EL BUEN PASTOR Nro. 40



INDICE




Sus lágrimas siguen siendo advertencias
para el mundo.


10 de febrero de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Ningún acusado se presenta ante el juez sin llevar consigo un conveniente defensor. Vosotros que día a día, de una u otra forma, ofendéis mi Corazón, no os presentéis frente a mí sin Aquella Defensora, Abogada vuestra, que Yo mismo he interpuesto para que os cubra y os asista en todo momento, pues sólo con Ella y a través de Ella llegaréis a mí. Yo la he puesto como Puerta del Cielo. Yo la he puesto como Guía y como Reina de todo lo creado. Ella, mi Madre y la vuestra, es la verdadera Puerta de Salvación.
Acercaos, pues, frecuentemente a Ella; honradla como conviene a sus títulos, ganad sus favores y su amistad... y Ella os defenderá en todo momento, y hará que vuestro juicio sea liviano, y disolverá las acusaciones en vuestra contra. Pues, quien ama a la Madre, ama también a su Hijo; y quien la respeta, a Él respeta; y quien busca su amistad, consigue también la de Éste. He aquí su gran misión: Madre y Abogada vuestra. No despreciéis tal protección y enseñad a otros a acudir a Ella.
Tened paz. mi bendición llegue a vosotros para que seáis hijos fieles de esta dignísima Madre, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sus lágrimas siguen siendo advertencia para el mundo, y cuando el tiempo de advertencia pase, por sus lágrimas serán juzgados los responsables de las mismas. No seáis vosotros contados entre aquellos que entristecen su Corazón, guardando mutuamente rencores y rencillas unos para con otros. Sed mejor, consuelo y bálsamo, y Ella os asistirá.
Paz.
Ezequiel, Cap. 47, Vers. 1 al 6.




Aquel pastor a cargo de esta Diócesis
está dejando de cumplir su verdadera misión


7 de julio de 1995 (Primer viernes de mes)
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
¿Sabéis, pues, que sucede cuando un pastor se despreocupa de su rebaño y solo mira su propio interés?; ¿sabéis, pues, vosotros lo que ocurre con aquellas ovejas puestas a cargo de personas que solo las cuidan por interés en el salario que se les paga? Entendéis, pues, que sucederá cuando un pastor, pudiendo aumentar su rebaño, prefiere disminuirlo para trabajar menos, para preocuparse menos, para no ejercer su profesión como le corresponde. Este pastor es removido de su lugar y reemplazado por otro que beneficie a las ovejas; lo mismo veréis pronto. Aquel pastor a cargo de esta Diócesis (de Quilmes, Argentina) está dejando de cumplir su verdadera misión al interesarse sólo por aquellas cosas en las cuales piensa habitualmente y forman parte de sus convicciones; pero se separa del pensamiento de la Iglesia, y separa a sus ovejas y subalternos con su forma de proceder indolente. He visto muchas almas que no reciben la debida asistencia por la negligencia en el cumplimiento del deber. Por eso, todo aquel pastor que no cumple es removido de su puesto y así será, para bien de las ovejas. Porque el dueño de estas ovejas soy Yo, y quien no cumpla mis mandatos no es digno de estar al frente de ellas.
Ya veréis, pues, que no es solo amenaza de hombre, sino una realidad. Haré todo de manera tal que pronto las ovejas cambien de pastor y éste tenga oportunidad para ejercer bien su oficio, reparando lo que su antecesor ha hecho en forma equivocada.
Tened paz, y no os preocupéis en demasía, pues este es asunto entre el dueño de las ovejas y sus pastores.
Recibid mi bendición. Recibid la fuerza y la salud en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (“Amén”).
He dado un tiempo para que reflexione, mas no ha querido oír mi voz. Pues bien, ahora debo continuar mi camino y quitar del medio todo aquello que estorbe el crecimiento de mi Obra. Paz.
Efesios, Cap. 4, Vers. 17 al 25.




...no admitiré que hombre alguno
se interponga entre mi Amor
y mis hijos necesitados.


21 de julio de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Bien podría dejar de hablaros, suspender todos mis Mensajes, sin que tuvieseis oportunidad alguna de reclamarme por ello. Bien podría dejar a esta humanidad librada a su propio capricho, y esperar el desenlace sentado en el Trono de mi Justicia, sin que nadie tuviese autoridad para decirme que no he hecho lo suficiente. Bien podría abandonaros en el desierto que vosotros mismos estáis produciendo con vuestra aridez espiritual, sin daros una gota de asistencia en forma extraordinaria, como lo hago por vosotros y por muchos, y remitiéndoos directamente a mi Iglesia y a mis ministros. Pero predomina en mí la Misericordia, y por eso os sigo hablando y aconsejando, y por eso permanezco junto a vosotros en las pruebas, y por eso cada una de las Palabras que de mi boca salen están dirigidas a vuestra salvación.
Por eso, hijos Míos, no os he abandonado en este desierto aún... porque el fuego del Espíritu ha disminuido en mi Iglesia, y deseo avivarlo; porque la fuerza del apostolado ha sido casi anulada, y deseo que se renueve; porque el testimonio de vida ha sido abandonado por la comodidad, y es mi deseo que se retome el ejemplo de tantos y tantos que a lo largo de la historia me han imitado.
No hallaréis respuesta para mi actitud con vosotros y con la humanidad en otro lugar que en mi mismo Corazón. Actúo así con vosotros, porque os amo y deseo vuestro bien, y no admitiré que hombre alguno se interponga entre mi Amor y mis hijos necesitados.
Sed dignos de este amor. Amaos y amadme. Entregaos mutuamente en el trabajo, en el consejo, en la espera, en el apoyo mutuo, en la fidelidad, en la unidad, en la confianza, y así seréis dignos de mi presencia entre vosotros.
Tened paz. Yo os bendigo para que vuestro ejemplo atraiga a otros hasta mí en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Luchad contra la tibieza y la indiferencia. Vivid como verdaderos Apóstoles. Es vuestro Dios quien habla. Paz.
Eclesiastés, Cap. 7, Vers. 19 al 25.




Es bueno algo de preocupación por el futuro,
mas nada lograréis si ese futuro
no descansa en mis manos.


24 de febrero de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
¿Quién de vosotros, por más que se esfuerce, podrá agregar algo a su estatura, o un minuto más a su vida, o un cabello más a su cabeza, o un latido más a su corazón? Y sin embargo, planificáis vuestra vida como dueño y señor, y os proponéis objetivos sin preguntaros si vuestro Dios está de acuerdo en que así se realice. Y así lleváis adelante obras que son vuestras, esperando ser alabados por el mundo, sin importaros, pues, la opinión de vuestro Señor; y decís: "mañana haré esto o aquello, y en el futuro continuaré mi vida de esta manera". ¡Que insensatez!, si no habéis puesto vuestra vida y vuestros planes en mis manos... ¿qué destino tendrán?
No lo olvidéis. Es bueno algo de preocupación por el futuro, mas nada lograréis si ese futuro no descansa en mis manos. Sed previsores, mas no os creáis dueños de la situación, pues mi Voluntad está siempre de por medio entre vosotros y vuestros planes.
Tened paz. Yo os bendigo, como siempre lo he hecho y continuaré haciendo, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Tomad en serio mis Palabras, porque pronto tendréis oportunidad de ponerlas en práctica una a una. Paz.

Isaías, Cap. 52, Vers. 13 al 15.




Nuevamente soy condenado por este mundo
a la cruz de la indiferencia.

3 de marzo de 1995
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Debéis saber que hoy como antes vuestro Señor es condenado a muerte, no ya clavando su cuerpo en una cruz, sino a través de la indiferencia frente a su amor. Pues esta indiferencia, ovejas Mías, lleva al mundo a la insensibilidad frente a mis ruegos y pedidos, y aún, frente a las amenazas de mi Justicia. La indiferencia entibia los corazones de los hombres a tal punto que se horroriza mi vista al colocarse sobre ellos.
Por eso vosotros sois los enviados del fuego; ese fuego del Espíritu Santo que debe arder en los corazones de cada uno de aquellos que desean salvarse, y sólo lo lograréis si primero ese fuego arde en vuestro interior, con toda su fuerza y con toda su humildad. Pues un fuego descontrolado produce daños a través de incendios e innumerables pérdidas; mas aquel fuego, puesto bajo un debido control, produce calor frente al frío y es útil en todo momento para la cocción de alimentos y para infinidad de trabajos del hombre.
Evitad el descontrol en vuestra vida; dejad que el Espíritu os lleve, mas mantened sujetos vuestros espíritus a vuestra forma de vivir, para no escandalizar a aquellos que nada entienden de esta relación. Yo os garantizo que lograréis más frutos a través de la obediencia que a través de un atrevimiento excesivo en las obras de apostolado.
Nuevamente soy condenado por este mundo a la cruz de la indiferencia, mas vosotros podéis rescatarme ahora, haciéndome presente al mundo. Sed mis manos, mis ojos, mis pies, mis labios. Enseñad que soy un Dios vivo y que amo a mis criaturas por siempre, sin desear su mal jamás. Puede ser que así vuestro trabajo produzca frutos abundantes, y esa indiferencia se transforme en amor.
Tened paz. Yo os bendigo y estoy junto a vosotros cada vez que os proponéis servirme, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
El cuerpo se mueve y crece según la alimentación recibida. Alimentad este Cuerpo Místico con la verdadera comida, con el Pan de los fuertes, y vivirá y crecerá cada vez más ésta, mi Obra, en la cual tengo puesta toda mi esperanza. Paz.
Mateo, Cap. 15, Vers. 32 al 39.




Felices los misericordiosos,
porque obtendrán Misericordia.


17 de marzo de 1995
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
¿Cómo os atrevéis a presentaros ante mí con el rencor en vuestros corazones? ¿Cómo pretendéis que os mire con agrado, cuando miráis a vuestros hermanos con tan poco interés y amor? Deseáis, acaso, que os crea cuando decís “Señor, os amamos”, mas no lo demostráis en vuestro trato con aquellos que tenéis más cerca. No os presentéis en mi Santuario con intención de engañarme, pues Yo veo los corazones; y no vengáis a mí solo por mí, sin interesaros por vuestros hermanos.
Sabed bien que es desagradable a mis ojos la desunión que el enemigo siembra, y que vosotros mismos fomentáis con vuestras malas actitudes. Y que no son agradables vuestras plegarias cuando en vuestro corazón persiste el ánimo de no perdonar. Si vuestros labios se mueven para recitar oraciones, pero nunca se abren para humillaros pidiendo perdón, de nada os vale mi Presencia aquí.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán Misericordia. Sea esa vuestra meditación de este día. Y no os acerquéis a mi Santuario queriendo huir de mí prontamente, pues Yo no deseo dañaros sino bendeciros. No estoy aquí para quitaros parte de vuestra vida, sino para daros la Vida Eterna; y aún así, huís de mí como de un ladrón que estando en la cárcel se visita y se abandona rápidamente. ¿Así tratáis, pues, a vuestro Señor?, ¿cómo deseáis que Yo os trate, entonces?
Tened paz. Si no aumenta la santidad de vuestras vidas es que no entendéis mis Mensajes. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Que esta bendición fructifique en una profunda y sincera confesión de vuestros pecados, y proponeos firmemente no volver a ofenderme ofendiéndoos unos a otros. Paz.
Lamentaciones, Cap. 5, Vers. 19 al 22.




¡Hablad, apóstoles!,
vuestro Señor os escucha!


21 de abril de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Por mucho tiempo os he hablado, por mucho tiempo os he enseñado, por mucho tiempo os he explicado con detalles lo que deseo de vosotros, por mucho tiempo mi Voz se ha hecho escuchar: deseo ahora que vosotros seáis los que os hagáis entender a través de las obras, los que habléis a través de vuestro ejemplo, presentando al mundo mis pedidos como posibles.
¡Hablad, pues, os escucho!, ¡hablad!, que vuestras obras hablen; ¡hablad!, abriendo vuestro corazón en la oración; ¡hablad!, siendo humildes. Pues no oiré solamente la voz que sale de vuestros labios, sino la voz de vuestra alma, aquella que nunca podrá mentirme. ¡Hablad, apóstoles!, vuestro Señor os escucha.
Yo os bendigo y os bendeciré aún más, cuanto más intentéis agradarme confiando en mí, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Hablad al mundo de mi Misericordia y ella se extenderá también sobre vosotros. Paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 15, Vers. 6 al 22.



Venid a mí los que estéis agobiados
y Yo os aliviaré.


24 de marzo de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No es la distancia material lo que os separa de mí, sino la distancia espiritual que vosotros ponéis entre vuestra vida y mis pedidos. Pues, aunque os halléis lejanos físicamente unos de otros, si ponéis en vuestro corazón mis leyes, y si practicáis mis enseñanzas, estaréis todos cercanos a mí. Y si estáis aquí a mis pies, mas vuestros corazones permanecen ocupados en vuestro propio interés, os halláis lejos.
Entendedlo bien. No os mido por la distancia material que nos separa, sino por el amor que ponéis para practicar lo que os enseño como vuestro Maestro y Señor.
Y vosotros y todos aquellos que me reconozcan como Maestro y Señor tendrán parte conmigo en la Herencia Eterna, mientras que los que nieguen mi intervención en sus vidas y quieran seguir sus propios caminos prescindiendo de mí, tendrán un amargo y doloroso castigo en la Eternidad.
Tened paz, buscad la paz, construíd la paz desde vuestros corazones para que en este mundo se extienda mi Misericordia hacia todos los puntos cardinales.
Yo os bendigo... en vuestra frente, en vuestra boca y en vuestro pecho para que seáis siempre limpios y castos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Venid a mí los que estéis agobiados y Yo os aliviaré. Paz.
Ezequiel, Cap. 14, Vers. 6 al 11.




Si deseáis conocer vuestro estado
de compromiso frente a mí,
analizad como es vuestra oración.

31 de marzo de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Si deseáis conocer vuestro estado de compromiso frente a mí, analizad como es vuestra oración. La manera en que realizáis la misma os indicará vuestro progreso espiritual y vuestra disposición frente a mí. Según el tiempo y la forma que deis a vuestra oración, es el tiempo y la forma que dedicáis a vuestro perfeccionamiento, y la manera en que aplicáis mis pedidos en vuestra vida. Ese es pues el momento en que os veo, os escucho y os amo profundamente. El momento en que abrís vuestro corazón hacia mí. Si desperdiciáis estas oportunidades de progresar, vuestra vida de apóstoles será tal solamente por su nombre. La oración es el combustible que alimenta toda obra de apostolado; y os reitero que no hablo de cantidad, sino de calidad. Tened paz.
Invocad la ayuda del Espíritu Santo.
Él vendrá prontamente a vuestros corazones y os enseñará a orar y a entregaros a mí como Yo lo deseo.
Recibid mi bendición. Ella acrecentará vuestras fuerzas y santificará todas vuestras buenas intenciones en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No es digno del Reino de Dios quien no lucha valientemente por obtenerlo. No os detengáis, pues, frente a enemigo alguno. Paz.
I Corintios, Cap. 8, Vers. 7 al 13.




¡Dichosa muerte la de aquel que en vida
ha muerto a sí mismo para vivir por mí!

7 de abril de 1995
Paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que el pecador empedernido, a la hora de la muerte encontrará el abismo abierto a sus pies y no habrá ayuda posible, si no ha buscado mi Gracia durante su vida. Por eso, no pierda el hombre ocasión de acercarse a su Dios antes que llegue su última hora; porque si permanece en pecado en ese instante, será momento de desesperación y dolor; será momento de angustia y rechinar de dientes... y eso se extenderá para siempre sin que Yo pueda hacer nada.
Suave es el tránsito de la muerte para aquel que durante su vida todo lo entregó en pos de mí, pues al tener muy poco que dejar y mucho que ganar, nada sufre; a su lado estaré Yo, a su lado estarán mis ángeles, mi Madre y todo el Cielo lo recibirá. ¡Dichosa muerte la de aquel que en vida ha muerto a sí mismo para vivir por mí!
No olvidéis vosotros, humanidad entera, que llegará un día en que la muerte os alcanzará. No olvidéis que vosotros decidís cómo pasar esa puerta que os separa de mi Presencia. No olvidéis que vosotros elegís vuestro destino ya en esta tierra, pues con quien habéis vivido continuaréis viviendo en la eternidad, y a quien habéis rechazado rechazaréis en la Vida Eterna. Yo os tiendo el puente de mi Misericordia y os enseño a utilizarlo: no perdáis esta oportunidad segura de salvación.
Y vosotros, Apóstoles de los Últimos Tiempos, no os canséis de dar esperanza a los pecadores arrepentidos, pues hay gran festejo en el Cielo por un pecador que se convierte, mucho más que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión.
Recibid mi bendición y mi paz en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Muchos dudan de mi Obra por la imperfección de mis apóstoles, más, con el tiempo sabrán que aquí estoy Yo.
Paz.
Mateo, Cap. 27, Vers. 21 al 26.




En mi Corazón arden las llamas
de la Misericordia que desean volcarse
sobre toda la humanidad


5 de mayo de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
He dado al mundo un vaso con el cual acercarse a recibir mi Misericordia y mi Amor, y ese vaso es esta imagen con la inscripción «Jesús en Vos confío». Sois vosotros, pues, los portadores de este mensaje. Haced conocer mi imagen y moved a las almas a confiar en mí, pues todos sus pecados desaparecerán en el abismo insondable de mi Corazón Misericordioso.
Mas no sólo es mi deseo que mostréis una imagen dibujada, sino una imagen viva de vuestro Señor, con vuestros actos de todos los días. De nada os valdrá entregar miles de imágenes si vuestra vida, vuestros actos, no son imagen viva de la Misericordia.
Id, pues, y mostrad al mundo mi gran llamado de Amor, porque en mi Corazón arden las llamas de la Misericordia que desean volcarse sobre toda la humanidad. Ganad almas para vuestro Señor y así estaréis asegurando vuestra propia salvación.
Yo os bendigo para que comprendáis mis designios y los cumpláis prontamente, sin dejaros amedrentar por obstáculo alguno, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Y recordad que estáis propagando la promesa de vuestro Señor, no de hombre alguno, y que las promesas de vuestro Señor puntualmente por Él son cumplidas.
Paz.
Jeremías, Cap. 48, Vers. 40 al 47.




Muchos adjudican hoy igual poder
a mi adversario, el Demonio,
que el que Yo tengo sobre el mundo.


10 de marzo de 1995
Paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed que el Señor no elige instrumentos para esconderlos en lugares inaccesibles donde nadie pueda oír lo que dicen en su nombre, sino para que proclamen por todos los medios los mensajes que el Señor mismo pone en su boca. Porque vuestro Señor no realiza jamás obras inútiles, y si en estos momentos se presenta aquí a hablaros, es porque falta hace que así sea. No seré, pues, complaciente con nadie, sino que diré la Verdad, y así veréis vosotros quien es mi digno discípulo y mi instrumento, si proclama tal cual Yo mismo lo digo las Verdades que de mí salen, sin buscar agradar a los hombres, y tocando los corazones en profundidad. Así sabréis que pertenece a los míos, a los que Yo he puesto como mi Voz en el mundo.
Muchos adjudican hoy igual poder a mi adversario, el Demonio, que el que Yo tengo sobre el mundo. Y este es un gravísimo error, puesto que nada puede él contra mí ni contra mis seguidores, sino solamente aquello que por Voluntad de Dios es permitido, pues libres sois de elegir. Y si elegís al Demonio por compañero, él tendrá influencia sobre vosotros, no por su poder, sino por vuestra entrega. Y Yo, vuestro Señor, nada podré hacer si os entregáis voluntariamente como esclavos suyos. Luchad, pues, por no caer en sus redes y sabed que nada puede hacer si no es por mi permisión, pues el temor en exceso a su influencia, puede resultar perjudicial para vuestra salvación. No temáis, pues, bien sabéis que vuestra Madre ya lo ha vencido. ¡Qué no hará vuestra Madre por vosotros y por protegeros de tan peligroso enemigo!
Tened paz. Todos necesitáis de mi bendición y todos recibiréis abundantemente en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Si muchos acudiesen a mí e invocasen mi nombre solicitando mi ayuda: ¡qué distinto sería el panorama actual en la humanidad! Mas mientras el hombre se olvide de su Señor, nada alcanzará, sino sufrimientos. Recordad que aquí, en mi Santuario, siempre espero el regreso de las ovejas perdidas para llevarlas al redil. Paz.

Romanos, Cap. 15, Vers. 1 al 8.




No dejéis que el temor
se apodere de vuestra vida.

12 de mayo de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No dejéis que el temor se apodere de vuestra vida. Os repito, no temáis, confiad en mí. Pues temieron mis discípulos no poder alimentar la muchedumbre y para ellos multipliqué panes y peces; temieron frente a la tempestad mientras navegaban, y por ellos calmé la fuerza del viento y del mar. Temieron a los argumentos de mis enemigos, creyendo, tal vez, que podrían confundirme, mas mis respuestas siempre silenciaron su boca; temieron frente a los endemoniados, a quienes no lograban dominar, y por ellos fueron éstos liberados por mi poder y mi mano. Temieron, en fin, al verme crucificado... muerto... destrozado sobre un madero; mas luego de vencer la muerte, entre ellos aparecí para quitarles el temor, mostrándole mis llagas y todo mi poder, que está hoy también entre vosotros y al servicio de esta Obra.
Ellos temieron antes que vosotros, y Yo les di valor con mi actuación; temieron al verme ascender a los Cielos, por el destino de toda mi prédica, mas el Padre envió al Espíritu Santo a fortalecerlos, y ya no tuvieron temor, sino que afirmados en su fe confirmaron a quienes creían.
No es propio el temor de un buen discípulo, pues el temor os mantendrá alejados de vuestro verdadero objetivo: la salvación de muchos. Hoy estoy aquí como estuve entre ellos para quitar vuestros temores, y daros la paz y la fuerza.
Yo os bendigo, y desde aquí a todos los que reciban con fe este llamado de mi Corazón Misericordioso. Recibid mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No os entreguéis nunca a vuestros propios pensamientos. Alegraos pensando en la misión que os encomiendo, y viviréis la felicidad en lo profundo de vuestro corazón. Paz.
Corintios Cap. 9, Vers. 1 al 8.




Oíd pues, humanidad entera:
no intentéis esconder vuestras malas acciones
de mi vista; sino, cambiadlas.


19 de mayo de 1995
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Sigo enviando mis mensajes a través del mundo, pues es necesaria para la humanidad la Voz de Dios. Mas al oír la Voz del Señor y sus Palabras, muchos, como Adán y Eva luego de haber cometido el Pecado Original, se esconden y alejan pues temen que detrás de la Voz de Dios, esté la mirada y el castigo.
Mas mi voz continua siendo oportunidad y Misericordia. Oíd pues, humanidad entera: no intentéis esconder vuestras malas acciones de mi vista; sino, cambiadlas. Renunciad a vuestros pecados, moved vuestros corazones hacia lo alto, hacia el Cielo, hacia aquello que es limpio y os traerá paz.
Mirad, pues, Yo he sido levantado en la cruz por vosotros para atraeros a todos hacia mí. No resistáis a esa atracción que os llevará a vivir en la plenitud de la gracia en el Cielo. Cortad, arrancad, limpiad vuestro corazón. Desechad todo aquello que estorba vuestro horizonte, y avanzad con confianza en el camino de la santidad.
Haced que llegue a todos los rincones del mundo la Voz de Dios que clama por sus criaturas, para que olviden el engaño y salgan a la luz. Guiados por mí, llegaréis seguros.
Tened paz, Yo os bendigo. Esta bendición alcance también a cuantos reciban en sus manos las palabras de este mensaje, y al verlas decidan dar un cambio definitivo a sus vidas. Descienda sobre vosotros mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Si las tribulaciones son permitidas, es para que de ellas saquéis nuevas enseñanzas que os hagan más perfectos en la auténtica caridad y entrega. Confiad en mí. Paz.
Mateo, Cap. 27, Vers. 3 al 11.




Como no se halla agua en el desierto,
no hallará esta humanidad la verdadera paz
sino no se vuelve a mí
y a mi Corazón Misericordioso.


26 de mayo de 1995
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Oíd y pensad bien. ¿A quién admira y desea imitar el pueblo: a aquel deportista que compitiendo deja todo de sí, o a aquel que rehuye la competencia por creerse indigno de la misma o falto de fuerzas? Meditad y pensad bien. ¿Qué soldado es más aclamado por la gente: aquel que interviene valerosamente en la batalla a riesgo de su vida y regresa herido y maltrecho, aún derrotado, o aquel que buscando salvar su integridad se queda en la retaguardia? Meditad bien y pensad. ¿Qué clase de Apóstol desea el Señor: aquel que da todo de sí por combatir en la salvación de las almas, o aquel otro que, esperando mejor oportunidad, duda de dar un paso al frente y presentarse al servicio de Dios y de su Obra? Mirad bien y no demoréis el tiempo de vuestra entrega, pues Yo os sigo esperando para que seáis Míos, y, siendo Míos, tengáis la paz.
El Espíritu Santo se mueve sobre la humanidad buscando corazones limpios que le den abrigo, y en aquellos que encuentra abiertos a su inspiración, trabaja con un ímpetu sin igual. Esperad esta acción ansiosamente. Llamad al Santo Espíritu para que actúe en vosotros y os transforme. No dejéis que pase cerca vuestro sin quemaros con su Fuego... sin infundiros sus dones.
Tened paz. Yo os bendigo ahora y cada vez que os esforzáis por cumplir mi voluntad en vuestra vida en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Como no se halla agua en el desierto, no hallará esta humanidad la verdadera paz sino no se vuelve a mí y a mi Corazón Misericordioso. Vosotros sois portadores de este mensaje.
Paz.
Lucas, Cap. 8, Vers. 4 al 11.



En vuestro examen de conciencia
debéis acusaros y no presentar excusas.


28 de abril de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Muchas veces habláis de examinar vuestra conciencia, mas, pocas veces lo hacéis en profundidad. Este examen debe ir mas allá de una mera recordación de vuestros pecados; debe llegar hasta el corazón y debéis sentiros dolidos por ellas. De otra manera, vuestro examen de conciencia quedará simplemente como un ejercicio de memoria, pero no será un acto que sirva para cambiar vuestra vida.
Os he mostrado hoy cómo es posible realizarlo. Tened siempre frente a vosotros esta idea: en vuestro examen de conciencia debéis acusaros y no presentar excusas. Y no culpéis al Demonio por todas vuestras faltas, pues ya bastante culpas tiene y tendrá siempre, como para que vosotros descarguéis sobre él toda responsabilidad. Pensad bien, pues sois libres y ésta libertad os trae responsabilidad... aprended a ejercitar bien este pensamiento.
Tened paz y sabed que la paz sólo llega a aquellas almas que entienden cuanto os digo, más allá de las palabras, pues la verdadera paz no necesita el menor de los sonidos.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Como en otro tiempo, también exijo de vosotros el cumplimiento de mis mandatos. Si decís amarme, mostradlo en vuestras obras. Paz.
Isaías, Cap. 9 Vers. 18 al 20.



Humildad y paciencia debéis conseguir
para pasar las pruebas de todos los días.


2 de junio de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Humildad y paciencia debéis conseguir para pasar las pruebas de todos los días. Humildad y paciencia para soportar las adversidades y calumnias. Humildad y paciencia para llevar vuestras cargas mutuamente, sin inquietaros por vuestros errores, sino intentando levantaros unos a otros. Humildad y paciencia para enfrentar las tentaciones del enemigo, que no cejará en su intento por perderos. Humildad y paciencia en el trato, en el hablar, en el corregir, en el vivir. Humildad y paciencia para semejaros a mí.
Y cuantas veces perdáis el camino de la humildad y de la paciencia, otras tantas estaréis perdiendo la oportunidad de crecer en vuestra semejanza Conmigo, que soy Paciente y Humilde.
Tened paz. Nunca os pido demasiado sin daros las fuerzas necesarias. Yo os bendigo para que iniciéis esta tarea de acrecentar vuestra paciencia y humildad, y para que mis ojos posándose sobre vosotros sientan consuelo, y no dolor. Recibid mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Si consideráis mis pedidos muy trabajosos es porque no conocéis el premio que aguarda a quien llega victorioso hasta el final. Sed pacientes y humildes. Paz.
Romanos. Cap. 14, Vers. 13 al 20.




Solo crece aquello que está apuntalado
por la oración.


9 de junio de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No dejéis que pierda valor vuestra oración. No dejéis que ésta se transforme en un mero formulismo; valorizadla como conviene a los grandes beneficios que ésta trae a las almas que así lo hacen. Como valoriza el artista sus herramientas de trabajo, como valoriza el pescador sus aparejos, como valoriza el maestro sus libros: poned el auténtico valor de la oración en su lugar.
Durante mi vida he practicado abundantemente la oración y ella me ha proporcionado el auxilio en todo momento de mi Padre de los Cielos. Verdad es que continuamente estaba en su presencia, mas quise dejaros esta enseñanza. Solo crece aquello que está apuntalado por la oración. No dejéis, pues, que ninguna tarea de las muchas que realizáis diariamente, entorpezca el momento de oración. Para mantener el equilibrio espiritual que necesitáis en esta obra de apostolado tan grande que he emprendido y que no abandonaré si no abandonáis vosotros.
Tened paz. Vuestros esfuerzos son necesarios, pues muchas almas dependen de vosotros. Aplicad vuestra voluntad firmemente en cumplir con mis pedidos, pues es tiempo de relajamiento y de maldad generalizada. Distinguíos vosotros por vuestra firmeza en las virtudes y así atraeréis a muchos hasta mí.
Yo os bendigo; recibid fortaleza y salud física y espiritual en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (“Amén”).
Si vosotros que no siempre hacéis el bien, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos y amigos, cuanto más vuestro Señor, que es el Bien Supremo, os dará todo lo que necesitáis y aún más, para ser felices eternamente. No desconfiéis de mí y todo lo obtendréis. Paz.
Filipenses, Cap. 4, Vers. 10 al 21.




Duelen en mi Corazón las ofensas
que recibe mi presencia en la Eucaristía


16 de junio de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Tened presente que el Sacramento de la Eucaristía es la máxima expresión de mi Amor Misericordioso hacia vosotros. Mi presencia en el altar es la presencia del Padre que espera el regreso del hijo pródigo que arrepentido retorna a su hogar, para ponerse a su servicio. Es la mirada atenta del Buen Pastor que se preocupa por cada una de sus ovejas, por más lejos que éstas estén. Y duelen en mi Corazón las ofensas que recibe mi presencia en la Eucaristía en este día (Festividad de Corpus Christi), cuando por honrarle se preparan actos que no dan el merecido culto a tan grande prueba de amor. Muchos creerán honrarme, mientras me ultrajan; muchos creerán servirme, mientras me deshonran; muchos pensarán alegrarme, mientras me entristecen; pues si no hacen de mis templos un lugar de oración y de silencio, si no se permite el recogimiento interior necesario para examinar la conciencia, si no se brinda exteriormente el culto que Dios merece, entonces las gracias que recibirán no serán ya las mismas que si todo se realizara correctamente. Por eso vosotros no olvidéis aquella pequeña oración “Jesús, ven a mí, te amo”, y allí estaré. Pues por un solo corazón que ama se estremece el Mío; por un solo corazón que me ama y lo demuestra, abundan las gracias; por un solo corazón que ama soy consolado.
Tened paz. Recibid mi bendición que siempre os es necesaria en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (“Amén”).
Recordad siempre que mi mirada ve más allá que la de vuestros ojos, y presentaos siempre dignamente aquí, en mi Santuario. Paz.
Gálatas, Cap. 4, Vers. 1 al 8.



Sabed que entre todos aquellos que proceden
como vuestros amigos, Yo soy el más fiel.


23 de junio de 1995 (Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús)
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Llamáis amigo fiel a aquel que se mantiene a vuestro lado de continuo, atento a vuestras necesidades y proyectos. Llamáis amigo fiel a aquel que comparte vuestras alegrías. Llamáis amigo fiel a aquel que en los momentos de tristeza se acerca a vosotros con una palabra de consuelo. No faltan estas situaciones en vuestra vida cotidiana y sabed que entre todos aquellos que proceden como vuestros amigos, Yo soy el más fiel. Porque nada os daré por interés mezquino y no os abandonaré en los sufrimientos y pruebas, ni permitiré que andéis solos en el camino del dolor. Vedme, pues, como vuestro Amigo a vuestro lado siempre, allí estoy. Y el fuego de mi Corazón encendido siempre estará listo para daros calor y luz, como el hogar del buen amigo para recibiros aquí en vuestro caminar hasta llegar al Reino Eterno.
Tened Paz. Que esta bendición llegue a vosotros según vuestras necesidades y entrega en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (“Amén”).
No cambiéis el lugar en vuestro corazón que ocupa mi amistad y mi amor por el de criatura alguna, o sufriréis dolorosas desilusiones. Paz.
San Juan, Cap. 6, Vers. 1 al 16.



Quiero hacer grandes milagros ese día
para que se valorice en toda su medida
mi Presencia aquí, en mi Santuario


30 de junio de 1995
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No dejéis que las preocupaciones diarias alejen vuestra mente y vuestro corazón del gran objetivo final de vuestra vida, pues estáis al servicio del Señor para luchar por la salvación de las almas. No permitáis que la pesadez o el acostumbramiento invada vuestra vida espiritual. Alzad vuestras miradas hacia mí, ved la Luz que parte de mi Corazón y que iluminará vuestras vidas, si me lo pedís. No dejéis que el exceso de confianza en vuestra propia sabiduría y esfuerzo haga vanos mis intentos por enseñaros humildad y paciencia. No viváis aislados en vosotros mismos sin interesaros por otra cosa que aquello que sucede en vuestra vida, porque si así lo hacéis Yo también os dejaré solos.
Es mi deseo que el último sábado del próximo mes se realice una reunión de enfermos aquí, en mi Santuario, donde invitaréis a todos a recibir mi bendición y la salud, si está dentro de mis planes. Preparadlo bien, pues quiero hacer grandes milagros ese día para que se valorice en toda su medida mi Presencia aquí, en mi Santuario. Recordadlo y actuad.
Yo os bendigo. Manteneos firmes en el camino en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Se aproximan momentos de gran zozobra para toda la humanidad y de acontecimientos difíciles. Solo aferrados a vuestra fe podréis cumplir con vuestra misión y ayudar a otros. Estad prevenidos.
Paz.
I Tesalonicenses, Cap. 4, Vers. 13 al 18.



No os desaniméis,
en los combates espirituales,
Yo estoy a vuestro lado.


14 de julio de 1995
La paz con vosotros ovejas de mi grey.
Contad, si podéis, las estrellas que brillan en los cielos, y sabréis el número de gracias que tengo reservadas para aquellas almas que me lo piden con fe, y esperando todo de mí.
Contad el número de los granos de arena que componen las playas del mar, y sabréis la cantidad de dones y ayudas que reciben aquellos que se sacrifican por la salvación de las almas, dejando de lado su propio interés, para ser mis apóstoles.
Más numerosas, como las estrellas del cielo y como las arenas del mar, serán las penas y tormentos que sufren los condenados que mueren sin conocer mi gracia.
Por eso os he llamado, pues quiero que me conozcan como Misericordioso, y esa Misericordia debe ser traducida en acción de parte vuestra.
Haced, pues, que el número de penas se transforme en número de gracias, dando a conocer mi amor a toda la humanidad con vuestro proceder. No os desaniméis en los combates espirituales, Yo estoy a vuestro lado.
Y si he hecho maravillas en todo tiempo, mas haré en este tiempo que necesita una ayuda especial.
Tened paz. Yo os bendigo, mi bendición es fuerte y real en vosotros, tomadla como tal, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (“Amén”).
Llevad la paz a todas partes donde estéis, llevadla dentro vuestro. Llevad la paz que Yo os doy.
Paz.
Miqueas, Cap. 2, Vers. 1 al 12.



¿qué habéis hecho vosotros
con mis Mensajes?


17 de febrero de 1995
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Puntualmente en cada reunión de oración cumplo haciéndome presente y dándoos mis palabras, pero ¿qué habéis hecho vosotros con mis mensajes? ¿Acaso los habéis puesto en práctica en vuestra vida?; ¿habéis edificado vuestra conducta sobre ellos?; ¿los habéis analizado puntualmente para comprenderlos mejor, o son para vosotros simples palabras que hoy están y mañana ya no se escuchan?
No creáis que mis enseñanzas pierden actualidad con el paso del tiempo, pues son profecías que se cumplen rápidamente. No creáis que mis enseñanzas nacen de la sabiduría de mi instrumento (vidente), pues todo lo que os digo es lo que el Espíritu Santo quiere que sepáis para vuestra salvación.
Mucho os preocupa las voces del mundo aún: guardad vuestros oídos de estas voces engañosas y oíd la Voz de vuestro Señor que os llama, porque sois ovejas de mi grey y lejos de mí perderéis el Camino. ¡Yo soy vuestro Pastor, vosotros mi rebaño! No busquéis otros pastores que no conocen vuestro nombre ni se interesan por vosotras, ovejas Mías. Yo soy el Buen Pastor; he dado la vida por vosotros, rebaño Mío. Sed fieles, pues, a mí, y Yo os guiaré a los prados celestiales donde seréis felices por siempre.
Este mundo y sus gobernantes da la espalda a las Leyes de Dios, pero no podrán evitar con su indiferencia que mi Justicia sea aplicada. Y sobre esas mismas espaldas caerá el Castigo merecido.
Tened paz, no se turbe vuestro corazón por motivo alguno, sino cuando veáis en peligro vuestra Salvación Eterna. Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Extended la Misericordia por el mundo, como una red se tiende en el mar, y Yo os haré pescadores de hombres. Paz.
San Mateo, Cap. 27, Vers. 11 al 27.




EL BUEN PASTOR

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Asociación de laicos católicos