EL BUEN PASTOR Nro. 34
(3 de septiembre de 1993)


INDICE



Tres cosas os serán de suma importancia
cuando os encontréis frente a mis enseñanzas

27 de agosto de 1993
Mi paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Tres cosas os serán de suma importancia cuando os encontréis frente a Mis enseñanzas; Mis mensajes actuales, para poder cumplir su obra en vosotros deben ser oídos atentamente, entendidos totalmente, y puestos en práctica diligentemente. Estas tres cosas harán que cada día más vuestro proceder revele Mi Presencia y Mis enseñanzas en medio vuestro.
Yo os bendigo, recibid la fuerza necesaria para librar la batalla por la salvación de las almas en todo lugar y en todo momento, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sabed que si estáis reunidos con vuestro Maestro, siempre tendréis algo bueno para aprender.
Paz.

San Mateo, Cap. 5, Vers. 43 al 48.



Tratad entonces a vuestros hermanos
como deseáis ser tratados

13 de agosto de 1993
Mi paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Vosotros mismos con vuestras propias palabras, colocáis sobre vuestras espaldas una pesada carga, día a día, cuando oráis. Continuáis pidiendo que os perdone como perdonáis, que os aplique Mi Misericordia, tal como vosotros la aplicáis en vuestros hermanos. Mas terminada la oración, esta queda sólo en palabras, y vuelven los recelos, las faltas de amor, la doble intención, el poco cuidado, la infidelidad. Cómo decís luego que os perdone, que os trate como vosotros tratáis a otros, y arriesgáis de tal manera Mi juicio sobre vuestro proceder. Recordad a cada momento esa petición, y ved en cada hermano vuestro a vuestro Señor. Bueno es, pues, que pidáis, mas si no cumplís, sufriréis por vuestra infidelidad, entendédIo. Tratad, entonces, a vuestros hermanos como deseáis ser tratados, perdonad prontamente las ofensas como deseaís ser perdonados por Mí y creceréis.
No seáis entonces vosotros, los que sólo me honráis con vuestras palabras, mientras vuestro corazón se aleja de Mí.
Tened paz, si esta enseñanza os perturba, es que está dejando su huella en vuestro corazón. Aprovechad este toque de Mi gracia, para iniciar una nueva etapa en vuestras vidas.
Yo os bendigo y espero reuniros aquí en el gran Reencuentro que será un adelanto del Reencuentro final en el Reino, por siempre.
Recibid Mi bendición en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
El obrero cumple su trabajo y exige salario; cumplid vosotros vuestra tarea y Yo os premiaré por encima de lo que necesitéis.

San Marcos 13, Vers. 9 al 13.



Sólo se trata de practicar el amor


20 de agosto de 1993
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Insistentemente llegan hasta Mí vuestros pedidos en los cuáles me presentáis la necesidad de una enseñanza que os permita seguirme más y mejor. Pensáis, tal vez, que existe algún secreto importante, alguna norma o regla especial que aún no haya sido dicha al mundo y que Yo deba revelaros para un perfecto seguimiento: mas no es así. Ya lo he dicho y lo repito… sólo se trata de practicar el Amor. Amad profundamente a vuestro Señor y amad a vuestros hermanos, no sólo de palabra sino con obras, y no sólo físicas sino espirituales. El amor practicado con heroísmo os acercará a Mí, no necesitáis más ni menos, sólo aprender a amar.
Mas no es simple, pues debéis luchar contra vosotros mismos y vuestras imperfecciones. En esta lucha estaré Yo a vuestro lado.
Tened paz, Yo os bendigo para que en vuestros corazones anide el Amor que tanto ansío ver, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Este Amor que os pido puede traeros aparejado sufrimientos, mas la paz no se aleja jamás del corazón que ama. Paz.

Ezequiel, Cap. 39, Vers. 25 al 29.




¿Acaso creéis que se siente abrumado
Mi Corazón por vuestros pedidos?

15 de agosto de 1993
REUNION DE REENCUENTRO CON EL SEÑOR
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
¿Acaso creéis que se siente abrumado Mi Corazón por vuestros pedidos? Mas no es así.
Entristecéis, pues, Mi Corazón cuando sois infieles a vuestras promesas. Apenáis Mi Corazón cuando la tibieza os invade y vence; herís Mi Corazón cuando me cambiáis por afectos mundanos; mas no me pesan vuestros pedidos, pues ellos son signo de vuestra confianza y no podré despedir con las manos vacías a quién se acerque a Mi Santuario confiando en Mí.
Orad y pedid y no entristezcáis Mi Corazón.
Vuestra Madre, intercede hoy especialmente en el logro de muchas gracias, sobre todo para sus hijos predilectos presentes. Y no puedo como buen hijo negarme a sus pedidos. Sea, pues, según sus deseos y vuestras necesidades, unidos ambos a Mis santos planes sobre esta Obra.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Pueden olvidarse las promesas de los hombres, mas las promesas del Señor son inmutables.
Paz.





EL BUEN PASTOR

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