCIÓN


29 de noviembre de 1992 (REUNIÓN DE APÓSTOLES).
Mi paz con vosotros, Apóstoles de los Últimos Tiempos.
De nada valen discursos brillantes y hermosas enseñanzas si vuestras mentes se cierran en vuestra propia idea. Nada pueden las bendiciones del Cielo y aún mi propia mano si vuestro corazón se endurece. No cerréis vuestra mente, recibid la instrucción, ablandad vuestros corazones, mudad de vida y seréis totalmente míos: para eso y por eso os he llamado.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Todo lo que habéis pedido, será puntualmente resuelto.
Tened paz.

San Juan, Cap. 13, Vers. 1 al 20.



TODO VA SEGÚN MIS PLANES,
NO LO DUDÉIS

8 de mayo de 1992.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que aquel que recibe a mi Madre, a mí me recibe, y aquel que a Ella rechaza, a mí me está rechazando. Aquel que escucha sus palabras y sigue sus ejemplos se transforma en hijo suyo, como Yo, y no le podrá ser negada la entrada al Reino de los Cielos. Como tratéis a mi madre, os trataré; como atendáis sus pedidos, os atenderé; como confiéis en Ella, así os daré.
Y templad vuestro ánimo, levantad vuestro espíritu a mí; afirmados sobre la sana Doctrina, poned vuestros pies sobre esta tierra y el corazón en el Reino de los Cielos, dando valiente testimonio de vuestro compromiso por la salvación de las almas. Buscad el agrado de vuestro Dios como lo ha hecho siempre vuestra Madre y seréis dignos de ser llamados sus hijos.
No perdáis la paz... no os dejéis arrebatar la tranquilidad de vuestros corazones. Todo va según mis planes, no lo dudéis. Seguid con vuestro esfuerzo, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Si pensáis menos en vosotros y más en mí estaréis más cerca de Mi Corazón.
Mi paz a vosotros.


Gálatas, Cap. 3, Vers. 15 al 25.



QUE VUESTRA ESPIRITUALIDAD SEA LA BASE
SOBRE LA CUAL CONSTRUYÁIS
CADA MINUTO DE VUESTRA EXISTENCIA

15 de mayo de 1992..
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Cuán poco apreciáis vuestra vida, ¡vosotros, hombres de este siglo! Una vida que os ha sido dada por mí y que vosotros invertís en vuestros propios intereses. Una vida que ha sido signada por la felicidad, en tanto y en cuanto busquéis ese objetivo donde se halla, a mi lado. Mas vosotros corréis detrás de felicidades engañosas y pasajeras, placeres, goces mundanos totalmente parciales que nada os ofrecen más allá de la muerte. Vuestra vida, entendédlo, debe ser el camino que os conduzca hasta mí; acorde a como la viváis, obtendréis o no la Gloria Celestial. Vuestra vida, el gran don, fruto de mi Amor y Misericordia, vivídla en plenitud, pensando en ser administradores y no dueños de ella, pues no sabéis en que momento seréis llamados a rendir cuenta.
Tened paz, os bendigo para que valoricéis vuestra vida en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Que vuestra espiritualidad sea la base sobre la cual construyáis cada minuto de vuestra existencia, aún la corporal, pues Dios que está en todo, debe ser adorado en todo. Paz.


San Juan, Cap. 15, Vers. 18 al 25.



ES LA ORACIÓN VUESTRO ESCUDO
Y VUESTRA FUERZA

5 de junio de 1992 (Primer viernes de mes).
La paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
No dejéis de buscar refugio junto a mí en la oración, pues ésta será para vosotros descanso. En la oración bien realizada encontraréis paz. En vuestra oración, a través de la cual entréis en contacto conmigo, hallaréis la respuesta a los interrogantes que vuestra conversión os plantea. En vuestra oración realizada según mis deseos, hallaréis el auxilio para pasar, una a una, todas las pruebas a las cuales es sometida un alma para su progreso. Es la oración vuestro escudo y vuestra fuerza, tomad pues de vuestro tiempo y ocupádlo en este diálogo conmigo. Recordad que la oración del Santo Rosario es del mayor agrado de mi Madre y mío. Cuando oréis en vuestros cenáculos, hacédlo con responsabilidad, con auténtica entrega y convicción. Creed en mi Presencia allí, y lograréis cuánto pidáis, pues mi misericordia no tiene límite para quienes en ella confían.
Tened paz, y sabed recurrir en los momentos de oscuridad al consuelo de la oración.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Si queréis saber cuán buena es vuestra forma de orar, ved los frutos de conversión que habéis alcanzado y lo sabréis. La paz a quienes me busquen.

Jeremías, Cap. 33, Vers. 14 al 17.



MEDITAD TODO CUANTO OS HE DADO
Y DECIDME EN RIGOR DE VERDAD SI ES POCO
 

22 de mayo de 1992.
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Meditad todo cuanto os he dado y decidme en rigor de verdad si es poco.
Os he dado la gracia de conocerme y llegar hasta mí, de un modo especial, os he llamado a éste, mi lugar santo, para que aquí oigáis mi Voz; os he dado a mi propia madre para que os aconseje y guarde de vosotros; os doy mis Ángeles a vuestro servicio para que no os sintáis desamparados ni de día ni de noche, en el peligro, en la adversidad, siempre ellos os acompañan en mi Nombre. Me he dado Yo mismo en la Sagrada Eucaristía para alimento vuestro y sigo hablando a vuestros corazones para que entendáis cuanto habéis recibido y cuan poco estáis haciendo por mí. En vosotros mismos, pues retrasáis vuestra conversión para mejor momento; en vuestra relación con vuestros hermanos, pues lejos de disimular y enmendar sus errores, los publicáis sin motivo, y aún más, os creéis con mejores derechos que otros, decid porqué, si en realidad lo que aumenta estando vosotros aquí, es vuestro compromiso; mayor cuenta rendiréis, si mayor bien habéis recibido, por eso os exhorto a pensar: ¿cómo viviréis con este enorme tesoro que he puesto en vuestras manos de ahora en más?
¡No lleguéis a mi Casa para afrentarme con vuestro orgullo!, ni pretendáis organizar vosotros mi Obra, corrigiendo o alterando lo que Yo mismo corregiré y alteraré a su tiempo como solo Yo sé hacerlo. No provoquéis mi enojo con oraciones faltas de caridad hacia mí, con palabras que sólo salen de la boca.
No busquéis desligaros de vuestro compromiso conmigo, pues vuestra única opción es servir a vuestro Dios, pues si elegís lo contrario, conocéis vuestro triste destino.
Yo os bendigo para que obtengáis fuerza y con ella pongáis en práctica mis pedidos prontamente, pues el tiempo apremia, no hay lugar para tiempo perdido. Recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Si deseáis trabajar por mí, hay un lugar para vosotros en esta Obra, decidídlo vosotros.
Paz.


Salmo, 106, 1 al 12.



VIVID VUESTRO TIEMPO PENSANDO EN MÍ

29 de mayo de 1992.
La paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Cuán distinto es la forma en que véis vosotros el tiempo que transcurre, de aquella forma en que Yo deseo que este tiempo sea vivido. Cuántas veces urgís vosotros mi actuación, tratando de forzar esa intervención en vuestro tiempo humano y no sabéis que mi tiempo, el tiempo de vuestro Dios, sabe esperar y es paciente, con la seguridad de que ningún minuto pasará en vano, pues ningún minuto de vuestra vida está fuera de mi alcance, ¿comprendéis? Vivid vuestro tiempo pensando en mí, buscándome, y lo demás os será dado a su tiempo.
Y no sintáis, por vuestro bien, no sintáis tristeza o nostalgia de haberos separado de alguna de las cosas de las que gozan los mundanos, pues allí no hallaréis nada, y aunque ya no viváis como ellos, si deseáis en vuestro corazón volver y lo que único que os detiene es saber que no es de mi agrado y nó vuestro amor por Mí, entonces vuestra conversión aún no ha comenzado.
Mucho deseo bendecir a todo el mundo desde ésta, mi ciudad (Berazategui); Yo he elegido este sitio, podéis pensar porqué y jamás lo sabréis, podéis decir: «debería ser otro lugar más accesible, más cercano a los grandes centros poblados o más alejado, cerca de las montañas o el mar: ¿porqué, Señor, este lugar?» Yo os digo: No desacreditéis la fama y la honra en mi ciudad, pues lo que de ella penséis de mí lo pensáis, y os garantizo que veréis cómo Yo defiendo lo que amo.
Sentíos agraciados de pisar esta tierra, sentíos dichosos vosotros que habitáis ésta, mi ciudad, pues en todo el mundo su nombre será conocido por mi Presencia aquí y por la Obra de mi Misericordia.
Tened paz, seguid de cerca los pasos de vuestro Señor y alcanzaréis prontamente sus gracias.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Si creéis en mí, creed en mis Palabras; si creéis mis Palabras, ponédlas en práctica.
Paz a los corazones sinceros.


San Mateo, Cap. 18, Vers. 21 al 35.



Y GUARDÁOS BIEN DE AQUELLOS QUE
QUE NO PERTENECEN A MI OBRA


12 de junio de 1992.
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
La Serpiente Maligna, el príncipe de este mundo, se mueve entre vosotros siseando en vuestros oídos, insidiando continuamente unos contra otros, buscando una brecha en vuestra unidad, para destruiros a vosotros y a esta Obra, mas Yo os enseñaré a escapar de sus manos, que son garras por su maldad. Examinaós ahora aquí, en mi Presencia, y comprometéos a pedir perdón a vuestros hermanos por todas vuestras actitudes equivocadas; así lo venceréis, sólo así, humillándoos con motivo, frente a los demás, fueren quienes fueren. Pedid perdón por vuestros malos pensamientos, pedid perdón por vuestras malas palabras e iniciativas, pedid perdón por vuestras omisiones, pedid perdón y perdonáos, sólo así el Enemigo de las almas no tendrá poder sobre vosotros.
Y guardáos bien de aquellos que ya no pertenecen a mi Obra, pues quien no está conmigo está contra mí: ¡elegid con cuidado!
No temáis, pues, éste no va a descubriros frente a todos, sólo lo que le he mostrado es para él, para que como guía no se equivoque y pierda el camino.
Revalorizad mi actuación durante la Santa Misa, no perdáis oportunidad de participar en la misma; nada, oíd bien, nada vale tanto como ese Santo Sacrificio, y nada os producirá tanto bien espiritual como la participación piadosa en la Santa Misa. Allí me hallaréis, allí os bendeciré, y si las tinieblas oscurecen vuestro entendimiento, allí las disiparé con mi bendición, allí también me pediréis perdón y me ofreceréis vuestra vida. Es allí donde presentaréis vuestros sacrificios ¡y nó ante los ojos de los hombres!, cuyo premio es pasajero.
Venid a mi Altar... venid a mí... por amor.
Yo os bendigo, recibid Mi bendición para cumplir fielmente con lo que os encomiendo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Que mi paz llegue a aquellos corazones abiertos a la Luz del Espíritu Santo.

I Corintios, Cap. 5, Vers. 1 al 13.



SI ESTÁIS CERCA MÍO EN EL DOLOR,
TAMBIÉN LO ESTARÉIS EN LA GLORIA


3 de julio de 1992 (Primer Viernes de mes).
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
No esperéis por mí, como aquel que espera el subir o bajar de la marea para iniciar sus tareas de pesca; no esperéis por mí, como aquel que espera el regreso de un familiar lejano; no esperéis por mí, como el labrador espera la salida del sol para dedicarse rutinariamente a sus ocupaciones; no esperéis mi Voz como un acontecimiento común y corriente que debe darse, no os acostumbréis a oír lo que muchos quisieron y no pudieron.
¿No habéis dado cuenta acaso de todos los intentos que sigo realizando para que progreséis en vuestra espiritualidad y cercanía a mí?, ¿no habéis entendido aún que se trata de vuestra conversión verdadera y no superficial?, ¿no sabéis que la mejor manera de servir a vuestro Dios es buscando vuestra salvación y la de vuestros hermanos? Pues bien, ahora lo sabéis, cumplídlo.
Preparad bien el Día del Reencuentro con el Señor, ese día quiero aquí presentes a todos mis verdaderos seguidores, aquí renovarán ese día su promesa como Apóstoles de los Últimos Tiempos frente a mí y Yo los bendeciré. Aquí acudirán y recibirán todas las gracias que necesiten para continuar con su tarea, pero no debe faltar nadie, pues este lugar debe ser el verdadero sitio de Reencuentro, y todos deberán saber que así es. Hacédles saber que aquí los espero.
Tened paz, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Si estáis cerca mío en el dolor, también lo estaréis en la Gloria.
Paz.


II Pedro, Cap. 1, Vers. 3 al 11.



NO RECAIGÁIS EN ERRORES ANTERIORES
SABED APRENDER
DE VUESTRA MALA EXPERIENCIA

26 de junio de 1992.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Bien podría hablaros directamente y oiríais mi Voz y creeríais, mas eso no os daría oportunidad para tomar o dejar mis Palabras, para realizar una elección entre aceptar lo que os digo y rechazarlo; para echar mano de la humildad y al ver mis Palabras dichas a través de un instrumento falible, como vosotros; tener así la oportunidad de practicar con vuestro discernimiento.
Sabed que bien pronto reconquista el Enemigo de las almas las presas perdidas, si le dais de vuestro tiempo y de vuestra atención, pronto se volverá al estado actual o peor aún. Por eso, estad alerta y no recaigáis en errores anteriores, sabed aprender de vuestra mala experiencia.
Lo he dicho y lo repito, no son necesarias muchas palabras, sólo pocas, pero que sean realmente vividas.
Meditad pues sobre ésto: ¡Yo os amo!, ¿cómo retribuís vosotros este Amor?
Tened paz, Yo os bendigo, recibid la bendición en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Meditad mis Palabras, aprended de ellas mis enseñanzas y obtendréis la Vida Eterna.
La paz a los limpios de corazón.


Salmo 106 del 21 al 27.



¡ESA ES VUESTRA LIBERTAD,
LIBERTAD DE OFENDER A DIOS
DONDE OS PLAZCA

19 de junio de 1992.
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Aquellos que no me conocen y aún muchos que dicen conocerme se preguntan: «¿Porqué habría de enojarse Dios con nosotros?, ¿porqué tendría el Señor que ponerse en nuestra contra o amenazarnos con castigos?». Para ellos y para vosotros, sabédlo: Se enciende mi enojo contra esta humanidad, por que ya los hombres no desean ser hombres ni parecerlo; por que ya las mujeres no desean ser tales ni parecerlo sino que ambos se han rebajado hasta descender a una relación sensual, placentera, pero carente de amor y de conocimiento del verdadero fin para el cual han sido creados hombre y mujer. Os veo parecidos a las bestias salvajes, y así os relacionáis creyendo que eso es libertad, en los parques, en las plazas, en la intimidad, en público, ¡Esa es vuestra libertad, libertad de ofender a Dios donde os plazca! Preguntáis porqué he de ofenderme, por vuestros niños, educados por ideas extrañas, fuera del seno de la familia, invitados e incitados a madurar prontamente y a pecar con presteza perdiendo su inocencia. Faltos de ideas acerca de lo que pretendo sea una familia; todas las opiniones son válidas, mas no presentáis a vuestros hijos la propuesta de Dios. Preguntáis porqué habría de enojarme, por que son segadas miles de vidas por la guerra y el hambre, como fruto del orgullo y el deseo de poder de unos pocos, y queréis solucionar ésto con movimientos, asociaciones, proclamas, cartas, acuerdos, sin mi intervención, y sabédlo: eso no terminará si no os volvéis a mí. Sólo la fuerza de mi Espíritu puede ablandar esos corazones. Y preguntáis porqué vuestro Dios ha de enojarse, por que su sitio está siendo ocupado por otros, hombres y cosas, famosos, líderes, políticos, artistas, deportistas, todos tienen su palabra autorizada y a todos oís, mas cuando vuestro Señor hace oír su Palabra decís: «¿Porqué va a el Señor a enojarse con nosotros?», por que Ésta, vuestra Madre, es dejada de lado, y sus palabras son escondidas a la humanidad por quienes deberían revelarlas, no permitiendo así que Ella cumpla su misión corredentora; por que apedreáis y perseguís y matáis a mis profetas, mientras preguntáis: «¿Qué hemos hecho para que el Señor esté contra nosotros?»; ¡sé bien que no lo hacéis por inocencia! y sabed que todo a su tiempo deberá rendirse a mis pies. VOSOTROS, APRENDED A ELEGIR Y ENSEÑAD A OTROS: EL FUEGO ARDIENTE DE MI CORAZÓN LLENO DE MISERICORDIA, O EL FUEGO ARDIENTE DE LA ETERNA CONDENA DE DONDE NO SE ESCAPA. Y cuanto más riáis de ésto, más lo lamentaréis luego. Decís ahora: «¿Es Éste el Dios de Misericordia?» ¡Sí!, pues aplico mi Misericordia a aquellos hijos que luchan por no contaminarse con esta ola devastadora de odio y soberbia humana. Aplicaré pues mi Misericordia con justicia, así lo haré, y no vacilaré en perdonar uno a uno a quienes con el corazón arrepentido cambien su camino equivocado por aquél que Yo he trazado; camino de amor, camino de verdad, camino de resurrección y vida.
Ya no debéis responder vosotros, ya no os pueden cuestionar, ya sabéis que decir si os preguntan porqué, ¡Dios, Dios mismo está contra esta humanidad corrupta! y responderéis con mis propias palabras, y ellos entenderán, por su bien, o seguirán su camino, por su mal.
Tened paz, no os desalentéis por la dura batalla si Yo os aseguro el triunfo, sólo os resta encontrar el tiempo en el cual ésto sucederá, ¡mas no temáis, no os abandono!, si es necesario cada día mi Palabra vendrá a ustedes, ¡no lo dudéis!
Recibid mi bendición, signo de predilección por vuestras almas y compromiso en seguir mi camino, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Nada de lo que os he dado ha sido en vano, todo os ha sido dado para que lo hagáis producir y haciéndolo estáis compartiendo el inicio del nuevo Reino, el Reino de vuestro Dios, en el cual ya no habrá lágrimas ni dolores. Paz.


I Juan, Cap. 4, Vers. 1 al 6.



Y NO OLVIDÉIS QUE SI DESEÁIS
ACERCAROS A MÍ, EL MUNDO HARÁ TODO
LO POSIBLE POR DETENEROS


17 de julio de 1992.
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Ahora es el tiempo, ahora es el momento, no dejéis pasar, ahora es cuando debéis acercaros a mí, ahora, no después, recordádlo, pues si dejáis correr en vano el tiempo, tenéis riesgo de no poder vencer en la lucha por el Reino, pues se desgastará en vosotros la voluntad de seguirme y seréis apresados por las tentaciones del mundo. No lo olvidéis, ¡decidíos ya!, ¡consagrad vuestra vida como Apóstoles de los Últimos Tiempos!, pues necesita esta humanidad conocer la propuesta de su Dios, debe ser llevada mi Palabra por todo el mundo, cada nación debe conocer los designios que el Señor tiene para esta humanidad y tener oportunidad de acercarse a los rayos de mi Misericordia.
Preparad, vuelvo a reiterar, cuidadosamente el Reencuentro con el Señor, en esa Reunión, exactamente a las tres de tarde, bendeciré especialmente a todos los que se hallen unidos a esta Obra; y allí mismo haréis la renovación de vuestras promesas bautismales y de vuestra consagración como Apóstoles de los Últimos Tiempos; allí mismo recibiréis de mis Arcángeles la señal en la frente, allí mismo recibiréis también la bendición de mi Madre, que se hará presente para hablaros.
Y no olvidéis que si deseáis acercaros a mí, el mundo hará todo lo posible por deteneros, en esa lucha debe encontrarlos comprometidos; cada día, mi Misericordia, sólo así recibiréis su asistencia.
Recibid la bendición para que se aumente en vosotros la virtud de la humildad en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Tomad con seriedad el momento de la bendición, pues ella es efectiva en aquellos que la reciben con su corazón abierto.
Paz.


II Tesalonicenses, Cap. 2, Vers. 8 al 17.



MIRAD QUE VENGO PRONTO Y TENGO PRISA

24 de julio de 1992.
Mi paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Mirad que vengo pronto y tengo prisa, examináos y ved como estáis para presentaros frente a Mí.
Como en épocas antiguas, mis profetas han avisado de este Retorno, han avisado de lo miserable de vuestra conducta, han prevenido del castigo inminente, han llamado a quienes desean colaborar en la salvación, mas todos los oídos parecen sordos, todos los labios parecen mudos, todas las voluntades parecen petrificadas. Y vosotros aún sabiendo todo esto, ¿cómo vivís?
Veis a mi Amada Esposa entregada prácticamente indefensa en manos de mis enemigos; véis lacerar su Cuerpo y su Alma, su apariencia exterior y su espiritualidad ¡y aún así no reaccionáis! ¿qué haré entonces con vosotros si dejáis a merced de mis enemigos a Aquella a quien amo como a mi propia Gloria? Mi Iglesia, la auténtica, debe ser defendida, primero en vuestros corazones: construid interiormente una fortaleza inexpugnable de gracia y de amor, de Misericordia Divina, y luego transmitid ésto a vuestros hermanos. Enseñadles a ser fieles hijos de tan digna Madre; atentos discípulos de esta Maestra que desde siempre os enseña el camino de la salvación.
Vosotros, dejad por mi parte enfrentar a los enemigos, ocupáos mas bien de la pesca abundante que nadie recoge. Y estad siempre atentos, pues mi Presencia se manifiesta en todo momento, para bien de las almas, por eso no perdáis un instante de vuestra atención cuando estas llamadas llegan a vosotros.
Tened paz, recibid la bendición de vuestro Señor, que ella penetre vuestros corazones y os marque, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Lo que digáis de otros en privado, os lo haré declarar en público; lo que construyáis para el mal, no permanecerá. Las injurias y agravios secretos están siempre frente a mí; podéis ocultarlos a otros, pero si hacéis ésto con vuestros hermanos, ¿qué haré Yo con vosotros? Cómo tratéis a otros en público y en privado, así seréis tratados, por justicia con vosotros, y por amor a todos. Paz.

San Lucas, Cap. 5, Vers. 1 al 11.



MUDAD PRONTAMENTE DE VIDA
AGRADANDO AL SEÑOR

11 de diciembre de 1992.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Mucho tiene aún que sufrir este mundo, por haber iniciado y estar recorriendo aún un camino alejado de mí. Muchos sucesos marcarán su historia trágicamente, mas no por mi simple y pura Voluntad sino por la Justicia aplicada a sus obras, como advertencia para cambiar de senda a tiempo.
No temáis pues si aún a pesar de todos los esfuerzos debo retirar las gracias prometidas sobre la consagración de esta ciudad (Berazategui), pues Yo tomaré a cada uno de los que han participado activamente por conseguirla, como si realmente se hubiese logrado, y toda la fuerza de mi promesa se mantendrá intacta sobre aquellos que han trabajado por ese motivo.
Tened paz, buscad la paz, buscadla en mí, pues Yo soy el Rey de la Paz, y no retraséis vuestra conversión para tiempo mejor, mudad prontamente de vida agradando al Señor y así obtendréis un premio aún mayor que cualquier riqueza humana, invisible a los ojos de la carne, pero que os dará un goce eterno.
Yo os bendigo, amados míos, recibid la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Si respondéis a mi Amor, haced cuánto os pido y no me apartaré de vosotros.
Paz.


San Juan, Cap. 10, Vers. 1 al 16.



SI QUERÉIS OBTENER ÉXITO EN LAS ALMAS,
MANTENÉOS FIRMES

7 de agosto de 1992.
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Vuestro apostolado carece de efectividad en muchas oportunidades, y os diré porqué. Vosotros no valoráis cuánto interesa a Dios la salvación de una sola alma, al no valorizar las almas, vuestro apostolado es sólo material y vuestros objetivos de corto alcance, no llegan a penetrar la intimidad de las almas, pues en vuestro trabajo, olvidáis hacerlo en mi Nombre y por mí. Aprended pues a encomendar vuestras obras de apostolado a mi acción, y valorizad lo que representa un alma frente a los ojos de vuestro Dios: sólo así podréis hacer un auténtico apostolado fructífero. No es simplemente dar cosas, no es solamente hablar mucho, bien; debéis agregar a ello, un interés especial por la salvación de aquel a quien os dirigís, y pedir con todas vuestras fuerzas que el Espíritu Santo abra su corazón y comprenda que cuanto vosotros hacéis, es por su bien. Por eso no sólo haréis vuestro apostolado relacionándoos con los demás, si, en primer lugar, no os dirigís a mí para preparar el camino.
Tened paz, recordad que no me interesa la abundancia de personas, sino la seguridad de conversiones.
Yo os bendigo, recibid la bendición de vuestro Señor en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Estando a mi lado todo os parece sencillo, mas al volver al mundo, rápidamente os desprendéis de mis Palabras.
Si queréis obtener éxito en las almas, mantenéos firmes.
Que estos dos hijos predilectos (sacerdotes presentes) del Corazón de mi Madre y del mío, que os bendigan en conjunto como signo de vuestra sumisión a la autoridad de la Santa Iglesia.
Mi paz a los corazones limpios.


Ezequiel, Cap. 30, Vers. 1 al 10.



SI DECÍS CONFIAR EN MÍ,
DESCANSAD TRANQUILOS,
DEJAD TODO EN MIS MANOS



14 de agosto de 1992.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que no sólo miro y oigo vuestras palabras sino que también observo los movimientos de vuestro corazón.
No creáis engañarme si decís confiar en mí, mas demostráis en vuestra vida inconformidad con mi Voluntad u os desesperáis cuando con el correr del tiempo la prueba se mantiene: ¡No digáis entonces que confiáis en mí!, pues cuando es buen tiempo y es buena la cosecha, es bueno Dios, mas cuando el rigor llega y la prueba comienza, ¿cómo respondéis?
Si decís confiar en mí, descansad tranquilos, dejad todo en mis manos.
Si vuestro corazón se aflige, entonces no digáis: “en Vos confío”.
Recordad las grandes promesas que he hecho para este día del Reencuentro Conmigo que viviréis unidos a Mi Madre, pues todas ellas se cumplirán.
Tened paz, Yo os bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sed la alegría de vuestra Madre, sed mi alegría con vuestra entrega. Paz.

San Lucas, Cap. 7, Vers. 29 al 35.



SABED QUE NO EXISTE HOMBRE CAPAZ
DE INVENTAR TAL FARSA
QUE LOGRE EL AUXILIO DIVINO

31 de julio de 1992.
Paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Así como una roca no puede sacar provecho del canto de los pájaros, así el mundo endurecido en su orgullo y autosuficiencia, no puede sacar fruto de mis enseñanzas, en primer lugar por que no las entiende, y al no entenderlas las interpreta con su conocimiento humano, sin aplicar a ellas la fe y sin esperar la acción del Espíritu Santo; por eso al juzgarlas y al juzgar a quienes llevan mis Palabras hoy, se equivoca, por eso antes doblarán su copa los árboles hasta el suelo, que los orgullosos sus rodillas frente a mí. Y así como vosotros enseñáis a vuestros hijos, así el Maligno enseña a los suyos. Mas Yo abriré un camino seguro y firme dentro de un tiempo, para que por ese camino las almas fieles a mí y unidas por la obediencia a esta Obra, avancen raudamente en busca de la salvación propia y de sus hermanos. Mas aún debéis confiar, en la zozobra actual debéis aferraros a mi Misericordia y saber esperar el tiempo, mi tiempo, está llegando. No os dejéis desmembrar de esta Obra, no os dejéis arrancar de vuestro lugar a mi lado, por las vanas tentaciones del poder, del orgullo, de la sensualidad, de la gloria, del reconocimiento humano que son nada ante mí.
Esperad con confianza y veréis.
Tened paz, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sabed que no existe hombre capaz de inventar tal farsa que logre el auxilio divino, sabédlo, estoy con quien estoy, y lo demuestro.
Paz.


San Juan, Cap. 12, Vers. 44 al 50.



OÍD CON ATENCIÓN
Y OBTENDRÉIS BUEN FRUTO;
APRENDED, VUESTRO MAESTRO ESTÁ AQUÍ



30 de octubre de 1992.
Mi paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Oíd con atención y obtendréis buen fruto; aprended, vuestro Maestro está aquí.
Recién caído de su cabalgadura, Saulo, no se enfureció contra Quién le demostraba su poder, sino que preguntó: «¿Quién eres, Señor?», meditad vosotros, ¿Quién soy Yo en vuestra vida y qué lugar ocupo en ella? Seguidamente preguntó: «¿Qué debo hacer?». Meditad vosotros: ¿Os preocupáis por mis pedidos?, ¿os enteráis de ellos?, ¿sacáis provecho de mis enseñanzas?, ¿las hacéis vida?
Y luego fue sanado de su ceguera por lo cual se convirtió en Apóstol y defensor de Aquel que le había mostrado su poder, echándolo al suelo, y no guardó jamás rencor, sino que dió la vida por Aquel que lo humilló para enseñarle. Meditad en profundidad, acompañad con oración y mucho progresaréis.
Yo os bendigo, recibid mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Paz a los corazones humildes.

Efesios, Cap. 2, Vers. 1 al 10.



FELIZ, PUES, AQUEL QUE VIENDO
SU INUTILIDAD, NO TEME PUES CONFÍA EN MÍ

21 de agosto de 1992.
Paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Habéis pasado pues el Día del Reencuentro con vuestro Señor, y ahora con justa razón puedo deciros: Pobre de aquel que no ha sabido aprovechar su llegada y estadía a este lugar y sacar los frutos espirituales necesarios para cambiar su vida acorde a mis enseñanzas. Pobre de aquel que oyendo mis Palabras y correcciones, las interpreta para otros, y no para sí mismo. Pobre de aquel que siendo llamado a este lugar santo para aprender, pretende enseñar lo que ni siquiera él mismo practica. Pobre de aquel que se cree digno y merecedor de mis gracias, y aún más, desea reclamarlas como pago de su esfuerzo propio pues será despedido con las manos vacías. Pobre de aquel que se adjudica a sí mismo una misión que no le corresponde e intenta guiar a otros cuando no ha aprendido aún a obedecer. Feliz aquel que en su inutilidad se arroja a los pies de esta Madre e implora por su intercesión. Bendito aquel que refugiado en la oración, brinda a su alrededor toda la ayuda que brota de la buena intención de su corazón. Bendito aquel que desea arrancar de mí el efecto de la promesa de protección como a mi propia Gloria. Feliz, pues, aquel que viendo su inutilidad, no teme pues confía en mí. Felices y bienaventurados aquellos inútiles, humanamente hablando, y de entre ellos, éste a quién Yo he elegido como mi instrumento
(Miguel Angel), pues es y será dentro de esta Obra a quién debéis responder con vuestra obediencia: Pues a través de él y por su inutilidad Yo os guiaré.
No hay lugar en mi Santuario para quienes busquen su propia gloria, ni hay lugar para aquellos que se apeguen a su propio juicio, ni existe lugar ni lo habrá para quienes no deseen ingresar al servicio del Señor y sólo aprovecharse de sus gracias.
No os enorgullezcáis de vuestra espiritualidad, porque de nada os sirve sino actúo Yo a través de ella; ni os sintáis grandes y fuertes pensando que mis favores están de vuestra parte, porque os quitaré aún lo poco que os he dado, para que aprendáis a vivir según mi Voluntad.
Honrad continuamente a esta Madre, si deseáis honrarme; servidla, si deseáis servidme, y en su compañía aprended de Ella, que sólo trajo a este mundo paz y concordia. ¡Imitadla, fieles apóstoles suyos! para que al veros semejantes a Ella, os admita en Mi Patria, la vuestra.
Tened paz, recibid la bendición y la fuerza en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(Amén).
Bendito aquel que reconociendo sus errores, retorna a mí con humildad, porque no será desoído. Paz.


Jeremías, Cap. 44, Vers. 20 al 30.



¡YO GARANTIZO A ÉSTA, MI ORDEN!

28 de agosto de 1992
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que a través de la historia siempre han sido necesarias distintas medidas de ayuda para esta humanidad, cuando extravía el camino, cuando se confía demasiado en sus propias fuerzas, cuando ha elevado a la ciencia hasta la altura de Dios. Es a través de Congregaciones y Ordenes religiosas, donde la vida de santidad contrastando con la del mundo llamaba nuevamente a su cauce a muchos hombres y mujeres de recta intención, que dejándolo todo, venían en pos de mí. Nuevamente en este siglo es necesaria la intervención del Cielo, y por eso he creado esta Orden
(Orden Seglar de los Apóstoles de los Últimos Tiempos) cuya medalla os habéis impuesto por propia mano, y por propia voluntad, haciéndoos así miembros de la clase elegida de los Apóstoles para llevar la Palabra del Señor con vuestras vidas; hijos predilectos de mi mano misericordiosa, de la cual no cesarán de fluir bendiciones sobre quienes tomen en serio este compromiso y trabajen por cumplir su misión. Ya tendréis pues tiempo para los goces en la otra vida: ¡Luchad ahora. Sed severos con el mal, vosotros apóstoles!; ¡Yo os defenderé! No permitiré que palabra o crítica alguna sea levantada en vuestra contra, antes bien, Yo mismo ejerceré la defensa en los hechos, pues vosotros debéis ser el fermento para esta humanidad necesitada de Dios, para eso os consagrásteis, para morir por mi causa. Y eso representa esa medalla que lleváis en vuestro cuello, ella es vuestra vida, pendiente de un hilo que es mi Voluntad. ¡Mas no temáis!, también gozaréis de grandes consuelos, y recibiréis las fuerzas necesarias en todo momento como hasta hoy y por siempre. ¡Yo garantizo a ésta, mi Orden!, que ningún enemigo exterior o interior conseguirá triunfo alguno por insidias, engaños, calumnias y toda clase de maldades sobre ningún miembro de mi Orden, sino es ésto extremadamente necesario para educar su humildad o para castigar su falta de obediencia. Mantenéos unidos, formáis parte de una gran familia, cuyo divisa es el sacrificio por amor a Dios. Que otros al veros deseen imitaros ingresando a esta Orden reservada para unos pocos, valientes, sinceros, hombres de fe, humildes y sencillos. No temáis, pues, no temáis a lo que viene; teman y tiemblen aquellos que pudiendo hacer mucho bien, descansan dejando su conversión para mejor momento, pues llegará el día, vendrá la hora y seréis vosotros los Apóstoles de los Últimos Tiempos, fieles a vuestra misión, los primeros llamados a mi lado. Trabajad, trabajad ahora, pues aún hay tiempo. ¡Y no dejéis transcurrir ni un instante en vano! Cada momento, cada acto por mínimo que sea, revestido del amor que debéis profesar por esta Madre y por mí, representa una derrota del Enemigo de las almas. Donde vosotros estéis, llevaréis paz; donde vosotros estéis, llevaréis mi Palabra en vuestra vida; donde estéis, seréis agradables con vuestros hermanos. Jamás busquéis un defecto a quién como vosotros es Apóstol, pues de eso puedo encargarme bien Yo.
Paz. Esta bendición alcanzará a todos, pero en especial a aquellos que se han consagrado íntegramente a mí y forman los pilares, siendo los precursores de mi gran Obra, aquella que he pedido tanto tiempo a través de mi Madre, y que hoy se ve cristalizada: la Orden Seglar de los Apóstoles de los Últimos Tiempos. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Dad fruto abundante y bueno, así lo espero de vosotros.
Mi paz a los corazones limpios.


San Mateo, Cap. 7, Vers. 13 al 14.



SI NO LOGRÁIS RESULTADOS
DE VUESTRA ORACIÓN,
ES PORQUE NO LA HACÉIS BIEN

6 de noviembre de 1992 (Primer Viernes de mes)
La paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Cuando os dirigís a los importantes de este mundo, ¡cuanto cuidado ponéis en vuestro lenguaje, en vuestras actitudes para agradarle, sobre todo si deseáis algún favor!
Mas cuando os dirigís a mí, Señor de señores y Rey de reyes, Aquel que tiene el mundo en sus manos, ¿cómo lo hacéis?, ¿guardáis el mismo cuidado por agradarme?, ¿os preparáis interior y exteriormente de la misma forma?, ¿tratáis por todos los medios de que vuestro diálogo Conmigo sea realmente éso, o sólo fingís frente a los demás?, Si no lográis resultados de vuestra oración, es porque no lo hacéis bien. Revisad pues como estáis en este aspecto, y acostumbráos a dialogar Conmigo, como Alguien que existe, oye, ve y conoce, y no como un Ser lejano y mudo.
Cuando oráis, y cuando os acercáis a mi Templo, donde mi Presencia en la Eucaristía irradia gracias continuamente, hacedlo, pues, con responsabilidad y sin prisa alguna
Tened paz, los Ángeles están haciendo su tarea junto a vosotros, aunque vosotros no sintáis su efecto ahora, más adelante lo sabréis...
Yo os bendigo, y ellos os transmiten esta bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sólo perseverando en el bien lograréis frutos agradables a vuestro Dios.
Paz.

Ezequiel, Cap. 2, Vers. 1 al 9.



EL AÑO QUE SE INICIA ES EL
ÚLTIMO AÑO EN EL QUE PODRÉIS
TRABAJAR POR LA CONSAGRACIÓN
DE ESTA CIUDAD

8 de diciembre de 1992 (Festividad de la Inmaculada Concepción).
HABLA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA
Que la paz del Señor llegue a ustedes, amados hijos de Mi Corazón.
No sabéis cuanta alegría causa en mí el veros aquí reunidos, en el Santuario de mi Divino Hijo, habiendo sido convocados por Él mismo, para que Yo, vuestra Madre, pueda dirigiros la palabra.
Pequeños, entended ésto: el año que se inicia es el último año en el que podréis trabajar por la consagración de esta ciudad
(Berazategui), el Cielo no permitirá más tiempo ser burlado por quienes tienen poder para realizar la Voluntad Divina y no lo hacen. En este año que comienza, puntualmente me acercaré a este Santo lugar para fortaleceros e inspiraros. Y con tal motivo, para no desampararos, hijos míos, dejaré aquí uno de mis Ángeles servidores fieles; él se encargará de ayudaros en vuestra tarea. No sois pues responsables por los resultados, pero sí por los esfuerzos. Por mi parte, he detenido lo más posible la hora de retirar esta gracia prometida por mi Hijo, mas ya se hace demasiada pesada esta indiferencia. Él advertirá con su poder, de una vez y muy fuerte, a quien tiene la responsabilidad. Y Yo trataré con vuestra ayuda, os lo pido, orad mucho, de que éste entienda.
Amados Míos me complace que os hayáis ofrecido a mi Corazón y tomo esta Consagración con toda la fuerza y con toda la Misericordia hacia vuestros defectos, sobre los cuales Yo misma trabajaré si me dais lugar. No oigáis las voces del Enemigo, en el año entrante se acrecentarán las calumnias contra esta Obra preferida de mi Hijo; mas sabedlo por mi propia boca, que en muchas partes, muchas obras se desviarán a derecha o a izquierda y caerán, mas aquí, si os mantenéis fieles, si oráis, y si tenéis vuestra mirada puesta en el Santo Padre, seréis protegidos.
Muchas falsas doctrinas siguen invadiendo el seno de la Madre Iglesia, vosotros, Apóstoles, no os contaminaréis si obedecéis cada vez más y mejor a mi Amado Hijo Jesús y a vuestro guía. Habéis traído aquí muchas cosas para bendecir, mi Hijo lo hará y Yo lo acompañaré. Luego de esta bendición quedará aquí el Ángel Custodio de este Santuario, usad su intermediación, muy especialmente en los peligros que se avecinan. En caso de necesidad extrema, donde este instrumento se traslade, podrá requerir también su ayuda y allí estará.
Cuando el mundo llama, amados, muchos responden; cuando el Amor llama, pocos se acercan: vosotros sois esos pocos que elegisteis la puerta estrecha.
Pido a mis hijos predilectos presentes
(Sacerdotes) renueven terminado el Rosario esta bendición derramándola nuevamente sobre todos los que están aquí.
Ponéos de rodillas, amados Míos, pues el Rey del Cielo va a bendeciros.
HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
La paz con vosotros. Por pedido de esta Madre amorosa, Yo os bendigo para que deis fruto en abundancia, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Aunque no oigáis nuestras Voces, aquí estaremos, y recordad lo encomendado, pues estas palabras son de extrema seriedad. Paz a los corazones abiertos.

II Corintios, Cap. 8, Vers. 7 al 15.



NADA SE OS NEGARÁ
SI PONÉIS VUESTRA
VOLUNTAD FIRME EN CONSEGUIRLA


20 de noviembre de 1992.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Meditad con verdadera atención el momento de proponer vuestras intenciones, antes de cada momento de oración, pues esas intenciones son las que tomo en cuenta cuando dialogáis conmigo, en ese momento de acercamiento que es la oración.
No pidáis por repetición sin meditar el motivo de vuestros pedidos, ni alarguéis incesantemente los mismos perdiendo la cuenta. Tampoco incluyáis dentro de vuestras intenciones cosas mundanas o materialistas. Sé bien de vuestras necesidades, mas no exageréis con ellas dejando sin cubrir el aspecto espiritual, es pues más agradable a mis ojos, aquel que pide por los bienes eternos en primer lugar y luego por sus necesidades diarias. Aprended ésto, pues, aprended a pedir y conseguiréis más, pues nada se os negará si ponéis vuestra voluntad firme en conseguirla. Y al finalizar cada oración, cuando os consagráis, sabed que esa consagración es tomada en serio aquí en el Cielo, ¡Hacedla con respeto y con amor! No os apresuréis, pensad que estáis poniendo a los pies de Aquel a quien os consagráis las intenciones que al principio deseabais alcanzar.
Tened paz, abrid vuestros corazones para que todas mis enseñanzas os sean del mayor provecho y así progreséis hacia la Patria Celestial.
Yo os bendigo, recibid mi bendición, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No temáis en pedir, todas vuestras intenciones son oídas; no temáis a vuestro Señor, ¡confiad en su Amor!, ¡no tenéis un Dios egoísta! Vuestro Señor se preocupa por vosotros, ¡creédlo!
No dejéis que nada os arrebate la paz, esa paz que sólo Yo puedo daros.
En esta semana orad con insistencia por la próxima reunión de Apóstoles de los Últimos Tiempos, porque entre ellos me moveré con toda mi Fuerza, ya lo veréis.
Paz a los corazones humildes.

Romanos, Cap. 9, Vers. 14 al 29.



Y NADIE CARGARÁ MÁS
DE LO QUE PUEDE LLEVAR,
PUES NO SOY DIOS INJUSTO

13 de noviembre de 1992.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Ciertamente no es de mi agrado que os excuséis frente a mis pedidos ni que apliquéis mis Palabras a otros, cuando aún no lo habéis hecho con vosotros mismos.
Sé que mi corrección muchas veces es dolorosa, pero corrección al fin, es por vuestro bien, si la aceptáis habréis aprendido y crecido en humildad, si el dolor os hace rechazarla, corréis riesgo de perder vuestra salvación por no entender la Voluntad de vuestro Señor en vuestra vida.
Ningún sufrimiento, ningún dolor, ninguna cruz, llevada dignamente quedará sin recompensa. Y nadie cargará más de lo que puede llevar, pues no soy Dios injusto, pero conozco vuestras faltas y pecados, sé de vuestra vida anterior, y sé cómo curaros de éso, cómo sanar vuestra alma, cómo limpiar vuestro espíritu ahora, antes que tengáis que rendir cuenta, porque al presentaros frente a mí, ya no habrá oportunidad de cambio alguno, por eso aprovechad las situaciones que se os presentan día a día de mortificaros en algo por mí, mucho o poco, Yo lo diré, Yo lo mediré, y Yo lo pagaré.
Buscad la paz en la amistad con vuestro Dios, buscad la paz en la unión con vuestros hermanos que se encuentran en la misma lucha que vosotros.
Buscad vuestra unión conmigo y Yo me mostraré claramente.
Bendito aquel, al cual encuentre cada día preocupado en la salvación y el progreso de su hermano, porque recibirá el auxilio justo para su propia salvación.
Tened Paz.
Nada crece de bueno en este mundo sin mi bendición, Yo os bendigo para que vuestro crecimiento sea auténtico en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Dejad las vanidades y detalles mundanos y afrontad vuestra conversión con firmeza.
Paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 8, Vers. 4 al 13.



GUARDAD TODO LO QUE OS HE ENSEÑADO,
PUES ESTE TESORO MUY POCOS EN EL
MUNDO SABEN APRECIARLO

27 de noviembre de 1992.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Si deseáis obtener buenos resultados en la conquista de almas, guardad con cuidado vuestra apariencia exterior y que ésta concuerde con vuestra preparación espiritual o fracasaréis, pues en algún momento la dualidad quedará a la vista.
Si vuestra forma de hablar, de vestir o de orar o de presentaros en mi templo demuestra piedad, mas todo eso no nace de una verdadera adhesión a mí, de un verdadero deseo de agradarme, sino de un simple deseo de mostraros a los demás más buenos de lo que en realidad sóis, no tardaréis en poneros vosotros mismo al descubierto con alguna reacción fuera de lugar, o con algún gesto que revele vuestra intimidad. Si trabajáis en profundidad en el crecimiento de vuestra espiritualidad, no deberéis preocuparos tanto por vuestro aspecto exterior, pues éste será una consecuencia de vuestra preparación. Bastará con que os detengáis unos minutos y observéis cómo estáis hablando, cómo os presentáis, que posturas y ademanes son los que utilizáis para comunicaros con los demás. Ese conjunto de acciones es la idea que los demás tienen de vuestro grado de compromiso ya que no pueden, por supuesto, observar vuestro interior.
Y recordad siempre que a otros podéis engañar, mas no a mí.
Todo deseo perfectamente equilibrado, interior y exterior; todo bajo la misma ley, la entrega por verdadero amor.
Tened paz, buscad la paz en vuestro acercamiento a mí. Buscad la protección que Yo os brindo y el consejo que oportunamente os llegará.
Yo os bendigo para que veáis claro vuestro camino, iluminados por el Espíritu Santo, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Guardad todo lo que os he enseñado, pues este tesoro muy pocos en el mundo saben apreciarlo y muchos son y han sido y serán aquellos que lo rechazan por otras cuestiones mundanas: ¡No seáis vosotros de éstos!
Paz a los que aman la paz.

San Lucas, Cap. 14, Vers. 15 al 24.



PERMANECED FIELES
Y LO OBTENDRÉIS TODO DE MÍ

10 de julio de 1992.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
No os dejéis vencer fácilmente por las tentaciones, ni caigáis tan fácilmente en las trampas que el Enemigo de las almas os tiende diariamente para alejaros de mí. No creáis que no estoy con vosotros en esos momentos difíciles, mas debéis aprender a luchar, por vosotros mismos, para poder luego ayudar a otros; si ponéis vuestra confianza en mí, aunque los resultados a la vista parezcan negativos, estaréis pasando vuestra prueba; si vuestra voluntad está adherida a un firme deseo de servirme. Y haré brillar la luz de mi Misericordia en el momento exacto para no permitir la caída de aquel que ha dado todo de sí por resistir, y tened en cuenta ésto para todo tipo de tentaciones y maquinaciones del Demonio: Sólo confiando en mí y amando de verdad mi obra lograréis avanzar.
Yo os bendigo, recibid la bendición, la fuerza, la paz de vuestro Señor en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Luchad para que mi Corazón y el vuestro sean uno.
Buscad complacer a vuestro Dios por vuestro bien, Yo os daré lo que nadie os da. Permaneced fieles y lo obtendréis todo de mí.
Paz.

San Juan, Cap. 7, Vers. 40 al 53.



SU JUSTICIA ESTÁ LLEGANDO
Y DEBO REDOBLAR MIS ESFUERZOS
PARA IMPEDIR UN CASTIGO INMINENTE

15 de agosto de 1992 (Reunión del Reencuentro con el Señor).
HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
En este lugar
(Santuario de la Divina Misericordia) reside el poder de mi Misericordia y Amor para tocar las almas en lo más profundo y convertirlas a mí; en este lugar mi Corazón otorga gracias sin medida a los humildes y pacientes, a los confiados y piadosos, a los amantes de la verdad, a los desinteresados de sí mismos. En este lugar, cada día se derraman en abundancia las bendiciones sobre aquellos que las piden con fe, por eso este es un digno lugar de la Presencia de mi Madre, que está aquí entre vosotros con mis Arcángeles. Ella ha venido a bendeciros y también puede ser que su Voz de Madre llegue más allá aún que la mía, no por su poder sino por el Amor que por Ella profesáis,
He aquí a tus hijos, Madre...
HABLA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Amados pequeños de mi Corazón, ¿porqué no demostráis vuestro compromiso y Amor hacia mi Hijo Santísimo? Su Justicia está llegando y debo redoblar mis esfuerzos para impedir un castigo inminente, vosotros sois llamados a ayudarme en esta empresa, con vuestras oraciones, sacrificios y firmeza en las prácticas: ¡Doblad pues vuestras rodillas frente a la Presencia de mi Hijo en la Eucaristía!, ¡defended esta Presencia con vuestro ejemplo! ¡demostrad que creéis en su divinidad y en su amor que lo ha llevado a convertirse en alimento para vosotros! Y no olvidéis la oración del Rosario. No podéis llamaros Apóstoles de los Últimos Tiempos si no oráis, si vuestra rodilla no se dobla frente a la Eucaristía, vuestra alma está doblegada frente al poder del mundo con el nombre que vosotros queráis anteponerle.
Al recibir la noticia de parte del Ángel de la Encarnación, me he convertido en una esclava incondicional de mi Señor. Al recibir vosotros las palabras, consejos y enseñanzas de mi Hijo y al consagraros a mí, os habéis convertido en esclavos incondicionales, lo cual significa para vosotros seguridad en la ganancia del Cielo si perseveráis en la obediencia, obediencia a lo que vuestro Señor agrada y no a caprichos meramente humanos.
Él va bendeciros, amados, inclinad vuestra cabeza al suelo, pues esta bendición marcará vuestras frentes y os traerá toda la fuerza necesaria para cumplir con vuestro compromiso. Los Arcángeles estarán trabajando entre vosotros.
HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Descienda sobre vosotros reunidos aquí como Apóstoles de los Últimos Tiempos, la bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Se aproximan duras batallas, son necesarios fieles soldados para librarlas, vosotros podéis ser de ellos, sólo os falta aceptar. Paz.

San Juan, Cap. 13, Vers. 12 al 20.



YO ESTARÉ JUNTO A VOSOTROS
EN CADA INSTANTE

4 de diciembre de 1992 (Primer viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
En este lugar santo
(Santuario de la Divina Misericordia), en esta pequeña ciudad (Berazategui), espero el retorno de las almas a mí, como un padre espera a sus hijos.
Y no os llamo aquí para reprenderos, os llamo para que afirméis vuestro deseo de pertenecer a mí y lo hagáis realidad trabajando en mi Obra. ¿Qué puede faltaros si Yo estoy con vosotros?
Vuestro alimento será realizar mi Voluntad por la salvación de las almas. El pago por vuestros servicios serán las gracias que saldrán abundantemente de mi Corazón. El lugar donde habitaréis será bajo los rayos de luz que parten de mi Corazón Misericordioso, lugar seguro y feliz, lugar reservado para los fieles, lugar preparado para los arrepentidos, para todos aquellos que tienen voluntad de convertirse.
¡Venid, pues, y caminad junto a mí!, ¡oíd mis consejos!, ¡realizad mis obras!, y os reconocerán como míos en todas partes, aunque esto signifique persecución y muerte, yo estaré junto a vosotros en cada instante.
Como situación excepcional y por pedido suyo, permitiré a mi Madre estar aquí junto a vosotros, el día martes, para hablaros a todos aquellos que deseéis oirle.
Y también Yo junto a Ella... ¡no lo olvidéis!... el momento lo dispondrá éste
(Miguel Angel) y aquí estaremos.
Tened paz, recibid, salud y fuerza, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sabed que el Señor no traza en vano la señal de la cruz sobre sus seguidores y si promete salud y fuerza, salud y fuerza tendréis.
Paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 6, Vers. 1 al 7.



EL BUEN PASTOR

Copywright by Fundación Misericordia Divina
Asociación de laicos católicos