EL BUEN PASTOR Nro. 38





INDICE



Por vosotras, Mis consagradas,
he dado hoy esta
TERCERA ADVERTENCIA FINAL

16 de septiembre de 1994
Mi paz esté con vosotros, ovejas de Mi grey.
Hoy deseo dirigirme de modo especial a vosotras, Mis esposas, religiosas, consagradas a Mí.
¿Tan pronto habéis olvidado vuestra promesa de fidelidad, que debo haceros recordar que en todas partes y en todo momento debéis presentaros como de Mi propiedad? ¿Por qué habéis abandonado los signos exteriores de vuestra consagración? Debe vuestro cuerpo llevar, así como vuestra alma, el sello de pertenencia a vuestro Dios, a Quién habéis desposado por toda la eternidad. Habéis encontrado en el mundo, pues, otros placeres que os agradan más que vuestro encuentro íntimo Conmigo. ¿Quién os ha enseñado a estar más dispuestas a cambiar según el gusto de la humanidad? Vuestra forma de vestir, de hablar, de conduciros... ¿quién, pues, os asegura que siendo más del mundo lograréis mayores éxitos? ¿Acaso puede un buen Esposo permitir que su esposa tenga otros amores... sin decir palabra... cuando le ha jurado fidelidad?
Amadas de Mi Corazón: muchas almas esperan vuestro ejemplo y vuestro trabajo. No creáis que una regla a seguir es una carga; como no lo son Mis mandatos. Ellas son una seguridad de la que no debéis escapar, antes bien, debéis mantenerlas y defenderlas.
Vosotras, las más antiguas, no permitáis que se desprecie el espíritu de las fundadoras. Vosotras, las novicias, no os atreváis a intentar introducir en casa de vuestro Esposo modales del mundo, porque seréis repudiadas como las vírgenes necias que no cargaron sus lámparas con el aceite del Espíritu Santo.
¿No os ha sido suficiente el ejemplo de Mi Madre? ¿Creéis estar agradando más a vuestras madres, Teresa, Catalina? Tantas, que son y serán por siempre vuestro ejemplo. Estáis, pues, comenzando a oir más la voz del mundo que la de vuestro Dios.
Sabed que si no cambiáis esta actitud, muchas almas se perderán y vosotras seréis las responsables.
Y digo a aquellas consagradas que mantienen la Santa Regla de su Orden y que en todo siguen el camino de mortificación y piedad, enseñado por sus santas fundadoras: ¡No temáis!, tenéis a vuestro Esposo de vuestro lado; acudid a Mí y siempre os defenderé, pues la esposa leal nunca será repudiada.
Quitad pronto de mi vista esos malos acontecimientos, y no pongáis a los hombres en Mi lugar!, porque vosotras sois Mías, y el mundo debe saberlo por vuestro aspecto y por vuestro comportamiento, pues si os avergonzáis de Mí no esperéis nada de Mí.
Por vosotras, Mis consagradas, he dado hoy esta TERCERA ADVERTENCIA FINAL.
Paz a los que oís, paz a los que deseáis cumplir, paz a Mis hijos fieles, Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
El alma limpia con las Palabras de su Señor se conmueve de amor, el alma sucia con la Voz de Dios, tiembla de ira y lo rechaza.
Paz.

I Carta San Juan, Cap. 3, Vers. 21 al 24.



Recordad: Si os avergonzáis de Mí y de Mi Obra
delante de los hombres, Yo me avergonzaré
de vosotros en el Reino de los Cielos
delante del Trono del Padre

5 de agosto de 1994 (Primer Viernes de Mes).
Mi paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Sé bien que son grandes las dificultades que os presenta el Enemigo de las almas, mas no os dejéis vencer por ellas: recurrid a Mi fuerza y venceréis. Ninguna tentación que el mal os proponga os superará o vencerá si os ponéis bajo mi protección. No dudéis, pues intervendré inmediatamente si me dais un lugar en vuestra vida.
Recordad: Si os avergonzáis de Mí y de Mi Obra delante de los hombres, Yo me avergonzaré de vosotros en el Reino de los Cielos delante del Trono del Padre. Si nada queréis saber Conmigo, nada pidáis de Mí; y si deseáis estar a mi lado, comprometeos, pues, día a día con mayor profundidad, pues de nada os vale ser buenos en algunos momentos: es necesario una entrega total.
Yo os bendigo, recibid Mi bendición y la fuerza para cumplir con Mi palabra en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Que mis Palabras no vuelvan como el eco vacío de las montañas, sino que lleguen a vuestro corazón y arraiguen en él dando fruto abundante. Paz.

San Mateo, Cap. 5, Vers. 13 al 16.



No pongáis a vuestro Dios en un lugar
de vuestra vida donde podáis
dominarlo y encasillarlo

29 de julio de 1994.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
En verdad os digo que creeríais mucho más si me viéseis en Persona como éste (Miguel Ángel) me ve ahora y pudiérais frente a frente recibir Mis Palabras, mas ya no estaría en juego vuestra fe. Oíd, pues, Mi Voz y confiad en Mi intervención.
No pongáis a vuestro Dios en un lugar de vuestra vida donde podáis dominarlo y encasillarlo; donde le dediquéis sólo SU TIEMPO... y nada más que SU TIEMPO, mucho o poco, pero siempre dentro de ese lugar propio para Él, sin permitirle invadir otras áreas de vuestra vida. Porque Yo, vuestro Señor, no soy un Dios atado sino que os muestro libre Mis manos para brindaros Mi gracia, y Mis pies para andar entre vosotros. Si dedicáis algo de tiempo a Mí, no lo hagáis como un ritual pagano. Si debéis poner un orden en vuestra vida, es por vosotros y no por Mí. No creáis, pues, que sólo me dedico a veros y oiros, cuando vosotros me dedicáis algo de vuestro tiempo, ni habléis Conmigo como lo hacéis con un ser inanimado o con un objeto cualquiera construido por el hombre, pues Yo Soy un Dios vivo... y a todo aquel que Me siga, Vida le daré; y no son necesarias muchas palabras, pues Yo sé dar Mis enseñanzas en el silencio. Buscad Mi voz en el silencio, y hallaréis consuelo, fortaleza, paz. No os conturbe el accionar del Enemigo y no importa cuán comprometido con él halláis estado. ¡Cuántos peores que vosotros recurriendo a Mi a tiempo han salvado sus almas!
Tened paz, confiad en Mí, recibid la fortaleza de lo alto aquellos que tenéis vuestro corazón libre de culpas, pues no todos aquí están limpios hoy. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Agradeced porque he puesto una mano firme frente a vosotros; agradeced pues he puesto un timonel experto para llevaros a destino; agradeced pues estáis hoy aquí cerca pudiendo estar lejos.
Paz.

II Timoteo, Cap. 3, Vers. 1 al 9.



No os canséis nunca de hacer el bien

12 de agosto de 1994.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
No os canséis nunca de hacer el bien. Que vuestras buenas obras hablen por vosotros, que a vuestro paso sean ellas vuestra carta de presentación. Vivid siempre pendientes de ofrecer algo más a vuestro prójimo y desead para él siempre los bienes mejores, y sobre todo, y ante todo, el mayor bien, el bien supremo: el Reino de los Cielos. Pues no cejan en su intento los pecadores empedernidos ni agotan sus fuerzas los viciosos ofendiéndome día a día, ¿cómo vosotros que decís ser Mis seguidores, os mostraréis cansados de hacer el bien? ¡No defallezcáis en este camino!, ¡no os detengáis!, ni intentéis retroceder buscando comodidades. Sólo el que entrega todo será capaz de recibir una vida nueva que Yo mismo le daré, habitando en él.
Recibid Mi paz junto a Mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
OS HE LLAMADO PARA SER HOMBRES NUEVOS Y CAMBIAR EL MUNDO. TODO LO QUE HAGÁIS HACEDLO CON ESE PENSAMIENTO.
Paz.

San Juan, Cap. 10, Vers. 1 al 16.



La humanidad necesita santos,
seguidores de la Verdad

19 de agosto de 1994.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Recordad y tened siempre presente que sois discípulos de un Maestro Crucificado y que aquellos ideales que vosotros proponéis a este mundo, son para él locura y necedad. Que el dolor ofrecido, la penitencia, es para este mundo de hoy, sensual y corrupto, una idea olvidada, ancestral y perniciosa de la cual hay que luchar por desprenderse a base de confort. No es pues, y vosotros lo sabéis, este mundo el reinado de vuestro Dios, sino por el contrario, es el campo de acción más propicio del príncipe de las tinieblas. Por eso recordad siempre que sois los discípulos de un Maestro Crucificado, y hallaréis incompresión y dolor, y os sentiréis muchas veces tentados de abandonar el camino. Más sabed también que Yo pruebo a aquellos a quienes más amo para elevarlos más cerca Mío y otorgarle mayor número de gracias. Nada os detenga, nada os perturbe, nada os quite las fuerzas, nada os distraiga de vuestro camino: venid rectos y seguros hacia Mí.
Tened paz, Yo os bendigo por todo lo que habéis hecho en honor a Mi Madre en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Vosotros sois Mis testigos, y sólo se puede ser testigo cuando se conoce la Verdad. Yo Soy la Verdad, vosotros Mis testigos, proceded según la Verdad y seréis contados entre el número de los santos, pues este mundo no necesita hábiles políticos, ni hombres que con su capacidad lo dirijan. La humanidad necesita santos, seguidores de la Verdad. ¡Decidíos ya, os espero!
Paz.

San Mateo, Cap. 27, Vers. 11 al 26.



Fortaleos en la unidad, en el amor,
en la práctica de la virtud

26 de agosto de 1994.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Un pastor con gran preocupación y mucho trabajo, logró reunir un enorme y hermoso rebaño al cual colocó en su corral asegurando su puerta con una gruesa cadena, retirándose luego a descansar y confiando en esta seguridad. Mas su enemigo llegó al lugar sin ser advertido, y revisando esta cadena encontró en ella algunos eslabones que no presentaban la misma resistencia que el resto y trabajando día tras día ocultamente sobre ellos, logró que éstos perdieran solidez y de nada sirvió el esfuerzo de los demás eslabones por contener la puerta, pues quebrados algunos de ellos, la cadena perdió su unidad y la puerta cedió al empuje de las ovejas que se volvieron a dispersar, y muchas de ellas para siempre, con gran dolor del pastor.
¿Acaso habéis entendido lo que os propongo? Yo Soy el Buen Pastor; el corral, es Mi Iglesia; las ovejas, la humanidad; el enemigo, el Demonio; los eslabones de la cadena: Mis Apóstoles de los Últimos Tiempos.
Si el enemigo trabajando sobre vosotros os encontrase débiles por no practicar las armas que os he enseñado, de nada valdrán los enormes esfuerzos de vuestros hermanos. Y vuestra decadencia hará fracasar los planes de salvación de muchas almas. Por eso, fortaleceos en la unidad, en el amor, en la práctica de la virtud, y no cedáis en vuestros puestos ante ninguna tentación. Meditad sobre ésto.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Mi paz busca llegar a vuestros corazones; recibidla, disponeos a recibirla, y con vosotros estará.
Paz.

Romanos, Cap. 15, Vers. 1 al 8.



Esta dureza es necesaria para despertar
los corazones dormidos

23 de septiembre de 1994.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
En muchos lugares, Mis mensajes continúan siendo criticados por su dureza, ¿mas, qué opinaríais vosotros de aquel médico que conociendo la enfermedad mortal de su paciente no le aplica el tratamiento que corresponde debido a que éste es muy doloroso, y permite el avance de la enfermedad hasta que ésta acabe con esta persona? ¿No preferiría acaso este enfermo un tratamiento doloroso, pero efectivo, que contrarrestara los efectos de esta enfermedad? Pues bien, la humanidad entera es un cuerpo enfermo, y Yo, el Gran Médico de las almas lo sanaré, o al menos aliviaré sus sufrimientos en parte, aplicando el remedio necesario para que reaccione favorablemente: ese remedio son Mis Palabras y éste es el instrumento del cual me valgo, pues mientras tenga cosas que decir utilizaré instrumentos humanos, para que se muestre aún más Mi Gloria en sus defectos, y en la perfección de Mis consejos.
Que no os apene, entonces, lo duro de Mis Palabras, pues esta dureza es necesaria para despertar los corazones dormidos, las voluntades encallecidas en el mal, y obligar a muchos a elevar su mirada hacia Mí. Una vez que encuentren el camino, seré para ellos todo dulzura y Misericordia, y Mi perdón salvará a muchos, mas es necesario que esta voz no sea acallada, pues mucho hay aún por decir.
Tened paz, y seguid confiadamente los consejos que brotan de Mi Amor por vosotros: es porque os amo, os corrijo de continuo. Dejad que el mundo escuche la voz del mundo, vosotros seguid la Voz de vuestro Pastor.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Esforzáos por orar mejor y que vuestros labios reflejen vuestro corazón.
Paz.

San Mateo, Cap. 7, Vers. 15 al 20.



Soy, pues, el Rey que invita
al banquete de bodas


14 de octubre de 1994.
Mi paz a vosotros, ovejas de Mi grey.
Duro y fatigoso será el camino de aquel que debe llevar Mis Palabras a los hombres, pues la calumnia y la burla lo rodearán contínuamente, la persecución y la asechanza amenazarán su vida y las fuertes tentaciones demoníacas no lo abandonarán de día y de noche intentando su perdición, pues hay gran alegría en el Infierno cuando uno de Mis mensajeros falla en su misión. Mas, feliz de aquel, siervo bueno y fiel, a quien su Señor encuentre despierto a su Venida, pues premiará esta fidelidad con el tesoro de la Vida Eterna, y sufrimiento tras sufrimiento serán transformados en gozos; se secará toda lágrima, y Yo, el Señor, seré su compañero eternamente.
Difícil es y será que esta humanidad acepte a Mis mensajeros, pues aceptarlos significa retornar a Mí renunciando a sus maldades y, como bien lo sabéis, no todos están dispuestos. Mas aún por esos pocos debo seguir enviando Mi voz a través de los hombres hasta que se complete el número de los que me siguen fielmente. Por eso, no ceséis vosotros de apoyar este trabajo de transmisión de Mi llamada hacia todas partes y hacia todo el mundo. Soy, pues, el Rey que invita al banquete de bodas y el que tenga su corazón en las cosas del mundo no sirve para el Reino de Dios.
Tened paz, cuanto más dejéis de lado por seguirme, más obtendréis de Mí en esta y en la otra Vida, pues seguís la Voz de Aquel que tiene todo poder en el Cielo, en la tierra y en los abismos.
Yo os bendigo, recibid Mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No temáis, pues mi carga es suave y mi yugo ligero; no os encadenéis a aquello que molesta para vuestra salvación.
Y recordad siempre que el Día del Señor está muy cerca.
Paz.
II Corintios, Cap. 10, Vers. 7 al 11.



Sabed que tengo gracias especiales reservadas
para aquellos que deseen sufrir por Mi Nombre


7 de octubre de 1994 (Primer Viernes de Mes).
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
No sabéis cuanto aliviáis Mis sufrimientos cuando os ofrecéis voluntariamente en sacrificio para reparar tantas ofensas que día tras día se hacen contra Mi Corazón.
Sabed que tengo gracias especiales reservadas para aquellos que desean sufrir por Mi Nombre, pues quien quiera preservar su vida, la perderá, y quien quiera darla por Mí la ganará eternamente.
Honráis hoy de manera especial a Mi Santa Madre y por petición Suya os concederé que cuantos Rosarios recéis en este Santuario (sólo durante la semana siguiente) recibirán atención especial, y las gracias en ellos solicitadas serán prontamente traídas hacia Mí por Mis Arcángeles mayores. Agradeced este nuevo gesto de amor de Mi Madre, vuestra Madre, por cada uno de vosotros y pedid con confianza, pues no faltaré a Mi Palabra como nunca lo he hecho ni lo haré.
Orad de manera muy especial por Mi Vicario en la tierra, tiene urgente necesidad de vuestra ayuda.
Yo os bendigo, recibid salud y fortaleza en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Buscad aliviar el dolor de vuestros hermanos pero sobre todo, preocupáos por evitar su caída en el Infierno, el dolor eterno, la eterna perdición; si ésto hacéis, sois dignos discípulos de este Maestro.
Mi paz quede con vosotros.

Baruc, Cap. 1, Vers. 5 al 10.



Es tan hipócrita aquel que dice amar a Dios
que no ve mientras ignora a su hermano


30 de septiembre de 1994.
La paz con vosotros, ovejas de Mi grey.
Sé bien que vuestra vida está repleta de dificultades y si las permito es por vuestra santificación mutua de dos maneras: permitiendo que aquellos que pueden, saben o tienen más, ayuden a aquellos que pueden, saben o tienen menos, ganando así méritos para el Reino Celestial. Más también es Mi deseo que aquellos que pueden, saben o tienen menos, sepan pedir a sus hermanos, y doblegando su orgullo se declaren necesitados de ayuda. Pues es tan hipócrita aquel que dice amar a Dios que no ve mientras ignora a su hermano, como el que pretende sólo la ayuda de Dios sin relacionarse con aquellos que lo rodean; por eso os he puesto unos junto a otros para que os prestéis mutua ayuda y para que venzáis vuestro orgullo pidiendo en vuestras necesidades a aquellos en los cuales podéis confiar de una y otra forma; estas carencias ayudan al progreso espiritual de todos y es por eso que las permito.
Tened paz, vivid en paz unos con otros y mostrad vuestro amor en la preocupación por la salvación de muchas almas que aún se hallan lejos de Mí.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No olvidéis de actuar siempre como los mensajeros de Mi Misericordia.
Paz.

Oseas, Cap. 2, Vers. 14 al 22.





EL BUEN PASTOR

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Asociación de laicos católicos