EL BUEN PASTOR Nro. 44


INDICE




En un mundo convulsionado por la maldad, la desconfianza y la corrupción, los presentes mensajes vienen como ayuda del Cielo para guiarnos por el buen camino que nos lleve a alcanzar la tan ansiada paz, tanto en nuestro interior como en nuestras relaciones con los demás.
La única condición para obtener estos frutos es realizar una lectura atenta y meditada de cada mensaje y poner en práctica estos inapreciables consejos que Jesús Misericordioso nos entrega como una última tabla de salvación para la Humanidad. Rogamos al Espíritu Santo que con su intervención ilumine las mentes y los corazones de todos los lectores para que puedan sacar todo el provecho posible de este auténtico tesoro de espiritualidad.




CON ESPÍRITU ABIERTO

5 de mayo de 1998.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
De nada sirve al necio escuchar los consejos del sabio, pues serán para él como el ruido del viento que pasa y no vuelve sin dejar nada. De nada sirve a aquel que tiene duro su corazón oír la Voz de Dios. ¡No endurezcáis vuestros corazones frente a mis enseñanzas! ¡Abrid vuestro espíritu a la luz de mis palabras! ¡No seáis de los que me rechazan, porque estaréis rechazando vuestra propia salvación!
Así como los labios del amante sólo hablan dulzuras de su amada, así vuestra boca sólo hable dulzuras de Aquel a quien debéis amar: a vuestro Señor. Hablad, pues, con el amor en vuestros labios y en vuestro corazón, y seréis capaces de convertir a los más impenitentes. Y no actuéis frente a los demás sólo para mostraros; dad verdadero ejemplo en público y en privado, para que vuestros Ángeles Custodios no deban escandalizarse de vuestra doble vida. Ya es tiempo de comenzar un camino de conversión más profundo, y en esta empresa estoy a vuestro lado y para ésto os bendigo: recibid mi bendición en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Mirad con claridad el camino y marchad a pie firme en la luz del día que Yo os proporciono con mi palabra. Nada temáis a los que sólo pueden quitaros la vida y luego de ésto nada más; temed, pues, a Aquel que luego de esta vida os juzgará en el amor, y así lograréis salvaros. Paz.
I Corintios, Cap. 12, Vers. 1 al 11.





LA VERDADERA ALEGRÍA

10 de julio de 1998.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
¡Alegraos, pues, en vuestro Dios! ¡Os repito: ¡Alegraos! Si deseáis ser efectivos en vuestro apostolado, ¡alegraos y mostrad alegría de lo que hacéis en todo momento!, pues por naturaleza la humanidad huye de aquello que le produce dolor o lo entristece, mas se siente atraído hacia aquello que es alegría y que promete felicidad. Pues bien, vosotros tenéis en las manos ese tesoro. Mi Misericordia os permite estar alegres, pues os he dado una promesa que cumpliré si vosotros cumplís con vuestra parte. ¿Por qué entonces no presentarlo todo con verdadera alegría? ¡Alegraos!, ¡alegrad a otros!, no con la alegría del mundo, no con la risa vacía y vana, sino con el verdadero gozo de estar sembrando el surco para el Señor. ¡Alegraos, pensando en la flor y el fruto! ¡Alegraos y dad alegría! o nada conseguiréis. Si ponéis vuestro empeño y os falta el gozo espiritual, no conseguiréis la adhesión de quienes os rodean.
Mostrad, pues, si en realidad sois felices al lado de vuestro Señor, y otros os seguirán.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Os he dicho y os repito que mucho espero de vosotros, no lo olvidéis. No lo olvidéis. Paz.
San Lucas, Cap. 14, Vers. 25 al 35.




LA VOZ DE DIOS

24 de julio de 1998.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Si deseáis oír la Voz de Dios, si deseáis escuchar sus enseñanzas, buscad el retiro, la soledad, el silencio. Sumergidos en el ruido del mundo no podréis oír la suave Voz del Señor.
Aprended de aquellos antiguos maestros de espiritualidad que, alejándose hacia el desierto, me buscaban. No tenéis, lo sé, a vuestro alcance, desierto, pero sí podéis retiraros a vuestro interior unos momentos cada semana, alejándoos del ruido del mundo, de lo que os distrae, para hablar Conmigo y para oírme. Pues en vano da un padre sus consejos si sus hijos no los siguen; es inútil la enseñanza del maestro si los discípulos hacen oídos sordos a su prédica.
Buscadme y me hallaréis en el silencio, en la paz, y allí obtendréis lo que tanto vuestra alma ansía: el verdadero equilibrio y la fuerza invencible para avanzar en el camino del bien.
Tened paz, recibid mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Todo lo que iniciéis, confiadlo a mis manos y Yo estaré entre vosotros para prestaros ayuda.
Sólo poned vuestra firme voluntad. Paz.

San Juan, Cap. 5, Vers. 31 al 47.



CAMINEMOS JUNTO A ÉL

18 de septiembre de 1998.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Listo está mi brazo para castigar a esta generación impura y soberbia. Pronta está mi mano para ejecutar mis juicios; mi ira, para descargarse sobre aquellos que aprovechan mi Misericordia y bondad para burlarse de mí. Pues he utilizado diversos medios, he enviado numerosos avisos, he practicado una paciencia infinita y todo ha sido para agrandar aún más el abismo entre los hombres y Yo. Por eso, no mucho más esperaré. Estoy ya recogiendo a mis ovejas antes que la tempestad alcance a todo el mundo, antes de que tiemble la humanidad entera bajo el poder de Dios y reconozca que ha elegido el camino equivocado.
Si estoy a las puertas de los corazones y os llamo, responded con prontitud, pues la oportunidad puede ser la última. No elijáis un camino de soledad: caminad conmigo. Yo os haré compañía, os daré protección; nunca estaréis solos y a nada deberéis temer. Venid, pues, conmigo los limpios de corazón, los verdaderos seguidores del Señor en espíritu y en verdad. Recibid y aprovechad mi bendición para que vuestra conversión sea profunda y verdadera, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”). Os he advertido para que estéis alertas y ayudéis a otros a salvarse. Paz.
Proverbios, Cap. 21, Vers. 18 al 31.



PARA VIVIR PLENAMENTE

4 de septiembre de 1998
(Primer Viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
¿Por qué intentar en vano dialogar con un muerto? ¿Por qué buscar un acuerdo con alguien que duerme y no puede comprender lo que se presenta frente a sus ojos? ¿Qué necesidad existe de ponerse en contacto con los necios y buscar su parecer, si sus pensamientos van lejos de los de Dios?
No estéis muertos en vuestra voluntad, dormidos en vuestras iniciativas, ni seáis necios en vuestra obediencia, porque el Señor desea estar a vuestro lado. Y si Él está con vosotros, nadie contra vosotros; si Él planifica, nada puede fallar; si Él bendice, nadie puede maldecir. Si Yo, vuestro Señor, elevo mi mano para señalaros el camino, ¿por qué no seguir el sendero seguro?
Pensad y meditad. Buscad vuestras fallas y corregíos a tiempo, pues no es mucho el tiempo que os queda, como ya se os ha dicho, y Yo os lo repito, dando autoridad a aquella palabra que habéis recibido.
Buscad la paz que viene de lo alto y proviene de la perfecta relación con vuestro Dios.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sólo fracasa en esta empresa el que oye la voz del Enemigo de las almas y la obedece equivocadamente. Paz.

San Juan, Cap. 17, Vers. 6 al 11.



UN INCREÍBLE TESORO
A SU ALCANCE

7 de agosto de 1998. (Primer viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Observad cómo los hombres se afanan buscando, en las profundidades del mar o en las entrañas de la tierra, aquellos tesoros que le puedan asegurar el porvenir: dinero, joyas, metales preciosos. Arriesgan sus vidas por alcanzarlos, fatigan sus cuerpos sin cesar y muchos mueren sin alcanzar su objetivo por lo atrevido de su intento. ¿Y por qué?: por un bien material que de nada sirve en la otra vida. Mas Yo, el Señor, os ofrezco el tesoro más grande que podáis imaginar, el más valioso y el más cercano a vosotros, y es mi Corazón; tesoro inagotable de gracias al que todos podéis acceder gratuitamente, sin riesgo, y que os proporcionará un beneficio que va más allá de esta vida, pues sus valores son de Vida Eterna, de eterna paz, alegría y amor.
He aquí la gran necedad de la humanidad entera, que ignora lo más valioso y arriesga su vida por lo inútil. Enseñad vosotros el camino hacia el tesoro de mi Corazón misericordioso y Yo os compensaré más de lo que podáis imaginaros, con abundantes riquezas de aquel tesoro que nunca se extingue. Tened paz. Sea mi bendición un adelanto de esta promesa, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (“Amén”).
Trabajad con mucho esfuerzo, pues sólo los más esforzados alcanzan la meta final. Paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap. 9, Vers. 36 al 43.



CUMPLAMOS NUESTRA MISIÓN

2 de octubre de 1998.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Si aún hago oír mi Voz entre vosotros es porque aún espero algo de vosotros, y vuestra respuesta debe ser para beneficio de las almas. Y si aún a través de este instrumento voy exhortando a la humanidad a un cambio es porque queda tiempo para este cambio, aunque no mucho, y muestra la validez de mi instrumento como tal. Mas, con o sin mi Palabra, vosotros habéis recibido ya una misión que cumplir junto a él y en conjunto: deberéis avanzar a pie firme recogiendo en el camino los frutos de vuestro empeño. No temáis, pues, como no temió mi antiguo pueblo al cruzar el mar, al acampar en el desierto o al ver la ira de Dios desatada a través de las plagas, pues la protección divina estaba con ellos. Yo seré para vosotros columna de fuego para alumbraros; seré estrella brillante que os tranquilice en las noches; seré roca que vierte agua para cambiar vuestra sed en alegría; y mucho más: seré todo para todos, si deseáis estar conmigo.
Tened paz, Mirad bien las trampas que os acechan en vuestro camino y no os dejéis seducir por lo fácil.
Yo os bendigo, recibid mi bendición a través de mis Arcángeles, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Será, pues, esta Obra la piedra que ha sido desechada por los constructores. Paz.
I Timoteo, Cap. 4, Vers. 1 al 5.



SE ACERCAN
MOMENTOS DIFÍCILES

20 de noviembre de 1998
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No creáis que es suficiente con lo que habéis alcanzado hasta ahora en vuestra vida espiritual, ni penséis que ya no es necesario vuestro esfuerzo, pues os engañáis. Indispensable es, pues, que os exijáis cada día con mayor entrega, con mayor empeño. Buscad el progreso en la humildad, en la auténtica caridad, en el desprendimiento. Buscad los intereses y trabajos de la Obra de Dios y Yo, vuestro Dios, os compensaré. Pues sabréis que se aproximan para la humanidad momentos de una oscuridad y de un temor tan grandes que aun los elegidos dudarán. Sólo con mi ayuda saldréis de esa prueba y estando debidamente preparados para atender a mis instrucciones.
No es mucho el tiempo que falta y veréis el progreso del mal día a día, acosando a los buenos y enrolando a los indecisos en sus filas. Pero no prevalecerá, como lo he prometido, el Enemigo de las almas sobre mi Iglesia. No prevalecerá, aunque luchará con todas sus fuerzas y obtendrá muchos triunfos, pues mi Madre y Yo estaremos al frente, señalando el camino, iluminando la senda, fortaleciendo los espíritus para la gran batalla.
Tened paz. Mantened vuestros lugares entre aquellos que son leales a mi Palabra y dejad el resto en mis manos. Yo os bendigo y os doy mi protección especial en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Aun la tiniebla más oscura puede ser quebrada por un mínimo rayo de luz. ¡Cuánto más aún se logrará si esa luz es la que brota de vuestros corazones en estado de gracia! Paz.
I San Pedro, Cap. 4, Vers. 12 al 19.



ÉL NOS DARÁ FUERZAS

6 de noviembre de 1998 (Primer viernes de mes).
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Si dejáis doblegar vuestra voluntad por las contrariedades, acabaréis en la tibieza. Miradme, pues; mirad mis ojos. Si veis en ellos reclamo, es cierto y verdadero pues dueño soy de reclamar, a quienes se dicen consagrados a mí, el cumplimiento de vuestras promesas. Dueño soy, pues, de reclamaros acción y movimiento en favor de las almas y en contra de las fuerzas malignas, que se multiplican tratando de aumentar cada día el número de los condenados. Si sois vosotros mis apóstoles, cumplid como tales. Haced lo que está a vuestro alcance y Yo os acompañaré. Y cuando os sintáis sin fuerzas, elevad vuestros ojos a mí como ahora. Miradme mientras me oís y sabréis que estoy aquí, y tengo para cada uno de vosotros algo diferente que decir. Oídme, pues, con los ojos de vuestra alma, con los oídos abiertos a la Verdad.
Sólo os daré paz, sólo os daré Amor y Misericordia. No temáis a vuestro Señor.
Yo os bendigo. Recibid mi bendición, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Ningún error humano existe que no pueda ser corregido por la mano de Dios. Paz.
San Lucas, Cap. 21, Vers. 12 al 19.





¡Un aviso que no podemos pasar por alto!...

4 de diciembre de 1998.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Heme aquí nuevamente junto a mis Ángeles para traeros mis palabras. Oíd bien y prestad toda vuestra atención, pues lo que voy a deciros cubre el resto de Advertencias Finales que aún faltan. Luego, pues, de este mensaje, sólo queda el Tercer Mensaje de carácter Universal. No más Advertencias Finales. Oíd bien, prestad atención. Mi Corazón sufre y sangra por esta humanidad desobediente y pecadora, empecinada en el mal. Han dejado de lado mis Mandatos y desean reemplazarme colocando al hombre en lugar de a Dios. Así han buscado su propia ruina y anticipado su propio fin pues todo aquel que, como el mismo Satanás, busque ocupar el lugar de Dios, será precipitado al mismo Abismo en que aquel ha sido encerrado. Será, pues, el tiempo de los signos en el cielo, en la tierra, en el mar, y entre los hombres. Y así veréis conmoverse los astros, temblar la tierra, crecer los mares, y una extraña multiplicación de enfermedades, inexplicables a los ojos de la ciencia humana, pero simples para aquellos que ven en esto la actuación de mi mano. Estas son las Advertencias Finales que ya no serán palabras sino hechos, en las que vosotros debéis prestar atención y utilizar en beneficio de la conversión de aquellos que os rodean.
Tened paz. Mis Ángeles irán a vosotros para marcar vuestras frentes y vuestros corazones, y para daros de mi parte la paz. Momentos vendrán de angustia y dolor que sólo podréis pasar con ésta, mi bendición, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”). Cuando todos parezcan haber caído en la trampa, los míos serán verdaderamente libres. Paz.
Apocalipsis, Cap. 3, Vers. 14 al 22.





ESPERANDO LA GRAN SEÑAL

15 de enero de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Cercano está el momento de la Gran Señal, aquella señal inconfundible, que para muchos será aviso y para otros castigo. Aquella señal que os llamará a estar alertas, porque entraréis en el último tramo de vuestro camino hacia la Batalla Final.
La señal, la Gran Señal, será inconfundible para vosotros y para toda la humanidad. Dirá el ángel: «Ya no hay tiempo». Quien ha llegado hasta allí sin conversión, no la obtendrá luego, pues inmediato es el castigo. La paciencia de vuestro Señor llegará así a su límite, y su ira se derramará sobre la humanidad pecadora e impenitente.
Meditad. Meditad y poned en práctica mis enseñanzas para que muchos vean en la Gran Señal una señal de esperanza y no de castigo, una señal que les abra las puertas de mi Reino, y no las del Fuego Eterno. Yo os bendigo, tened paz. Que no se turben vuestros corazones, y si así es, trabajad más en vuestra conversión para obtener esta paz, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”). Siguiendo mi camino, en compañía de mi Madre, nada debéis temer. Paz.
San Mateo, Cap. 27, Vers. 51 al 56.



ORACIÓN Y SILENCIO

26 de marzo de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Os encontráis en momentos de importantes decisiones, mas aprended ésto: nada decidáis apresuradamente sin consultar antes en la oración y el silencio con lo que vuestro Señor os aconseje.
Seguid pues, mis indicaciones atentamente. No seáis apresurados para no caer en el error.
Tened paz. Yo os bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Las Palabras de vuestro Dios no se miden por cantidad sino por la importancia de su contenido. Paz.
Colosenses, Cap. 1, Vers. 13 al 20.



LA LUZ QUE NECESITAMOS

12 de febrero de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Si buscáis vuestra verdadera conversión estáis a tiempo de arrepentiros: todavía os doy tiempo para volver a mí. Abandonad vuestros vicios que repugnan a mi Corazón, despojáos de aquellos pecados que os atan a este mundo, a la carne, al demonio. Alumbrad con una luz nueva, con la luz de la gracia, que viene de mí, y sed vosotros los guías de vuestros hermanos.
Aún hay tiempo para conversión, nada es imposible para vuestro Señor, y Yo haré las cosas de manera tal que todo aquel que sinceramente abra su corazón a mí tenga una oportunidad. Tened paz, Yo os bendigo, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (“Amén”).
Recordad que mis ojos y los de mi Madre están puestos continuamente sobre vosotros. Paz.
San Lucas, Cap. 22, Vers. 35 al 38.




EL SACRIFICIO
DE UN VERDADERO PADRE

21 de mayo de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No permitáis que decaiga la fuerza de vuestra oración, no dejéis que se enfríe su calor. Que no llegue en vano hasta vosotros la voz del Santo Espíritu, que os invita a llamar a vuestro Dios: “Padre”. No os dejéis ganar por el desaliento ni por la fuerza de la costumbre: buscad el refugio seguro en vuestra oración, que es la voz de vuestra alma que penetra los Cielos hasta el Corazón de Dios. Cuando me habláis me presento y os escucho, y cuanto me pedís es tenido en cuenta.
Perseverad en la oración en los momentos difíciles y no oigáis las voces de los que desean acallar vuestras plegarias, invitándoos solamente a la acción, pues no hay acción verdadera si no es respaldada por vuestro contacto Conmigo a través de la oración. Ella es el alimento de vuestra alma.
Tened paz, recibid mi bendición en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Muchas veces un padre se sacrifica por sus hijos, aún sin éstos merecerlo; sólo como gesto de amor, esperando que en un futuro cercano éstos lo adviertan y agradezcan. Mi Voz es este gesto hacia vosotros. Paz.

Amós, Cap. 5, Vers. 1 al 6.




PARA ALCANZAR LA PAZ

7 de mayo de 1999 (Primer Viernes de mes)
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Hoy con más urgencia que nunca se pide, se busca, se desea la paz. Mas la humanidad entera interpreta esta paz como una simple ausencia de violencia, como un acto de acuerdo entre hombres, y Yo os digo que no hay paz posible sin intervención de vuestro Dios. Y no obtendréis esta paz deseada si ella no nace de vuestro interior, si no surge de almas en paz con el Señor. De otra manera, todo esfuerzo será vano, si quienes lo intentan no dejan habitar la gracia en sus corazones. Alejados de mí, no hay paz posible.
Orad, y orad mucho, para que esta verdad sea conocida y puesta en práctica. Si la humanidad retoma el camino de amistad Conmigo obtendrá su paz; mas si no se vuelve a mí, su futuro es desastroso.
Yo os bendigo y os doy mi paz, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Ofrecedme cada día algo más de vosotros para que pueda daros algo más de mis gracias. Paz.
I Corintios, Cap. 8, Vers. 7 al 13.





¿QUIÉNES SE SALVARÁN?

18 de junio de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Míos sois si tenéis mis mismas preocupaciones; míos sois, si os interesa lo mismo que a mí: las almas; míos sois y seréis siempre, si ponéis vuestro empeño y trabajo en lograr su salvación; míos sois cuando os levantáis de vuestras limitaciones, tomando fuerzas de mí para enfrentar las dificultades de cada día como mis Apóstoles.
En estos últimos tiempos, sólo los míos podrán mantenerse en santidad.
Tened paz y recibid mi bendición en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Dad a conocer prontamente mis palabras y estad atentos para traer a los enfermos a mi Santuario, donde recibirán la imposición de las manos. Aguardad mis indicaciones. Paz.
San Juan Cap. 7, Vers. 37 al 39.




LECCIONES DOLOROSAS


2 de julio de 1999 (Primer Viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Esta humanidad ha recibido ya suficientes advertencias de todo el Cielo, suficientes enseñanzas de mis enviados y de mi Iglesia. Ha recibido ya todo el tesoro que mi Misericordia ha volcado sobre ella, y aún así no se vuelve hacia mí. Esta humanidad necesita hechos contundentes, necesita golpearse contra la piedra para comprobar su dureza, y eso es lo que sucederá. Pues las próximas lecciones para esta humanidad, en la cual estáis incluidos vosotros, mis apóstoles, serán más duras que la simple palabra, más cercanas que una enseñanza: serán auténticos golpes sobre la piedra que cada uno experimentará para entender que realmente soy Yo el que habla. Así verán el poder del Enemigo que acecha vuestras vidas; así sentiréis la proximidad de aquellos que desean la perdición de vuestras almas, y buscaréis consuelo en mí: os estaré esperando.
No es mi deseo traer sufrimientos al mundo, pero si éste no despierta...
Tened paz. Recibid la bendición de aquel que os ama y estará con vosotros hasta el fin de los días, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No busquéis fortaleza para las pruebas en otro lugar que aquí. Paz.

I Timoteo, Cap. 1, Vers 18 al 20.




SIEMPRE SE APRENDE MÁS

21 de julio del 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
La palabra de vuestro Señor no desciende de lo alto sin cumplir en cada uno de vosotros una misión especial: toca vuestras almas, mueve vuestros corazones, os guía, os alimenta, os dignifica y os eleva: os hace nacer de nuevo. La palabra de vuestro Señor viene a vosotros por vuestro bien, si la aceptáis, si la seguís, si la guardáis. No rechacéis las enseñanzas del Cielo, porque dura será la vara de la Justicia contra esta humanidad. No rechacéis, pues, el amor de Dios y su Misericordia, o os enfrentaréis con un juicio terrible. Volcad a vuestro alrededor mis enseñanzas; esparcid con mano llena mi Misericordia, pues las almas la necesitan hoy más que nunca.
Tened paz. Recibid mi bendición, fortaleza y salud, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Recordad que aún los más pequeños detalles importan entre quienes se aman. Paz.
San Marcos, Cap 12, Vers. 41 al 44.




MANTENIENDO EL RUMBO FIRME

22 de septiembre de 2000.
La paz a vosotros, ovejas de mi grey.
Mi Barca se halla segura mientras Pedro esté al timón, pues días vendrán en los que el guía será quitado y quien se haga cargo de la Barca la hará peligrar, llevándola por caminos tortuosos. Serán días de oscuridad y de tinieblas en los que vosotros, mis Apóstoles, deberéis alumbrar el camino y luchar para mantener la Barca en rumbo firme.
No se enciende una luz para colocarla bajo la mesa, ni he dado Yo mis mensajes para que sean guardados en un cajón o ignorados por la gente, pues para ellos son mis palabras, para esta humanidad de hoy, para su salvación; mas si no llegan a sus manos, ¿cómo se convertirán? Ved, pues, la forma y el tiempo para que la luz ilumine a todos.
Tened paz. Yo os bendigo, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Quien guarda dudas en su corazón, difícilmente podrá seguirme más adelante. Paz.
San Mateo, Cap. 21, Vers. 23 al 27.



UN ANUNCIO
PROFÉTICO CUMPLIDO


5 de noviembre de 1999 (Primer viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No creáis que me he alejado ni que he retirado mi mano de esta Obra, pues de mí salió y a mí volverá luego de dar sus frutos fuertes, sanos y abundantes.
¿Por qué habéis abandonado vuestra forma de seguirme de los primeros tiempos? ¿Por qué habéis dejado de lado el amor que poníais en cumplir mis pedidos, la voluntad en hacer sacrificios? ¿Por qué habéis perdido la alegría de ser mis Apóstoles y elegidos? No permitáis que el Enemigo os robe vuestro tesoro.
¡Volved, volved al fervor de los primeros tiempos! Volved a la entrega, al trabajo, a los grandes ideales que Yo mismo he puesto en vuestros corazones: la salvación de las almas, la bendición de la humanidad, la propagación de la Misericordia.
Se acerca un tiempo difícil, sumamente difícil para vuestro país. Muchos sufrirán grandes necesidades y aumentará considerablemente la corrupción moral, en especial de vuestra juventud. Preparaos, pues, para ser signos de Misericordia y Amor, para ser mensajeros de esperanza y portadores incondicionales de la verdad frente a todas esas calamidades, porque sólo podréis alcanzar el éxito con mi ayuda y la de mi Madre.
Preparaos, pues. Recibid mi bendición, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (“Amén”).
Cuanto mayor es la oscuridad reinante, tanto más brilla la auténtica luz en medio de ella. Paz.
Ageo, Cap. 1, Vers. 3 al 11.



EL PREMIO MAYOR

3 de marzo del 2000.
(Primer Viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
De nada vale al caminante tener en sus manos el mapa de su camino, tener en claro el objetivo, el punto de partida, el punto de llegada y las suficientes provisiones para el viaje, si no persevera a través de todo el camino en su esfuerzo voluntario por alcanzar la meta, si las dificultades del camino lo hacen abandonar, o se detiene para no volver a marchar, cansado, dolorido, apenado por lo largo de la trayectoria; sólo la perseverancia hará que llegue a buen fin en su viaje.
Vosotros habéis emprendido conmigo este camino, y sólo la perseverancia en él, siguiendo mis pasos, hará que alcancéis la meta. No será, pues, el premio para los que queden atrás, sino para los que con firmeza insistan cada día, recorriendo el camino marcado. Entended bien y viviréis bien.
Mi paz y mi bendición. Recibid la bendición del Señor que os ama, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No pidáis palabras al Maestro si no seguiréis sus enseñanzas. Paz.
Romanos, Cap. 1, Vers. 24 al 32.



CÓMO DEFENDERSE
DE LOS QUE
NOS DESEAN EL MAL

7 de abril del 2000. (Primer viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Estáis viviendo tiempos de gran trabajo por parte de los demonios opresores; ellos persiguen a la humanidad entera, obsesionándola, llenando sus corazones con desesperación, oscuridad, malos pensamientos, ira, inseguridad, aplastan los restos de fe que en ellos encuentran y los guían a una desesperación casi incontrolable. Todos podéis sentir el trabajo de estos malvados enemigos del Señor.
Vuestra defensa segura es la confesión, el diálogo y el perdón. La confesión, para que el Señor os libre; el diálogo, para encontrar luz en las relaciones con los demás; y el perdón, cuando se han producido heridas durante esa relación.
No os dejéis atrapar por la red de los opresores: ellos os llevarán al fondo más oscuro, desde donde no podréis salir con facilidad. No abráis la puerta indiscriminadamente a sus malas intenciones, ni oigáis sus continuos murmullos en vuestros oídos. ¡Sed soldados! ¡Luchad!
Tened paz. Recibid mi bendición, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Sólo quienes son amigos del Señor pueden estar junto al Señor. Paz.
Jeremías, Cap. 33, Vers. 14 al 26.




LAS AGUAS CAUDALOSAS

1 de diciembre de 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Si las aguas de un río, bajando caudalosas, se desbordan, pueden destruir todo a su paso por falta de contensión, y así, todo su poder estará desaprovechado. Si este mismo río corre encauzado, podrá llevar vida y ser utilizado como fuente de energía en todos los lugares donde esté, y así su poder será bendición en toda la tierra que recorra.
Aprended así, es la enseñanza para vuestra vida. Encauzad correctamente vuestros esfuerzos, aplicad todo lo que habéis aprendido en la dirección correcta. No os desbordéis, y así lograréis fuerza y llevaréis vida a todo lugar donde estéis.
Tened paz. Recibid mi bendición para que podáis pasar del pensamiento a la acción con toda firmeza en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Dad a todo su tiempo y fijad la vista en mis enseñanzas para lograr el éxito. Paz.
San Lucas, Cap. 16, Vers. 13 al 15.



ESTO ES GANAR TIEMPO

8 de diciembre de 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No es tiempo perdido aquel que dedicáis a la oración y a la meditación; antes bien, estáis ganando un enorme tesoro, válido aquí en la Tierra y aun en el Reino.
Cada plegaria, cada oración, cada momento que os eleva a Mí acrecienta vuestra espiritualidad y reviste vuestra alma de oro puro. Buscad momentos para el recogimiento a lo largo de vuestro día, buscad el diálogo conmigo, confiad en Mí, pedid mi ayuda y allí estaré.
Se bien que vuestros corazones se agitan por muchas preocupaciones mas todas pueden ser vencidas por mi mano y superadas con mi gracia. Confiad, esperad, llamad.
Yo os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Lejos están los caminos del Señor de los vuestros, mas yo puedo ser vuestro guía para que conozcáis unos y otros. Paz.
San Marcos, Cap. 2, Vers. 15 al 17.



LOS MAYORES MILAGROS

26 de noviembre de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No provoquéis la ira del Señor ni busquéis su disgusto pidiendo señales y milagros, pues la mayor señal de mi presencia entre vosotros es la acción de la gracia en vuestros corazones. Si adherís a mis pedidos, si seguís Mis Mandatos, seréis transformados en criaturas nuevas, auténticos hijos de Dios, almas puras: el mayor milagro que pueda desearse.
No busquéis, pues, signos extraordinarios, pues las señales más grandes se dan en vuestro interior, cuando os dejáis dirigir por mí.
Tened paz. Yo os bendigo, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Como procedáis con el más pequeño de los hombres, así procederé Yo con vosotros; cuanto déis, os daré. Paz.
Malaquías, Cap. 3, Vers. 13 al 18.



PROTECCIÓN ESPECIAL
PARA LOS HOGARES


1 de octubre de 1999 (Primer Viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Es mi deseo que todos aquellos enfermos que se acerquen a aquí (Santuario de Jesús Misericordioso) siguiendo mi llamado, lleven de mi Santuario, además de la bendición, una protección especial a sus hogares. Esto será posible a través del agua bendecida especialmente, que prepararéis para entregarles. Acercadme agua, pues, el próximo viernes y será bendecida, para luego repartirse entre todos los enfermos presentes en la reunión por mí convocada.
Esta agua tendrá especial efectividad para bendecir sus hogares y alejar de ellos el mal, permitiéndoles así iniciar el camino de la conversión. Recordad mi pedido, entonces, para nuestro próximo encuentro.
Tened paz. Recibid mi bendición en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (“Amén”).
El Señor es bueno con quien lo desea, perdona o castiga según Su Voluntad y aplica Su Justicia junto a Su Misericordia, siempre para bien de las almas. No lo olvidéis. Paz.
San Juan, Cap. 7, Vers. 37 al 39.



LA AUTÉNTICA LIBERTAD


31 de diciembre de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
No viváis divididos en vuestro interior. No viváis compartiendo vuestro amor con Dios y con el mundo. No viváis quebrantados, buscando agradar a mis enemigos. No viváis pendientes de aquellos a quienes nada les importa la salvación. Manteneos dentro del mundo pero no toméis ejemplo de sus actitudes y enseñanzas. Sed luces vivas en aquellos lugares en que os toque alumbrar en Mi Nombre. Llevad paz a cada rincón del mundo, la única paz posible: la que nace de la gracia de Dios cuando reina en el alma.
No viváis divididos ni os arrepintáis nunca de servir al Señor, pues Él da el justo pago a cada uno según su tarea, y así será a su tiempo.
Tened paz. Yo os bendigo porque me habéis elegido como compañía en este día, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Una vez más, no compartáis vuestro corazón entre el bien y el mal, pues nada tienen que ver el Señor y su Enemigo.
Si sois míos me entenderéis. Paz.
Hechos de los Apóstoles, Cap. 13 del Vers. 47 al 52




LA BENDICIÓN DEL AGUA


8 de octubre de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Aquí estoy para cumplir mi promesa, pues Yo, vuestro Señor, jamás dejo abandonado a aquel que en mí confía.
Abrid los envases.
Sean bendecidas estas aguas como señal de mi Misericordia, sirvan de protección contra todo mal y sean luz para enseñar el camino del bien a quienes las usen convenientemente. Yo, el Señor, bendigo estas aguas, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Ya he cumplido mi parte. Cumplid ese día la vuestra y muchos se beneficiarán. Paz.
II Corintios, Cap. 10, Vers. 1 al 6.

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VALOR DEL SANTUARIO
PARA ALCANZAR
"GRACIAS ESPECIALES"

IMPOSICIÓN DE LAS MANOS

20 de agosto de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Sabed, pues, que vuestro Señor siempre cumple sus promesas, y así será, para que veáis su gloria y su poder y os sintáis seguros guiados por mi mano. Tendréis, pues, la reunión para enfermos en la primer semana del mes de diciembre, el primer domingo. Trabajad para que muchos se acerquen a mi Santuario y puedan recibir las gracias que abundarán y serán concedidas a través de la imposición de estas manos que Yo mismo he elegido como instrumento de mi Misericordia.
Invitad a todos: enfermos físicos y espirituales. Todos, pues todos necesitáis la ayuda de vuestro Señor y su bendición. Así, pues, concurrirán oprimidos y se retirarán libres, enfermos y volverán sanos, atormentados y volverán en paz.
Recordadlo con claridad, pues os doy tiempo para que trabajéis por el éxito de esta reunión: el primer domingo del mes de diciembre.
Yo os bendigo, recibid salud y paz, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No siempre el Señor revela sus planes con tanta claridad como lo hace aquí. Aprovechad vosotros, mis servidores, para estrechar vuestro vínculo conmigo. Paz.
Daniel, Cap. 1, Vers. 17 al 21.

LUGAR DE SALUD Y PEREGRINACIÓN

5 de mayo del 2000. (Primer viernes de mes).
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Muchas oraciones se elevan hacia mí pidiendo la salud de los cuerpos y de las almas, atormentados por enfermedades, y no puedo hacer oídos sordos a estos pedidos.
Volveréis a tener oportunidad de traer los enfermos a mí el último domingo de este mes. Aquí llegarán con sus males para ser bendecidos. Yo los sanaré; Yo los liberaré de las influencias del mal; Yo entraré en sus vidas para unirlos a mí.
Preparáos, pues, para recibir a los peregrinos convenientemente, y hacer que muchos sepan de éste, mi Santuario, lugar donde mi Misericordia se extiende sin límites sobre todos.
Tened paz. Conocéis bien vuestro trabajo. Yo estaré con vosotros. Recibid mi bendición, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Ninguna gracia concedida es comparable a la gracia de la verdadera conversión. Paz.
I Corintios, Cap. 14, Vers. 6 al 11.

UN REFUGIO SIEMPRE SEGURO

28 de enero del 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Este, mi Santuario, es, y seguirá siendo, el lugar predilecto de mi Misericordia, lugar de paz y bendición para todo aquel que concurra con fe a buscar en él mis gracias. Cuanto más se empeñe mi Enemigo en hacerlo desaparecer, más brillará, y cuanto más se trate de destruirlo, más crecerá. Porque es mi mano la que lo sostiene, mi gracia, la que reina en él, y Yo duplicaré las bendiciones cuando se intente acallar la voz de mi presencia aquí.
¡Ay de aquellos que, reconociendo mi presencia, fomentan la indiferencia para que las ovejas no se acerquen a mí! ¡Ay de aquellos que profieren amenazas contra mi tierra santa, porque no habrá lugar donde mi Justicia no los alcance y paguen por tal ofensa! ¡Ay de aquellos que ataquen a mi instrumento, pues sufrirán el doble de lo que desean para él!
Mi Ángel aquí presente, día y noche, custodia mi Santuario y a todos sus fieles: ofrecedle vuestras oraciones y él las hará llegar prontamente a mí.
Tened paz. Recibid la bendición de vuestro Señor, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Aunque el mundo entero tiemble, tenéis vosotros refugio seguro. Paz.
Hechos de los Apóstoles, Cap. 19, Vers. 11 al 16.

PROMESA CUMPLIDA,
BENDICIÓN ALCANZADA

23 de febrero de 2001.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Toda promesa hecha aquí en Mi Santuario debe ser puntualmente cumplida, pues Yo estoy atento a ella y os bendeciré si me buscáis, y os acompañaré si deseáis mi ayuda.
No habléis en vano a vuestro Señor, ni creáis que me he retirado de aquí. Paz.
Eclesiástico, Cap. 34, Vers. 13 al 17.

SIN DESGRACIAS NI MISERIAS

23 de junio del 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Apartad de vuestros corazones los temores y prejuicios. Ningún pecado será tan grave que no pueda ser sumergido en Mi Misericordia ni perdonado con vuestro arrepentimiento. Ninguna miseria será mayor que mi amor y ninguna desgracia superior a mi bendición. No viváis temerosos, dejáos conducir por la fe y acrecentad vuestro valor en la batalla, sabiendo que Yo estoy a vuestro lado y os guío, os protejo y defiendo.
Iniciad con voluntad firme la lucha contra vuestros defectos y acrecentad el fuego de vuestras virtudes para que mis ojos, al posarse en vosotros, os vean cada día más cercanos a mí.
Tened paz, recibid mi bendición y mi amor, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
En este, mi Santuario, encontraréis las gracias que necesitáis, ¡Pedidlas, pues! Paz.
I Corintios, Cap. 11, Vers. 23 al 33.



PARA OBTENER
LA FELICIDAD PLENA

16 de junio del 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Aprended, pues, hijos de la luz, de mis Palabras, y llevadlas a la práctica para alcanzar la Gloria Celestial.
No llaméis felices a los que obtienen triunfos en este mundo ni llaméis dichosos a los que son reconocidos por esta humanidad pecadora y de ella obtienen su gloria. Sabed que la auténtica felicidad pertenece a aquel hombre que ha iniciado el camino de su conversión y ha encontrado el camino que lo libera y salva: Yo soy ese camino que lleva a la Vida Eterna. Feliz y dichoso, pues, aquel que ha encontrado su vocación siguiendo al Maestro, pues muchos han sido llamados, mas muy pocos responden acorde a la importancia de este llamado. Entregaos, pues, al seguimiento de vuestro Señor y poned por obra sus palabras para obtener su bendición y su paz; sólo así seréis verdaderamente felices aquí y en la eternidad.
Recibid mi bendición y mantenéos fieles a vuestro juramento de fidelidad, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
No busquéis las grandes alturas sin haber logrado primero pequeños triunfos. Paz.
Santiago, Cap. 5, Vers. 1 al 6.



A CORAZÓN ABIERTO

6 de octubre de 2000.
¡Abrid de par en par las puertas de vuestro corazón! ¡Sed generosos con vuestro tiempo, con vuestra entrega, con vuestro perdón! Mostrad al mundo cómo deben conducirse mis hijos y sed vosotros los primeros en avanzar hacia vuestra conversión.
Dad de corazón sin pedir nada a cambio; dad con amor y estaré junto a vosotros.
Si poco habéis hecho, mucho más os espera en el camino. No será tarde si os levantáis pronto.
¡Abrid de par en par las puertas de vuestro corazón y Yo habitaré en él! Paz.
Yo os bendigo, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”.)
San Mateo, Cap, 15, Vers. 10 al 20.



LA PAZ QUE PERDURA

1 de septiembre del 2000. (Primer viernes de mes).
Mi paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Que vuestro único anhelo sea agradarme; que vuestra única alegría sea traer las almas a mí; que vuestra voluntad no decaiga y contaréis siempre con mi bendición. Yo, el Señor, estoy junto a vosotros si hacéis lo que os pido.
Recibid mi bendición, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Desde aquí brotará la paz para todos libremente, pues sólo Yo sé dar esa paz que perdura en los corazones. Paz.
San Lucas, Cap. 5, Vers. 29 al 32.



CÓMO VENCER TODOS LOS MIEDOS

17 de septiembre de 1999.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Os invito una vez más a abandonar vuestros miedos y temores pues Yo soy vuestra protección cuando trabajáis para mí. Dejad de lado vuestras preocupaciones, pues Yo soy vuestra esperanza y seguridad. Abandonad definitivamente vuestra tristeza, sea por el motivo que sea, pues Yo soy en todo y para todos vuestra alegría. Yo, el Señor, me he hecho cercano a vosotros por amor, os bendigo por Misericordia y os llamo a colaborar en mi Obra. ¿Qué más podéis pedir?
Descansad, pues, tranquilos en mi mandato, que no es mandato de hombre, y tendréis verdadera paz.
Recibid mi bendición; que ella os fortalezca, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Triste es tener ojos y no ver, oídos y no escuchar. Paz.
Hechos de los Apóstoles, Cap. 15, Vers. 23 al 29.



ADVERTENCIAS SOBRE EL
ACCIONAR DEL ANTICRISTO


SERÁ UN IMPOSTOR

10 de noviembre de 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Así es, ovejas de mi grey: así os llamo y eso seréis siempre, pues mi amor por vosotros sigue intacto y mi preocupación por vuestra salvación en continua.
Vengo hoy aquí a realizaros una advertencia: Pronto veréis aparecer un poderoso falso profeta, precursor de aquel, mi gran enemigo, que más adelante se presentará. Vosotros debéis saberlo con anticipación para estar prevenidos, pues su prédica y su poder serán grandes, y muchos irán en pos de él. Estad alertas para no caer, permaneced unidos en el amor y la oración e invocadme cuando me necesitéis, y con vosotros estaré.
Tened paz. Recibid mi bendición en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Descansad en paz sabiendo que vuestro Señor vela por vosotros.
¡Sed fieles! Paz.

Hebreos, Cap. 3, Vers. 7 al 11.

EL SIGNO DEL ANTICRISTO

28 de julio del 2000.
La paz con vosotros, ovejas de mi grey.
Prestad suma atención, pues muy pronto comenzará a verse con asiduidad el signo del Anticristo: un signo especial que lo representa, lo anuncia y lo precede; un signo que será visto por muchos. Será colocado en lugares especiales, admirado, y celebrado: es el signo del Enemigo. Como las banderas que preceden a los ejércitos en la batalla, así adelanta ahora este enemigo mortal su signo en presencia de los hombres.
Tened paz. Enfrentad vuestras obligaciones con seguridad y aplicad en todo mis enseñanzas. Yo os bendigo, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
(“Amén”).
Guardáos de todo mal y triunfad haciendo el bien en todo momento y a todos. Paz.

Hechos de los Apóstoles, Cap 4, Vers. 32 al 37.-