EL PELIGRO DEL SATANISMO

Este artículo fue publicado en El Semanario de Berazategui Nros. 61, 62, 63 y 64 en el año 1992, en 4 notas.

El siguiente texto pertenece a una conferencia dictada en Atlanta, Estados Unidos, por Dianne Core, fundadora y dirigente de la organización británica Childwatch, dedicada a proteger a menores víctimas de abusos.

Les hablaré esta noche de un problema que amenaza a los niños de todo el mundo, que amenaza a toda la sociedad, a nuestros futuros niños. Pertenezco a una organización en Inglaterra, que se llama Childwatch. Ayuda a los niños que han sufrido abusos, y ayuda a sus padres. Tenemos una unidad que persigue y atrapa pedófilos, es decir, sujetos cuya preferencia es la violación de niños. Y en los últimos cuatro años hemos puesto tras las rejas a 300 de ellos. Hace dos años me llamó una madre, y dijo que había sorprendido a su hijo de 11 años tratando de abusar sexualmente de su hermano menor. Estaba aterrada. Le dije, vaya y pregúntele si alguien fuera de la familia lo ha violado. Fue, pues, y le preguntó, y él se puso a llorar y le dijo que un grupo de hombres lo habían violado. Empezó a visitarme para recibir ayuda, y noté que había algo diferente en este niño. Unas tres semanas más tarde tuvo una crisis. La madre me habló por teléfono a las dos de la mañana y me dijo: “Venga, por favor, porque no puedo hacer nada con él. No se quiere ir a dormir, se está cortando, sacándose sangre, arrancándose el pelo de raíz, y está tirado en el piso de su alcoba en posición fetal. Cuando no brincaba histéricamente, se juntaba las rodillas con la barbilla, como si aún estuviese en el seno materno. Los niños violados frecuentemente vuelven a la posición fetal. Además no podía orinar y se le estaba hinchando el estómago, le dolía. Fui pues, a ver al pequeño Mark, me senté en su cama y lo vi lanzarse por todo el cuarto y le dije: No importa lo que has hecho ni en lo que has participado, no es tu culpa, nadie te va a castigar. Vio mi crucifijo, el que llevo en mi cuello y dijo: Él lo hará, Él me matará. No me acepta. Me odia. Yo le dije: ¿Te refieres a Jesús? El dijo: Sí. Yo le dije: ¿Qué has hecho que es tan terrible que Jesús te va a rechazar? Mark se sentó y empezó a contarme una historia que me paró los pelos de punta. Dijo que lo habían tendido boca abajo en una cruz, lo ataron, y entonces ocho hombres ataviados con vestidos satánicos lo sodomizaron. Después dijo que se tuvo que sentar con las piernas cruzadas en un tapete ante un altar, y le dieron de comer excremento humano en un palo de diferentes colores.

Luego lo orinaron y tuvo que beber sangre. También vió a un amigo, a quien había iniciado su propio padre, participar en actos sexuales. Luego vió que su amigo tuvo relaciones sexuales con su hermanita de tres años, en el altar. Después vió a tres hombres violar a un niño de siete años. Durante estas violaciones a veces lo drogaban, y estaba muy, muy perturbado. Lo habían sometido a una gran degradación y bestialidad. Yo pensé en mi ingenuidad, que escuchaba una situación única, que no podía pasarle tal cosa a otros niños...

Escribí un breve artículo, sin dar nombres. Unos cuantos días después empecé a recibir sacos llenos de correo.

Padres de niños violados satánicamente, niños que en su escritura infantil me pedían ayuda. También recibí cartas de satanistas que amenazaban mi vida y cosas indecentes de pornógrafos. Era obvio que había tocado un nervio en alguna parte y que estaba en la periferia de algo que era mucho más grande de lo que había imaginado al principio.

El siguiente caso fue Natasha. Ella tiene ahora 14 años y rendirá testimonio en el tribunal penal de Londres, sobre un culto satánico en el que participaba.

Natasha fue iniciada por su abuela, una satánica de tercera generación, cuando tenía cuatro años. Dejaron a Natasha con su abuela porque la mamá y el papá se habían divorciado. La mamá no podía cuidarla porque estaba enferma y el papá estaba en la Armada, así que salía mucho. Empezó a visitar a su madre recién el año pasado... Un fin de semana no quiso volver con su abuela. Su madre le preguntó porque y ella le contó una historia de terror que, de hecho, la llevó al borde de la locura. Natasha fue iniciada por su abuela en una asociación de brujas llamada Devilfish, de mucha categoría. Desde que tenía cuatro años tuvo que pasar por varios grados del satanismo. Cuando tenía once años y medio, se hizo hembra reproductora. Hay mujeres que están en la secta, o son escogidas por ella para tener bebés. Los bebés no se registran y a veces el embarazo culmina y les quitan al bebé para sacrificarlo en una de las grandes celebraciones satánicas. O abortan al bebé a los cuatro o siete meses, y lo usan en algún tipo de celebración satánica. Natasha quedó embarazada por primera vez a los once años y medio. Cuando llevaba unos tres meses de embarazo, su abuela le dió unas tabletas. De momento no sabía para qué eran, pero le ordenaron que si sucedía algo cuando estuviera en el baño, o si le daban dolores abdominales fuertes, tenía que guardar lo que le saliera del vientre.

Así que Natasha se fue a la escuela, y comenzó a abortar durante el recreo. Tuvo el bebé en el inodoro; era un feto pequeñito. Le habían ordenado que guardara lo que le saliera del vientre y así lo hizo, lo envolvió en papel higiénico y lo puso en su maletín para llevarlo a casa. Recuerden que desde los cuatro años de edad había estado en este grupo (satánico) así que esa era su cultura. Pensaba que pasara lo que pasara, si su abuela le mandaba hacer algo, lo hacía. Pero enterró su pedacito de papel higiénico, y le rezó, y le puso nombre. Sabía que era un bebé, instintivamente se daba cuenta de que había perdido un bebé. Pero la abuela la agarró, la golpeó y desenterró lo que había enterrado poniéndolo en la heladera. Natasha tuvo ocho embarazos, se le dejó avanzar un poco más en cada uno, hasta el octavo, que fue un verdadero banquete. Los otros fetos se habían preparados para fiestas satánicas; los sacaban del refrigerador, los cocinaban y se los comían. Este último tenía casi seis meses. La acostaron en un altar y le hizo el aborto un satanista, médico profesional. Y se lo comieron vivo, en el altar obligando a Natasha a comer también.

Ahora pensarán ¡Dios Mío, esto no puede ser!, es producto de la imaginación de esta señora loca. Bueno, veamos los hechos. El primero es que en su casa se hallaron restos humanos. El segundo es que está tan mutilada por dentro que nunca podrá tener hijos. El tercero es que hay ocho personas que esperan juicio por esos crímenes. El cuarto es que sólo había seis en prisión y otros dos en libertad bajo fianza. Estos trataron de matarle para que no hablara.

Ella vió niños enjaulados, vió que se experimentaba con niños sin anestesia. Vió toda clase de horrores que se conocerán en este caso. Una unidad de la policía confirmo los hechos y estos sufrieron horrores por lo que debieron descubrir. Hace unas semanas hablé con un psiquiatra americano y me dijo que anualmente en Estados Unidos nacen unos 50.000 bebés para el sacrificio. Ahora dirán esto es imposible. ¿Adónde van los cadáveres? ¿Dónde los ponen? Déjenme decirles. Tengo en mis archivos una niña de dos años y uno de cuatro. Ambos fueron abusados satánicamente, iniciados por su padre en la secta OTO, en Londres. Y me dijeron desde entonces también me lo han dicho otros niños de todo el mundo que si sacrifican un niño, no se lo comen necesariamente. Los cortan en pedacitos, y los reducen y la manteca se usa para las velas de las misas satánicas. Los huesos se muelen y los toma el sumo sacerdote como afrodisíaco (excitante). Lo que queda del niño se incinera.

A menudo sucede lo mismo con vagabundos y limosnero. Niños de todo el país nos han dicho que capturan a los vagabundos, les cortan el cuello, recogen la sangre y se deshacen de él como dijimos. Ahora tengan listo papel y lápiz, porque les voy a dar varios aniversarios satánicos que les servirán. Creo que es importante que conozcan estas cosas, porque para eso están aquí (en la conferencia). Estas fechas son lo que se llama fechas rituales, en las que hay mucha actividad satánica. De hecho, marzo y abril son los dos meses en que desaparecen más niños en el mundo, sin razón aparente, y son los meses en que hay más infanticidios.

El 2 de febrero, que es la fiesta de la Candelaria, el 22 de marzo es el equinoccio de primavera, comienzo de una nueva vida, pero en los círculos satánicos es el fin de vidas nuevas; en esas fechas se matan muchos bebés. El 13 de abril es el Betane o Mayeve. Esta es una gran celebración Satánica porque se supone que es el cumpleaños de Satán. El 22 de junio es el solsticio de verano, el 1 de agosto es la fiesta del dios sol, el 21 de septiembre es el equinoccio de otoño, el 31 de octubre es el Halloween, (víspera de todos los Santos), esta es una celebración de la muerte. En esa fecha se secuestran muchos niños, también es la fecha en que los niños que pertenecen a la secta, a los que se ha entrenado y preparado, se sacrifican. A veces los niños llevan mucho tiempo en la secta antes de que los sacrifiquen en esta fecha de Halloween. Por último el 22 de diciembre, solsticio de invierno. Con esto completamos ocho fechas rituales, ocho festejos satánicos. Además está la celebración del cumpleaños del sumo sacerdote de cada grupo. El motivo por el que les doy estas fechas es que los niños poseídos por estas sectas, se agitan sobremanera alrededor de estas fechas. Saben que si no están presentes para estas celebraciones, deberían estarlo, y si uno descubre lo que les ocurre, e intenta reprimirlos, se tornan violentos y agresivos. Ese es un indicio de que un niño es víctima de abusos satánicos. Si tienen un niño que de repente se agita mucho por ningún motivo aparente, miren el almanaque y vean si coincide con alguna de estas fechas.

El problema es grande, muy grande, enorme. Han infiltrado las escuelas; hay organizaciones de reclutamiento en las escuelas. Una de ellas se llama Topy, que inicia y atrae adolescentes y pubescentes. Se les enseña a crear motines, violencia y hasta a fabricar bombas.

Lo que tenemos que ver es todo este programa del satanismo. El individuo no necesita justificar el mal, disfruta la pura maldad.

Los satánicos, y Satán, odian a la familia, porque nace en el nombre de Cristo, y si es una familia fuerte en la Fe, puede resistir las influencias del satanismo. Por eso lo primero que hacen es lavado de cerebro a los niños.

Este informe que les voy a leer es de un policía de San Francisco, especialista en este problema.

Cuando tenemos niños satánicamente abusados, lo que hay que hacer es desprogramarlos, por que se les ha lavado el cerebro en forma muy militar. Se les ha reducido la sensibilidad, se les ha drogado y se les ha programado el subconsciente.

Mark se desataba con ciertas palabras claves. Un día seguro le dije algo sin saber en absoluto que era una de esas claves, y se puso completamente loco. Ese día se le voltearon los ojos para atrás hasta que se le veían blancos, se le pusieron las manos como garras, y empezó a crujir los dientes que se le salían hacia adelante como en una película de horror, como convirtiéndose en hombre lobo. De repente se detuvo, se puso muy sereno, le cambió de nuevo el rostro y dijo: No interferirás, no me apartarás de mi amo. Soy de los escogidos. Me han preparado para la llegada del Anticristo... me lo han dicho niños de distintas partes, muchas veces.

Existen casos de control mental de niños en ambientes de guardería. Los encierran a la fuerza en guardarropas, refrigeradores, cajas o los entierran hasta el cuello en la arena. A los dos pequeños que estoy cuidando de momento, los llevaron a un bosque, cerca de Londres, y ahí los dejaron atados a árboles por horas, en oscuridad total. Luego, cuando los satanistas volvieron a ellos se alegraron mucho de verlos. Eso crea una especie de dependencia. Un temperamento alterado o aletargamiento al final del día deben ser señal de alarma para los padres.

Practican tortura psicológica descuartizando delante de ellos a sus animales preferidos. Al gato de Mark lo descuartizaron en su presencia y luego lo crucificaron, los violan sexualmente mientras les muestran fotos de sus padres o estampas de Jesucristo. Destruyen su autoestima de muchas maneras, tales como obligar al niño a lamerle los zapatos a su torturador, meterle la cabeza en el inodoro, cubrirlo de orina y excremento y forzarlo a permanecer sucio.

También se ataca a la religión y al patriotismo. Se realizan bodas fingidas con adultos, en iglesias de verdad, seguidas de coito con el consorte adulto. Se fuerza o engaña a los niños para que orinen sobre la Biblia, se les viola y abusa de ellos con el lomo de la Biblia, o con el asta de una bandera de su patria. Estos actos enseñan al niño a rechazar toda fuente de guía, al implantarles un credo de no a la religión, no a la familia y no a la patria.

Estas son las señales a las que hay que estar alertas: Llanto por ningún motivo aparente. Desmesurado temor a los adultos. Pesadillas. Cambio de apetito. Conversaciones sobre comidas extrañas. Conducta fuera de lo común. Formas lingüísticas y temas extraños. Muchas veces se mecen de atrás hacia adelante y canturrean música ininteligible; repiten casi incesantemente el mismo sonsonete. Si uno se les acerca demasiado y comienza a hacerles preguntas, se ponen a mirar un punto en el techo o la pared y se “autohipnotizan” y ya no se puede averiguar nada más.

Ahora en cuanto al reclutamiento en la escuela. Los maestros infiltran las escuelas y empiezan a enseñarle a sus niños lecciones de historias sobre brujas, paganismo y ocultismo. Hay reclutamiento después de clase, cuando los maestros llevan a los niños a lecciones extras y se ponen a hablarles del Tarot, el juego de la Ouija (la copa que contesta), el herbalismo y cosas esotéricas. Y los niños como saben, son naturalmente curiosos. El satanista detecta esa curiosidad natural y la aprovecha. Los niños son especialmente vulnerables a esa edad de la pubertad, 13 o 14 años.

Lo otro que quiero decirles es que están reclutando a los niños mediante la música rock. El rock metálico. Hay un libro muy bueno sobre cómo los adolescentes emplean la música para sentir sensaciones de poder. Se llama Sex, Drugs and Rock-and-roll, de Paul King. Explica cómo el rock pesado se infiltra en la mente del niño y la prepara para otras cosas relacionadas con el satanismo. Y hay mucha gente del rock pesado que es satanista. ¿Alguna vez han subido a la alcoba de sus hijos a leer las letras de esos discos de rock pesado? Se horrorizarían. Estas son algunas de esas canciones. Los “Dead Kennedys” (Kennedys Muertos), cantan: “Dios me dijo que te desollara vivo. Mato niños y hago llorar a sus madres. Los meto en mi carro. Quiero oírlos gritar. Darles dulce envenenado y arruinarles su Halloween”.  Este es el tipo de cosas que están escuchando sus hijos e hijas, acompañado por un golpe constante y pesado de percusión. Esto es lavado cerebral, y se acumula en el subconsciente, para surgir a veces, si el niño se envicia en eso, en formas bastantes catastróficas.

Dondequiera que he ido en los Estados Unidos hasta ahora, he oído casos de suicidio, de niños que se encuentran muertos con los audífonos de sus grabadores aún puestos, y sonando aún el rock metálico pesado. Y he sabido de asesinatos. Aquí tengo uno de la prensa de Pittsburgh, del 21 de marzo de 1989. Es el caso de Steven P. Mignona. Increíble: lo están defendiendo con el argumento de que hizo lo que hizo porque sufrió influencias satánicas. Lo están usando como defensa.

Las acciones del presunto asesino Steven P. Mignona, fueron RESULTADO DIRECTO DE MENSAJES SUBLIMINALES QUE RECIBIÓ COMO RESULTADO DE PROLONGADO CONTACTO CON MÚSICA METÁLICA PESADA, atestigua un psicólogo. Ahora bien, Mignona mató a dos niñas: Elisa Baker de 12 años y Penny Lee Ansel, de 13. Las degolló. El hermano de Mignona también es satanista, así que este joven ha recibido una dosis constante de satanismo desde hace mucho tiempo y la culminación de todo es que está completamente loco, y asesinó a dos niñitas.Y esto es lo que sucede por doquiera.

Cuando concluyo charlas como esta, me abordan padres de familia que han perdido sus hijos en el satanismo, clérigos que no saben qué hacer, porque es algo que SUCEDE EN SUS PARROQUIAS (grupos juveniles), policías que me llaman aparte y me hablan de la situación.

El problema es que están tratando de hacerle frente, pero como el satanismo no es ilegal, sólo pueden combatir el abuso que se hace en nombre de Satanás. Así que en cierto sentido tienen las manos atadas.

¿Qué podemos hacer? Siempre les pregunto. En primer lugar podemos hacer leyes que proscriban el satanismo; eso es lo primero. Lo segundo es mantenernos muy atentos a lo que hacen los niños de nuestra comunidad. Miren que libros están leyendo, porque otra vía por la que llega Satanás son los libros. No es nada extraño entrar a una librería y hallar la sección de ocultismo y satanismo junto a los libros infantiles. La Biblia Satánica, por ejemplo.

Algunos de los libros que los niños leen, a edades muy tiernas, son francamente espantosos. Hay libros de fantasías sobre “mazmorras y dragones”. Estos libros son aventuras en que el niño debe tomar decisiones en cuanto al camino que debe seguir. Un pasaje de uno de esos libros, para niños de nueve años, es sobre alguien a quien acaban de arponear, y se le están cayendo al suelo las vísceras, y de casualidad entra a una cueva. En la cueva hay unos hombres que celebran una misa satánica. ¿Qué debe hacer? ¿Le pedirá a estos satanistas que invoquen al Demonio para que lo sane? ¿O saldrá de la cueva a buscar un médico? La mayoría de los niños optan por la solución satánica, y le piden al Diablo que los cure, porque se dan cuenta de que no alcanzan a salir de la cueva; morirían antes de llegar a la salida. Así que se ponen en la situación en que eligen a Satanás de redentor.

Muchos niños pasan de la fantasía a la realidad. Hay niños que se han suicidado. Niños participantes en este juego se han matado en accidentes graves. En otro caso, unos estudiantes se metieron al túnel de una mina y lo usaron para un juego de “mazmorras y dragones”, y se mataron. Uno de ellos murió de MIEDO histérico, y no sabemos que pasó. A los otros los mató una roca que cayó.

En las escuelas de Pittsburgh prohibieron las “mazmorras y dragones” porque algunos niños se han lastimado. Estas son algunas de las cosas que se pueden hacer. Ir a la escuela y averiguer discretamente si allí se juega a estos juegos. Tienen que pedir que les muestren que hay en la biblioteca de la escuela. Esto me lo han dicho padres de familia y lo he visto en Inglaterra. Tienen qué darse cuenta de qué clase de música están escuchando sus niños, y si tiene algún efecto en ellos. En primer lugar, sean vigilantes. Finalmente, me gustaría leerles algo que escribí, en el avión mientras venía, por que SOY CRISTIANA.

Si no lo fueran no hubiera podido seguir combatiendo a la gente que estoy combatiendo, porque me han disparado, y casi me apuñalaron. A mis ayudantes los han golpeado bastante. Y el mensaje después de que golpearon a uno de mis ayudantes fue:“dile a Dianne Core que este es apenas el comienzo”. A mi subdirectora casi le queman la casa. Así que esta gente me mantiene presionada y amenazada, y a veces me asusto, porque al fin y al cabo sólo soy una mujer. Pero mi determinación de tratar de salvar a los niños del futuro puede más que el miedo, y prefiero morir peleando que morir sin hacer nada. Y hay un dicho, de que todo lo que se necesita PARA QUE VENZA EL MAL, ES QUE LA GENTE BUENA NO HAGA NADA. Ahora quiero leerles esto:

Durante mi cacería de Satanás en los Estados Unidos, me he sentido sorprendida, enojada y animada al mismo tiempo. Me ha enojado la posición de las iglesias para minar las creencias e ideales básicos del cristianismo, porque mucha gente ha acudido a las iglesias para pedir ayuda, y ahí no quieren saber nada. Su determinación de apartar a la gente de la fuerza espiritual de la doctrina cristiana, no conoce límites. La forma fría, táctica y calculada en que se está influyendo las mentes jóvenes, contra Nuestro Señor Jesucristo es realmente satánica. A los curas que se esfuerzan por mantener a sus fieles por el camino del bien, los amenazan con expulsarlos de sus iglesias. Y lo más aterrador es que la Jerarquía de la Iglesia permite que ello suceda. A la verdadera gente de Dios, de hecho, la están arrojando a los leones.

La Catedral de San Juan el Divino, en Nueva York es un sitio que Jesucristo abandonó hace mucho tiempo. Es una catedral donde suceden muchas cosas anticristianas. No me figuro si Cristo salió por su cuenta o lo expulsaron. El pueblo de los Estados Unidos debe ponerse al tanto de las actividades satánicas en esa iglesia y pararlas. La gente de este país está desesperada por saber qué hacer. ¿Nos sentamos a esperar una destrucción segura, o respondemos peleando cara a cara contra Satanás?. Pues de ustedes depende. Pero les puedo decir que a Satanás y a sus siervos no les gustan los careos. Esta gente ama la oscuridad, al igual que su amo. Si se ilumina con la verdad a esa gente, salen huyendo. Es tan fácil vencer a esa gente, son cobardes consumados, que pelean con la espada del engaño y la injusticia. Se me han acercado padres de familia a contarme sobre niños que han perdido, de pavorosos incidentes de intimidación cuando intentan interponerse entre sus niños y los satanistas. Me han hablado sobre el daño que se les ha hecho a las mentes de sus niños con el Rock Metálico, las películas ocultistas y los juegos cómo “mazmorras y dragones”. Me han contado todas las veces que han acudido a la policía, a las agencias oficiales, los servicios de bienestar, en busca de ayuda, tan sólo para que les cierren las puertas en la cara.

He sabido de pequeños departamentos de gobierno, corrompidos por el satanismo. Estos pobres ciudadanos, cristianos justos, no han recibido apoyo, protección ni remedio a los males de sus niños. Debemos dirigir a esa gente para que se constituya en una sola voz fuerte, un coro de justicia, de cristianismo, cuya voz ahogue la trompeta triunfal de Satanás. Junten el ejército del bien, levanten defensas inexpugnables, porque si no lo hacen, no tendremos futuro. Y la última declaración que quiero hacer es que no dejemos que se nos acuse de apatía, que es la mejor amiga de Satanás.¡Escuchen el grito de guerra y luchen! Gracias.


NIÑOS VÍCTIMAS DEL SATANISMO

Este artículo fue publicado en
El Semanario de Berazategui Nro. 340 y 341, año 1998


Hablar del Diablo o del Satanismo en nuestro siglo parece algo ridículo. Sin embargo, el Demonio trabaja con mayor libertad y fuerza cuando los hombres nos negamos voluntariamente a reconocer su existencia. Los siguientes casos son prueba de esta gran actividad que se va acentuando cada día, gracias a la indiferencia y frialdad que nos domina.

Nuestra historia comienza cuando desde los campamentos de inmigrantes en Estocolmo, Suecia, llegaron en forma abundante denuncias acerca de la desaparición de niños de ambos sexos con edades comprendidas entre los 4 y los 15 años. La cantidad de víctimas ascendía a más de cincuenta y el hecho se repetía desde aproximadamente dos años atrás.

La primera explicación ofrecida era que los chicos tal vez se habían marchado de sus casa en busca de aventuras, pero esto no concordaba cuando se trataba de pequeños de 4 años, que difícilmente deciden por sí mismos emprender tal empresa. Fue así que se vieron obligados a investigar con mayor precisión iniciando una cadena de descubrimientos que nos hacen temblar el alma.

Tras presentarse las correspondientes denuncias, tanto la Brigada Criminal de Estocolmo como la Especial, dedicada a los crímenes contra la moral, se movilizaron en busca de respuestas. Sólo que comprendieron que la solución del rompecabezas no era tarea fácil. Tanto es así, que el propio fiscal del Reino, Anders Hedín, no tardaría en manifestar que se hallaban en «una de las mayores investigaciones de la historia negra» a la que jamás se habían enfrentado. Y no le faltaba razón para pensar así...

“Temíamos ser los próximos...”

Suecia y los demás países nórdicos comenzaron a sufrir una ola de terror indescriptible. Los más afectados, como ya lo dijimos, eran los refugiados inmigrantes. Ellos mismos reconocían que a esos niños les había sucedido algo extraño. Una mujer huída de Yugoeslavia, que a raíz de estos hechos abandonó Suecia y escapó a Finlandia confiesa sollozando: “Fue terrible lo que les sucedió a estos niños. Todos estábamos muy asustados. Temíamos ser las siguientes víctimas”.

Elise, la valiente

Las investigaciones comenzaron a dar sus frutos cuando fue detenido y condenado a diez años de prisión un turco, acusado de haber violado repetidamente a su hija Elise, de 15 años. Esta se armó de valor para testificar que había visto a su padre, en numerosas ocasiones, junto a otras personas que ella llamaba “de su organización” (¿satanistas?) violaban y mataban a varios niños “durante actos rituales”, enterrándolos después en una extensa zona que la Policía está ahora rastreando.

Así se halló el cadáver de la pequeña Helen, una niña de diez años que había desaparecido de su casa en Febrero de 1993, con evidentes signos de haber sido brutalmente forzada. En el interior del cuerpo de la niña se halló una bolsa de plástico con pelos de animal. Inmediatamente conocido este hallazgo, otra niña hizo su declaración en la cual contaba que había podido observar a otras personas que, luego de abusar de ella, lo hacían con otra niña de 8 años y de qué manera era luego despiadadamente asesinada, mientras una fría cámara de video recogía impunemente la escena. 

Otros muchos testimonios de niños saltarían a la luz pública, en este caso de mano de una prestigiosa catedrática de Teología de la Universidad de Uppsala, Eva Lundgren quien, tras meses de entrevistarse con niños, había obtenido importantes detalles de cómo actuaban estas redes de satanismo. Aquí, el horror descrito por los niños se hace casi insoportable de escuchar y los dibujos que han hecho describiendo lo que vieron son seria materia de reflexión para cualquier grafopsicólogo que se precie.

Eva Lundgren ha sido amenazada de muerte en repetidas ocasiones por “alguien” a quien molestan sus minuciosas investigaciones. En cuanto a los videos en los que se recogen las grabaciones de las entrevistas a los niños -que no se conocían entre sí- se hallan en posesión de las autoridades suecas, sometidos al secreto de sumario. Sin embargo, sí existen algunas transcripciones de las entrevistas, a las que hemos tenido acceso y que son estremecedoras.

Podríamos creer que todo se trataba de invenciones infantiles, pero los testimonios comenzaron a surgir y en todos, a pesar de que los niños no se conocían entre sí, se hallaban horrores comunes vividos como consecuencia de la participación involuntaria en graves rituales satanistas. Una de las niñas entrevistadas, de tan sólo siete años, expresaba: «Cortaban los pies y los brazos a los bebés y los ponían en una caja de plástico. Después se comían los corazones, y también a mí me obligaron a hacerlo... Era asqueroso». En otra parte continúa el escalofriante relato: «El bebé de la mamá lo sacaron con un cuchillo. Le clavaron cuchillos por todos los lados».

La mayoría de los testigos habla de un tal Robert como de «El Rey», pero también se habla de “El Conde”.

Hay que añadir que algunos de los niños interrogados presentaban marcas de cuchillo en sus cuerpos y que, al preguntárseles qué les había sucedido, se obtuvieron respuestas como la de la pequeña Eva: «Yo sangraba (por la herida) y un hombre me chupaba la sangre. Yo también tuve que beberla...». Para lograr el silencio y la complicidad de los pequeños, los amenazaban con hacerles lo mismo que habían visto que les sucedió a sus compañeritos muertos.

El problema mayor radica en la indiferencia ante estos hechos, lo que permite a los satanistas continuar su tarea con toda tranquilidad. Pensar que estas cosas no pueden afectarnos, que le suceden a otros, es ser necios y no ver la realidad. ¿Cuántas desapariciones y asesinatos de niños y jóvenes suceden y quedan sin explicación? ¿Cuántos niños desaparecen de los hospitales y clínicas diariamente? ¿Cuántos abortos clandestinos se realizan y a qué fin se destinan esos bebés?

Se informa sobre alusiones satánicas en la música rock con pruebas contundentes y nadie quiere verlo. Se informa sobre satanismo deliberado en las propagandas y modas y nadie quiere escuchar. Se ven signos satánicos todos los días en paredes, publicidad y artículos de vestir y es como si no existieran. Nadie ya reza ni se preocupa por su alma, sólo interesa “pasarla bien” y “vivir el momento”. Es hora de pensar si éste es el futuro que deseamos para nuestros hijos, ¡si es que llegan a vivir tanto sin la protección de Dios! Consagremos nuestras familias a la Virgen Santísima, pues Ella ya venció a Satanás y volverá a vencerlo cuantas veces sea necesario para defendernos. No dejemos nuestras vidas a la deriva si no queremos verlas atrapadas en las negras garras del caos, que llevan a la muerte y a la Eterna infelicidad. En paz con Dios, no debemos temer a nada ni a nadie por poderoso que parezca.


CAMINO DE PERDICIÓN

Este artículo fue publicado en
El Semanario de Berazategui Nro. 582, 31 de Julio de 2004.


Causó gran conmoción en la opinión pública el asesinato del padre Gazziero, sucedido el domingo 25 de este mes, después de haber celebrado la Santa Misa en la Catedral de Santiago de Chile. El atacante y asesino lo degolló en las escalinatas del altar al grito de “¡por Satán!”, luego de lo cual intentó quitarse la vida apuñalándose en los brazos y el cuello. Las autoridades afirman que no se hallaba ni ebrio ni drogado. Pertenecía hace más de 25 años a una secta satánica denominada “los negros” y en su casa se hallaron evidentes signos de satanismo: cruces invertidas, sábanas negras y hasta un cuerno de carnero.
Otras informaciones hacen pensar que puede tratarse de una “prueba” que el desdichado debía pasar para ascender en la línea jerárquica de la secta, cosa muy común entre los practicantes del satanismo y la magia negra.

EN ITALIA TAMBIÉN (extractado de Cristo Hoy)
El padre Aldo Buonaiuto, director de un servicio de “llamadas de emergencia” que provee ayuda a jóvenes que desean salir de sectas satánicas, alertó sobre el alarmante crecimiento del satanismo, que ha creado un “mercado” de hostias consagradas en Italia.
En declaraciones reproducidas por el semanario católico “Famiglia Cristiana”, el padre Buonaiuto explicó que existe “una proliferación de sectas que practican misas negras, con profanaciones de hostias consagradas, violaciones, torturas”.
“Conocemos casos de vampirismo consentido y también utilizando jóvenes a los que se les agrede tras haberlos drogado en el transcurso de ritos orgiásticos.
Hay sectas que permiten subir en el escalafón -pasando por diferentes pruebas- y se sirven de gente débil y supersticiosa”.
Según el sacerdote, “existe un verdadero “mercado” de hostias consagradas. El precio varía entre 80 y 500 euros: depende del tamaño de la hostia, de la importancia de la iglesia de la que proviene, de quién la ha consagrado”.
“El valor más alto corresponde a las hostias consagradas en las iglesias de Roma, sobre todo las más cercanas al Vaticano. Se roban de dos maneras: en los sagrarios, pero también comulgando en la mano”, afirmó el sacerdote en la entrevista. “Hay sectas que hacen ritos con hostias consagradas, LSD y cocaína, muchas veces conducidas por ex-sacerdotes que se han puesto al servicio de Satanás”, señaló el experto a “Famiglia Cristiana”.
Según explicó el padre Buonaiuto, tiene mucho que ver en la proliferación de estas sectas “el haber perdido el sentido de lo sagrado”. “El hombre necesita llenarse de algo, y hoy el mercado está lleno de falsas opciones, entre ellas el satanismo”, concluyó.
Los jóvenes actuales son, en su mayoría, absolutamente ignorantes de las verdades de la Fe y han cambiado espiritualidad por sensualidad. Basta verlos por las calles en las madrugadas del fin de semana: alcoholizados, drogados, violentos, víctimas de los mensajes subliminales que la música actual les introduce en el subconsciente en todos los lugares a los que concurren buscando divertirse. ¿Cuántos más, como este asesino, estarán marchando por los oscuros caminos del servicio al Demonio? Un alerta para que los padres sepan dirigir y controlar a sus hijos, evitando que caigan en las garras de estos grupos cada vez más peligrosos y atrevidos. Cuando el mal avanza, es señal de que los que quieren practicar el bien no están haciendo lo suficiente para detenerlo. Es hora de empezar.